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La lucha por el agua en
territorio mapuche
Por Alfredo Seguel
Adital - El concepto de
territorialidad mapuche engloba
de manera integral todos los
recursos naturales: suelo, agua,
riberas, subsuelo, bosques, etc.
En cambio, el concepto jurídico
chileno desvincula estos
elementos en distintos regímenes
de propiedad y concesión a
particulares. Con relación al
caso de los recursos naturales
mapuche, sólo el suelo es
protegido y considerado por la
ley indígena, (artículo 13º),
pero que frente a políticas de
inversión esto lisa y llanamente
no se ha cumplido (caso Represa
Ralco, by pass, carretera de la
costa, entre muchos otros).
.Asimismo, el resto de los
recursos naturales se regulan
indistintamente: Código de agua,
Código de Minería, ley de pesca,
Constitución política, etc.
Ya por el año 1996, el
historiador Mapuche Víctor
Toledo Llancaqueo, hacia ver
esta situación en su trabajo
"Todas las Aguas" (el subsuelo,
las riberas, las tierras /
diciembre 1996), alertando sobre
la desprotección de derechos
Mapuche en sus recursos como una
cuestión gravísima, analizada
desde una perspectiva de
principios de territorialidad.
Pero también lo es, como el
mismo lo afirma, si se miran sus
repercusiones en un enfoque
pragmático de viabilidad y
sustentabilidad en programas de
desarrollo en Comunidades
mapuches. Hasta ahora, el
subsuelo, aguas y riberas de los
territorios mapuche, siguen
regulados por las mismas normas
que rigen en el resto del
territorio chileno. Los derechos
indígenas sobre esos recursos no
están expresamente protegidos.
Con relación a las aguas, la Ley
19.253 tácitamente asume que los
derechos sobre las mismas deben
regirse por las legislaciones
respectivas vigentes (Código de
Aguas y Ley de Pesca), sin
establecer un tratamiento
distinto.
La Ley posibilita destinar
recursos de los Fondos de
Desarrollo para constituir y
adquirir derechos de agua (
Art.20.a, ley indígena), y
financiar la obtención de
concesiones de acuicultura
(Art.23c., ley indígena), sin
embargo, han sido medidas
insuficientes e inoperantes, por
cuanto no existe un
reconocimiento expreso,
desvinculándose de la unidad
natural de los Recursos para el
mapuche. En la actualidad la
mayoría de los Derechos sobre
los recursos hídricos que
adyacen a las comunidades se
encuentran inscritos
principalmente a nombre de
empresas y latifundistas.
En efecto, la situación de
desprotección de las aguas es
una de las que presenta las
mayores consecuencias negativas
para el desarrollo mapuche,
basta mencionar las limitaciones
para acceder a proyectos o
programas destinados a la
recuperación de suelos,
programas de riego o microriego.
Un caso, en el sector Niágara,
allá por el año 1999, cuando
comunidades Mapuche de los
lugares de Danquilco, Curaco,
Cuzaco y Hualpín en la comuna de
Padre las Casas, movilizaron a
centenares de personas en la
defensa de su estero, con el
apoyo de la agrupación
Konapewman, quienes señalaban a
través de una declaración
pública del 9 de agosto de dicho
año, lo siguiente:
..."Ante los inminentes peligros
de un conflicto de aguas, por
las captaciones, intervenciones
y desviaciones del caudal del
estero por parte de particulares
no Mapuches, es que nos hemos
organizado con la finalidad de
exigir una inmediata solución a
esta crítica situación, para
regularizar las inscripciones de
aprovechamiento de agua a nombre
de nuestras Comunidades, en caso
contrario, los perjuicios serán
irreversibles por el poco valor
de uso que tendrán las tierras,
más la contaminación a la que se
expondrán y la imposibilidad de
hacer uso de ellas para nuestra
vida diaria". Eduardo Llanquinao,
uno de los líderes que encabezó
las movilizaciones, cuyo acto
masivo de protesta que se
concentró en la zona se realizó
un 12 de octubre (1999),
reuniendo a más de 300 personas,
oportunidad en que señaló:
…"Hoy, nos encontramos con una
realidad grave y lamentable,
debido a que las aguas,
principalmente del estero que
está en nuestras Comunidades,
donde viven más de un centenar
de familias mapuches, se
encuentra en absoluta
desprotección legal, ya que el
aprovechamiento de estas aguas
no se encuentran inscritas a
nombre de nosotros, cuestión que
es altamente peligrosa debido a
que probablemente estén en
pertenencia de latifundistas de
la zona o de extraños, sin
habernos enterado"….
