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Martí y Fidel toman el Cuartel
Moncada (26 de julio de 1953)
Por Ana
Marìa Ramb
Martí
con Fidel
De estar aquí Fidel, es seguro
que me invitaría a rectificar el
título de esta nota: “Chica,
estuvo Martí en la toma del
Moncada, pero no sólo conmigo;
estuvo también con Haydée y Abel
Santamaría, más de un centenar
de cubanos, elegidos entre los
cuadros más claros, capaces y
destacados de nuestra juventud.
Mi hermano Raúl comandaba
entonces el ala que en el mismo
momento tomaba otro cuartel: el
Carlos Manuel Céspedes, en
Bayamo. Y faltaban aún algunos
años para que se produjera
nuestro encuentro con el Che
Guevara”.
Eso imagino que diría Fidel. Y
me invitaría a releer La
Historia me absolverá , su
alegato de defensa en el juicio
manipulado por el aparato
jurídico de Fulgencio Batista,
el dictador contra el que se
había alzado ese puñado de
jóvenes patriotas. El 10 de
marzo de 1953, Fulgencio Batista
había tomado el poder en Cuba,
mediante un golpe de Estado que
respaldaron la oligarquía de ese
país y, ¡cuándo no!, EE.UU. La
cruenta dictadura batistiana, en
cuyas cárceles el pueblo y los
revolucionarios en especial
vivieron torturas que hoy solo
tienen comparación con las
cárceles del imperio
norteamericano en Guantánamo,
porción de territorio arrancado
a Cuba en 1902, y en Abú Ghraib,
de Irak, lejos de cortar de
cuajo la insurrección, potenció
el rigor moral, la templanza y
el compromiso de los jóvenes
patriotas. Los que sobrevivieron
al ataque sumarían nuevas
incorporaciones al movimiento.
La historia me absolverá es el
título del alegato que el joven
abogado Fidel Castro Ruz
escribió en su autodefensa.
Presentado el 16 de octubre de
1953 ante el tribunal que lo
juzgaba por el asalto al
Moncada, este documento guarda
hoy una actualidad sorprendente.
Más que alegato, es todo un
programa de acción, como lo
había sido y es, hoy como nunca,
el ensayo Nuestra América ,
escrito por el poeta,
periodista, ensayista y siempre
luchador José Martí, héroe de la
Segunda Revolución Cubana, caído
en combate en 1895. Cuando Martí
habla de Nuestra América, pone
en evidencia la existencia de
otro al que la América nuestra
no pertenece, ni quiere
pertenecer. Y que, para
enfrentarlo, es imprescindible
integrar nuestros pueblos en la
Gran Patria Latinoamericana. Es
le proyecto todavía inconcluso
de Simón Bolívar, el sueño
esquivo de Francisco de Miranda,
San Martín, Monteagudo y tantos
nuestroamericanos que lo dieron
todo por él. Dice Martí:
Injértense nuestras Repúblicas
en el mundo; pero el tronco ha
de ser el de nuestras
Repúblicas.
En ocasión de la primera
Conferencia de las Naciones
Americanas (1889-1990), es la
voz de Martí la que hace pública
la primera y original denuncia
que registra la Historia sobre
el imperialismo yanqui: Es
peligroso que el águila conviva
con el cordero. Pero enseguida
el poeta sale de la metáfora, y
llamando a las cosas por su
nombre, no duda en desenmascarar
la auténtica meta de la
conferencia: atar las naciones
de la América toda al carro
imperial de los EE.UU. y, de
este modo… ensayar en los
pueblos libres su sistema de
colonización. En otro lugar,
afirma que … el monopolio está
sentado como un gigante
implacable, a la puerta de todos
los pobres (…) Esos inicuos
consorcios de los capitales han
creado la más injusta y
desvergonzada de las
oligarquías. Y pone en la picota
la supuesta ayuda de... esos
malvados que amasan su fortuna
con las preocupaciones y los
odios de sus pueblos.
