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Educando para embrutecer, P.
Luis Barrios. - 20/03/06
(Estados Unidos)
 
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Educando para embrutecer
P. Luis
Barrios
Durante la semana pasada l@s
habitantes de la ciudad de Nueva
York tuvimos la oportunidad de
poder ser expuest@s a dos
fuentes y procesos de
información los cuales están
relacionados con la calidad y el
compromiso en asuntos educativos
por parte de lo que antes era la
Junta de Educación y fue
cambiado, sin la participación
comunitaria, en el Departamento
de Educación.
Por un lado se informó sobre el
resultado de una encuesta en
donde supuestamente se descubrió
que un 53% de l@s votantes Latin@s
de alguna manera están satisfech@s
con al medidas establecidas por
la administración del alcalde
Michael Bloomberg en asuntos
educativos, mientras que por
otro lado un 36 % lo desaprueba.
La encuesta –con un margen de
error de 3 puntos porcentuales-
fue realizada por la Universidad
de Quinnipiac y es parte de la
celebración que se lleva a cabo
en este momento en la alcaldía.
Este tipo de encuesta es la que
el alcalde utiliza para validar
sus gestiones de poder seguir
quitándole el dinero que se debe
invertir en la educación de
nuestr@s hij@s, dejando como
resultado la penosa realidad de
unas medidas de privatización
las cuales cada día que pasa por
un lado convierte el derecho
democrático a la educación en un
privilegio neo-liberal y por
otro lado a esa niñez y juventud
pobre y/o clase trabajadora solo
le dejan dos opciones: (1)-el
reclutamiento militar para que
sirva de carne de cañón en
guerras imperialistas como la de
Irak y Afganistán, o (2)-el
convertirse en un número del
Departamento de Corrección a
través del complejo industrial
de prisiones. De aquí el que se
siga diciendo –y esto también se
reflejó en la encuesta con un
80% de la gente Latina- que el
alcalde debe de retornar los
$5,600 millones de dólares que
se le quitaron a la educaron
pública. Es claro que no tenemos
suficiente escuelas, no hay
suficiente libros y no tenemos
suficiente maestr@s –entre otras
cosas- pero en las medidas
neo-liberales que se utilizan
para estancar académicamente a
nuestr@s hij@s hemos garantizado
en esta sociedad capitalista
corporativa suficiente cárceles,
suficiente policías y
suficientes armas de fuego para
que las utilicen contra el
pueblo. Es aquí en donde se
puede educar para embrutecer.
Por otro lado, también se llevó
a cabo esta semana una
conferencia de prensa en donde
se anunció la creación del
Comité Especial 2009 (Task Force
2009) el cual tiene como
intención, entre otras cosas: el
poder evaluar la calidad de la
educación pública en la ciudad
de Nueva York; retornar esta
institución al control de las
comunidades, madres, padres y
estudiantes; o sea, la creación
de un movimiento que deje como
resultado la transformación del
Departamento de Educación y lo
convierta en una institución de
derechos humanos. Esta
iniciativa, de la cual tengo el
honor de ser parte, es una
alianza cooperativa entre la
Comisión Independiente en
asuntos de Educación Pública (iCOPE)
y el Centro Nacional para
Escuelas y Comunidades de la
Universidad Fordham (NCSC).
Ahora bien, ¿cuál es el criterio
corporativo, no pedagógico, para
decir que tenemos una buena
educación? Por desgracia estos
criterios solo están basados en
una serie de puntajes que nuestr@s
estudiantes sacan al ser expuest@s
a una serie de pruebas que por
lo general solo miden
conocimientos matemáticos,
lectura y escritura. O sea, que
un puntaje en el número mágico
que se establece matemáticamente
es lo que dice si estamos de
frente a un/a estudiante
promedio, sobre saliente o
mediocre. Un ejemplo de esto los
son las pruebas regionales y el
SAT (Standardized Aptitude Test),
instrumentos que se utilizan
para llegar a la conclusión de
quien es competente y quien
puede finalizar una carrera
universitaria. Por supuesto,
estas pruebas dizque de admisión
son mas un instrumento legal
para rechazar a estudiantes. Que
no se nos olvide que todavía
estamos viviendo la realidad del
racismo institucionalizado. Este
tipo de educación bancaria que
dicen medir estas pruebas
–tomando prestado un término de
Paulo Freire- busca el poder
justificar el embrutecimiento de
la capacidad pensante, de
análisis crítico y
cuestionamiento de quienes
ejercen un control sobre ell@s.
Es por eso que no tengo la menor
duda cuando acuso a nuestro
sistema de educación está en
bancarrota y solo sirve los
intereses de la clase dominante
y gobernante en nuestro sistema
capitalista para seguir
entreteniendo a nuestr@s hij@s.
