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El enfoque educativo de los
desastres de origen natural: una
necesidad para el desarrollo
sostenible
En el período entre 1990 y el
2000 el mundo sufrió la pérdida
de aproximadamente 700.000
personas debido a los desastres
de origen natural. Esta cifra es
inferior a la registrada en la
década anterior; sin embargo el
número de eventos, su
intensidad, los daños económicos
y sociales rebasaron los niveles
observados en los años ochenta.
Por Sergio Torres Zamora
En las últimas tres décadas,
(1970-1990), se produjo un
incremento de las pérdidas
económicas y sociales provocadas
por la acción de fenómenos
naturales extremos, es por ello
que en 1989, la Asamblea General
de las Naciones Unidas, declara
la década de 1990 como el
Decenio Internacional para la
Reducción de los Desastres
Naturales (DIRDN), amparada en
la Resolución 44/132. Esta
acción es considerada el primer
esfuerzo de carácter universal
en función de la prevención y la
mitigación de los desastres; e
indicó la creciente
responsabilidad del hombre como
elemento regulador del nivel de
exposición, el ordenamiento y
uso del Medio Ambiente.
La Comunidad de Naciones Unidas
intensificó los esfuerzos para
incrementar y mejorar la
información, la educación y la
conciencia pública en relación
con los desastres de origen
natural. Se fortalecieron los
sistemas de prevención, alerta
temprana, atención a
emergencias, rehabilitación y
reconstrucción o reparación de
los daños. Sin embargo a pesar
de todos los esfuerzos y las
acciones emprendidas, en los
últimos años ha ido aumentando
la incidencia y la intensidad de
los fenómenos naturales
potencialmente destructivos,
entre ellos las sequías,
inundaciones, deslizamientos de
tierra, tornados, sismos y
ciclones tropicales, que han
causado pérdidas que comprometen
el desarrollo de múltiples
comunidades, afectando sobre
todo a los más pobres.
En el período entre 1990 y el
2000 el mundo sufrió la pérdida
de aproximadamente 700.000
personas debido a los desastres
de origen natural. Esta cifra es
inferior a la registrada en la
década anterior; sin embargo el
número de eventos, su
intensidad, los daños económicos
y sociales rebasaron los niveles
observados en los años ochenta.
La periodista Teresa Braine, en
su artículo “Fue el 2005 el año
de los desastres naturales”
señala que desde enero a octubre
del 2005, 97.490 personas
murieron en el mundo por
desastres y de ellos, 88.117 por
desastres naturales, datos que
le aportó el Centro para la
Investigación sobre la
Epidemiología de Desastres. En
el propio artículo la autora
refiere, que según datos del
Centro de Investigación
anteriormente citado el número
de desastres de origen natural
registrados desde 1900 se han
incrementado (inundaciones,
tormentas de vientos, sequías y
desastres geológicos), y el
número de personas afectadas
también ha aumentado desde 1975.
El área de las latitudes
tropicales es propensa a la
ocurrencia de fenómenos
hidrometeorológicos
potencialmente dañinos, que se
producen estacionalmente tanto
en el Atlántico como en el
Pacífico.
En América Latina y
especialmente en el Caribe se
han ocasionado afectaciones por
diferentes eventos de origen
climático que han ocasionado
grandes daños debido a la
vulnerabilidad de la región,
entre ellos se encuentran:
Huracán Georges 1998 (El Caribe)
Huracán Mitch 1998
(Centroamérica y Caribe) 9 214
personas murieron, 1 191 908
damnificados y 6 008 millones de
dólares de pérdida
principalmente en Honduras,
Nicaragua, Guatemala y El
Salvador.
El Niño 1997/1998 (Región
Andina).
Cuba, el archipiélago de mayor
extensión en el Caribe ha sido
afectada por fenómenos naturales
potencialmente destructivos,
destacándose entre ellos los
hidrometeorológicos, es por ello
que el Consejo de Defensa
Nacional, de conformidad con el
artículo 101 de la Constitución
de la República, y de acuerdo
con el artículo 26 de la Ley No
75 “De la Defensa Nacional” del
21 de diciembre de 1994, ha
establecido las regulaciones
para la organización,
planificación y preparación del
país para las situaciones de
desastres.
La posición geográfica del país
en el Mar Caribe y otras
características como: área
comprendida en la cuarta región
mundial de formación de ciclones
tropicales, paso obligado de
embarcaciones de gran porte que
intervienen en el comercio
internacional, tránsito de aves
migratorias, así como su
cercanía a la zona
sismogeneradora originada por el
contacto entre la placa del
Caribe y Norteamérica y las
características del clima
tropical húmedo, con dos
estaciones fundamentales en el
año, una de seca (noviembre –
abril) y otra de lluvias (mayo –
octubre) condicionan los riesgos
ante peligros de origen natural,
tecnológicos y sanitarios.
