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El
teatro en la reclusión, Orlando
Mastropaolo. - 17/04/06
 
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El teatro en la reclusión
Orlando Mastropaolo
FUNDAMENTACIÓN
Dentro de las actividades
artísticas, el teatro, es una de
las más integradoras; ya que
promueve tanto el trabajo
individual como el grupal,
estimula la creatividad, la
imaginación y la comunicación, e
interactúa con otras disciplinas
tales como la música, las artes
plásticas, la literatura y la
expresión corporal. El trabajo
con el cuerpo, con la voz, con
los sentidos y con la
expresividad, característico de
la disciplina teatral, es
fundamental para que una persona
se conecte consigo misma y con
su entorno. De allí que la
actividad artística pueda ser
entendida como una experiencia
de redefinición de las
relaciones internas y externas
de quién la practica. Por otro
lado; la valoración del tiempo,
el espacio, el trabajo
compartido, la cooperación y la
producción propia, también
característico de la disciplina
artística, constituyen un
importante aporte al respeto
mutuo, a la responsabilidad y a
la posibilidad de comprometerse
en pos de un crecimiento en
conjunto. La circunstancia de
que todos estos elementos se
relacionen, provoca sin dudas,
una modificación profunda en el
modo de entender y responder a
las diferentes situaciones que
se presentan en la vida
intramuros, y aunque el fin de
hacer teatro no sea este, se
convierte en un beneficio
adicional. Los dos ejes que
definen ésta actividad; los
recursos expresivos y la
estructura dramática,
desarrollados de modo que,
cautiven a los integrantes
pudiendo producir nuevas y
mejores miradas, actitudes y
respuestas, tanto en el ámbito
de convivencia, como fuera de
él, ayudando a modificar la
propia conducta como personas y
colaborando positivamente con
herramientas para la reinserción
en la sociedad, tanto en el
plano laboral como en lo
espiritual.
EL ARTE
El arte ha sido definido a lo
largo de la historia de modos
diferentes, acorde a las miradas
ideológicas propia de cada
época. En la realidad
contemporánea, desde el campo de
lo estético, el arte se define
como una acción tanto manual
como mental. Las manifestaciones
artísticas ponen en juego
capacidades multifuncionales que
guardan estrecha relación con el
contexto cultural al que
pertenecen. En la medida en que
se definen como productos
culturales, estos no son
solamente entendidos desde
quienes los generan, sino
también desde quienes los
interpretan. Así como es
necesario partir de la práctica
a la realización de productos
artísticos. Esto responde a la
naturaleza misma del arte. El
arte se manifiesta a través de
los productos, es así que
aprender lenguajes artísticos,
implica estar en contacto con la
complejidad del proceso de
producción e interpretación
propia del arte.
LA ESCUELA CARCELARIA ARGENTINA
En 1868 el periódico porteño
Intereses Argentinos realizaba
la siguiente publicación: "Por
penitenciaria se entiende, una
prisión pública donde los
criminales, según su mayor o
menor criminalidad son obligados
por más o menos años al trabajo,
al silencio, a adquirir la
instrucción de que carezcan, a
moralizarse por medio de la
religión y del ejemplo, a
convertirse, por decirlo así, en
hombres nuevos para ser en lo
futuro útiles así mismos y a la
sociedad a quienes ofendieron
con su desordenada vida: la
penitenciaria es una institución
santa y verdaderamente inspirada
por la doctrina del salvador que
dijo: "yo no quiero la muerte
del pecado sino que se convierta
y viva". Es una prisión y, por
consiguiente, debe hallarse
guardada por la fuerza pública
suficiente, para la seguridad de
los criminales. En una casa de
corrección moral, y de ahí la
necesidad de que la religión
intervenga con su poderosa
influencia en el sentido de
mejorar a esos infelices. Es una
pena y de ahí, el silencio e
incomunicación, el trabajo
forzado y las cadenas si ellas
fuesen necesarias. Es una casa
de educación, y de ahí la
necesidad de ser una escuela de
artes y oficios, para enseñar a
los que quizá sólo la ociosidad
y la vagancia ha convertido en
criminales, como se gana
honrosamente la vida"(1) Las
instituciones carcelarias del
siglo XVIII pusieron énfasis en
el espacio religioso de los
detenidos, fue así como
surgieron las primeras
congregaciones encargadas de dar
asistencia espiritual a las
personas privadas de la
libertad, ocupándose tanto del
acompañamiento íntimo como de
todos aquellos aspectos que
hacen una mejor detención:
comida. Vestimenta, etc. En el
territorio del Río de la Plata
el Virrey Vértiz, en 1775,
solicitó a los cuatro conventos
de Buenos Aires que se
encargarán de impartir misa a
los detenidos en esta ciudad, a
fin de lograr por medio de la
religión poder sobrellevar su
situación de detenido y lograr
un arrepentimiento de la pena.
