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El
último telegrama. - 12/04/06
 
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El último telegrama
Carlos
Chirinos
BBC Mundo, Washington
Western Union abandona el
negocio que fue su razón de
existir desde hace siglo y
medio: el envío de mensajes por
telégrafo o telegramas.
El telegrama tuvo su apogeo
durante las décadas 20 y 30.
"Envíe un mensaje que diga más
que palabras" fue la promesa
publicitaria de Western Union
por más de 150 años, cuando
empezó el negocio de enviar
telegramas, el primer medio de
comunicación instantánea.
Hoy hay muchas otras y, sobre
todo, mucho más baratas. Por eso
la empresa decidió eliminar el
servicio que monopolizaba en el
territorio estadounidense.
La noticia pasó desapercibida.
Un sencillo anuncio en la página
web de Western Union advierte el
fin de una era y agradece a los
clientes por su fidelidad.
Es irónico que sea en la web que
se anuncie la muerte de los
telegramas en EE.UU. Al fin y al
cabo en gran parte su
desaparición es culpa de la
internet y el correo
electrónico.
Pero no fue el único verdugo. El
telegrama no pudo con el bajo
costo de las llamadas
telefónicas, la expansión de los
teléfonos celulares y con ellos
el sistema de envío de textos y
hasta con el fax, por cierto
otra tecnología en decadencia.
Palabras caras
Los telegramas registraron
momentos históricos.
Amplíe imagen
En los últimos tiempos enviar un
telegrama resultaba caro. Según
Western Union US$10 en promedio
por textos cortos de no más de
20 palabras.
En 2005 se enviaron 55
telegramas diarios en promedio,
comparado con los más de medio
millón que se manejaban
diariamente en los años 30,
cuando el servicio vivió sus
tiempos de gloria.
De ahí en adelante todo fue
declive. Incluso técnicamente el
telégrafo, con sus kilómetros de
tendidos entre ciudades, dejó de
existir en los años 60, cuando
los mensajes empezaron a ser
enviados por microondas o
satélites.
Western Union no sufre por el
cierre de esa división. Sólo
completa una transición que
desde los años 60 la llevó de
ser una empresa de servicios de
comunicaciones a ser una de
servicios financieros.
Millones de personas mandan
remesas a sus países de origen a
través de la compañía, que tiene
una fuerte presencia en América
Latina.
Mensajes de guerra
Una máquina similar a ésta
recibió el primer mensaje en
1844.
El negocio tuvo un repunte
durante la II Guerra Mundial
(1939-1945) cuando el gobierno
contrató a la empresa para
informar a las familias de la
suerte de sus familiares que
combatían en los varios frentes
abiertos en el extranjero.
Para decenas de miles de
familias en EE.UU. la llegada de
un mensaje de Western Union
anunciaba un momento doloroso.
Es una imagen algo manida por el
cine.
En una apartada granja se ve
llegar un vehículo oficial. De
él se baja un militar impecable
que sin mediar palabra entrega
un sobre a la madre quien,
inconsolable, se deja caer en el
umbral de la casa.
En el sobre iba el telegrama de
Western Union.
Espíritu vivo
En sus inicios, algunos veían la
"corrupción del lenguaje" como
un mal asociado al telegrama.
Como cada letra costaba, había
que decir lo más con las menos
posibles.
Eso llevó a abreviaciones que a
algunos puristas parecían
injustificables ni por la
economía, ni en aras de la
inmediatez de la comunicación.
Desaparecido el telegrama no
desaparece el problema.
Porque el espíritu del telegrama
seguirá vivo en la manera
sintética que se redactan los
mensajes de textos telefónicos
que millones de personas envían
cada día desde sus celulares.
Gentileza::
volar@fibertel.com.ar
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