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Creencias para la pervivencia en
convivencia. - 19/03/06
 
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Creencias para la pervivencia
en convivencia
Mikel
Agirregabiria Agirre
Es errónea y supersticiosa
toda creencia que no haga más
feliz, más libre, más afable,
más entusiasta y más activo a
quien la adopta.
Es imposible no mantener
creencias. Incluso la persona
que se considera sin creencias
las crea y “cree” al creer que
no posee creencias. Así pues,
las creencias son inherentes a
la Humanidad, y su elección,
muda o manifestación son
derechos inalienables. El
artículo 18 de la Declaración
Universal de los Derechos
Humanos manifiesta: “Toda
persona tiene derecho a la
libertad de pensamiento, de
conciencia y de religión; este
derecho incluye la libertad de
cambiar de religión o de
creencia, así como la libertad
de manifestar su religión o su
creencia, individual y
colectivamente, tanto en público
como en privado, por la
enseñanza, la práctica, el culto
y la observancia”.
A lo largo de la Historia han
abundado todo tipo de creencias.
Las más difundidas han
contribuido a configurar el
Mundo tal y como es en la
actualidad. No en vano se ha
dicho que no hay palanca más
poderosa para mover las
multitudes que una creencia, que
ata y condiciona a sus
seguidores. Las religiones, como
creencias por antonomasia, han
conformado las civilizaciones y
los imperios que se han sucedido
desde la antigüedad. Algunas
creencias muy extendidas y
compartidas masivamente en
algunas zonas de la Tierra
originan, cuando se exaltan, dos
graves peligros como son la
intolerancia y el fanatismo que
aún pululan.
Es difícil discernir sobre la
verdad o falsedad de una
creencia. Más fácil es
determinar si su efecto es
limitador o amplificador. Son
mayoría las creencias
restrictivas, que reducen
nuestras potenciales y, por
ello, merecen ser ignoradas. Las
fecundas son las creencias que
refuerzan nuestras cualidades y
aptitudes. De ahí que la
creencia que se convierte en
verdad para mí... es aquélla que
me permite hacer un mejor uso de
mi identidad y pone en acción
todas mis facultades.
Las creencias y las vivencias se
interrelacionan estrechamente.
Somos seres sociales,
compartiendo creencias y
vivencias con nuestros
semejantes, de quienes
dependemos desde nuestro
nacimiento. No existe la
supervivencia en solitario, sino
pervivencia colectiva. Las
creencias positivas son las que
nos permiten, a todos, el avance
personal y colectivo, en
armónica convivencia. No
destruyamos las creencias que
hacen felices a otros, si no
sabemos y podemos inculcarles
otras creencias mejores que les
proyecten hacia su propio
destino con más sentido y
eficacia.
Aprendamos de los visionarios
que lideraron transformaciones
planetarias que han perdurado,
como en la revolución francesa.
Ellos mantenían una creencia
ejemplar y admirable que ahora
parece que nuevamente escasea:
creían en sí mismos. Adoptemos
la óptima creencia: Creamos en
nosotros mismos, como personas y
como sociedad; confiemos en
nuestra capacidad de cambiar lo
que esté mal, mientras
disfrutamos de todo lo que está
bien.
Mikel
Agirregabiria Agirre. Getxo
http://www.getxoweb.com/mikel
Versión final en:
http://www.geocities.com/agirregabiria2006/creencias.htm
Gentileza:: Mikel Agirregabiria
Agirre
[agirregabiria@euskalnet.net]
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