El lenguaje del discípulo, Fidel
Castro Ruz, tiene en el alegato
de 1953 la impronta martiana: es
épico, patriótico, claro y
apasionado, todo un ejemplo de
comunicación entre un líder y su
pueblo. En ese texto Fidel
vincula lo universal de las
ideas de la Revolución, con la
identidad específica de la
cubanía. Y reconoce la
genealogía del movimiento
juvenil que, ejerciendo el
legítimo derecho a la rebelión,
habían iniciado la lucha
clandestina, preparándose
militarmente para la acción: ha
sido José Martí y no otro el
autor intelectual del asalto al
Moncada.
Nada de lo humano nace de gajo;
tampoco las revoluciones. Si
Fidel reconoce en el pensamiento
y el ejemplo de lucha de José
Martí la paternidad intelectual
de los hechos revolucionarios
del 26 de julio, es porque se ha
formado, como sus compañeros, en
el ideario martiano, a partir de
sus lecturas infantiles de La
Edad de Oro , hasta las más
maduras, las del ensayo Nuestra
América . Fidel escribe su
alegato en prisión, y para dar
sustento a ese reconocimiento,
incluye citas textuales de
Martí, mientras sus carceleros
impiden que lleguen a sus manos
los libros del gran
revolucionario. Dice Fidel:
“¡No importa! Traigo en el
corazón la doctrina del Maestro,
y en el pensamiento las nobles
ideas de todos los hombres que
han defendido la libertad de los
pueblos”.
No es entonces arriesgado
vincular La Historia me
absolverá , que es un alegato
pero también, como dijimos, un
programa de acción, y también un
valiente y esclarecido
diagnóstico de la situación del
país, con El presidio político
en Cuba , escrito en 1871 por un
muchachito de 18 años, moreno,
frágil de aspecto, con la huella
del grillete carcelario en la
ingle, una herida que lo
acompañará de por vida. Aquellas
páginas memorables constituyen
un testimonio sobre las
alucinantes horas y meses
pasados en presidio por un
adolescente José Martí, ya
enrolado en a resistencia contra
el régimen colonial español.
Nacido en 1926, Fidel pertenece
a la primera camada de niños
cubanos que pudieron tener en
sus manos La Edad de Oro ; es la
llamada Generación del
Centenario, que floreció
revolucionaria al cumplirse cien
años del natalicio de Martí,
celebrado en 1953. Al menos
desde 1895, año de la muerte del
Apóstol de la Independencia
Cubana, hasta 1932, el volumen
que reunía las ediciones de esa
revista, pionera en la
literatura infantil de
Hispanoamérica, había quedado en
algunas bibliotecas
particulares, sin llegar a los
escolares cubanos, que se habían
perdido leer, por ejemplo, Tres
héroes , donde Martí escribe las
semblanzas de Simón Bolívar,
José de San Martín y el cura
Hidalgo. Próximos a cumplirse
los ochenta años del nacimiento
de Martí, surge la iniciativa:
para 1933, una nueva edición que
reunía las distintas emisiones
de La Edad de Oro estaría al
alcance de los niños de la isla.
El dictador de entonces,
antecesor de Batista, es el
general Gerardo Machado, a quien
se llama “el Mussolini
tropical”. Si algo conoce
Machado de Martí son los versos
de Cultivo una rosa blanca, o
Los Zapaticos de Rosa, o El
príncipe enano ; ¿qué amenaza
puede haber en esos poemas? No
imagina el dictador que veinte
después un joven abogado citaría
en su alegato una y otra vez a
Martí, y que la cita más extensa
estaría tomada, precisamente, de
Tres héroes, texto publicado en
La Edad de Oro :
Un hombre que se conforma con
obedecer a leyes injustas, y
permite que pisen el país en que
nació los hombres que lo
maltratan no es un hombre
honrado… (…) En el mundo ha de
haber cierta cantidad de decoro,
como ha de haber cierta cantidad
de luz. Cuando hay muchos
hombres sin decoro, hay siempre
otros que tienen en sí el decoro
de muchos hombres. Esos son los
que se rebelan con fuerza
terrible contra los que les
roban a los pueblos su libertad,
que es robarles a los hombres su
decoro. En esos hombres van
miles de hombres, va un pueblo
entero, va la divinidad humana.
