Carta abierta de Rodolfo
Walsh a los tiranos
Esta es la carta que el
escritor enviara a la Junta al
cumplirse un año del golpe.
"En 1964 -dice Walsh en un
escrito inédito- decidí que de
todos mis oficios terrestres,
el violento oficio de escritor
era el que más me convenía.
Pero no veo en eso una
determinación mística.
En realidad, he sido traído y
llevado por los tiempos; podría
haber sido cualquier cosa, aun
ahora hay momentos en que me
siento disponible para cualquier
aventura, para empezar de nuevo,
como tantas veces".
CARTA ABIERTA A LA JUNTA
MIITAR
1. La censura de prensa, la
persecución a intelectuales, el
allanamiento de mi casa en el
Tigre, el asesinato de amigos
queridos y la pérdida de una
hija que murió combatiéndolos,
son algunos de los hechos que me
obligan a esta forma de
expresión clandestina después de
haber opinado libremente como
escritor y periodista durante
casi treinta años.
El primer aniversario de esta
Junta Militar ha motivado un
balance de la acción de gobierno
en documentos y discursos
oficiales, donde lo que ustedes
llaman aciertos son errores, los
que reconocen como errores son
crímenes y lo que omiten son
calamidades.
El 24 de marzo de 1976
derrocaron ustedes a un gobierno
del que formaban parte, a cuyo
desprestigio contribuyeron como
ejecutores de su política
represiva, y cuyo término estaba
señalado por elecciones
convocadas para nueve meses más
tarde. En esa perspectiva lo que
ustedes liquidaron no fue el
mandato transitorio de Isabel
Martínez sino la posibilidad de
un proceso democrático donde el
pueblo remediara males que
ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el
gobierno que ustedes ejercen
pudo legitimarse en los hechos
recuperando el programa en que
coincidieron en las elecciones
de 1973 el ochenta por ciento de
los argentinos y que sigue en
pie como expresión objetiva de
la voluntad del pueblo, único
significado posible de ese "ser
nacional" que ustedes invocan
tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han
restaurado ustedes la corriente
de ideas e intereses de minorías
derrotadas que traban el
desarrollo de las fuerzas
productivas, explotan al pueblo
y disgregan la Nación. Una
política semejante sólo puede
imponerse transitoriamente
prohibiendo los partidos,
interviniendo los sindicatos,
amordazando la prensa e
implantando el terror más
profundo que ha conocido la
sociedad argentina.
2. Quince mil desaparecidos,
diez mil presos, cuatro mil
muertos, decenas de miles de
desterrados son la cifra desnuda
de ese terror. Colmadas las
cárceles ordinarias, crearon
ustedes en las principales
guarniciones del país virtuales
campos de concentración donde no
entra ningún juez, abogado,
periodista, observador
internacional. El secreto
militar de los procedimientos,
invocado como necesidad de la
investigación, convierte a la
mayoría de las detenciones en
secuestros que permiten la
tortura sin límite y el
fusilamiento sin juicio. (1)
Más de siete mil recursos de
hábeas corpus han sido
contestados negativamente este
último año. En otros miles de
casos de desaparición el recurso
ni siquiera se ha presentado
porque se conoce de antemano su
inutilidad o porque no se
encuentra abogado que ose
presentarlo después que los
cincuenta o sesenta que lo
hacían fueron a su turno
secuestrados.
De este modo han despojado
ustedes a la tortura de su
límite en el tiempo. Como el
detenido no existe, no hay
posibilidad de presentarlo al
juez en diez días según manda
una ley que fue respetada aún en
las cumbres represivas de
anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo
ha sido complementada con la
falta de límite en los métodos,
retrocediendo a épocas en que se
operó directamente sobre las
articulaciones y las vísceras de
las víctimas, ahora con
auxiliares quirúrgicos y
farmacológicos de que no
dispusieron los antiguos
verdugos. El potro, el torno, el
despellejamiento en vida, la
sierra de los inquisidores
medievales reaparecen en los
testimonios junto con la picana
y el "submarino", el soplete de
las actualizaciones
contemporáneas.(2)
Mediante sucesivas concesiones
al supuesto de que el fin de
exterminar a la guerrilla
justifica todos los medios que
usan, han llegado ustedes a la
tortura absoluta, intemporal,
metafísica en la medida que el
fin original de obtener
información se extravía en las
mentes perturbadas que la
administran para ceder al
impulso de machacar la sustancia
humana hasta quebrarla y hacerle
perder la dignidad que perdió el
verdugo, que ustedes mismos han
perdido.
