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Plaguicidas en lácteos, alto
riesgo para bebés y niños,
Amalia Beatriz Dellamea. -
02/04/06 (Argentina)
 
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Plaguicidas en lácteos, alto
riesgo para bebés y niños
por Amalia
Beatriz Dellamea
Centro de Divulgación Científica
Facultad de Farmacia y
Bioquímica
Plaguicidas que fueron
prohibidos hace ya tiempo en la
Argentina, siguen "apareciendo"
en productos de origen animal,
especialmente en lácteos, como
leches maternizadas, yogures y
postres que consumen de modo
privilegiado bebés y niños,
señalan estudios realizados por
toxicólogos de la Facultad de
Farmacia y Bioquímica de la UBA.
Pero, afortunadamente, dicen los
investigadores, hay solución
para este problema.
"Analizamos 50 muestras de
leches maternizadas y 51
muestras de yogures y postres
disponibles en el mercado.
Hallamos que solo el 10 por
ciento de ellas estaba libre de
los plaguicidas cuya presencia
queríamos detectar, dada su
peligrosidad, especialmente para
los bebés y niños", explicó la
doctora Edda Villaamil Lepori,
profesora asociada de la cátedra
de Toxicología y Química Legal y
directora del equipo de
científicos.
Los investigadores buscaban
detectar la presencia de
residuos de plaguicidas, algunos
de los cuales fueron prohibidos
ya hace tiempo en la Argentina,
y de otras sustancias tóxicas
cuyo uso se halla estrictamente
restringido. "Si bien estudiamos
un conjunto amplio de
componentes de diversos
plaguicidas, centramos la
atención en los plaguicidas
organoclorados, conocidos por
las siglas POC, puesto que son
extremadamente persistentes y se
acumulan en la cadena
alimentaria", relató Villaamil.
Téngase en cuenta que el DDT,
prohibido en la Argentina hace
más de una década por el
Servicio Nacional de Sanidad y
Calidad Agroalimentaria (SENASA)
sigue dejando rastros en
diversos alimentos, pero
principalmente en la leche
humana y la vacuna. Los POC son
tan persistentes que pueden
seguir apareciendo en alimentos
aun 40 años después de que ya no
se utilicen.
"La leche es una vía de
eliminación de los POC, pero es
también, y primordialmente, una
vía de exposición de los bebés y
niños a estos potentes tóxicos.
De hecho, el grupo más sensible
son los recién nacidos y los
niños de corta edad, y recién
después los adultos", señaló la
especialista de la UBA.
Los lactantes y niños consumen
más calorías por unidad de peso
corporal que los adultos. Pero,
más grave aún, consumen una
variedad muy restringida de
alimentos. Tanto es así que,
para los lactantes, la única
fuente de nutrientes es la leche
materna o las fórmulas
infantiles elaboradas sobre la
base de leche vacuna. Para los
chicos de seis meses en
adelante, que comienzan a
consumir dietas mixtas, la leche
y otros productos lácteos, como
yogures y "postrecitos" siguen
siendo componentes mayoritarios
de la dieta. Entonces, si se
considera que la leche materna y
de vaca constituyen vías de
eliminación privilegiadas de
plaguicidas organoclorados,
puede comprenderse cabalmente la
gravedad del problema. "Los
bebés y niños están expuestos 10
veces más que los adultos a los
efectos de estos residuos
tóxicos", recalcó Villaamil.
El International Life Science
Institute (ILSI) advirtió en
2001 que la exposición prenatal
y de niños pequeños a los POC
está relacionada con
deficiencias en el desarrollo
neurológico y con la frecuencia
de bajo peso corporal.
Si bien los residuos de
plaguicidas detectados con mayor
frecuencia en las muestras de
lácteos que estudiaron los
investigadores argentinos eran
el heptacloro y su metabolito el
epóxido de heptacloro
--presentes en el 57,4 por
ciento de las muestras-- no
fueron los únicos tóxicos
residuales. "Otras sustancias
persistentes detectadas fueron:
en el 53,3 por ciento el grupo
del HCH (hexaclrociclohexano);
en el 31,7, DDT total y aldrin-dieldrin;
en el 28,7, clordano; en el
18,8, endrin; y en el 9,9,
endosulfán y HCB (Hexaclorobenceno)",
explicó Villaamil.
Pero, afortunadamente, postulan
los investigadores, existe
solución: si alrededor del 10
por ciento de las muestras
estudiadas no exhibió la
presencia de plaguicidas, quiere
decir que los productores de
lácteos destinados a bebés y
niños, y en especial de leches
infantiles, deberán tener la
cautela de seleccionar partidas
de materias primas libres de
tóxicos para elaborar productos
infantiles. "Con lo que
–concluyó la especialista--
estaríamos seguros de no exponer
a los chicos a estas peligrosas
sustancias tóxicas".
Mg. Amalia Dellamea
Centro de Divulgación Científica
cdc@ffyb.uba.ar
Universidad de Buenos Aires
Facultad de Farmacia y
Bioquímica Centro de Divulgación
Científica
Gentileza:: C.D.C
[cdc@ffyb.uba.ar]
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