Así fue como todas las cárceles
pudieron dar asistencia
espiritual a todos aquellos
detenidos que así lo deseaban
exceptuándolos para poder
recibir los Santos Sacramentos
de la Comunión. Posteriormente
José de San Martín siendo
Gobernador Intendente de Cuyo
escribió al Cabildo de Mendoza,
en 1816, y a fin de dar solución
a las malas condiciones
alimenticias de los detenidos,
la siguiente carta "Me ha
conmovido la noticia que acabo
de oír, de que los infelices
encarcelados no se les
suministra si no una comida cada
veinte quatro horas. La
transmito a V.S. sin embargo del
feriado, para que penetrado de
iguales sentimientos propios de
su consideración, se sirva
disponer se les proporcione
cenas a aoras q.e. no altere el
régimen de la cárcel. Aquel
escaso alimento no puede
conservar a unos hombres, que no
dejan de serlo, por
considerarlos delincuentes.
Muchos de ellos sufren un
arresto precautorio sólo en
casos de reos presuntos. Las
cárceles no son un castigo sino
el depósito q.e. asegura al que
deba recibirlo…" (2) También San
Martín estableció una cárcel
destinada a mujeres de conductas
incorrectas para la sociedad de
la época, donde se realizaban
trabajos para la preparación del
Ejército de los Andes. Podemos
destacar que mientras se
encontraba en Lima, realizó una
importante reforma al sistema
carcelario del nombrado país a
fin de incorporar un trato más
humanitario con los detenidos.
La generación del 80 fue a mi
criterio la última planificación
seria de modelo de país,
equivocadamente o no, diagramó
el paradigma socio económico que
nos marcó durante prácticamente
cien años. Educativamente el
plan apuntaba a generar
ciudadanos argentinos con una
fuerte conciencia nacional
priorizando los símbolos
patrios, próceres y la enseñanza
del idioma castellano la llegada
de una inmigración importante a
todo territorio nacional.
Lamentablemente las generaciones
posteriores sólo se limitaron a
realizar cambios que apuntaban a
solucionar problemas puntuales
pero nunca se trazó un verdadero
plan educativo global. Fue así
como la Ley 1420 del año 1884 en
su artículo 11 disponía (…)
"además de las escuelas comunes
se establecerán escuelas
especiales de enseñanza
primaria. Escuelas para adultos
en los cuartes, guarniciones,
buques de guerra, cárceles,
fábricas y otros
establecimientos donde pueda
encontrarse ordinariamente
reunidos un número cuanto menos
de cuarenta alumnos ineducados".
