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Árboles para la Tierra
Los bosques, tanto primarios
como secundarios, ofrecen a la
humanidad toda una serie de
beneficios insuficientemente
valorados y pueden ser grandes
aliados en la batalla contra el
cambio climático y el
calentamiento del planeta;
siempre que la sociedad en su
conjunto comience a plantarlos y
cuidarlos y que deje de
destruirlos.
Por Jorge G Conte B
Los bosques, tanto primarios
como secundarios, ofrecen a la
humanidad toda una serie de
beneficios insuficientemente
valorados y pueden ser grandes
aliados en la batalla contra el
cambio climático y el
calentamiento del planeta;
siempre que la sociedad en su
conjunto comience a plantarlos y
cuidarlos y que deje de
destruirlos.
Los árboles y otras plantas
verdes, que utilizan únicamente
la luz solar como fuente de
energía, absorben de la
atmósfera el dióxido de carbono,
causante del cambio climático;
liberan oxígeno, fuente de vida
y almacenan el carbono de forma
segura y útil, mientras
armonizan y mejoran la calidad
de vida de los habitantes de las
ciudades y ofrecen las
condiciones ideales para el
ecoturismo y la apreciación de
la naturaleza en zonas
apartadas.
La deforestación, fenómeno que
se registra con intensidad y
descaro en Panamá y en todo el
mundo, tiene un efecto
doblemente nocivo: reduce el
número de árboles que pueden
recuperar el dióxido de carbono
producido por las actividades
humanas, y libera en la
atmósfera el carbono contenido
en los árboles que se talan,
aumentando el efecto invernadero
y el calentamiento global. Sin
obviar la reducción inmediata de
flora y fauna.
El valor de los árboles como
fuente de madera y leña y el de
la tierra que ocupan y que puede
utilizarse para viviendas o
actividades agrícolas suele ser
de corta duración e
insostenibles en el tiempo. De
hecho, estos beneficios suelen
ser una cuestión de
supervivencia en algunas
regiones y de acaparamiento por
parte de algunos “empresarios”
inescrupulosos.
El valor de los bosques para
impedir el calentamiento
atmosférico, producir agua,
conservar la biodiversidad
terrestre y dar sosiego a los
ciudadanos, por el contrario,
son actividades a largo plazo, y
favorecen a todos, mejor dicho,
es un comportamiento humano
sustentable. Tenemos que buscar
el medio de conseguir que la
expansión y cuidado de los
bosques resulten atractivos y
eficaces en función de los
costos para las poblaciones
locales que normalmente deciden
su destino y el desarrollo
económico del país en su
conjunto.
No importa que un bosque se
encuentre en un lugar o en otro
muy distante. Ello puede hacer
posibles algunos mecanismos
prácticos y soluciones
eficientes. En el marco del
Protocolo de Kyoto, los países
industrializados que no tienen
espacio ni opciones rentables
para ampliar los bosques en sus
propios territorios pueden
compensar parcialmente sus
emisiones de gases de efecto
invernadero pagando los gastos
correspondientes al
establecimiento y mantenimiento
de las áreas verdes protegidas o
“sumideros” en nuestro país. El
término poco glorioso "sumidero"
es el utilizado por los
climatólogos para las grandes
extensiones de árboles y otras
formas de vegetación verde que
"eliminan" el gas de efecto
invernadero más dominante.
Por todo lo anterior, el mejor
regalo que le podemos hacerle a
la Madre Tierra es el llenarla
nuevamente de árboles, bosques y
sumideros, protegiendo la
integridad de nuestros parques
nacionales y áreas protegidas.
Promover la conservación de los
bosques urbanos y los árboles
que aun se encuentran en
nuestras casas, calles y
avenidas; Aumentar nuestras
áreas recreativas con nuevos
parques, como el Eco Parque
Panamá, en la cuenca oeste del
canal de Panamá; Promover,
mediante la cultura y la ley,
programas masivos de
reforestación dentro de nuestro
sistema de áreas protegidas y
detener de una vez por todas la
deforestación del Darién, para
así lograr un desarrollo que sea
sostenible y que aumente nuestra
calidad de vida en la casa de
todos, el Planeta Tierra.
www.ecoportal.net
Jorge G
Conte B
Fundador Grupo Parques
Nacionales Panamá
Gentileza: volar [
volar@fibertel.com.ar ]
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