3. La negativa de esa Junta a
publicar los nombres de los
prisioneros es asimismo la
cobertura de una sistemática
ejecución de rehenes en lugares
descampados y horas de la
madrugada con el pretexto de
fraguados combates e imaginarias
tentativas de fuga. Extremistas
que panfletean el campo, pintan
acequias o se amontonan de a
diez en vehículos que se
incendian son los estereotipos
de un libreto que no está hecho
para ser creído sino para burlar
la reacción internacional ante
ejecuciones en regla mientras en
lo interno se subraya el
carácter de represalias
desatadas en los mismos lugares
y en fecha inmediata a las
acciones guerrilleras. Setenta
fusilados tras la bomba en
Seguridad Federal, 55 en
respuesta a la voladura del
Departamento de Policía de La
Plata, 30 por el atentado en el
Ministerio de Defensa, 40 en la
Masacre del Año Nuevo que siguió
a la muerte del coronel
Castellanos, 19 tras la
explosión que destruyó la
comisaría de Ciudadela forman
parte de 1.200 ejecuciones en
300 supuestos combates donde el
oponente no tuvo heridos y las
fuerzas a su mando no tuvieron
muertos. Depositarios de una
culpa colectiva abolida en las
normas civilizadas de justicia,
incapaces de influir en la
política que dicta los hechos
por los cuales son represaliados,
muchos de esos rehenes son
delegados sindicales,
intelectuales, familiares de
guerrilleros, opositores no
armados, simples sospechosos a
los que se mata para equilibrar
la balanza de las bajas según la
doctrina extranjera de
"cuenta-cadáveres" que usaron
los SS en los países ocupados y
los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros
heridos o capturados en combates
reales es asimismo una evidencia
que surge de los comunicados
militares que en un año
atribuyeron a la guerrilla 600
muertos y sólo 10 ó 15 heridos,
proporción desconocida en los
más encarnizados conflictos.
Esta impresión es confirmada por
un muestreo periodístico de
circulación clandestina que
revela que entre el 18 de
diciembre de 1976 y el 3 de
febrero de 1977, en 40 acciones
reales, las fuerzas legales
tuvieron 23 muertos y 40
heridos, y la guerrilla 63
muertos.(3)
Más de cien procesados han sido
igualmente abatidos en
tentativas de fuga cuyo relato
oficial tampoco está destinado a
que alguien lo crea sino a
prevenir a la guerrilla y los
partidos de que aún los presos
reconocidos son la reserva
estratégica de las represalias
de que disponen los Comandantes
de Cuerpo según la marcha de los
combates, la conveniencia
didáctica o el humor del
momento.
Así ha ganado sus laureles el
general Benjamín Menéndez, jefe
del Tercer Cuerpo de Ejército,
antes del 24 de marzo con el
asesinato de Marcos Osatinsky,
detenido en Córdoba, después con
la muerte de Hugo Vaca Narvaja y
otros cincuenta prisioneros en
variadas aplicaciones de la ley
de fuga ejecutadas sin piedad y
narradas sin pudor.(4)
El asesinato de Dardo Cabo,
detenido en abril de 1975,
fusilado el 6 de enero de 1977
con otros siete prisioneros en
jurisdicción del Primer Cuerpo
de Ejército que manda el general
Suárez Masson, revela que estos
episodios no son desbordes de
algunos centuriones alucinados
sino la política misma que
ustedes planifican en sus
estados mayores, discuten en sus
reuniones de gabinete, imponen
como comandantes en jefe de las
3 Armas y aprueban como miembros
de la Junta de Gobierno.
4. Entre mil quinientas y tres
mil personas han sido masacradas
en secreto después que ustedes
prohibieron informar sobre
hallazgos de cadáveres que en
algunos casos han trascendido,
sin embargo, por afectar a otros
países, por su magnitud genocida
o por el espanto provocado entre
sus propias fuerzas.(5)
Veinticinco cuerpos mutilados
afloraron entre marzo y octubre
de 1976 en las costas uruguayas,
pequeña parte quizás del
cargamento de torturados hasta
la muerte en la Escuela de
Mecánica de la Armada, fondeados
en el Río de la Plata por buques
de esa fuerza, incluyendo el
chico de 15 años, Floreal
Avellaneda, atado de pies y
manos, "con lastimaduras en la
región anal y fracturas
visibles" según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre
descubrió en agosto de 1976 un
vecino que buceaba en el Lago
San Roque de Córdoba, acudió a
la comisaría donde no le
recibieron la denuncia y
escribió a los diarios que no la
publicaron.(6)
Treinta y cuatro cadáveres en
Buenos Aires entre el 3 y el 9
de abril de 1976, ocho en San
Telmo el 4 de julio, diez en el
Río Luján el 9 de octubre,
sirven de marco a las masacres
del 20 de agosto que apilaron 30
muertos a 15 kilómetros de Campo
de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la
ficción de bandas de derecha,
presuntas herederas de las 3 A
de López Rega, capaces de
atravesar la mayor guarnición
del país en camiones militares,
de alfombrar de muertos el Río
de la Plata o de arrojar
prisioneros al mar desde los
transportes de la Primera
Brigada Aérea (7), sin que se
enteren el general Videla, el
almirante Massera o el brigadier
Agosti.
