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¿Educación mixta o
diferenciada?
El antagonismo entre educación
mixta y diferenciada se ha
puesto en el debate actual en
muchos países desarrollados.
Algunos precisan que la primera
es inconveniente porque no
respeta las diferencias innatas
entre el hombre y la mujer,
mientras que por el contrario
también se afirma que la
educación diferenciada es
discriminatoria y no se abre a
la diversidad. ¿Cuál es la más
conveniente?
Por Carlos Alberto Rosales
Purizaca
Educador y Analista
Internacional
No se trata de generar una
hegemonía de una sobre la otra
sino ofrecer una educación libre
que permita poder implantar sin
dificultad y sobretodo sin
prejuicios cualquiera de los dos
sistemas de enseñanza como por
ejemplo sucede en Australia,
donde tanto los colegios mixtos
como los diferenciados
pertenecen a la educación
pública y en igualdad de
condiciones. Der Spiegel en el
2004 publicó un estudio
realizado por el Instituto
pedagógico de Kiel, según el
cuál cuando los alumnos y
alumnas eran separados para
recibir enseñanza en
determinadas materias, tanto el
interés como las calificaciones
mejoraban de forma
significativa. El sociólogo
Michel Fize en su libro Las
trampas de la educación mixta
refiere que “después de treinta
años de experiencia en
coeducación no se ha conseguido
la pretendida igualdad de sexos
y oportunidades”.
La facultad de educación de la
Universidad de Cambridge publicó
un informe tras cuatro años de
investigación bajo el cuál se
destaca los altos beneficios que
proporciona la educación
diferenciada. Es falso pensar
que para poder alcanzar la
igualdad de oportunidades haya
que educar a niñas con niños.
Ambos son diferentes desde que
nacen. En Suecia, Chris Heister
publicó un informe titulado:
Todos somos diferentes, y en el
que demuestra que la causa del
fracaso escolar radica en la
obstinación por negar las
diferencias sexuales entre niños
y niñas.
La Universidad de Bermont
publicó también un estudio que
duró cuatro años, realizado en
doce países, indistintamente del
nivel social y llegó a la
conclusión que los varones
tienden más a pelearse, a ser
indisciplinados, a faltar a
clase, a contestar al profesor.
Eso prevé la necesidad de
educarlos por separado.
Financial Times publica todos
los años una lista de los
colegios que han sacado las
mejores calificaciones. Los
veinticinco primeros son
colegios diferenciados.
El principal argumento a favor
de la educación diferenciada es
que ésta tiende a mejorar el
rendimiento académico de los
alumnos. Separar a los alumnos
por sexo para educarlos así en
una determinada etapa de la vida
no es discriminación sino por el
contrario una educación que
atiende a la totalidad de la
persona en sí, a sus
características específicas.
Cuidado con pensar que hay que
separar a los niños y niñas para
favorecer a los primeros y
perjudicar a las segundas.
Tampoco tiene nada que ver con
prejuicios morales o religiosos.
Se trata de atender las
diferentes cualidades para
aprender que tienen tanto hombre
como mujeres. Por ejemplo, en
una clase razonada y analítica
las niñas se aburren, pero si se
explica de forma rápida y
explícita son más bien los niños
quienes se inquietan. Hay que
respetar los ritmos de
maduración psicológica de cada
estudiante. Los colegios
diferenciados no son
discriminatorios siempre y
cuando no perjudiquen el
aprendizaje de los niños
respecto de las niñas, o
viceversa.
The Sunday Times publicó un
debate académico entre Anthony
Seldon y Clarissa Farr (“The end
of girls schools” 14.05.06),
defensores de la educación mixta
y diferenciada, respectivamente.
El primero argumentó que en
setiembre el investigador y
profesor Alan Smithers
(Universidad de Buckingham)
publicará un estudio que
demostrará que no existen
pruebas que las niñas mejoren
académicamente si estudian en
colegios diferenciados. Se trata
de un estudio hecho a 20.000
estudiantes según el cuál las
mujeres no son mejores
estudiantes que aquellas que
estudian en colegios mixtos. Por
el contrario, Clarissa Farr,
precisa que en Inglaterra, las
mujeres de colegios
diferenciados obtienen mejores
rendimientos que aquellas que
proceden de colegios mixtos.
Si los colegios mixtos
reconocieran y propiciaran las
diferencias intrínsecas entre
los sexos, los resultados de los
estudios referidos no variarían
mucho. Salvo algunas excepciones
–muy pocas conocidas-, los
colegios mixtos han cometido el
error de generar un
igualitarismo neutralizante
entre los sexos. No se trata de
negarles a los niños y niñas su
igualdad de derechos. Eso no
está en duda, lo que está en
debate es cómo hacemos para
educar correctamente las
diferencias sexuales innatas
entre niños y niñas. Incluso en
el aspecto formativo es
conveniente separarlos porque
existen temas que sólo competen
a los adolescentes varones y del
mismo modo sólo a las
adolescentes mujeres, como por
ejemplo, la polución nocturna y
la menstruación,
respectivamente. Asimismo, no es
lo mismo llamarle la atención y
corregir una inconducta a un
varón que a una mujer porque el
primero necesita mayor rigor,
mayor firmeza. Mientras que la
mujer requiere más sutileza,
prudencia y delicadeza al
momento de tratarla.
Mi conclusión: personalmente me
inclino por la educación
diferenciada y no tengo el más
mínimo prejuicio sexual
discriminatorio. Sólo es
conveniente durante la
adolescencia porque en ella se
generan unos cambios físicos,
psicológicos y afectivos que
requieren un trato diferente
tanto para el varón como para la
mujer. No se trata de educación
injusta pensando que una es
mejor que la otra. Se trata de
adecuar la educación a las
características específicamente
sexuales de cada alumno o
alumna. No hay que tener miedo
pensando que eso generará un
trauma social irreversible
porque existen otros espacios
que permiten un innegable
intercambio de experiencias
entre alumnos de diferente sexo.
Gentileza:
calbertp@exalumno.udep.edu.pe
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