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Un "vector" de esperanza para
los niños de San Petersburgo
Por la Federación de Rusia OIT
EnLínea
Vagan por el metro, las
estaciones de trenes, las plazas
céntricas de San Petersburgo y
de otras grandes ciudades de
Rusia. Lavan autos, transportan
cargas pesadas en los mercados
locales, mendigan en lugares
estratégicos y muchas de las
chicas se dedican a la
prostitución. Todos ellos son
niños de las calles.
Se han convertido en parte del
paisaje urbano y la gente pocas
veces se detiene a pensar de
dónde vienen y de qué viven esos
niños o si sufren. Ni siquiera
se sabe con exactitud cuántos
son. Según fuentes oficiales, en
Moscú hay entre 50.000 y 55.000
niños de las calles que trabajan
y en San Petersburgo, alrededor
de 16.000. Tal vez la estimación
más fiable es la de un estudio
reciente del IPEC sobre
Volvogrado en el que se calcula
que en esa región de 2,5
millones de habitantes hay 7.000
niños que trabajan.
La mayoría de ellos tienen
familia, pero por varias razones
trabajan en las calles dedicados
a trabajos peligrosos, a veces
ilegales y en condiciones de
semiesclavitud.
Anya es uno de estos niños.
Cuando sus padres murieron, ella
tuvo que ganarse la vida con
muchas dificultades. Los
trabajadores sociales trataron
de convencerla de que se fuera a
un orfanato, pero Anya se negó.
Los vecinos se desentendieron de
la niña, quien decidió quedarse
a vivir con su abuela en un
suburbio, pero se pelearon y
Anya se marchó de la casa.
Prácticamente dejó la escuela y
no tenía dinero para sobrevivir.
Al igual que muchas otras niñas
de las calles, terminó
dedicándose a la prostitución.
"Por favor, no piense que soy
una prostituta, lo hice porque
pasaba hambre", le dijo Anya a
un sicólogo del centro local de
empleo para los jóvenes llamado
Vector. El centro trabaja
estrechamente con un proyecto
OIT-IPEC para la rehabilitación
social de las niñas de las
calles de varios distritos de
San Petersburgo.
Doscientas niñas de entre 12 y
17 años de edad que vivían al
margen de la sociedad han
recibido asistencia social y
sicológica desde 2001, y se les
ha impartido formación para
hacer trabajos con madera,
tejidos de algodón y cuero y
conocimientos prácticos de
informática. Un elemento
importante del proyecto es el
hecho de que se trabajó con las
familias de las niñas.
Otros proyecto innovador del
IPEC se aplicó en el distrito de
Vsevolozhsky de la región de
Leningrado. El proyecto estaba
basado en el centro local de
rehabilitación social e incluía
cuatro módulos: servicio social
en las calles, rehabilitación de
las niñas de las calles que
trabajan, grupos de asistencia
mutua y servicio médico.
"Hemos elaborado y puesto a
prueba modelos de rehabilitación
social para las niñas de las
calles que trabajan y sus
familias, pues esos modelos no
existían en Rusia", explica
Alexey Boukharov, coordinador
del proyecto del IPEC. "Por
ejemplo, en Rusia, los
trabajadores sociales no hacen
ninguna distinción entre los
métodos de rehabilitación
destinados a los niños y a las
niñas: en los documentos y las
instrucciones que utilizan los
servicios sociales se les llama
"adolescentes". Está de más
decir que es muy importante
elaborar programas especiales
para las niñas de las calles que
trabajan y que a la larga estos
programas son muy eficaces. En
la actualidad, todos nuestros
modelos están a disposición para
reproducirlos en otras ciudades
y regiones de Rusia".
"La Federación de Rusia ha
ratificado el Convenio sobre las
peores formas de trabajo
infantil, 1999 (núm. 182) y el
Convenio sobre la edad mínima,
1973 (núm. 138) de la OIT. La
legislación rusa sobre trabajo
infantil está al día", declara
Klaus Guenther, experto en
trabajo infantil del IPEC.
"Actualmente, los esfuerzos
deberían concentrarse en la
aplicación, es decir, en
armonizar las disposiciones
jurídicas con la práctica diaria
de los servicios sociales y
otros órganos que se ocupan de
los niños de las calles en
Rusia", añade.
En 2006 se completó el proyecto
del IPEC para las niñas de las
calles que trabajan, pero la
labor continúa. En mayo del
presente año, el IPEC inició dos
nuevos proyectos (en esta
ocasión en el distrito de
Vyborgsky de la región de
Leningrado) destinados a
prevenir el trabajo infantil en
las calles mediante una
colaboración con los propios
niños y - lo que es aún más
importante - con sus familias,
las cuales recibirán apoyo
mediante una mejora de sus
condiciones de vida y la
creación de nuevas oportunidades
de empleo. Como en el proyecto
anterior, se elaborará un modelo
de prevención para que los
servicios sociales puedan
reproducirlo en el futuro.
En la actualidad, Anya estudia
en una escuela profesional. No
le gusta recordar su pasado y
tal vez por eso no visita el
centro Vector con mucha
frecuencia. Sin embargo, el
centro le ha dado lo más
importante: la oportunidad de
empezar una nueva vida.
Gentileza: @ volar [
volar_2004@yahoo.com.ar ]
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