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Proyecto aurífero amenaza
glaciares andinos
Diversos sectores se oponen a la
explotación de un yacimiento
minero que obligaría a remover
tres glaciares en la frontera
entre Chile y Argentina.
Por Gustavo González
Ecologistas, comunidades
indígenas, agricultores, líderes
políticos y organizaciones de la
sociedad civil se movilizan en
Chile, Argentina y Europa contra
Pascua-Lama, un gigantesco
proyecto minero de la
transnacional canadiense Barrick
Gold que incluye la remoción de
tres glaciares en Los Andes para
la explotación de oro y plata.
El yacimiento de Pascua-Lama
está a ambos lados de la
frontera entre Argentina y
Chile, con 80 por ciento de sus
reservas en territorio chileno,
bajo los glaciares Toro 1, Toro
2 y Esperanza, que alimentan en
el valle de Huasco, 660
kilómetros al norte de Santiago,
sistemas de regadío para unos 70
mil pequeños productores
agrícolas.
Más de dos mil 500 personas se
manifestaron contra el proyecto
el 4 de este mes en una festiva
marcha por las calles de
Vallenar, urbe situada 150
kilómetros al oeste de la mina
que, por el lado argentino, se
encuentra 300 kilómetros al
noroeste de la ciudad de San
Juan.
Ese mismo día, un millar de
activistas marchó en Santiago
para repudiar el emprendimiento
de Barrick Gold, mientras que en
Barcelona, Londres y Cambridge
se realizaban actividades de
denuncia y difusión en defensa
de los glaciares, convocadas por
la no gubernamental organización
Vidau (Vida Autónoma,
Cooperación y Desarrollo).
El yacimiento Pascua-Lama
contiene reservas comprobadas de
17 millones de onzas de oro y
635 millones de onzas de plata,
y la transnacional planea
invertir mil 500 millones de
dólares para explotarlo durante
20 años, con producciones
anuales en el primer quinquenio
de 750 mil onzas de oro y 30
millones de onzas de plata.
Barrick Gold se propone iniciar
la construcción del proyecto en
enero de 2006, pero antes debe
responder satisfactoriamente, en
un plazo de 90 días, un vasto
cuestionario sobre los impactos
del proyecto que le formuló a
comienzos de junio la
gubernamental Comisión Nacional
del Medio Ambiente (Conama).
"El agua vale más que el oro. El
proyecto Pascua-Lama es un
ejemplo brutal del tipo de
desarrollo económico que se está
ejecutando en Chile", dijo a
Tierramérica Lucio Cuenca,
coordinador en Chile del
Observatorio Latinoamericano de
Conflictos Ambientales.
Los ecologistas señalan que los
glaciares andinos, una de las
fuentes planetarias de reserva
de agua dulce, sufren un gran
deterioro por el recalentamiento
global y que en este caso la
remoción en Pascua-Lama de 20
hectáreas de hielos (con un
volumen de 300 mil a 800 mil
metros cúbicos) para explotar la
mina tendría un fuerte impacto
ambiental.
A eso se suma la contaminación
de la propia explotación minera
sobre las aguas que riegan el
valle de Huasco. "La minería
aurífera arroja 79 toneladas de
desechos por cada 28 gramos de
oro y aporta 96 por ciento de
las emisiones globales de
arsénico", señaló el economista
Marcel Claude, vicepresidente de
la organización internacional
Oceana.
José Francisco Lihn, experto en
comercio exterior, alegó que la
contaminación de las aguas por
la minería impedirá a los
agricultores del valle de Huasco
exportar sus aceitunas, uvas y
hortalizas, por no estar en
condiciones de cumplir normas
ambientales exigidas en los
mercados internacionales.
Barrick Gold ha realizado una
intensa campaña de publicidad,
con avisos en televisión que
elogian presuntas bondades
ambientales de su proyecto en
materia de tratamiento de agua,
y también destacan que crearía
cinco mil empleos directos en la
etapa de producción.
Carlos Vilches, diputado por la
zona del derechista Partido
Renovación Nacional, dijo que
son infundados los temores y
aseguró que en Chile hay
experiencias de explotación
minera en glaciares con control
del impacto ambiental, tanto de
empresas privadas como de la
estatal Corporación del Cobre.
Distinta es la visión de Sara
Larraín, directora del Programa
Chile Sustentable, quien señaló
a Tierramérica que "la avaricia
y obstinación" de Barrick Gold
hacen que "improvise propuestas
técnicas" ante las autoridades
ambientales, citando la supuesta
remoción exitosa de un glaciar
en sus minas de Asia Central.
"Ningún glaciólogo, ni centro
científico, ni estudio conocido
avala el riesgoso experimento
que hizo la empresa Barrick en
la república de Kirguistán",
dijo la ecologista.
La transnacional, con sede en
Toronto, es la tercera
productora mundial de oro y con
Pascua-Lama espera ascender al
segundo lugar. Para ello, inició
en 1991 investigaciones en los
glaciares y en 1997 adquirió, a
través de su filial chilena
Empresa Nevada, la hacienda
Chañarcillo o Chollay en el
lugar.
Sin embargo, la comunidad de
Husacoaltinos, integrada por
agricultores de origen diaguita
(una etnia ancestral del norte
de Chile), entabló en 2001 un
juicio por usurpación de tierras
contra la empresa, porque la
compra se hizo a uno solo de los
miembros de ese grupo.
Nancy Yáñez, abogada del
Observatorio de Derecho de los
Pueblos Indígenas, dijo que hay
fundamentos legales para anular
la transacción, en virtud de
leyes de protección del
patrimonio de las comunidades
ancestrales que exigen el
acuerdo de todos sus miembros
para la enajenación de sus
antiguos territorios.
Los opositores al proyecto
destacan también la
controvertida historia de
Barrick Gold, comprada en 1983
por el traficante de armas
saudita Adnan Khashoggi, y
vinculada también con el magnate
venezolano Gustavo Cisneros,
dueño entre otras cosas de
medios de comunicación masiva, y
con la familia del presidente
estadounidense George W. Bush.
Según el libro "La mejor
democracia se puede comprar con
dinero", del periodista
estadounidense Greg Palast, el
presidente George Bush
(1989-1993), padre del actual
gobernante, ejerció presión en
Indonesia y Zaire (actual
República Democrática del Congo)
para favorecer negocios mineros
y petroleros de Barrick Gold.
Gentileza: volar [
volar@fibertel.com.ar ]
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