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La historia de un reclamo
postergado
Milagros Salazar La República -
Lima
Si los gobiernos de Perú y Chile
acostumbran enfrascarse en
controversias por el tema
limítrofe o la compra de
armamentos, un grupo de
intelectuales peruanos decidió
librar una batalla aparte, pero
valiosa. Lo que ellos
protagonizaron a fines del 2001
fue una lucha para recuperar
parte de la memoria e identidad
del Perú: los libros que se
llevaron los militares chilenos
al ganar la Guerra del Pacífico.
El robo cultural acaba de ser
confirmado por el Diario Siete
del vecino país en una amplia
investigación. El gobierno
chileno aún no se pronuncia.
Nicolás Lynch y Sinesio López
lideraron desde sus diversos
puestos la travesía de los
intelectuales al inicio de este
gobierno. Siguieron los pasos de
hombres capitales de nuestra
historia, como Ricardo Palma.
Lynch, entonces ministro de
Educación, acompañó al Jefe de
Estado a Santiago en agosto de
2001. Aprovechó ese primer viaje
oficial de Alejandro Toledo para
pedirle a su homóloga chilena,
Mariana Aylwin, que realice
gestiones para devolver al Perú
los libros, documentos y otras
joyas del saqueo. Todo se hizo
en coordinación con el entonces
canciller peruano Diego García
Sayán.
"Los esfuerzos continuaron, pero
los chilenos se mostraban
sorprendidos y poco
colaboradores. Tomaron la misma
actitud de desinterés que tienen
respecto a las demandas
peruanas. Fue una mecida",
cuenta Lynch.
En marzo del 2002, cuando
Sinesio López ya había asumido
la jefatura de la Biblioteca
Nacional, viajó a Chile para
reunirse con el cuerpo directivo
de la Biblioteca de ese país.
"Por desgracia, Clara Budnick,
su directora, no se encontraba,
pero sí el subdirector, Gonzalo
Catalán. Le pregunté
amigablemente: ¿dónde están los
libros que se trajeron luego de
la Guerra del Pacífico? No me
dieron explicaciones
convincentes".
En un oficio enviado al ex
canciller Allan Wagner en agosto
de 2003, López informó sobre los
argumentos que dio Catalán para
no colaborar con la entrega del
arsenal bibliográfico robado:
"que los libros no están
concentrados en un solo lugar
sino que están distribuidos en
las diversas secciones de la BN
de Chile, que no hay forma de
identificar esos libros puesto
que carecen de señal especial
que identifique su procedencia o
la pertenencia a la Biblioteca
peruana, que Chile solo podría
dar un microfilm de cada libro
que posee".
López desmiente que los libros
del Perú en manos de Chile no
tengan sellos para
identificarlos. Enumera algunos
motivos: Palma cuenta en sus
crónicas que compró en Santiago
libros con sellos de nuestra
biblioteca. La Fundación
Telefónica publicó en el 2002 un
libro sobre la historia de los
Incas adquirido por el brasileño
José Mindlin en una librería
antigua de Santiago que llevaba
el mismo sello. Asimismo,
intelectuales chilenos con los
que tomó contacto el politólogo
Miguel de Althaus para luchar
por la devolución, también
confirmaron esta verdad.
La
segunda vía
Debido al silencio de los
gobiernos centrales del Perú y
Chile sobre los avances del
proceso de devolución, desde la
tribuna de los intelectuales
continuaron los esfuerzos
incluso se pensó en elaborar un
manifiesto.
Sinesio López y Lynch --quien ya
no era funcionario del Estado--
aprovecharon en mayo del 2004 la
visita de Sergio Bitar, entonces
ministro de Educación de Chile,
para pedirle que haga algo al
respecto. Bitar, militante del
Partido Socialista, quien se
hizo amigo de la dupla cuando se
refugió en el Perú durante la
dictadura de Pinochet, se
comprometió en coordinar con la
cancillería chilena este
reclamo. Y cumplió. Hace dos
años se formó un comité para la
"reparación de la guerra" que
funciona en el más absoluto
hermetismo.
Extraoficialmente, los
intelectuales peruanos se
enteraron a mediados del año
pasado que tal comitiva llegó a
las siguientes conclusiones: los
libros peruanos se encuentran en
los sótanos de la biblioteca de
Chile junto con una relación
detallada elaborada por un
especialista y el número
llegaría a 90 mil porque no solo
se trataría de libros sino de
diversos documentos.
López aclara que la Biblioteca
Nacional del Perú poseía 56 mil
vólumenes de libros y que luego
del saqueo los chilenos solo
dejaron 700. Esta cifra se
incrementó: Palma, en su calidad
de director de la Biblioteca,
recuperó parte de los libros. El
Diario Siete ha revelado que
Ignacio Domeyko, rector de la
Universidad de Chile y el
intelectual más prominente de la
época en el vecino país, realizó
un inventario del material
traído de Lima en colaboración
con un bibliófilo. Esto permitió
registrar más de 10 mil
volúmenes entre piezas
bibliográficas del siglo XVI y
XVII.
Pero Sinesio López opina que
habría que averiguar si
realmente Chile tiene esa
cantidad de volúmenes y no más.
Por ello, Lynch pide que se
conforme una comisión bilateral
para hacer un inventario.
"La devolución es necesaria por
un sentido de justicia. Los
libros, documentos y objetos de
museo que se llevaron los
chilenos fue un robo, un acto de
pillaje aprobado por las
autoridades de ocupación. No fue
un simple exceso de un grupito
de soldados. Ojalá que Chile
cambie oficialmente su actitud",
sostiene Lynch.
López considera que el regreso
de este valioso material al Perú
constituiría "la recuperación de
parte de nuestra memoria e
identidad".
Gentileza:
itzcuintli@yahoogrupos.com.mx
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