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Felicidad Montero, Pintora: «La
pintura es, más que luz y color,
comunicación» (España). -
04/02/06
 
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Felicidad Montero, Pintora: «La
pintura es, más que luz y color,
comunicación»
Me siento muy intranquila
cuando voy a realizar una obra.
El proceso de creación artística
es como dar a luz
Por
Jesús Hernández
Felicidad Montero, extremeña y
Premio Nacional de Ilustración,
se dedicó a la docencia. Después
vino su actividad artística.
Esta mujer, sencilla y sensible,
que se emociona con el recuerdo
-y eso la humaniza más-, muestra
su obra, una treintena de
pinturas, cuatro esculturas y
una instalación, en la sala de
Caja Duero (La Marina). Expone
acrílicos, collages sobre tabla,
lienzo y madera...y una inmensa
delicadeza en el tratamiento de
la obra. Fantasía, lirismo, lo
onírico. Sentimientos,
sensaciones. Espontaneidad. «Hay
que ir siempre con la verdad»
por delante, dice. Eso.
- Felicidad Montero no es
artista de una sola expresión:
pintura, instalación y
escultura. ¿Le sobran
inquietudes, energías...?
- No lo sé. Pero soy muy
inquieta interiormente. Me gusta
el teatro, y he hecho teatro:
representado y leído. Me dieron,
por primera vez en España, el
Premio Nacional en esa última
especialidad. Me atraen todas
las expresiones artísticas. Me
ilusiono con cualquier cosa.
- Y su obra pictórica nos trae
la memoria de algunos artistas
del Renacimiento: colores
desbordantes en trazos
sencillos, fantasía, lirismo,
luz clara, pinceladas oníricas,
apuntes que evocan a los
miniaturistas medievales...
- Verdaderamente, no soy
consciente de tal cosa. Yo me
expreso. Siento, y le doy forma
y color. O tal vez puede ser un
cúmulo de conocimientos que
quedan depositados ahí, en el
inconsciente, y que, después,
salen. Pero tampoco me lo he
planteado de manera previa.
- ¿Usted presenta una visión
inocente de la vida?
- Algunas gentes piensan que mi
pintura es espontánea, pura. Sin
embargo, yo no me propongo eso.
Me pongo a pintar y doy rienda
suelta a mi imaginación.
Disfruto. Y eso se ve en los
cuadros.
- La visión de su obra produce
paz, o da esa sensación, al
espectador. ¿Es algo buscado por
la artista o, por el contrario,
se trata de algo surgido de
forma natural?
- Surge. Creo que el artista, yo
al menos, busca expresarse. Si
al expresarme consigo que el
espectador experimente una
sensación de paz, pues
fenomenal. Me siento muy feliz.
Es una gran alegría... El
proceso de creación artística es
como dar a luz. Me siento muy
intranquila cuando voy a
realizar un cuadro. Veo el
lienzo o la madera en blanco, y
me produce intranquilidad,
porque sé que cada cosa que haga
va a limitarme. Comienzo, sin
bocetos, y doy rienda suelta a
mi imaginación y, entonces, es
el cuadro quien me pide lo que
debe hacerse.
- ¿El Paraíso fue como Felicidad
Montero pinta la vida?
- Cómo saberlo. Los grandes
pintores que han plasmado el
Terrenal lo dibujan como un
paisaje muy plácido, muy bello
de imágenes, muy tranquilo, en
el que hay armonía entre el
hombre, la naturaleza y Dios. Si
yo soy capaz de transmitir
eso... Pero me parece que el
Paraíso fue mucho más.
- ¿Y cómo atrapa esa luz que no
hiere, que no cansa?
- Eso no es mérito mío. Lo he
vivido desde mi infancia. Vengo
de tierras extremeñas y
andaluzas. Me gusta la
naturaleza, y he salido, muy de
mañanita, para ver cómo la
hierba deja ese humo, tan tenue,
tan precioso, y un pequeño rayo
de sol atraviesa esa nube e
ilumina una flor minúscula. Eso
es de una gran belleza.
- En el principio fue la luz.
Después, posiblemente, el color.
¿Qué vino más tarde?
- La transmisión. La pintura es,
más que luz y color,
comunicación. Para mí, se trata
de eso. Yo necesito comunicar
mis sensaciones: a través de la
pintura, de la declamación, del
amor, del cántico... De lo
contrario, me moriría. Creo que
el hombre está hecho para
comunicar cosas bellas.
- Su obra pictórica recuerda,
alguna vez, a Luis de Horna. ¿Lo
acepta?
- ¿Sí?... Me encantaría que
recordara la obra de Luis. Eso
significaría que no sólo estamos
unidos como pareja, sino que
tenemos muchos sentimientos y
muchas cosas espirituales que
compartimos. Y tal cosa puede
trascender.
- Usted es una destacada
ilustradora, con Premio
Lazarillo incluido. Ahora ya se
valora esa faceta artística. Ya
no es un complemento a la obra
literaria.
- La ilustración está elevada a
la categoría de arte. Es igual a
la pintura, al grabado, a la
escultura. El ilustrador debe
disponer de técnica, de
creatividad. Debe adaptarse a un
texto, imaginarse mundos... y,
veces, eso es muy complicado y
difícil.
- ¿El realismo es, ahora, más
modernidad que nunca?
- La figuración siempre ha sido
un valor en sí mismo, aunque hay
personas que menosprecian a los
pintores que se adecuan a la
realidad. Eso es un gravísimo
error. Además, el realismo
resulta, técnicamente, muy
difícil.
- Tome la Biblia. ¿Por qué libro
la abriría?
- Me interesa la historia de
Abraham. Me siento muy
identificada con él. Yo tuve que
dejar mi pueblo y mi gente,
adaptarme a muchas cosas. Y
vivir una existencia difícil,
solamente sostenida por la fe...
Y abriría la Biblia por el Nuevo
Testamento. Jesús nos trajo la
realidad de un Dios muy cercano.
- ¿Cada vez están poniendo más
difícil eso de creer en algo
trascendente?
- Nos lo están poniendo difícil,
pero yo lo veo de una forma
positiva. En este momento, el
cristiano tiene que dar
testimonio de su vivencia
religiosa y del significado de
Cristo, en cualquier lugar y
circunstancia, y hacerlo con
valentía. Hay que dejar el
cristianismo acomodado. Este es
un momento muy interesante en la
Iglesia. Esta debe salir de los
templos y acercarse al hombre. Y
no estamos haciendo tal cosa.
- ¿Qué nos hace más libres: la
verdad o la libertad?
- La verdad. Hay que ir siempre
con la verdad.
Gentileza: Arteinformado [
arteinformado@arteinformado.com
]
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