Las 3 A son hoy las 3 Armas, y
la Junta que ustedes presiden no
es el fiel de la balanza entre
"violencias de distintos signos"
ni el árbitro justo entre "dos
terrorismos", sino la fuente
misma del terror que ha perdido
el rumbo y sólo puede balbucear
el discurso de la muerte.(8)
La misma continuidad histórica
liga el asesinato del general
Carlos Prats, durante el
anterior gobierno, con el
secuestro y muerte del general
Juan José Torres, Zelmar
Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz
y decenas de asilados en quienes
se ha querido asesinar la
posibilidad de procesos
democráticos en Chile, Bolivia y
Uruguay.(9)
La segura participación en esos
crímenes del Departamento de
Asuntos Extranjeros de la
Policía Federal, conducido por
oficiales becados de la CIA a
través de la AID, como los
comisarios Juan Gattei y Antonio
Gettor, sometidos ellos mismos a
la autoridad de Mr. Gardener
Hathaway, Station Chief de la
CIA en Argentina, es semillero
de futuras revelaciones como las
que hoy sacuden a la comunidad
internacional que no han de
agotarse siquiera cuando se
esclarezcan el papel de esa
agencia y de altos jefes del
Ejército, encabezados por el
general Menéndez, en la creación
de la Logia Libertadores de
América, que reemplazó a las 3 A
hasta que su papel global fue
asumido por esa Junta en nombre
de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no
excluye siquiera el arreglo
personal de cuentas como el
asesinato del capitán Horacio
Gándara, quien desde hace una
década investigaba los
negociados de altos jefes de la
Marina, o del periodista de
"Prensa Libre" Horacio Novillo
apuñalado y calcinado, después
que ese diario denunció las
conexiones del ministro Martínez
de Hoz con monopolios
internacionales.
A la luz de estos episodios
cobra su significado final la
definición de la guerra
pronunciada por uno de sus
jefes: "La lucha que libramos no
reconoce límites morales ni
naturales, se realiza más allá
del bien y del mal".(10)
5. Estos hechos, que sacuden la
conciencia del mundo civilizado,
no son sin embargo los que
mayores sufrimientos han traído
al pueblo argentino ni las
peores violaciones de los
derechos humanos en que ustedes
incurren. En la política
económica de ese gobierno debe
buscarse no sólo la explicación
de sus crímenes sino una
atrocidad mayor que castiga a
millones de seres humanos con la
miseria planificada. En un año
han reducido ustedes el salario
real de los trabajadores al 40%,
disminuido su participación en
el ingreso nacional al 30%,
elevado de 6 a 18 horas la
jornada de labor que necesita un
obrero para pagar la canasta
familiar (11), resucitando así
formas de trabajo forzado que no
persisten ni en los últimos
reductos coloniales. Congelando
salarios a culatazos mientras
los precios suben en las puntas
de las bayonetas, aboliendo toda
forma de reclamación colectiva,
prohibiendo asambleas y
comisiones internas, alargando
horarios, elevando la
desocupación al récord del 9%
(12) prometiendo aumentarla con
300.000 nuevos despidos, han
retrotraído las relaciones de
producción a los comienzos de la
era industrial, y cuando los
trabajadores han querido
protestar los han calificados de
subversivos, secuestrando
cuerpos enteros de delegados que
en algunos casos aparecieron
muertos, y en otros no
aparecieron.(13)
Los resultados de esa política
han sido fulminantes. En este
primer año de gobierno el
consumo de alimentos ha
disminuido el 40%, el de ropa
más del 50%, el de medicinas ha
desaparecido prácticamente en
las capas populares. Ya hay
zonas del Gran Buenos Aires
donde la mortalidad infantil
supera el 30%, cifra que nos
iguala con Rhodesia, Dahomey o
las Guayanas; enfermedades como
la diarrea estival, las
parasitosis y hasta la rabia en
que las cifras trepan hacia
marcas mundiales o las superan.
Como si esas fueran metas
deseadas y buscadas, han
reducido ustedes el presupuesto
de la salud pública a menos de
un tercio de los gastos
militares, suprimiendo hasta los
hospitales gratuitos mientras
centenares de médicos,
profesionales y técnicos se
suman al éxodo provocado por el
terror, los bajos sueldos o la
"racionalización".