La situación señalada, ocurría
en momentos que un latifundista
de esa zona, mantenía inscrito
todos los derechos de agua de
este importante estero, quien no
era colindante a este y que con
la intención de levantar un
proyecto de regadío en sus
terrenos, pretendía desviarlo
vía servidumbres. La reacción
Mapuche en su oportunidad no se
hizo esperar, quienes no tan
solo lograron frenar dicho
proyecto, sino que además
apuntaron sus dardos hacia el
aparato público como CONADI,
logrando resguardar mínimamente
sus derechos de agua y de paso,
obligando a crear un fondo de
agua que a la fecha no existía.
Sin embargo, este sería uno de
los pocos finales felices en
este tipo de lucha y
movilización por el agua, en la
mayoría de los casos ha imperado
el régimen de propiedad privada,
es más, con una reciente
modificación del código de
aguas, solo agudizó aún más este
conflicto en perjuicio de las
comunidades.
No solo desprotección y
vulneración, sino también
contaminación
Uno de los graves casos, son a
consecuencia de las plantas
primarias de Aguas servidas de
la empresa "Aguas Araucanía",
las que no solo se instalan en
los territorios de más de 42
comunidades Mapuche, sino además
generarán graves contaminantes
peligrosos por los
organoclorados y compuestos
altamente tóxicos que se
descargarán en las aguas
adyacentes. Comunidades y
ecosistemas en riesgo vital.
En la Región de la Araucanía,
vía licitación, la empresa Aguas
Araucanía del grupo económico
SOLARI (Falabella), ha
proyectado la construcción de 17
plantas de tratamiento de aguas
servidas (algunas terminadas y
otras en proceso de
finalización), en su mayoría de
tratamiento primario.
Estas plantas, tratarán las
aguas en los territorios de
estas comunidades y sus
descargas, varias con uso
químico y contaminantes, irán a
parar a los recursos hídricos
adyacentes a comunidades Mapuche
de la denominada novena región.
Otro caso, es lo que sucede con
los basurales en la misma
región, en su mayoría con crisis
y descontrol sanitario y
ambiental, ubicados al interior
o colindante con comunidades,
existiendo 12 recintos que
comprometen los recursos
hídricos que adyacen con
comunidades, ya sean ríos,
esteros o vertientes.
La marcha por el agua: Los
impactos del modelo forestal en
los recursos hídricos
Durante los días 21, 22 y 23 de
marzo del 2006, organizaciones y
Comunidades Mapuche realizaron
una masiva manifestación ante la
destrucción ambiental generada
por empresas forestales, entre
ellas, la pérdida del agua a
causa de las expansión de
especies exóticas como el pino y
eucaliptos.
Dicha marcha de 3 días, que
salió desde el territorio nagche
(Lumaco, Traiguén, Los Sauces),
hacia la capital regional,
(Temuco), congregó a cerca de
500 personas por las calles de
esta ciudad, que fue encabezada
por la Asociación Ñankuchew y
apoyada por la Coordinación de
identidades territoriales
Mapuche (CITEM), donde
reclamaron por los diversos
impactos atribuibles a las
plantaciones industriales de
pino y eucaliptos en Chile,
siendo en uno y otro lugar la
pérdida de los recursos hídricos
o implicancias a estos, tales
como cursos de agua afectados
por sedimentación, cambios de
caudal, disminución de oxígeno
disuelto y contaminación con
agroquímicos, entre otras. La
sequía es uno de las principales
situaciones de denuncia en zonas
rurales.
