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La
otra verdad de Lennon, Óscar
Valenzuela. - 12/03/06
 
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La otra verdad de Lennon
Óscar Valenzuela
Veinticinco años después del
asesinato de John Lennon su
memoria de paz y amor sufre un
ataque tan duro que amenaza con
sacarlo de su tumba con una V en
la mano. La culpa la tienen sus
viejos diarios. Un periodista
-en una excitante trama de
mentiras y traiciones- los
exhumó y se encontró con
historias de infidelidades,
escándalos con Yoko, manías
esotéricas, coqueteos con sectas
religiosas y una envidia eterna
por el autor de Yesterday.
¿Señor Lennon? La voz surgió
repentina de la oscuridad. El
músico se volvió y alcanzó a
entrecerrar sus ojos miopes para
enfocar su origen. Y lo que
encontró fue una figura
rechoncha, algo difusa, que
parecía sostener una pistola en
su mano derecha, mientras que
con la otra se afirmaba la
muñeca para que no le temblara
el arma. Eso fue todo lo que
alcanzó a observar. Un segundo
después, una seguidilla de cinco
disparos fundió todo a negro.
Tres de ellos los sintió en
carne propia, como latigazos que
le impactaron el cuello y el
hombro. Era el lunes 8 de
diciembre de 1980.Cuando cesaron
las detonaciones y el cañón
seguía caliente, el portero del
edifico Dakota no podía creer el
acto que acababa de
desarrollarse bajo sus propias
narices.Sorprendido, relató
posteriormente a la policía que
al dejar su caseta, muy cerca
del cuerpo que se desangraba, se
encontró con un hombre obeso de
anteojos que leía tranquilamente
el libro El guardián en el
centeno sentado en la vereda.
"¿Sabe usted lo que hizo?'', le
preguntó consternado. "Acabo de
asesinar a John Lennon'', fue la
lapidaria respuesta de Mark
David Chapman.
Apenas 24 horas después de este
macabro regicidio musical, el
secretario personal de Lennon,
Fred Seaman, llegó con los ojos
todavía llorosos hasta el
departamento de su amigo de
infancia, el periodista Robert
Rosen. "Tenemos trabajo'', fue
todo lo que dijo. Ya antes había
dejado entrever que quería
escribir un libro "contando la
verdadera historia de John'', y
que no tenía a nadie más a quien
recurrir para que lo ayudara en
tan gigantesca tarea.Por eso
acudió a su compañero de
colegio, el mismo que en la
niñez había oficiado como su
editor en el diario escolar. De
este modo, la que había sido la
vida del más popular de los
Beatles se cruzó por casualidad
con la de Rosen, escritor
fracasado de 28 años.
Suscribase a GATOPARDO
Gentileza:: Melina Alfaro
[melina.alfaro@gmail.com]
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