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El indigenismo es un
humanismo
Por Patrick Johansson
La Jornada, México
El indigenismo tal como se
manifiesta hoy día tiene
múltiples facetas. Desde la
exacerbación pasajera de
sentimientos nacionalistas hasta
la explotación de imágenes
emblemáticas para fines
políticos, pasando por la
promoción idealista de ciertos
valores, una literatura
''indiana" o indigenista de
autores mestizos, la reclamación
pertinaz de objetos con valor
cultural, o una preocupación
sincera por los pueblos
originarios, el indigenismo se
expresa de diversas maneras
según la gente, el momento y las
circunstancias. En cuanto al
humanismo, antropocentrismo
cultural que busca conocer al
hombre para valorizarlo, se ha
alejado notablemente del
aforismo de Protágoras para
adquirir matices ''a la medida"
de los fines que se persiguen.
La obra indigenista de Miguel
León-Portilla corresponde sin
duda a lo más auténtico, en el
contexto de estas definiciones.
Manifiesta un humanismo profundo
que revaloriza las culturas
prehispánicas y enaltece a los
pueblos autóctonos de México.
El merecido homenaje que se le
rinde en la ocasión de su
octagésimo aniversario, coincide
con los 50 años de la
publicación de su Filosofía
náhuatl (1956) y, como lo
dejaban presentir las
resonancias sartrianas del
título de este artículo, con la
celebración correspondiente a 60
años de la publicación de El
existencialismo es un humanismo,
de Jean-Paul Satre (1946).
Esta convergencia de efemérides
es un buen pretexto para
reflexionar sobre el
indigenismo, su valor
humanístico, y el
existencialismo.
En el ensayo antes mencionado,
Sartre excluía lo supra-humano
religioso que encadena a
certidumbres ilusorias, y
denunciaba lo infra-humano
degradante de la explotación del
hombre por el hombre, en todas
sus manifestaciones. El
existencialismo sartriano
confería al hombre la
responsabilidad, hasta entonces
prometéica, de asumirse
libremente como tal, de
''inventar su vida", de crear
sus valores y manifestarlos
mediante sus actos. Sugería
asimismo que es tal como se
concibe pero también ''tal como
se escoge".
Un conocimiento de sí mismo, de
lo que es o puede ser el hombre
resulta indispensable para que
la decisión sea juiciosa. La
primera iniciativa del
existencialismo será la de
permitir que el hombre esté ''en
posesión de lo que es" para que
asuma la responsabilidad total
de su existencia.
Ahora bien, ''lo que es" el
hombre, es decir, fuera de los
determinismos biológicos de su
condición, lo que escogió ser,
es un atributo esencial de su
razón de ser, por lo que su
opción cultural de vida tiene un
carácter ontológico.
La obra indigenista de Miguel
León-Portilla, desde sus
primeros momentos, tuvo un
carácter humanista de corte
existencialista, aunque él
personalmente no fuera adepto de
esta corriente filosófica. Como
historiador y filólogo dio a
conocer unas culturas indígenas
prehispánicas que habían
escogido una manera de ser en la
tierra, un dasein en la
terminología de Heidegger, una
vida cuyos paradigmas culturales
revelaba una grandeza de
espíritu y una opción
existencial válida. Ponía a los
indígenas contemporáneos ''en
posesión" de un pasado del que
habían sido despojados, del cual
podían ser orgullosos y que
constituía, en muchos aspectos,
los fundamentos de lo que podría
ser su existencia hoy día.
''El hombre es nada. Será tal
como se habrá hecho a sí mismo".
Este postulado sartriano
corresponde al pensamiento de
León-Portilla, quien lucha para
devolver a los indígenas los
atributos culturales de su razón
de ser.
En un mundo ''des-humanizado"
por la enajenación tecnológica,
económica y una globalización
rampante que homogeneiza y borra
los rasgos culturales
específicos, esta lucha se
vuelve una verdadera cruzada. Su
obra indigenista sugiere una
definición más humana de
''civilización", que difiere de
la definición comúnmente
aceptada de un progreso
tecnológico sobre el eje del
tiempo. La civilización, en la
perspectiva de Miguel
León-Portilla, sería un conjunto
armonioso de sociedades y de
distintas culturas.
Por otra parte, como los
existencialistas, Miguel
León-Portilla es un intelectual
''engagé", comprometido. En
foros nacionales e
internacionales eleva su voz
para que la opción existencial
indígena sea sustentable, para
que la dignidad deje de ser un
concepto vago, ideológicamente
manipulable, y se concrete en
derechos constitucionales.
Gentileza: Pedro Flecha [
pedroflecha@yahoo.com ]
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