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Una excelente oportunidad de
educación multicultural
Los contextos heterogéneos, a
los que asisten alumnos
pertenecientes a distintos
grupos étnicos o culturales,
proporcionan una excelente
oportunidad de educación
multicultural que puede
enriquecer a los alumnos en su
desarrollo de la tolerancia a la
diversidad. Porque la alta
conflictividad de las aulas
heterogéneas representa no sólo
una dificultad a superar, sino
también una excelente
oportunidad para aprender a ser
tolerante en una sociedad que
cada vez es más heterogénea y
conflictiva. En otras palabras,
en los contextos homogéneos hay
menos conflictos, pero también
menos oportunidades para
aprender a resolverlos.
La obligatoriedad de asistencia
a la escuela no es suficiente
para garantizar el principio de
igualdad de oportunidades.
Existen sutiles y complejos
procesos de discriminación
educativa en la interacción de
los alumnos a todos los niveles
(con la materia, con el
profesor, con los compañeros,
con los valores del sistema
escolar) que es necesario
transformar.
En la mayoría de las clases
suele haber un pequeño grupo de
alumnos que protagoniza casi
todos las interacciones y éxitos
y otro pequeño grupo que no
consigue ninguno. Esta desigual
distribución del reconocimiento
escolar es el más claro
antecedente de las desigualdades
que existen en la sociedad
adulta. Y superar aquéllas es,
por tanto una importante
condición para superar éstas.
Distribuir el éxito de forma que
todos los alumnos logren un
nivel aceptable de
reconocimiento es, además, una
de las principales condiciones
para disminuir los prejuicios
hacia los grupos en desventaja y
hacer que la escuela sea más
justa (menos discriminatoria).
Trabajar con otros es más
divertido y estimulante que
trabajar de forma individual. La
mayoría de nuestras amistades
surgen gracias a la cooperación
y casi todos las tareas que
debemos realizar en la vida
cotidiana la exigen. Los
estudios experimentales
demuestran, en ese sentido, que
aquellos con los que compartimos
y conseguimos metas fuertemente
deseadas se convierten en
nuestros amigos aunque
tuviéramos inicialmente
prejuicios contra ellos.
Además, los estudios realizados
sobre los prejuicios en
contextos escolares demuestran
que dichos prejuicios se activan
especialmente cuando al hecho de
pertenecer a un grupo étnico
minoritario y en desventaja se
une un bajo estatus académico.
Son en gran medida estas
diferencias de estatus y
reconocimiento las que parecen
estimular el prejuicio inter-étnico
en el grupo mayoritario y el
prejuicio intra-étnico en el
grupo minoritario. Proporcionar
experiencias en las que los
alumnos pertenecientes a grupos
étnicos o culturales tengan
igual estatus es uno de los
procedimientos más eficaces de
reducir los prejuicios (por
representar evidencia directa
que los contraría).
Por otro lado, la integración
física de las minorías étnicas
en la misma escuela a la que
asisten grupos mayoritarios es
una condición necesaria pero no
suficiente de su integración
social. Para alcanzar esta
última es imprescindible
proporcionar además de las
experiencias de igualdad de
estatus anteriormente
mencionadas, oportunidades para
el establecimiento de relaciones
interétnicas de amistad. Cuando
no se potencian activamente
dichas oportunidades, las
relaciones interétnicas suelen
ser muy superficiales y se corre
el riesgo de que contribuya a
aumentar los prejuicios.
Las investigaciones demuestran
que el procedimiento de
aprendizaje cooperativo es el
método más eficaz para superar
los prejuicios raciales en el
aula de clase. Y es que, como
dijo el poeta: "No es lo que nos
pasa / es lo que no nos pasa /
lo que duele y separa".
Francisco Arias Solis e-mail:
aarias@arrakis.es
URL:
http://www.arrakis.es/~aarias
Gentileza:
Francisco Arias [
aarias@arrakis.es ]
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