Zonas con alta concentración de
plantaciones exóticas, como
Lumaco, Ercilla, Traiguén, Los
Sauces, Purén, Angol, Chol Chol,
Galvarino, Nueva Imperial, entre
otras localidades, han sido
consideradas de catástrofes a
causa de las sequías,
principalmente en temporada
estival, en que napas, esteros,
manantiales y ríos disminuyen
notablemente su caudal, incluso
algunos se han secado, lo que se
ha relacionado producto de la
succión que hacen las
plantaciones de pino y
eucalipto, ya que como se ha
dicho, requieren de una enorme
cantidad de agua para su
crecimiento.
Para el movimiento mundial de
Bosques tropicales, WRM, en su
campaña contra las plantaciones
y ante los impactos que estos
generan sobre el agua, señalan
que todas estas plantas
exóticas, industriales y en
monocultivo, funcionan como
bombas de agua: los nutrientes
del suelo son transportados
hacia las hojas disueltos en
agua. A mayor rapidez de
crecimiento, a mayor tamaño de
la planta y cuanto mayor sea el
área que ocupen, mayor será el
volumen de agua utilizado. Sin
embargo, en la mayoría de los
países, los "expertos"
forestales niegan tal hecho,
incluso cuando las poblaciones
locales denuncian el agotamiento
de los recursos hídricos
vinculado a las plantaciones.
En efecto, Según un estudio de
la FAO (1987), la
evapotranspiración real de una
plantación de eucaliptos
aproxima los 1000mm/año, para un
régimen de lluvia superior a
1200mm/año. Para las zonas más
húmedas la evapotranspiración
aumenta y puede alcanzar los
1500mm/año. Estudios
comparativos han mostrado que la
evapotranspiración para una
plantación de pinos es,
aproximadamente, igual a la
observada en plantaciones de
eucaliptos, que bordearía unos
10 mm agua diarios. También ha
habido algunos estudios en Chile
en este sentido.
Un estudio realizado por los
investigadores de la Universidad
Austral de Chile. Anton Huber y
Ramiro Trecaman, en 1999,
compararon los terrenos de una
plantación forestal con los de
una pradera natural de la zona
de Collipulli en la Región de la
Araucanía. La de plantaciones
redujo aproximadamente un 30% la
cantidad de agua que llegó al
suelo debido a la interceptación
del dosel. La evapotranspiración
tuvo una relación directa con la
densidad de los rodales y fue
aproximadamente la mitad de la
precipitación anual ( 1.089 y
1.418 mm). Para la pradera, este
consumo fue algo inferior. La
diferencia entre ambos tipos de
cubierta vegetal se acentuó
cuando se adicionó a la
evapotranspiración las pérdidas
de agua por interceptación.
Dicho estudio, en su resultado,
asigna a la intercepción la
principal responsabilidad por la
diferencia que existe entre el
consumo de agua de las
plantaciones forestales y de la
pradera. La variación temporal
del contenido de agua edáfica
debido a la evapotranspiración
de las plantaciones forestales
sobrepasó los 3metros de
profundidad, mientras que en la
pradera esta situación sólo se
manifestó hasta los 100 cm. La
percolación para la pradera fue
equivalente al 37 y 60% de la
precipitación total para los
años 1 y 2, y tuvo una estrecha
relación con la cantidad de
precipitación invernal. En las
plantaciones forestales este
valor osciló entre un 12 y 29%.
Se registró una relación inversa
entre este parámetro y la
densidad de los rodales.
La guerra por el agua en
Cochabamba, Bolivia
Nadie quiere guerra, pero los
Pueblos en Bolivia tuvieron que
movilizarse para defender y
conquistar sus derechos. Y fue
lo que ocurrió en Cochabamba y
en el altiplano paceño en abril
del 2000, en una movilización
nunca antes vista, donde miles
de personas, principalmente
indígenas y campesinos salieron
a las calles y a los caminos,
para no permitir que un recurso
natural como el agua, la "sangre
de la pachamama", como
señalaron, sea vendida y robada
por empresas transnacionales,
que iban a adueñarse de los
ríos, pozos, e inclusive de la
misma lluvia recogida por los(as)
cochabambinos(as) en tanques.