Entre las principales amenazas
de origen natural en Cuba se
encuentran: ciclones tropicales,
intensas lluvias, tormentas
eléctricas locales severas,
penetraciones del mar,
deslizamientos de tierra,
sismos, intensas sequías e
incendios en áreas rurales.
En la región oriental del país y
en especial en la provincia
Granma es probable la ocurrencia
de las amenazas mencionadas con
anterioridad, por lo que el
gobierno provincial y de los
municipios, la Defensa Civil, el
Centro Nacional de
Investigaciones Sismológicas (CENAIS),
y otras instituciones han
proyectado el cumplimiento de la
Directiva No 1 del 1ero de Junio
del 2005, así como la
planificación de tareas y
proyectos de investigación que
contribuyen a la Gestión de
Riesgos-Recursos y a la
prevención y mitigación de
desastres en diferentes
escenarios.
Granma, es una de las provincias
donde se ha logrado un trabajo
sistemático con el sistema de
Defensa Civil. De acuerdo con el
Programa de Prevención de
Desastres del Cento Nacional de
Investigaciones Sismológicas se
considera a la provincia la
primera en concebir unPrograma
de Investigación y Desarrollo
encaminado a la Prevención y
Mitigación de Desastres. Se
significa la necesidad de
incorporar la Prevención en los
Programas de Desarrollo, sobre
todo con la puesta en vigor de
la Directiva 01
delVicepresidente del Consejo de
Defensa Nacional, donde se
establecen lasresponsabilidades
de diferentes organismos e
instituciones en especial el
Ministerio de Ciencia Tecnología
y Medio ambiente (CITMA), en los
temas de desastres.
Como parte de los lineamientos
del Programa de Prevención de
Desastres de la provincia, se
encuentran los procesos
educativos, mediante un plan de
capacitación y preparación
dirigido a cuadros,
especialistas, estudiantes, y
ciudadanos en general, que con
objetivos bien definidos
contribuyen al fortalecimiento
del plan concebido para
enfrentar emergencias y
desastres.
La educación tiene importancia y
prioridad, porque si el hombre
no adquiere, desarrolla y
manifiesta conciencia,
conocimientos, comportamientos,
actitudes y participación en
cuanto a los riesgos de
desastres, no será capaz de
prevenirlos. Es importante
lograr que la educación
contribuya y facilite el logro
de una cultura de prevención, y
que la población y las
comunidades se preparen y actúen
frente a los desastres.
La educación para la prevención
de desastres ya sea por la vía
curricular o no curricular no
puede convertirse en la suma de
tareas, sino que se sustenta en
el principio de la integración,
lo que facilita el proceso de
desarrollo del trabajo educativo
con vistas a introducir y
enfatizar las variables y los
temas de protección integral del
Medio Ambiente y, en especial,
sobre la prevención de los
desastres. Es responsabilidad
del maestro desarrollar y
seleccionar las actividades que
se proponen, atendiendo a las
características y
particularidades de cada grado y
a las posibilidades reales de
sus alumnos, sin que sean
subvaloradas las potencialidades
de los educandos.
Las temáticas y actividades que
se aborden con los estudiantes
deben ser asequibles y
adecuarlas en dependencia de los
intereses y necesidades, así
como tener un carácter flexible,
dinámico, creativo y
participativo, sujetas a cambios
y adaptaciones. Lo anteriormente
expresado evidencia que para
realizar este trabajo educativo
no se requiere de programas,
orientaciones metodológicas de
una disciplina en especial, sino
de la experiencia y creatividad
del docente para propiciar un
espacio de preparación y
reflexión que le permita conocer
con mayor profundidad el mundo
que le rodea.
En su artículo “Década de la
Educación”, Enrique Leff destaca
como la educación ha estado en
el centro de los debates
sociales de los últimos años,
ante los rezagos educativos de
muchos países del mundo,
incidiendo esto en el acuerdo
del Foro Mundial de Educación,
celebrado en Dakar, Senegal en
abril del 2000, de promover una
Década de Educación para Todos,
retomando las metas aprobadas en
la Conferencia Mundial de
Educación para Todos, celebrada
en Jomtien en 1990. Estas metas
se integraron a las Metas del
Milenio y se reiteraron en el
Plan de Implementación de
Johannesburgo en el 2002,
incluyendo la promoción de una
Década de la Educación para el
Desarrollo Sostenible.
Contribuir al Desarrollo
Sostenible desde la educación,
significa asumir una perspectiva
más crítica, analítica y
participativa, donde el sujeto
tenga una posición activa frente
al conocimiento, y sea capaz de
generar cambios en la vida
actual sin comprometer las
condiciones de las generaciones
futuras.