No pide Fidel clemencia, muy por
el contrario, casi a
continuación reclama que lo
envíen a la isla de Pinos, la
más terrible prisión, donde
están prisioneros su hermano
Raúl y otros jóvenes que
sobrevivieron a la matanza,
perpetrada a posteriori de la
rendición de los revolucionarios
derrotados en ese primer
intento.
Enviadme junto a ellos para
compartir su suerte; es
inconcebible que los hombres
honrados estén muertos o presos
en una república está de
presidente un criminal y un
ladrón.
El intento, aunque fallido,
había rozado la victoria.
Durante largos meses los
combatientes se habían templado
en riguroso entrenamiento. Y el
lugar elegido para la intentona
era el mejor: una vez en poder
de los revolucionarios la ciudad
de Santiago de Cuba, no hubiera
costado mucho poner a los
orientales en pie de lucha, como
estima Fidel en su alegato. La
provincia de Oriente había
demostrado ser la más patriótica
y guerrera de Cuba, ya que
durante treinta años había
mantenido encendida la lucha por
la segunda independencia, dando
el mayor tributo de sangre,
sacrificio y heroísmo. Su pueblo
volverá a probarlo porque, ya
tomado el Hospital Civil, las
mismas enfermeras cargaban las
armas de los jóvenes sublevados.
No son las únicas mujeres
recordadas por Fidel en su
escrito: eriza la piel la
descripción del heroísmo y
entereza de Haydée Santamaría,
de Melba Hernández, jóvenes
guerrilleras. Una patrulla fuera
del horario establecido
entorpeció una acción planeada
con el mayor cuidado. Algunos
guerrilleros cayeron en ella,
pero, como se dijo ya, fueron
muchos más los prisioneros que,
sometidos a tortura o
ejecutados, engrosaron la lista
de muertos. Si la toma del
Moncada fracasó por un factor
táctico fortuito, señaló sin
embargo el verdadero camino de
la revolución y trazó un
programa de liberación
nacional.El testimonio de Martí
sobre el presidio político en
Cuba había circulado de mano en
mano entre los luchadores
desterrados en España. El
alegato de Fidel fue silenciado
por la censura, pero también
logró abrirse paso desde la Isla
de Pinos, donde fue recluido,
para convertirse en una
herramienta de organización y
divulgación de las ideas
libertarias.
Patriotas nuestroamericanos
Tres años después del intento de
toma del Moncada (2 de diciembre
de 1956), cumplido un período de
exilio en México, una
tripulación de jóvenes
revolucionarios ancla el yate
Granma en las costas de Oriente.
Entre los que desembarcan están
Camilo Cienfuegos y el médico
argentino Ernesto Guevara. No
faltan mujeres en la partida:
Celia Sánchez, Vilma Espín, la
misma Haydée Santamaría. Pronto
se les unen otros patriotas,
entre ellos Frank País García,
de veintitrés años, quien junto
con Raúl Pujol, pequeño
comerciante de treinta y cinco
años, es asesinado el 30 de
julio de 1957 por sicarios de
Fulgencio Batista. El mismo día
del mismo mes, cada año se honra
en Cuba la memoria de los
Mártires de la Revolución.
La estrecha vinculación con el
pueblo y la decisión de lucha
manifestada en un constante
espíritu de ofensiva, hizo
posible organizar nuevos frentes
y extender la guerra a otros
territorios. A los cinco años,
cinco meses y cinco días del
asalto al Cuartel Moncada, el
primero de enero de 1959 triunfa
la Revolución.
Durante los años posteriores a
la Segunda Guerra Mundial,
derrotado el nazifascismo por el
heroico comportamiento de la
URSS (heroísmo reeditado en Asia
por el pueblo de Viet Nam en
lucha contra el imperialismo
norteamericano), Cuba emergió en
nuestra región como un punto
luminoso, a pesar del bloqueo al
que el Imperio sometió al país,
no bien definió públicamente su
destino socialista.
