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Campanas de Gauss
¿Somos de los buenos, de los
regulares o de los malos? Todo
depende de con quiénes nos
comparemos
Por
Mikel Agirregabiria Agirre
Según refiere la wikipedia, en
matemáticas la campana de Gauss
es la representación gráfica de
una distribución normal, donde
un grupo aleatorio de datos se
reparte entre valores bajos,
medianos y altos, con mayor
frecuencia de los valores
intermedios. Recibe su nombre en
función de su forma acampanada y
en honor a su descubridor, Carl
Friedrich Gauss.
Esta campana está muy presente
en el conjunto de la realidad
social. En multitud de escalas,
algunas más explícitas como
riqueza y otras menos visibles
como el esfuerzo, todos
conocemos casos de personas muy
ricas y muy pobres, si bien la
mayoría oscilan entre valores
intermedios. Más difícil resulta
estimar el ánimo, la voluntad, o
la constancia,… aunque tampoco
todos estamos igualmente dotados
en estas u otras cualidades.
En el panorama educativo, en las
aulas conviven alumnos y alumnas
de diferentes capacidades y
actitudes, factores ambos que se
retroalimentan recíprocamente.
Lo más duro resulta para
aquellos estudiantes que
crónicamente ocupan los puestos
de cola, al apilar ciclos de
peores condiciones de partida,
pequeños reveses y desalientos
acumulados. Si no superan esta
posición de “hundidos”, a medida
que crecen en edad acumulan
frustración, rechazo y
agresividad hacia el entorno (y
no sólo el escolar). A pesar de
los refuerzos docentes, y de
programas específicos de
intervención o de
diversificación curricular, en
muchos casos están predestinados
al “fracaso escolar”.
Recuperar social y
académicamente a estos
“desertores educativos” es un
objetivo de primer orden. Los
Centros de Iniciación
Profesional son una acertada
opción, que facilita su
inserción laboral al tiempo que
prosigue su maduración personal,
y con ella su posible reenganche
en una sociedad que exige
formación continua. Entre estos
no-graduados también se aprecia
estadísticamente una campana de
Gauss. En su tramo inferior
quedan los más marginados tras
su proceso de escolarización,
con un largo expediente de
“naufragio escolar”. Son
aquéllos a quienes siempre les
ha resultado difícil estudiar,
leer, entender,… Se ven a sí
mismos como los “últimos de la
fila”, con el consiguiente
riesgo de que tiren la toalla
respecto a su futuro.
Afortunadamente nos quedan
fórmulas válidas en los
programas complementarios de
escolarización. Visitando uno de
nuestros centros de referencia,
dirigido por la Fundación
Peñascal y sostenido con
financiación pública, su
director comentaba una de las
bases para la recuperación de
este alumnado: el agrupamiento
donde conocen a otros compañeros
parecidos que han superado las
mismas desgracias. Juan
Bedialauneta apunta que “aquí
les cambiamos la campana de
Gauss, y la mayoría por primera
vez se reasienta en zonas medias
o altas de un grupo, viéndose
como buenos alumnos y
potenciales ganadores en el
proceso de integración social”.
Hay muchas campanas de Gauss, en
cualquier medición que hagamos.
Es el eterno dilema de oscilar
entre cabeza de ratón o cola de
león. Y todos estamos en
posiciones distintas según el
grupo con el cual nos
comparemos. La postura negativa
sólo envidia a los más
afortunados y se lamenta de su
peor condición. Resulta más
constructivo saber todos estamos
en valores altos de algunas
escalas, y desde la confianza en
nuestras capacidades avanzar
hacia nuestros objetivos con
decisión, trabajo y convicción.
Gentileza: Mikel Agirregabiria
Agirre [
agirregabiria@euskalnet.net
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