La educación ambiental es el
concepto enlace entre la
educación en su definición más
amplia, la protección del Medio
Ambiente y el desarrollo. Hablar
de educación ambiental no es
limitarlo al marco de la escuela
propiamente dicho sino
considerarla de una manera
extensiva hasta el plano
comunitario, es la población en
su totalidad; se trata de una
escuela que constituye un centro
promotor educativo de la
comunidad en interacción con las
instituciones que se ocupan de
contribuir a la protección del
Medio Ambiente y la prevención
de los desastres.
Mediante el proceso de educación
ambiental, tanto en el ámbito
escolar como en el comunitario
se puede no solo informar, sino
formar; en el sentido más
integral, a los estudiantes y
ciudadanos en general en
relación a estar cada día mejor
preparados para disminuir los
riesgos; no es convivir con
ellos, es lograr interactuar en
un escenario cada vez menos
vulnerable.
La escuela como institución
social está encargada de la
instrucción y educación de los
estudiantes, de potenciar el
protagonismo estudiantil, así
como proyectarse por la
satisfacción de las necesidades
educativas de toda la comunidad
y su protección. Aunar los
esfuerzos de los docentes,
detectar sus principales
problemas y trazarse un plan de
acción para su solución,
constituyen las primeras
actividades que deben realizarse
con vistas a lograr que la
escuela inicie su labor de
educación para la prevención de
desastres y preparativos para
emergencias.
Para la propuesta de acciones se
requiere de la formación de un
docente investigador que sea
capaz de utilizar técnicas e
instrumentos para el
conocimiento de las condiciones
que le permitan planificar y
realizar su labor tanto dentro
de la escuela, como en el marco
más general de la comunidad. La
necesidad de superación es un
factor importante para el buen
desempeño de los profesores en
el tratamiento adecuado de la
temática, así como para el
intercambio con homólogos del
sector educacional y de otras
instituciones.
Como parte de las acciones
emprendidas por el Centro de
Estudio de Educación Ambiental
de la Universidad Pedagógico
“Blas Roca Calderío” de la
provincia Granma relacionadas
con la prevención y mitigación
de desastres se encuentran:
Cursos de capacitación a
docentes y especialistas de
instituciones no docentes,
destacándose entre ellos:
Peligros Ambientales: un enfoque
educativo, Enfoque educativo de
los Riesgos Ambientales y
Gestión de Riesgos y Recursos.
Participación en proyectos e
investigaciones educativas: La
Educación Ambiental en la
Organización de Pioneros “José
Martí” para enfrentar Ciclones
Tropicales, y Gestión de Riesgos
en el municipio Manzanillo.
Asesoramiento a la actividad
científica de los estudiantes de
la Universidad Pedagógica: La
Educación Ambiental en la
Organización de Pioneros “José
Martí” para enfrentar desastres
en los municipios de Bayamo y
Río Cauto.
Intercambio científico en
Eventos Nacionales e
Internacionales.
Convenio con instituciones y
organizaciones: Programa de
Desarrollo Humano Local (PDHL) y
Centro Nacional de
Investigaciones Sismológicas (CENAIS).
Intervención comunitaria:
Charlas y Conversatorios con los
comunitarios para prepararse
ante emergencias y desastres
De manera general es importante
destacar que la prevención y
mitigación de desastres es una
tarea prioritaria en Cuba y por
ende en la provincia Granma
motivo por el que se trabaja
intensamente en la preparación
de especialistas, líderes
comunitarios, docentes y todas
aquellas personas que asuman la
función de facilitadores
encargados de transmitir,
divulgar y contribuir a la
capacitación de los pobladores
en las comunidades en los temas
de la prevención de emergencias
y desastres.
Lo anterior corrobora que se
realiza un proceso de
prevención, preparación,
respuesta y recuperación bajo la
óptica de preservar la seguridad
y sostenibilidad de los procesos
del desarrollo, preservando las
riquezas y recursos ante las
amenazas que nos asechan, tanto
las de origen natural como las
originadas por la acción humana.
De esta manera la Década de
Educación para el Desarrollo
Sostenible se convierte en una
nueva etapa de desarrollo y de
impulso a los esfuerzos
realizados a favor de la
Educación Ambiental, haciendo
énfasis en la participación de
los estudiantes de las
diferentes educaciones y de los
ciudadanos en general en la
construcción de un futuro
sostenible.
www.EcoPortal.net
Autores:
MSc. Débora Manchón Reina.
Profesora Auxiliar
MSc. Elsa Hernández Sabourín.
Profesora Auxiliar
MSc. Sergio Torres Zamora.
Profesor Auxiliar
Lic. Herlinda Remón Castillo
Profesora Auxiliar
Centro de Estudios de Educación
Ambiental” Universidad
Pedagógica “Blas Roca Calderío”
Granma. Cuba.
http://www.ispgrm.rimed.cu/centros/ceea/index.html
Gentileza: volar [
volar@fibertel.com.ar ]
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