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Mancuso - Emprenderse
A veces el mundo de las
ideas es vasto, pero el mundo sensible obstaculiza la
concreción del desarrollado intelecto. A veces falta
un paso para emprender. Y es una emoción contenida que
tiene que salir a escena antes de que la inteligencia
se prepare para ser natural. El emprendedor actúa su
objetivo a partir de una actitud psicológica y física
armonizadas. Y los espectadores aplauden el triunfo.
"…En cambio, en una concepción más elevada de la
enseñanza, el estudiante descubre aquello que siempre
ha tenido. Porque en lo profundo, el teatro, y toda
arte escénica, es una excusa para estudiar la vida. Lo
que ocurre en una clase no es una mera transmisión de
técnicas, sino una enseñanza de principios elementales
básicos…"
Hacia un teatro de la revelación, Entrevista al
profesor Dominic de Fazio, Atanor cultural.
Vos estás adentro tuyo. Y esos signos que se preguntan
son tu alma y tu cuerpo conjugando el verbo de tu ser.
Te observas en el espejo y te reconoces, palpitan
emociones guardadas que son el misterio que tu carne
protege. Se revela. Te rebelas. Lo que buscas solo
puede ser hallado por vos. Ahí, adentro. Aunque te
revuelva un maremoto de incertidumbres, la lamparita
no está quemada. La luz se enciende en el juego. Y se
apaga. La actriz te enseña a encontrarte. Porque ella
se halla en cada escena, y vos siempre estás adentro
tuyo. En ningún otro lugar te encontrarán.
Quienes reconocemos en la vida un proceso a través del
cual podemos encontrar nuestro sentido personal en
este largo paseo de la existencia hallamos tal vez
inevitables obstáculos racionales y emocionales que
nos impiden concretar nuestras metas; o aún más,
descubrir cuáles son. Para emprender y alcanzar el
relativo éxito de la estabilidad, es preciso valerse
de las propias herramientas que están en nosotros,
como estaba la estatua en la piedra sin forma, a la
que aludía Miguel Angel. Somos seres racionales. Pero
también somos, afortunadamente, seres emocionales;
entonces la búsqueda de la armonía será un paso previo
para concretarnos, siempre parcialmente. Porque las
posibilidades de crecer no tienen fin. Sí pueden tener
un principio para quien aún está "dormido", y cada uno
encontrará ese primer recuadro de su rayuela para
llegar a su propio cielo.
Ser dirigido por un actor o una actriz en el camino
hacia ese encuentro con "uno mismo" es una opción
impecable. Y entender la vida con la propia mirada, un
resultado que paulatinamente va dibujando el paisaje,
con menos ornamentos, pero mucho más claro. Esa
maqueta relativamente limpia que necesitamos los que
deseamos emprender y alcanzar nuestros objetivos.
Plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo.
Donar los órganos. Y conocerse. Nada más primordial
que comenzar a hacerlo algún día. Y despertar de la
belleza durmiente en la que a veces nos encapsula el
"sistema". Salirnos de las normas absolutas y de la
rigidez innecesaria para alistarnos en el mundo de los
que triunfan desde adentro para afuera. Desde abajo
para arriba. Desde la humildad hacia la superación
personal.
Porque para emprender tal vez necesitamos
emprendernos, indagarnos, preguntarnos quiénes somos,
qué deseamos y hacia dónde queremos ir. La
inteligencia de la razón y de la emoción buscando el
equilibrio en la balanza de nuestra propia justicia,
de nuestros propios merecimientos.
Y salir a escena, con caretas, trajes, y vestidos,
pero desnudos en la mirada gloriosa donde está el
indicio de haber vivido, de estar viviendo. De
despertarnos de la utopía, para mostrarnos como seres
vivos que viven en una realidad concebida a partir de
los propios pasos. Y jugar a la rayuela. Y tirar la
piedra. Y que caiga en el cielo. O volver a empezar.
(*) Abogada, redactora, escritora.
Gentileza: Gisela Vanesa
Mancuso [
giselamancuso@yahoo.com.ar ]
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