La educación carcelaria no fue
ajena a dicho modelo, en todas
las cárceles del país comenzaron
a funcionar sistemas educativos,
en un primer momento, destinados
a erradicar el analfabetismo y
brindar una educación primaria a
los alojados, tratando de
generar en éstos una fuerte
conciencia nacional a fin de
lograr personas adaptadas
socialmente, como también
generar una salida laboral a
todos aquellos internos que, por
alguna causa, debían cumplir con
una condena dentro de una unidad
de detención logrando una
reinserción. Estos sistemas
educativos dependientes de los
diferentes Servicios
Penitenciarios brindaban a los
alojados una solución en cuanto
a las necesidades básicas
focalizando la enseñanza del
analfabeto por sobre todo otro
tipo de nivel o ciclo. El perfil
del detenido de comienzos de
siglo requería de un fuerte
afianzamiento de la lengua
castellana, y la generación
sobre éstos de un verdadero
sentido nacional; pero sobre
todo aspecto relacionado con el
tratamiento penitenciario
referido a la reinserción social
futura, se afianzó el área del
trabajo. Todas las unidades
carcelarias del país poseían
importantes talleres donde se
fomentaba la labor frente al
conocimiento académico:
herrería, cerámica, panadería,
sastrería, entre otras, eran la
base del tratamiento. Sarmiento
también se preocupó
concretamente de la problemática
carcelaria, que se reflejó en
artículos del diario El Mercurio
de Chile, donde se proponía un
sistema progresivo, similar al
instaurado en dicha época en
Australia. Consideraba que el
detenido era un hombre
arrastrado por el crimen, por la
ignorancia, la miseria y la mala
organización de las sociedades,
más que por un invencible
instinto de hacer mal. El
ejemplo claro del paradigma
carcelario de la Argentina de
fines del siglo XIX fue la
penitenciaría de Buenos Aires,
esta nueva propuesta trató de
dar una respuesta concreta tanto
en el área edilicia como con lo
relacionado con el tratamiento
penitenciario y una buena
reinserción social. Durante el
año 1869 don Emilio Castro
(1821-1899), como gobernador
electo de la provincia de Buenos
Aires comenzó a trabajar sobre
un proyecto carcelario a fin de
dar respuesta al déficit
existente dado que, la nueva
cárcel, la cárcel del Cabildo,
la cárcel correccional y la
Floresta (3), eran verdaderas
pocilgas en las cuales un gran
número de detenidos convivían en
situaciones infrahumana; el
hacinamiento, la falta de comida
y ropa resultaban una constante
diaria. Era común ver los presos
pidiendo limosna los días
domingos, a la salida de las
iglesias, junto con un celador.
En su discurso de juramento ante
la Asamblea Legislativa Castro
manifestó que: "las cárceles son
hechas para la seguridad y no
para mortificación de los
presos". Fue así que el gobierno
llamó a concurso a fin de
construir un edificio carcelario
con las siguientes
características:
1. Separación de sexo. 2.
Separación de condenados a
prisión con los presuntos reos o
encausados por delitos comunes,
y de éstos mismos, según su
índole y categoría. 3.
Separación de los mayores y
menores de 18 años, los hombres
y de 15 años, las mujeres. 4. El
edificio será proyectado bajo el
sistema celular, calculado en
600 hombres y 100 mujeres y con
la capacidad de aumentar en lo
sucesivo el número de alojados o
bien convertirlo en una Cárcel
Penitenciaria. Siendo la
característica fundamental de
estos edificios la de poseer
alojamientos individuales.
El proyecto fue desarrollado por
el arquitecto Ernesto Federico
Bunge, quien ideó una cárcel
modelo a nivel mundial y
comparable con los
establecimientos europeos donde
no se dejaba ningún detalle de
lado, finalmente, el lunes 28 de
mayo de 1877 ingresaron los
primeros condenados a la
Penitenciaria Nacional. Con la
relación a la política
educativa, las necesidades
académicas fueron cambiando con
el correr del tiempo, esta
transformación no fue exclusivo
de los sistemas carcelarios sino
que se acompañó al cambio social
extramuros. Fue así que se
debieron incorporar a las
cárceles espacios destinados a
la educación secundaria,
terciaria y hasta universitaria.