A partir de su triunfo, la
Revolución Cubana se ha
desarrollado bajo un contexto
histórico muy diferente al
actual. Eran los tiempos de la
bipolaridad (Occidente vs.
Oriente) y de la variante Unión
de Naciones “No-Alineados”. Con
la toma del poder en el año 59
por aquellos jóvenes quijotes,
comienza una nueva etapa
decisiva. La creación de una
dirección central representó el
primer logro que garantizaría la
futura estabilidad y control del
Estado por la Revolución. El
llamado a la unidad de todos los
partidos sobre la base de la
necesidad histórica, para forjar
un frente común a los
acontecimientos internos y a las
descaradas pretensiones del
imperio norteamericano, se
cumplió a carta cabal. Toda
organización sectaria, anárquica
y oportunista quedaba por su
característica descartada del
proceso.
Años más tarde, el bloque de la
URSS, minado por sus errores,
infiltrado por la CIA, e incapaz
de defender sus conquistas, se
desploma, dejando al mundo sin
dique de contención ante la
voracidad del capitalismo. Es en
este tiempo cuando maduran hasta
un nivel inimaginable las
condiciones de líder
revolucionario de Fidel, las que
habían despuntado en la década
de los años 50, cuando consiguió
vertebrar un movimiento de
admirable coherencia, entre las
filas más audaces de la
juventud, los veteranos sin
edad, y al fin todo el pueblo,
tanto tiempo explotado y
humillado por los gobiernos
cómplices del imperialismo.
Cuatro décadas más tarde,
mantener la Revolución dentro de
la Revolución, cuando el
Socialismo parece fracasado
irremediablemente, es una tarea
titánica. Empresa que Fidel
emprende con los mejores cuadros
y con el inestimable e
imprescindible apoyo del pueblo.
No son pocos los que, desde
afuera, esperan que Cuba, que ha
sido invadida, hostigada y
bloqueada a lo largo de varias
décadas, en los nacientes años
90 y ya sin el respaldo de la
URSS, se rinda ante la
adversidad. Es la inesperada
oportunidad para demostrar que
Cuba no es una isla en lo
político. Como las luces de un
faro, con sus sacrificios en
períodos especiales, donde
escasea de todo, pero lo que hay
se reparte en forma igualitaria,
sin privilegios, es una prueba.
En su discurso de enero de 1989,
a treinta años de la gesta
revolucionaria, Fidel se
pronuncia una vez más sobre el
sueño de la Patria Grande, y
sobre la probada vocación
internacionalista del pueblo
cubano:
Nuestro pueblo tiene la misión
histórica de enorme importancia,
y es la de luchar unidos a los
pueblos latinoamericanos.
Y al exponer las ventajas que
para varios países del mundo
significaba el establecimiento
de comunidades económicas,
afirmó:
No tienen porvenir nuestros
pueblos sin la unidad, sin la
integración.
Un
fantasma recorre el mundo y
atemoriza al imperio
Cien mil voluntarios, entre los
que había argentinos (José
Murillo, Coca Iglesias y Tatiana
Viola), derrotaron el
analfabetismo en 1961,
enfrentando todavía bandas
asesinas agazapadas en la isla.
Veinte años después, con el
relevo de otra generación, dos
mil voluntarios cubanos
alfabetizaron Nicaragua; se
habían presentado treinta mil
candidatos.
La misma respuesta popular
tuvieron los pedidos de donantes
de sangre para las víctimas de
un terremoto en Perú, y otro
gran sismo en Armenia. 300 mil
combatientes cruzaron el mar
para acudir el llamado de Angola
y librar allí batallas por su
liberación. En los últimos
tiempos, Venezuela ha recibido
colaboración cubana en
solidarias campañas
alfabetizadotas, y en misiones
sanitarias a lo largo de todo su
territorio, en lugares donde
jamás habían visto a un médico.