Es aquí en donde se puede educar
para embrutecer.
Por otro lado, estas pruebas en
ningún momento tienen como
intención el poder medir una
serie de valores y acciones
humanistas del diario vivir que
pueden garantizar la vivencia
colectiva en paz con justicia y
armonía. No tenemos un currículo
escolar que garantice que nuestr@s
hij@s aprenderán de lo que es la
restauración o implementación de
la justicia en toda sus
dimensiones (ejemplo, económica,
sexual, cultural, política,
religiosa, género, racial,
étnica, etc.); el reconocimiento
del pluralismo cultural y
lingüístico; la identidad
social, racial, étnica, etc.; el
respeto por la diversidad de
género y de orientación sexual;
la apreciación, aceptación y
celebración de las diversidades
humanas; o sea, el como ser
mejores ciudadan@s. Por cuanto
esto no se hace es que creo que
es posible educar para
embrutecer.
Personas con mentalidad
corporativa capitalista, quienes
tienen como intención de
utilizar la educación como un
producto que se mercadea para
producir dinero o para controlar
a quienes pueden producir dinero
sin beneficiarse del mismo, son
quienes en este momento componen
Juntas Educativas o comité
especiales. Súmele a esto el que
respondan a los intereses del
partido político que está en el
poder. Y por desgracia, cuando
usted ve a educador@s sentado@s
en los mismos, estos por
desgracia llegaron para hacerle
el juego político al alcalde y
poder hacer que sus currículos
académicos luzcan más elegantes
mientras al pueblo se lo lleva
el mismo diablo.
Tengo que confesarles que no
deja de preocuparme este asunto
de como la realidad de los
índices académicos que reflejan
los resultados de pruebas son el
criterio para decir que tenemos
un sistema educativo excelente.
Muy en particular cuando sabemos
que estos índices no toman en
consideración el problema tan
serio que tenemos de obesidad en
much@s de est@s nin@s y jóvenes.
Este currículo escolar no
contempla el ejercicio físico ni
mucho menos una dieta
balanceada. Por el contrario, en
muchas de las escuelas en la
ciudad de Nueva York el gimnasio
no está funcionando porque con
la sobrepoblación escolar que
tenemos lo están usando como
salón de clase, lo cual es
antipedagógico. O sea, para esta
gente la epidemia de obesidad
entre nuestr@s hij@s, la falta
de ejercicios físicos y la falta
de una dieta balanceada no son
parte de una buena educación. Es
aquí en donde se puede educar
para embrutecer.
Súmele a esta realidad que
nuestro sistema educativo, con
toda la intención, no desarrolla
hábitos de lectura mientras que
se fomenta el ser expuesto a
pasar horas frente a un
televisor, entreteniéndose con
juegos de videos y/o con unos
aparatos de música en los oídos
que les enajenan de su realidad
inmediata cada día. En ves de
fomentarse el análisis crítico
en la manera de pensar, sentir y
actuar, se fomenta el
adormecimiento y entretenimiento
lo que Donaldo Macedo identifica
como un sistema de educación
para lograr la estupidificación.
Frente a esta realidad de
instituciones que funcionan como
apartados represivos del estado
es que tengo que reconocer que
es posible educar para
embrutecer.
Partiendo entonces del postulado
que es posible educar para
embrutecer entonces deberíamos
preguntarnos, ¿cuál es el
objetivo de educar para
embrutecer? Muy sencillo. Aquí
en Estados Unidos l@s
estudiantes no aprendan a
cuestionar, o a entender el como
una clase dominante establece un
cultura gobernante a través de
procesos socio-económicos y
políticos en donde se elaboran
políticas de control. Esto por
desgracia es entonces bendecido
por una Iglesia al servicio de
quienes están en el poder
quienes a su vez producen una
teología del sometimiento y
derrotismo llegando a la
conclusión que lo que nos sucede
en el diario vivir es la
voluntad de Dios. Con este
fundamento teológico entonces
elaboran políticas de control
que validan las ideologías del
clasismo, sexismo, heterosexismo/homofobia,
racismo, etnocentrismo,
cristo-centrismo y
cristo-sionismo, por solo
mencionar algunas. De aquí
entonces el que unas pocas
personas se hagan cada día más
ricas y muchas otras personas no
tiene que comer. Vuelve y les
repito, es aquí en donde se
puede educar para embrutecer.
Sigamos entonces elaborando una
pedagogía de la resistencia que
desmantele la educación que
embrutece. Vamos a movernos
hacia una educación de
vanguardia, hacia una educación
subversiva, hacia una educación
revolucionaria que deje como
resultado el proyecto de la paz
con justicia.
P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las
Américas
New York, New York
lbarrios@jjay.cuny.edu
Gentileza::
LBarrios@jjay.cuny.edu
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