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Freakonomics
Un polémico libro, con
información estadística
contrastada, que muestra algunas
causas distantes y ocultas de
nuestra realidad
Por
Mikel Agirregabiria Agirre
Entre los libros de las últimas
vacaciones, ha destacado uno por
su controvertido contenido. Se
lee de un tirón, pero suscita
profundas reflexiones. Se trata
de Freakonomics, de Steven D.
Levitt y Stephen J. Dubner.
Levitt es un prestigioso
economista, aunque políticamente
incorrecto. Dubner es un
escritor de éxito y periodista
de The New York Times.
La obra es un puzzle que combina
anécdotas e investigación para
presentar conclusiones
impactantes, sustentadas en
datos masivos explorados con
técnicas estadísticas ortodoxas,
por lo que su argumentación
científica resulta convincente.
Algunas pintorescas preguntas
sobre significativos fenómenos
sociales se suceden y se
explican con razones, cuando
menos, curiosas.
¿En qué se parecen los agentes
inmobiliarios al Ku Klux Klan?
¿Por qué los traficantes de
drogas viven con sus madres?
¿Funciona una banda de crack
como una franquicia? ¿Qué es más
peligroso: un arma o una
piscina? Resulta que, en un país
(¡con 200 millones de pistolas y
6 millones de piscinas!), mueren
muchos más niños ahogados que
por disparos (550 frente a 200
anuales). La familiaridad de una
piscina evoca menos precaución
que un arma mortal, y no hay
ONGs que nos recuerde el peligro
de las piscinas.
El primer capítulo se titula
“¿Qué tiene en común un maestros
de escuela y un luchadores de
sumo?”. La respuesta es que
algunos hacen trampa. Esta
afirmación irreverente surge del
estudio de una situación en la
que los incentivos económicos y
la posibilidad de ascenso para
profesores dependen de las
calificaciones que obtengan sus
alumnos en exámenes
estandarizados. La probabilidad
de que hagan truco es alta. Y
así se demuestra tras revisar
cuidadosamente miles de tests de
opción múltiple en las escuelas
de Chicago. Mediante algoritmos
descubrieron patrones de
maestros que rectificaban series
de respuestas antes de su
evaluación por ordenador. Los
mejores luchadores de sumo, a
pesar de ser considerados
semidioses en Japón, también
hacen trampas. Se dejan ganar en
peleas que no contabilizan en el
ranking, pero que beneficia a su
competidor, quien devuelve el
“favor” en el futuro. La
conclusión es que los
incentivos, a veces, estimulan
los fraudes.
El cuarto capítulo provoca
escándalo, al preguntar “¿Adónde
han ido todos los criminales?”.
Durante los años 80, los
criminólogos predijeron una
imparable ola de delincuencia
juvenil. No obstante, durante la
primera mitad de los años 90, se
desplomaron los índices
delictivos. Los expertos,
policías, jueces y políticos que
antes auguraron la hecatombe,
luego adujeron múltiples
explicaciones sobrevenidas
(educación, bonanza económica,
tolerancia cero, éxito en la
represión, estrategias
policiales y penitenciarias,
incremento de efectivos,
envejecimiento de la población o
leyes más estrictas sobre armas
de fuego). El libro considera
que la variable de mayor efecto
causal (más del 50%) fue la
alejada legalización del aborto
¡en 1973!, tras el famoso caso
Roe vs. Wade en la Corte
Suprema. Cree que así que no
nacieran jóvenes predestinados a
la marginalidad. Realmente un
dictamen cruel sobre una vieja
cuestión. Los autores dicen que
“la moralidad es el mundo como
nos gustaría, pero la economía
muestra el mundo como es”.
La correspondencia entre abortos
en los ‘70 y descenso de la
criminalidad en los ’90 se
valida con historias
contrapuestas como el colapso de
la dictadura comunista de
Rumania en 1989, 23 años después
de que Ceausescu ilegalizara el
aborto proclamando que “el feto
es propiedad del Estado”.
También se acredita con
indicios, como que los Estados
con mayor tasa de abortos
experimentaron la mayor
disminución en crimen, y que los
5 Estados que aplicaron la
sentencia antes fueron los
primeros en atenuar los índices
delictivos. Más discutible que
la correlación es la conclusión
de Levitt: “Cuando el gobierno
da a las mujeres la oportunidad
de tomar la decisión de abortar,
en general, ellas hacen un buen
trabajo en dilucidar si están o
no en condiciones de criar bien
a un bebé”.
El libro merece ser leído,… y
debatido. Los aspectos éticos
involucrados corresponden a otro
plano de análisis, y ni deben
prejuzgar las interpretaciones
presentadas, ni deben ser
inferidos por meros datos o
conclusiones estadísticas. Otros
trascendentes aspectos
familiares y educativos
presentados en la segunda parte
del texto merecen un comentario
pormenorizado de próxima
publicación.
Mikel
Agirregabiria Agirre. Getxo
http://blog.agirregabiria.net/
http://mikel.agirregabiria.net/2006/freak1.htm
Gentileza: Mikel Agirregabiria
Agirre [
agirregabiria@euskalnet.net
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