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Bertolt Brecht : Un hombre
imprescindible
Un niño que dormía con la luz
encendida y que se negaba a
bañarse.
Un hombre preocupado por la
justicia.
Un niño con un tic nervioso.
Un hombre que dedico su vida a
tratar de una manera muy
original los temas sociales.
Las revoluciones se producen en
los callejones sin salida.
Su vida, su poesía y su
dramaturgia revolucionaron la
época, el teatro pero siempre
encontraron una salida.
Bertolt Brecht nació el 10 de
febrero de 1898 en Ausburgo.
Desde 1926 tuvo frecuentes
contactos con artistas
socialistas.
En 1928 escribe La opera de los
dos centavos, una drama musical
que relata de manera agresiva y
satírica al capitalismo, y que
lo lleva a la cima del éxito
teatral.
En la etapa inicial de su
carrera Bertolt dirige actores y
comienza a desarrollar una
técnica dramática conocida como
teatro épico. Utilizaban
elementos, como máscaras, que
servían para distanciar a los
espectadores y evitar que estos
se identificaran con los
personajes. Era una narrativa
más libre.
Brecht consideraba esto como
algo imprescindible para el
proceso de aprendizaje del
público, ya que al reducir su
respuesta emocional, tenían
mayores posibilidades de pensar.
Con la llegada de Hitler al
gobierno alemán en 1933, Bertolt
Brecht se vio forzado a huir
primero a Escandinavia y a
establecerse finalmente en
California.
El cambio que Brecht planteaba
en sus puestas teatrales tenia
objetivos claros, necesarios y,
por momentos logrados. Su
particular empleo de la lengua y
la poética apuntaba a sacudir la
conciencia del público, para que
de la pasividad vayan hacia la
reflexión para finalmente llegar
a la acción.
En el año 1948 regresa a
Alemania y funda su propia
compañía teatral llamada El
Berliner Ensemble.
Siempre fue una figura
controvertida, inconformista.
Los excesos, sobre todo en el
plano sexual, fueron parte de su
vida.
Una vida que se terminó un 14 de
agosto de 1956, en Berlín.
Gentileza:
agenciawalsh@yahoo.com.ar
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