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Deuda por educación:
¿soberanía o sometimiento?
(Argentina)
El proyecto de canje de deuda
por educación figurará en la
declaración bilateral firmada
ayer entre el presidente Néstor
Kirchner y el primer ministro de
España, José Luis Rodríguez
Zapatero.
Por Red Eco
"El tema del canje va a estar",
aseguro el ministro de educación
Daniel Filmus durante una
conferencia ante el Fondo de las
Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la
Cultura (Unesco).
La iniciativa comenzó a sonar
hace dos años en ámbitos
internacionales y propone
negociar con los organismos
acreedores el canje de un
porcentaje de los intereses de
la deuda externa de los países
por inversiones en educación.
Según sus impulsores, el
proyecto pretende el incremento
de los recursos económicos para
la educación y el alivio de la
deuda externa.
“Resulta paradójico que, al
mismo tiempo que se señala la
escasez de recursos para la
educación, se oculta que dicha
escasez se debe, precisamente,
al pago de los servicios de la
deuda que crecen con el aumento
de los intereses exigido
unilateralmente por los
acreedores”, afirma Ana Lorenzo
docente e investigadora.
Docentes, investigadores,
economistas críticos al proyecto
oficial sostienen que aceptar la
viabilidad del mismo supone el
reconocimiento de la legitimidad
de la deuda, y el renuncio a su
carácter fraudulento, tal cual
fue establecido en la sentencia
del 13 de julio de 2000 del Juez
en lo Criminal y Correccional
Federal Dr. Jorge Luis
Ballestero.
Además, sostienen que el canje
posibilitara la injerencia de
los organismos internaciones de
crédito en la decisión de las
políticas educativas nacionales.
Tildan de ingenuo suponer que el
mismo se haría sin
condicionamiento alguno y
permitiendo el desarrollo
nacional de estrategias
político-pedagógicas.
Tales condicionamientos
apuntarían a la continuidad y
profundización en la aplicación
de políticas neoliberales en
materia educativa que, ensayadas
en el Chile de Pinochet, se
impusieron en América Latina en
la década de los noventa tras
las “recomendaciones” del Banco
Mundial y que introdujeron
mecanismos de mercado en los
sistemas educativos públicos.
Hoy la escuela pública evidencia
los efectos dramáticos de la
puesta en marcha de tales
políticas: la generación de un
sistema público educativo para
los más pobres, la pérdida de su
función educadora, la ruptura de
la unidad nacional educativa, la
descalificación del rol docente,
la agudización de la brecha
educacional entre regiones y
sectores sociales, la
imposibilidad de apropiación de
conocimientos por niños y
jóvenes, la ausencia de
contenidos nacionales y
latinoamericanos, etc.
Estos proyectos significan, a la
vez, la postergación de un
financiamiento de la educación
pública genuino y permanente a
partir de la inversión estatal
que planifique una
redistribución de las cargas
impositivas para que aporten los
que más tienen y la creación de
fondos especiales educativos con
asignaciones específicas y
prolongadas en el tiempo.
Gentileza: Eva Troxler [
eva.troxler@gmail.com ]
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