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INFANCIA-ARGENTINA: La educación
no es puro cuento, Maricel
Drazer. - 15/04/06
 
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INFANCIA-ARGENTINA: La
educación no es puro cuento
por
Maricel Drazer
IPS
Casi la mitad de los niños
argentinos de entre tres y cinco
años no reciben educación
formal. Para paliar esta
situación nació el Proyecto
Oscarcito, que tiene como
objetivo promover el desarrollo
lingüístico y cognitivo de la
infancia en situación de pobreza
extrema.
Oscarcito es un programa
sistemático de intervención
pedagógica elaborado por un
equipo de investigadoras del
Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y
Técnicas de la Argentina (Conicet).
"En medio de la pobreza en la
que crecen hay oportunidades que
los chicos no tienen", señaló a
IPS la investigadora y profesora
de didáctica de la lengua
Beatriz Diuk, una de las
creadoras del programa.
"Los niños no tienen libros, por
ejemplo, entonces todas las
formas lingüísticas que se
transmiten, o que otros chicos
reciben a partir de los libros,
no las tienen porque sus padres
no pueden comprar este tipo de
objetos", precisó.
"Cualquier chico de la ciudad,
muy pequeño, sabe lo que es una
gallina aunque nunca vio una,
pero tiene libros donde hay
gallinas y donde hay dinosaurios
y cocodrilos. (En cambio), los
niños que no tienen acceso a
estas posibilidades, hay ciertos
conocimientos que no adquieren",
prosiguió Diuk.
"Se calcula que un chico de
clase media ha participado de
hasta 6.000 situaciones de
lectura de cuentos antes de su
ingreso a la escuela primaria,
mientras que aquellos a los que
está destinado el programa, de
ninguna", acotó a su turno Celia
Rosemberg, especialista en
educación y otra de las
creadoras del proyecto.
Esta iniciativa busca llegar
tanto a los pequeños y pequeñas
que no asisten a una institución
educativa, como a quienes sí lo
hacen, pero no logran
desarrollar su potencial de
aprendizaje, debido a este
déficit de oportunidades.
La pobreza alcanza en Argentina
a 55 por ciento de los menores
de 14 años y, según las últimas
cifras oficiales
correspondientes al primer
semestre de 2005, ese indicador
trepa a 60 por ciento en la zona
metropolitana de Buenos Aires y
a más de 70 por ciento en la
región nordeste del país.
"Las diferencias de
oportunidades que se establecen
a edad temprana constituyen una
fuente de desigualdad",
entienden las responsables del
proyecto, y en virtud de ello
orientan sus acciones.
Así es que diseñan y facilitan
libros, proveen cuadernos y
útiles, acercan títeres y
juegos, además de capacitar a
los maestros y orientar a las
familias.
En definitiva, promueven la
calidad educativa, pero a partir
de una metodología no
tradicional. De hecho, han
editado su propio material de
lectura.
"En la casa de Oscarcito" se
llama la serie de publicaciones
del equipo del Conicet,
especialmente diseñadas en base
a la utilización de técnicas
etnográficas.
Decenas de niños fueron grabados
en video durante varios días en
sus actividades cotidianas,
dentro y fuera del hogar. Son 12
horas de registro por semana y
por chico que fueron analizadas
y, a partir de ellas, concebidos
los textos.
"Buscamos que los chicos amplíen
su repertorio lingüístico, pero
capitalizando el propio, y no
negándolo", indicó a IPS Ana
María Borzone, lingüista, otra
de las creadoras y también
directora del proyecto.
"Pensamos que es muy importante
que los niños y niñas puedan ver
escritas las palabras que
emplean cotidianamente y que los
textos que lean los remitan a
una realidad conocida. Los
chicos se pueden sentir
identificados con Oscarcito, y
esto es positivo, tanto desde el
punto de vista cognitivo como
afectivo", completó.
Así, puede verse a Oscarcito,
protagonista de los textos y
quien a su vez da nombre a todo
el proyecto, jugando sobre
charcos de agua de lluvia en los
pasillos entre las casas --una
situación característica de los
barrios pobres y marginales-- o
disputando un partido de fútbol
en algún lugar improvisado, o
bien, correteando entre
gallinas.
Desde el inicio de su
implementación hace dos años, el
programa ha alcanzado a casi 300
niños de barrios
urbano-marginales de Buenos
Aires, llamados en Argentina
"villa miseria".
Su aplicación tiene lugar en dos
escenarios diferentes: los
hogares de los niños y los
jardines comunitarios.
Como pilares fundamentales del
programa se cuentan las maestras
y las "mamás cuidadoras"
(señoras de la comunidad que aun
sin título formal de maestras se
encargan de la educación de los
chicos) en los jardines, y las
familias en los hogares.
Elena, mamá de Maribel, de 5
años, es una de las que
participa con gran entusiasmo.
Su hija no asiste a un jardín
infantil, por lo que,
refiriéndose al programa, dijo a
IPS que "es una oportunidad para
que aprenda". Relató orgullosa:
ella "dibuja, pinta, escribe su
nombre y el mío."
A su lado, en tanto, la pequeña
mostraba su última obra: el
dibujo de los cinco integrantes
de la familia.
"En nuestro país no hay nada
semejante. No hay programas que
incorporen a las familias.
Nosotras trabajamos con ellas,
les mostramos estrategias para
promover el desarrollo del
lenguaje en los chicos, les
ofrecemos materiales y les
mostramos cómo usarlos", agregó
Rosemberg.
Asimismo y en orden de destacar
las particularidades de la
propuesta, Borzone acotó: "esta
modalidad de trabajo articula la
investigación y el desarrollo
educativo, y promueve el trabajo
conjunto de los centros de
investigación y de las
organizaciones sociales, lo cual
implica una diferencia muy
grande respecto de cómo se
trabaja habitualmente".
"En el largo plazo, aspiramos a
que estos chicos puedan defender
sus derechos, a que puedan tener
una inserción en una sociedad
que tiene altísimas demandas de
alfabetización y éste es el
principio del camino", señaló
Diuk.
La aplicación del programa ha
sido posible gracias al aporte
del matrimonio alemán conformado
por el conocido actor Horst
Schroth y la psicóloga Elke
Rottgardt, particularmente
interesada en América Latina.
De su dinero personal y de
colectas que promueven entre su
círculo de amigos, llevan
donados 49.000 euros (60.000
dólares) y han comprometido
otros 30.000 (37.000 dólares)
para este año.
"No tenemos hijos, así que no
tenemos que ahorrar para ellos,
sino que nos podemos permitir
destinar el dinero que nos queda
a proyectos que consideramos
importantes", confió Rottgardt a
IPS en conversación telefónica
desde Alemania.
El plan prevé, además, el diseño
de un programa que pueda ser
utilizado en el futuro en otras
regiones pobres de Argentina.
"La situación en Argentina es
gravísima. Los altos niveles de
pobreza están muy asociados a la
carencia de oportunidades
adecuadas para el aprendizaje",
afirmó Diuk.
(FIN/2006)
http://www.tierramerica.net/2006/0128/noticias4.shtml
Gentileza:: Melina Alfaro
[melina.alfaro@gmail.com]
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