Las generosas propuestas se
extienden hoy a Bolivia, y a
todo lugar del mundo donde sean
necesarias (se ofreció ayuda a
las víctimas norteamericanas del
huracán Katrina, pero el
presidente Bush ni siquiera
contestó); incluso hay regiones
en la Argentina donde se ponen
en práctica métodos cubanos de
alfabetización. Es fabuloso
trabajo de los médicos y
cooperantes cubanos, quienes en
las zonas de Haití donde prestan
servicio, lograron reducir la
mortalidad infantil entre los
niños menores de un año, de 80 a
28 muertes por mil nacidos
vivos; y entre los menores de
cinco años, de 159 a 39, y han
disminuido en la mitad la
mortalidad materna, de 523 a 259
muertes por un millón de partos.
Esto es apenas una muestra de lo
que hace Cuba más allá de sus
fronteras, y que tanto molesta
al Imperio.
Todo ello, mientras se trabaja
en la isla por la perfección de
la democracia, sobre la base de
una activa participación. Los
que descreen de esto, desconocen
el rigor y la amplitud en los
debates, en las reuniones de
cualquiera de los sindicatos,
asociaciones o empresas. Lo que
diferencia estos debates a los
acostumbrados (cuando los hay)
en los espacios capitalistas, es
que tienen como objetivo la
búsqueda del beneficio común, y
no el lucro personal al estilo
de los “demócratas” del
capitalismo.
Cada tanto, algún gurú del
sistema lanza a la arena
mediática sus predicciones. Los
cavernícolas que odian a Fidel
confunden sus deseos con la
realidad. Uno de los
intelectuales orgánicos del
sistema hegemónico, Andrés
Oppenheimer, ya sufrió flor de
desengaño: publicó "La hora
final de Castro" en 1993. El
caso es que, desde entonces
hasta hoy, esa "hora" se viene
estirando ya trece años. Y va
por más.
En la Cuba de hoy, destacados
representantes de las nuevas
promociones ocupan puestos
relevantes en el Estado y en el
Partido, en los organismos y
organizaciones de técnicos y
profesionales. En cada sector,
en la capital y en el resto de
las provincias, en las juntas de
vecinos, en todo el tejido
social, se tiene en cuenta la
opinión de unos y otros, con sus
peculiaridades y
especificidades, y no se ignoran
las discrepancias y las
contradicciones, sino que se
discute. En suma: la democracia
en Cuba goza de buena salud. Y
el Comandante, también.
Después de filmar un largo
reportaje a Fidel, dijo Oliver
Stone:
Me encontré en Cuba con una
situación de apertura y libertad
que no he encontrado en ningún
otro país de la zona, ni en el
Caribe ni en Centroamérica. He
estado con muchos líderes
mundiales en Panamá, El
Salvador, Nicaragua y nunca he
visto el cariño espontáneo en la
calle que he visto en Cuba hacia
Fidel. (…)
Y, hablando del contacto de
Fidel con su pueblo, los
cubanos, dice Stone:
Eran totalmente espontáneos.
Hubo visitas a hospitales y
quizás ahí sí que podían haber
sabido que íbamos a ir, pero
mirando las caras de la gente sé
que nada de eso era fingido. Soy
director de actores y sé cuándo
la gente finge o cuándo no.
Castro me preguntaba por dónde
quería que fuéramos, y la gente
de forma natural se acercaba a
él. ¿En qué país del mundo
pasaría esto? (…) Admiro a Fidel
porque es un superviviente. Ha
sobrevivido a seis presidentes
norteamericanos .