Finalmente, las transnacionales
fueron expulsadas, aunque la
situación fue crítica en dicho
País, cobrando varias víctimas.
La guerra por el agua de
Cochabamba, fue conocida
recientemente por organizaciones
socio ambientales de Chile y
referentes territoriales del
Pueblo Mapuche, con la visita de
uno de los principales líderes
indígena en esta movilización,
el actual senador de Bolivia
Omar Fernández, del Movimiento
al socialismo (MAS), el mismo
del presidente Evo Morales,
quien estuvo a fines de julio de
este año participando en el
encuentro "Territorialidad,
recursos naturales y justicia
socio ambiental", realizada en
Temuco y que fue convocada y
organizada por la Coordinación
de identidades territoriales
Mapuche (CITEM); la Red de
acción por los Derechos
ambientales (RADA); el
Observatorio de derechos de los
Pueblos indígenas (ODPI); y el
Observatorio latinoamericano de
conflictos ambientales (OLCA).
El senador Fernández, junto con
participar en varios paneles,
oportunidad en que contó lo
vivido en su País por la defensa
y recuperación de este recurso,
también visitó comunidades
mapuche en diversas zonas
rurales, principalmente que son
víctimas de la falta de agua a
causa de la industria forestal.
Fernández, señaló en su visita a
Temuco, que los Pueblos y
Naciones originarias tienen el
derecho a la libre determinación
y en virtud de lo mismo, está el
derecho al libre ejercicio de la
plena autoridad y control sobre
sus recursos naturales, lo que
incluye el agua. Agregó, que
todos los pueblos deben asumir
su responsabilidad ante las
generaciones futuras, de
levantar las voces en
solidaridad y proclamar la
necesidad de proteger el agua.
Territorio y Recursos naturales
Mapuche.
La Coordinación de Identidades
Territoriales Mapuche (CITEM) en
su plan de acción elaborado el
2005 por un equipo de trabajo en
el marco de Santiago + 5
(conferencia contra el racismo y
xenofobia), establecía que los
pueblos originarios tienen
derecho al reconocimiento de su
propiedad y de los derechos de
dominio con respecto a las
tierras y territorios que ocupan
históricamente, así como al uso
de las tierras a las que
tradicionalmente han tenido
acceso para la realización de
sus actividades tradicionales y
de sustento. Estos derechos,
señala, también comprenden las
aguas, mares costeros, la flora,
la fauna, el subsuelo y los
demás recursos de ese hábitat,
así como de su medio ambiente,
preservando los mismos para sí y
futuras generaciones.
Asimismo, agrega, que es
fundamental establecer
mecanismos jurídicos, políticos
y administrativos de protección
sobre las tierras y territorios
indígenas que ocupan o utilizan
históricamente, de manera
permanente, exclusiva,
inalienable, imprescriptible,
inexpropiable e inembargable.
También, se refiere a la
necesidad que el estado,
Reconozca y garantice los
derechos de los Pueblos
indígenas a los Recursos
naturales existentes en sus
tierras y territorios los que
deberán protegerse
especialmente. Estos derechos
comprenden en la utilización,
administración y conservación de
dichos recursos.
En definitiva, el Derecho
territorial como base de las
aspiraciones y reivindicaciones
Mapuche, es así mismo el Derecho
a la protección y acceso a los
recursos naturales. Su actual
desprotección está haciendo
crisis frente a un modelo
económico basado en la
competitividad y la sobre
explotación por parte de grandes
empresas, siendo la Ley
indígena, un instrumento
insuficiente e inoperante para
proteger efectivamente a las
comunidades, sus tierras y
recursos.
Agrupación Konapewman de
Temuco y de los equipos de
trabajo de la Coordinación de
Identidades Territoriales (CITEM)
Gentileza: @ volar [
volar_2004@yahoo.com.ar ]
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