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Su último homicidio
Un cuento minimalista sobre un
crimen que finalizaba una serie
de asesinatos dejando impune al
culpable, aunque era obvia su
identidad
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Su último muerto estaba allí.
Rodeado de testigos, alertados
por el mismo asesino que les
llamó poco antes de consumar su
tremebundo crimen. Aquel
programado envenenamiento,
apuñalamiento y ahorcamiento era
un sadismo inusual, incluso para
un asesino en serie al que se
perseguía infructuosamente desde
hacía años. Nunca se había
ensañado tanto, si bien estos
medios de ejecución estaban
entre sus preferidos en los
crímenes precedentes.
Un nuevo caso difícil, pensaron
ante la escena del crimen. Una
habitación cerrada por dentro,
sin más enseres que la soga de
la que pendía el cadáver con un
puñal clavado en el vientre, la
silla volcada, el veneno
derramado y un móvil sin
huellas. Apenas entraba la luz
por una mínima ventana abierta
por donde quizá pudo escapar el
escurridizo autor del más
despiadado parricidio.
Incluso los expertos más
experimentados estaban
desconcertados, hasta que llegó
un líder que merecía su puesto.
Sus palabras fueron reveladoras
para quienes le escucharon sin
interrumpirle, comprendiendo a
un ritmo marcado por las
respectivas inteligencias.
Creo que no cabe duda. Otra vez,
la víctima y el verdugo se
conocían. En este caso,
demasiado. Seguramente pasaron
de ser los mejores amigos, a
convertirse en los peores
enemigos. Todo ello ha conducido
a esta conclusión”. Sólo con
esto, alguno de la concurrencia
ya lo entendió.
Imagino que a nuestro criminal,
cada vez más acorralado, se le
ocurrió que no podía haber otra
escapatoria, trágica pero que le
permitía eludir el castigo”.
Otros lo comprendieron todo.
Definitivamente no volveremos a
tener noticias de este criminal,
porque esta violencia terminal
deshace las pistas que conducían
a su detención”. Muchos
asintieron, al descubrirlo todo.
Imposible será castigar a este
asesino cansado de sus propias
fechorías. Aquí ha terminado su
cadena de crueldades, amenazando
hasta el final”. Casi todos
adivinaron la trama.
Opino que hemos dedicado
demasiados esfuerzos a este
caso. Es tiempo de pasar página,
porque esto ya sólo asusta a
quienes nunca entendieron nada”.
[Si eres de éstos, lee la
palabra escondida en las
iniciales de los párrafos].
Todavía alguien preguntó: ¿Su
homicidio último? Él respondió:
“Sí, su homicidio ultimó”.
Mikel
Agirregabiria Agirre. Getxo
http://blog.agirregabiria.net
Gentileza: Mikel Agirregabiria
Agirre [
agirregabiria@euskalnet.net
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