Pablo González Casanovas,
prestigioso revolucionario e
intelectual mexicano, quien
ostenta la Orden José Martí, la
más alta condecoración que
otorga el Consejo de Estado de
la República de Cuba a
personalidades extranjeras,
calificó como algo muy nuevo lo
que ocurre en la isla caribeña y
aseguró que…
… Representa una alternativa
frente a la crisis actual de la
civilización. Cuba es un país
empeñado en que todos sus
ciudadanos sean héroes,
precisamente para que no sean
mártires. (…) El Socialismo en
Cuba está redimiendo
profundamente el proyecto humano
y constituye una avanzada
notable de lo que se hace en el
mundo actual (…) Tiene el mérito
de plantearse cosas tan "raras"
como que todas las personas
alcancen la educación superior,
algo casi escandaloso para
muchos; y de explicarle a la
población cómo se toman las
decisiones políticas, lo cual
sin duda constituye una
definición práctica del
socialismo. (…) Se trata de una
Revolución que no cae en
nacionalismos estrechos, que
funde al cubano con el ser
humano.
Eso expresó al sopesar los
vínculos entre dos frases que
marcan hitos ayer y hoy: Patria
o Muerte y Patria es Humanidad.
A esta nación no se la va a
tragar nadie, ni las mentiras,
ni todas las amenazas
canallescas.
Fidel
en Córdoba
Una ovación fue lo que recibió
Fidel cuando bajó del avión en
el aeropuerto internacional de
esa provincia argentina. Incluso
periodistas empleados por la
prensa del sistema y bajo la
égida de la línea editorial
empresaria, no pudieron acallar
el grito: “¡Bravo, Fidel! ¡Fi-del,
Fi-del!” Más allá, un nutrido
grupo de cordobeses aguardaban
con banderas cubanas y carteles
de bienvenida. Era la cuarta
visita del comandante a la
Argentina, patria natal del Che
Guevara. La primera, en 1959; la
segunda, cuando la Cumbre
Iberoamericana en Bariloche,
1995; la tercera, cuando la toma
del mandato presidencial por
Néstor Kirchner.
El Mercosur, gracias al
protagonismo de Fidel Castro por
Cuba, y de Hugo Chávez por
Venezuela, más la firme y
significativa presencia de Evo
Morales por Bolivia, consiguió
cambiar el espíritu netamente
economicista del Mercosur
fundacional, para impregnarlo de
sentido político, con miras a
acercarlo al concepto martiano
de Patria Grande
Latinoamericana, tan en consuno
con el proyecto emancipador
bolivariano (y también
sanmartiniano). Se habló de
salud, de erradicar la
mortalidad infantil; se habló de
estrechar lazos solidarios entre
nuestros pueblos. Se habló en
concreto cómo integrar los
países de América Latina, donde
no debe quedar excluido el
Caribe. Se habló de vida, se
habló de humanidad, antes que de
lucro. Se habló, sí, de cómo y
con qué planes compartidos
deshacernos de la tutela y
explotación de un orden mundial
insostenible. Y de muchas cosas
más que al Tío Sam y sus
esbirros le habrán caído muy,
pero muy mal.
Al presidente Kirchner le habrá
parecido demasiado. Había que
tener un gesto de ofensa al
pueblo cubano y su Revolución,
en su figura más querida, Fidel.
Es así cómo el presidente de
Argentina, de acuerdo a sus
característicos movimientos
pendulares, entorpeció un
encuentro de gran perspectiva y
saldo positivo como fue la XXX
Cumbre del Mercosur, al ceder a
las presiones del establishment
, y quizá también en prenda de
armonía matrimonial. En
inaceptable injerencia en los
asuntos internos del país
hermano, entregó al presidente
de Cuba una carta. En ella se
reclama que la doctora Hilda
Molina viaje de Cuba a la
Argentina. ¿Es que no sabe la
administración Kirchner que
Molina tiene que responder por
la poca transparencia que marcó
su gestión en el manejo de
fondos y donaciones de la unidad
sanitaria que ella dirigía? El
Estado cubano ha garantizado la
visita de su hijo, el cubano
Quiñones, su mujer e hijos
argentinos, a Cuba, libre de
todo gasto, para visitar a Hilda
Molina. Y eso que también
Quiñones todavía tiene que
rendir lo suyo: viajó a Japón
para adquirir insumos médicos
para su país, y aún queda por
rendir dónde fueron a parar
tales insumos, si es que
llegaron a ser adquiridos, o
dónde está el dinero que recibió
para la compra. De Tokio, en
lugar de volver a La Habana con
lo encomendado, vino a
instalarse en Buenos Aires,
donde goza de una posición que
muchos argentinos envidiarían.