Cualquiera fuera el nivel o
ciclo que se cursara, ésta
mantuvo su carácter academicista
priorizando el saber por sobre
las actitudes. Un estudiante
ante todo debe adquirir
contenidos, sin importar el
saber hacer o el aspecto ético
de este saber. La sociedad intra
y extra muros se dedicó a
generar personas con un cúmulo
de conocimientos a fin de
permitir ante todo una posible
inserción laboral de los
ciudadanos. Dentro de los
establecimientos de detención,
los talleres comenzaron a ser
escasos frente a un paulatino
crecimiento de la población
penal, tomando un fuerte impacto
el área educativa. Las
actividades
deportivo-recreativas
permitieron fortalecer la
personalidad de los detenidos y
la frase mente sana en cuerpo
sano tomó un notable auge
durante la segunda mitad del
siglo XX. El deporte permitió
que los detenidos poseyeran un
espacio propio donde se
pretendió un aceptación de
reglas por parte de los
intervinientes. Los pilares de
la penología Argentina del siglo
XX fueron el estudio y el
trabajo intramuros a fin de
lograr, por parte de los
detenidos, la adquisición de
hábitos que les permitieran una
buena reinserción al mundo del
trabajo una vez adquirida la
libertad. En nuestros días y
debido a la poca capacidad
laboral existente,
fundamentalmente para aquellos
que han estado detenidos, se
debería apuntar a la enseñanza
de microemprendimientos
laborales para lograr una
verdadera reinserción social. El
Congreso Pedagógico, la Reforma
Educativa, entre otros, han sido
un ejemplo claro de la falta de
planificación que caracterizó a
la dirigencia política de la
generación de 1980. Se trataron
de cubrir falencias y solucionar
problemas de hoy pero no se
planificó el mañana, en ninguno
de los casos se realizó un
verdadero proyecto de país al
cual se deseaba arribar. Esta
falta de visión futura llevó al
sistema educativo, y, por
consiguiente, a la sociedad
misma a la mayor crisis que tuvo
la Argentina, crisis que hoy
estamos pagando tanto en lo
social como en lo educativo. A
pesar de que la Ley Federal de
Educación fue cuestionada por
todos los sectores, ésta incluyó
dentro de su articulado, un ítem
relacionado con los
establecimientos carcelarios,
así es que en el artículo 30
encontramos que (…) "Los
objetivos de la Educación de
Adultos son (…) c) Brindar la
posibilidad de acceder a
servicios educativos en los
distintos niveles del sistema a
las personas que se encuentren
privadas de libertad en
establecimientos carcelarios,
servicios que serán supervisados
por las autoridades educativas
correspondientes". La sociedad
posmoderna de nuestros días nos
impone una nueva visión de la
educación carcelaria, donde los
docentes intervinientes tenemos
que plantear un cambio en el
propósito educativo. Lo ético
moral debe ser u aspecto
fundamental dentro de los
programas, no pretendo
convertirnos en salvadores
moralistas pero nuestra
obligación ante todo es educar a
los detenidos en aquellos
aspectos que la sociedad no ha
logrado generar. Familias
desconstituidas, falta de
imágenes positivas desde los
medios masivos de comunicación y
un alto grado de corrupción en
los diferentes sectores del
poder, han generado una crisis
socioeconómica que son la causa
fundamental del alto grado
delictivo reinante en nuestros
días. (4)
LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA EN LAS
CÁRCELES
Es imposible separar el proceso
educativo del contexto en que
tiene lugar. El entorno
restrictivo de la cárcel lo
contiene en un marco
especialmente difícil para los
servicios educativos, cuya
finalidad, entre otras, es
permitir a las personas tomar
decisiones y, en consecuencia,
asumir cierto control sobre sus
propias vidas, y así lograr la
reinserción social mediante un
cambio radical de conducta. Para
eso habrá que promover la
autosuficiencia y la autoestima
de los presos. (5) Los
alumnos-internos se acercarán a
la problemática de comprender
cómo ciertos elementos se
articulan sobre la base de
procedimientos compositivos que
ponen en juego el productor (artísta)
y se transforma en un producto
(obra), interpretado por un
público que revaloriza en
función de códigos culturalmente
compartidos. El aprendizaje de
los lenguajes artísticos en sus
dimensiones sintáctica,
semántica y pragmática
contribuyen a desarrollar la
capacidad de abstracción, la
formación de un pensamiento
crítico y divergente, la
apropiación de significados y
valores culturales y la
elaboración y comprensión de
mensajes significativos. En este
sentido el tratamiento de
cuestiones tales como la
especialidad, la temporalidad,
el esquema corporal, el
desarrollo de la memoria, la
coordinación psicomotriz, la
percepción, los marcos
conceptuales acerca de las
nociones de simetría, asimetría,
ritmo, repetición, céntrico,
excéntrico, tensión, distensión,
entre otras, se constituyen en
cuestiones esenciales de la
educación en los lenguajes
artísticos, donde la relación
entre obra, sujeto y contexto se
encuentra privilegiada. Es
necesario buscar metodologías
educativas, en lo referente al
arte, donde se contextualice
dentro de las instituciones
cerradas. Esto implica no sólo
el permanente contacto con la
institución penitenciaria, sino
también, interesarse cómo llega
el alumno-interno a cada
encuentro, donde tiene lugar las
actividades creativas. La
dificultad de procesos
continuos, también es parte de
este dilema. El que concurre al
taller de teatro, tiene la
necesidad de trabajar sobre lo
concreto, ya que se le dificulta
el pensamiento en abstracto.
