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Educalandia
Cada
noche sueño con la misma utopía
y ucronía: un paraíso donde la
educación sea el centro de todo.
Luego me despierto y veo la
realidad
Por Mikel Agirregabiria Agirre
En Educalandia las necesidades
materiales estarán cubiertas, y
la primera educación con el
ejemplo de la gente guiará a
todos, desde pequeños, a no
ambicionar más casas, coches y
cosas. La aspiración universal
será saber más, sentir más, ser
más, ayudar más, compartir más.
Las familias no consumirán su
tiempo libre comprando cacharros
o aderezos innecesarios. Los
centros comerciales ya no
venderán objetos, sino que se
transformarán en universidades
populares donde se
intercambiarán conocimientos,
sensaciones y sentimientos. Las
plantas ya no estarán dedicadas
a ropas, electrodomésticos o
muebles, sino al infinito número
de posibilidades de las
ciencias, las humanidades, las
artes, la cultura o la
educación. Habrá ofertas para
todos, de primer aprendizaje o
de perfeccionamiento, que nos
permita a todos desarrollar toda
la variedad de nuestras
capacidades intelectuales,
sensoriales, vocacionales,
morales.
Este país o esta época aún no
existen. Todavía no ha
encontrado una comunidad madura
donde asentarse, pero pronto
encontrará comunidades que lo
crean, que lo creen y que lo
críen. Será una verdad para
vivir despiertos, un sueño donde
vivir el cielo en la tierra.
Un inmemorial proverbio africano
dice: “Hace falta todo un pueblo
para educar a un niño”. Esta
sentencia puede reordenarse para
ofrecer nuevas verdades. Dado
que “Todo un pueblo se beneficia
de educar a cada persona de su
comunidad”, ojalá comprendamos
que “Para educar a un pueblo
hace falta todo un niño
[creativo o muchos idealistas
que imaginen y construyan
Educalandia]”.
Gentileza: Mikel Agirregabiria
Agirre [
agirregabiria@euskalnet.net
]
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