Claro, estamos, acostumbrados
que aquí, en la Argentina, los
responsables de similares
procedimientos queden libres. O,
al menos, que se haga la vista
gorda ante quienes están bajo
sospecha, o con juicio en
trámite, e incluso con sentencia
firme, los que entran y salen
del país como se les canta en
ganas. Eso sí, no pretenda un
modesto ladrón de gallinas o de
un trozo de carne en
supermercado traspasar algún
punto de nuestras fronteras,
porque será detenido. Sería
deseable que el presidente
Kirchner manifestara su
sensibilidad al dejar libres a
los miles de presos sociales
(que son, en verdad, presos
políticos) que están recluidos
en las mazmorras argentinas,
porque de otra manera no se
puede nombrar nuestras cárceles.
La carta presentada por nuestro
presidente dio motivo suficiente
para que la prensa del
establishment se regodeara con
titulares que nada tenían ni
tienen que ver con la verdadera
dimensión del reciente encuentro
del Mercosur, ignorando sus
valiosos logros. Porque, de no
ser traicionados sus acuerdos y
principios establecidos en
Córdoba, significan un
importantísimo avance a favor de
la integración de nuestros
países, a través de ambiciosos
proyectos conjuntos que tiendan
a independizarnos de las
descaradas tutelas
imperialistas, más un paso
adelante para aliviar a Cuba de
un bloqueo genocida, y poner el
bien de los pueblos por encima
de las leyes de la mayor
ganancia que sustentan todavía
este decrépito e insensato
capitalismo.
Una
duda razonable
Así tituló la escritora Adriana
Vega la carta abierta que envió
a distintos medios alternativos.
Allí cuenta Adriana que tiene
dos yernos cubanos. Uno vive en
la Argentina, sin problemas de
idas o venidas; el otro vive en
Cuba. Ambos son revolucionarios.
La hija menor de Adriana eligió
la Argentina para ejercer su
profesión, y la otra, viuda de
un desaparecido, vive en Cuba.
Mis dos yernos van y vienen
siempre que el bolsillo se lo
permita. Mis cuatro consuegros
nos visitan cuando obtienen el
mismo resultado de los propios.
Sigue contando Adriana con
letras mayúsculas que...
Ninguno de mis yernos está
prontuariado, ni robó secretos
médicos, ni cobró a los
pacientes doble cantidad de
dólares sobre la que facturaba
el Estado por aliviar a
extranjeros que confiaban en
Cuba.
Estima Adriana que el
empecinamiento de Hilda Molina
en cuanto a ser ella quien viaje
no es humanitario, sino
político:
Si se le sugiere (a Hilda
Molina) que sean los nietos
quienes viajen para verla en su
domicilio, fundamenta que habita
en un sitio tan modesto que
afectaría a los niños.
Señal Adriana que Molina coloca
las cosas materiales por encima
de los sentimientos. Y se
pregunta más adelante cómo el
hijo de una mujer tan pobre como
la doctora pudo poner en la
Argentina una clínica a todo
color. Y agrega más adelante:
El gobierno cubano tiene
demasiada ética para responder
con la verdad a ciertas misivas,
por más enojadas que parezcan.
Los medios, enamorados de los
Quiñones imaginamos por qué,
utilizan como siempre la
desinformación.
Se pregunta indignada Adriana
Vega cómo fue que se llegó, a
través de esa carta, a perturbar
las relaciones entre dos Estados
soberanos, y cómo los medios
pusieron en primera plana la
maniobra como acto destacable,
mientras...
...los “demócratas” admirados
por la prensa van por el mundo
arrasando como Atila poblaciones
civiles para obtener como
propias las riquezas ajenas.
Gentileza: Red Eco Alternativo [
redeco@rcc.com.ar ]
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