Necesita ver y tocar, lo que nos
permite a los docentes repensar
las metodologías a emplear,
cuando hablamos de aquel que
tiene mucho para expresar y no
sabe cómo hacerlo, porque no
puede, o simplemente no le es
permitido. Un factor positivo,
dentro de está maraña de
relaciones, es la personalidad
egocéntrica que poseen la
mayoría de los detenidos, esto
contribuye la parte creativa
como desafío constante, lo único
a tener en claro es la
conducción de estos grupos para
evitar futuros conflictos.
CONCLUSIÓN
El artísta y el docente
comparten varios puntos en
común, pero uno de ellos y
considerándolo el más
importante, es pensar y ponerse
en el lugar del otro. El trabajo
sobre ciertos tipos de valores,
dando la posibilidad de mostrar
otras formas de expresión y de
comunicación.
"EL TEATRO ES UNO DE LOS MÁS
EXPRESIVOS Y ÚTILES INSTRUMENTOS
PARA LA EDIFICACIÓN DE UN PAÍS Y
EL BARÓMETRO QUE MARCA SU
GRANDEZA O SU DESCENSO. UN
TEATRO SENSIBLE Y BIEN ORIENTADO
EN TODAS SUS RAMAS, DESDE LA
TRAGEDIA AL BOUDEVILLE, PUEDE
CAMBIAR EN POCOS AÑOS LA
SENSIBILIDAD DE SU PUEBLO, Y UN
TEATRO DESTROZADO DONDE LAS
PEZUÑAS DESTRUYEN A LAS ALAS
PUEDEN ACHABACANAR Y ADORMECER A
UNA NACIÓN ENTERA. EL TEATRO ES
UNA ESCUELA DE LLANTO Y RISA Y
UNA TRIBUNA LIBRE DONDE LOS
HOMBRES PUEDEN PONER EN
EVIDENCIA MORALES VIEJAS O
EQUIVOCAS Y EXPLICAR CON
EJEMPLOS VIVOS NORMAS ETERNAS
DEL CORAZÓN Y DEL SENTIMIENTO
DEL HOMBRE. UN PUEBLO QUE NO
AYUDA Y NO COMENTA SU TEATRO,
SINO ESTÁ MUERTO, ESTÁ
MORIBUNDO. COMO EL TEATRO QUE NO
RECOGE EL LATIDO SOCIAL, EL
LATIDO HISTÓRICO, EL DRAMA DE SU
GENTE Y EL COLOR GENUINO DE SUS
PAISAJES, DE SU ESPÍRITU CON
ROSAS O LÁGRIMAS, NO TIENE
DERECHO A LLAMARSE TEATRO SINO
SALA DE JUEGO O SITIO PARA HACER
ESA HORRIBLE COSA QUE SE LLAMA
MATAR EL TIEMPO".
FEDERICO GARCIA LORCA
REFERENCIAS
1. Levaggi, Abelardo. Las
cárceles Argentinas de Antaño.
Siglos XVIII Y XIX. Teoría y
realidad, Ad-Hoc, Buenos Aires,
2002. 2. Buján, Javier y
Ferrando, Victor. Cárcel
Argentina. Una perspectiva
crítica, ad-hoc, Buenos Aires,
1998. 3. La floresta era un
lugar de detención en el
departamento de policía, ubicado
en una casa colonial Donde hoy
en día comienza Avenida de Mayo.
4. Levaggi, Fernando Nicolás.
Entre Tizas y Rejas-La Educación
en las Cárceles. Bs. As. 2005 5.
Scarfo, Francisco, "Educación en
Derechos Humanos". Seminario
taller "UNQUI" 2005
ORLANDO
MASTROPAOLO, Profesor de teatro
en Centros de Detención de
Jóvenes en Argentina.
Trabajo Final presentado en el
curso-taller "Educación Pública
en el encierro". Organizado por
el GESEC en la Universidad
Nacional de Quilmes. Argentina.
Setiembre 2005
Gentileza::
franciscoscarfo@speedy.com.ar
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