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Más Conocimiento para un
Desarrollo Sustentable
Se menciona reiteradamente
que el siglo XXI es el siglo del
Medioambiente. La información
científica recopilada en todo el
mundo indica que los problemas
ambientales, desde el cambio
climático global hasta los
efectos ambientales regionales y
locales, son de tal magnitud que
es urgente desarrollar medidas
más relevantes y tomar una
actitud más comprometida y
proactiva.
Por Alejandro Buschmann
Se menciona reiteradamente que
el siglo XXI es el siglo del
Medioambiente. La información
científica recopilada en todo el
mundo indica que los problemas
ambientales, desde el cambio
climático global hasta los
efectos ambientales regionales y
locales, son de tal magnitud que
es urgente desarrollar medidas
más relevantes y tomar una
actitud más comprometida y
proactiva. Debemos generar la
medidas necesarias que nos
permitan evaluar objetivamente y
en su exacta medida la realidad
de la situación, no sólo hoy,
sino lo que se nos viene y
aceptarlo como certera realidad
por muy grave que sea. Debemos
conocer los efectos reales y
tenemos la responsabilidad de
desarrollar acciones, por muy
caras y antipopulares que hoy
parezcan, para intentar atenuar
el problema, ya que resolverlo
lamentablemente ya es imposible.
No me refiero sólo al ciudadano
de la calle, que indudablemente
tiene que contribuir, me centro
en la responsabilidad del
Gobierno y de la empresa, que
deben interesarse en conocer los
antecedentes de fuentes fiables
e imparciales y desde ahí,
partir a desarrollar las
soluciones más pertinentes.
Si me centro en el tema
acuícola, el cultivo de especies
en el mar tiene una larga y
antigua lista de impactos que
tanto las declaraciones
ambientales como el reglamento
ambiental de la acuicultura
exponen. Chile, como uno de los
países acuícolas más importantes
del mundo, debería marcar la
pauta sobre cómo perfeccionar
esta actividad desde el punto de
vista ambiental, y convertirnos
en referente internacional hacia
el que miren el resto de los
países productores,
asegurándonos la producción a
corto y largo plazo. Esto
requiere instalar los medios y
capacidades de investigación que
sitúen al país donde debe estar
si queremos ser realmente los
“top ten” en acuicultura que
creemos ser.
Sin embargo, nuestro principal
“cuello de botella” es la
información. El conocimiento de
nuestros ecosistemas es, cuando
menos, precario. Hace muy poco
supimos que unos científicos
extranjeros radicados en Chile
descubrieron en los canales de
la Patagonia corales de aguas
frías desconocidos hasta ahora
por el hombre, abriendo con ello
una pequeña puerta hacia el
inmenso mundo que se esconde
bajo nuestras aguas australes,
¿Tienen que venir de fuera para
que conozcamos nuestro ambiente?
¿Tienen que ser extranjeros, con
capitales extranjeros, los que
nos tengan que descubrir
nuestras riquezas?. Un análisis
señala que sólo el 9% de los
estudios realizados sobre
salmonicultura tienen relación
con la problemática ambiental.
Del total de trabajos
científicos publicados en el
mundo en los últimos 15 años,
Noruega y USA contribuyen con el
19% cada uno y tras ellos
Canadá, Reino Unido, Irlanda y
varios otros países. Chile
contribuye con solo el 1%. Una
vergüenza para un país que
aspira a ser el líder mundial de
esta actividad. Esto evidencia,
con toda claridad, que el
desarrollo empresarial del rubro
no va acompañado, ni por asomo,
de la generación de nivel de
conocimiento que permita indicar
si los efectos ambientales que
esta actividad genera están
controlados en Chile, y lo que
es más alarmante aún, es que no
existen señales de un posible
desarrollo de conocimiento para
avanzar en este sentido.
Por ello debemos entrar, de una
vez, en el siglo 21 y cambiar
nuestra dimensión ambiental.
Necesitamos conocimiento para
que sea utilizado por la
comunidad, lo que significa por
una parte que el mundo
científico se acerque a la
ciudadanía y por otra que el
Estado facilite las condiciones
para generar la información que
Chile necesita en materia
ambiental, que hoy en día es muy
deficitaria. Necesitamos que el
mundo empresarial comprenda y
transforme su forma de utilizar
los recursos. Resumiendo, todos
debemos transformar nuestro
quehacer, asumir
responsabilidades y adoptar
conciencia de que el
medioambiente es un eje de
desarrollo fundamental para
Chile. Pasemos, de una vez, de
la denuncia a la solución, y
mejor aún: a la prevención.
www.ecoportal.net
Gentileza: volar [
volar@fibertel.com.ar ]
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