Basta andar unas horas por el
Gran Buenos Aires para comprobar
la rapidez con que semejante
política la convirtió en una
villa miseria de diez millones
de habitantes. Ciudades a media
luz, barrios enteros sin agua
porque las industrias
monopólicas saquean las napas
subterráneas, millares de
cuadras convertidas en un solo
bache porque ustedes sólo
pavimentan los barrios militares
y adornan la Plaza de Mayo, el
río más grande del mundo
contaminado en todas sus playas
porque los socios del ministro
Martínez de Hoz arrojan en él
sus residuos industriales, y la
única medida de gobierno que
ustedes han tomado es prohibir a
la gente que se bañe.
Tampoco en las metas abstractas
de la economía, a las que suelen
llamar "el país", han sido
ustedes más afortunados. Un
descenso del producto bruto que
orilla el 3%, una deuda exterior
que alcanza a 600 dólares por
habitante, una inflación anual
del 400%, un aumento del
circulante que en solo una
semana de diciembre llegó al 9%,
una baja del 13% en la inversión
externa constituyen también
marcas mundiales, raro fruto de
la fría deliberación y la cruda
inepcia.
Mientras todas las funciones
creadoras y protectoras del
Estado se atrofian hasta
disolverse en la pura anemia,
una sola crece y se vuelve
autónoma. Mil ochocientos
millones de dólares que
equivalen a la mitad de las
exportaciones argentinas
presupuestados para Seguridad y
Defensa en 1977, cuatro mil
nuevas plazas de agentes en la
Policía Federal, doce mil en la
provincia de Buenos Aires con
sueldos que duplican el de un
obrero industrial y triplican el
de un director de escuela,
mientras en secreto se elevan
los propios sueldos militares a
partir de febrero en un 120%,
prueban que no hay congelación
ni desocupación en el reino de
la tortura y de la muerte, único
campo de la actividad argentina
donde el producto crece y donde
la cotización por guerrillero
abatido sube más rápido que el
dólar.
Dictada por el Fondo Monetario
Internacional según una receta
que se aplica indistintamente al
Zaire o a Chile, a Uruguay o
Indonesia, la política económica
de esa Junta sólo reconoce como
beneficiarios a la vieja
oligarquía ganadera, la nueva
oligarquía especuladora y un
grupo selecto de monopolios
internacionales encabezados por
la ITT, la Esso, las
automotrices, la U.S.Steel, la
Siemens, al que están ligados
personalmente el ministro
Martínez de Hoz y todos los
miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los
precios de la producción animal
en 1976 define la magnitud de la
restauración oligárquica
emprendida por Martínez de Hoz
en consonancia con el credo de
la Sociedad Rural expuesto por
su presidente Celedonio Pereda:
"Llena de asombro que ciertos
grupos pequeños pero activos
sigan insistiendo en que los
alimentos deben ser
baratos".(14)
El espectáculo de una Bolsa de
Comercio donde en una semana ha
sido posible para algunos ganar
sin trabajar el cien y el
doscientos por ciento, donde hay
empresas que de la noche a la
mañana duplicaron su capital sin
producir más que antes, la rueda
loca de la especulación en
dólares, letras, valores
ajustables, la usura simple que
ya calcula el interés por hora,
son hechos bien curiosos bajo un
gobierno que venía a acabar con
el "festín de los corruptos".
Desnacionalizando bancos se
ponen el ahorro y el crédito
nacional en manos de la banca
extranjera, indemnizando a la
ITT y a la Siemens se premia a
empresas que estafaron al
Estado, devolviendo las bocas de
expendio se aumentan las
ganancias de la Shell y la Esso,
rebajando los aranceles
aduaneros se crean empleos en
Hong Kong o Singapur y
desocupación en la Argentina.
Frente al conjunto de esos
hechos cabe preguntarse quiénes
son los apátridas de los
comunicados oficiales, dónde
están los mercenarios al
servicio de intereses foráneos,
cuál es la ideología que amenaza
al ser nacional.
Si una propaganda abrumadora,
reflejo deforme de hechos
malvados no pretendiera que esa
Junta procura la paz, que el
general Videla defiende los
derechos humanos o que el
almirante Massera ama la vida,
aún cabría pedir a los señores
Comandantes en Jefe de las 3
Armas que meditaran sobre el
abismo al que conducen al país
tras la ilusión de ganar una
guerra que, aún si mataran al
último guerrillero, no haría más
que empezar bajo nuevas formas,
porque las causas que hace más
de veinte años mueven la
resistencia del pueblo argentino
no estarán desaparecidas sino
agravadas por el recuerdo del
estrago causado y la revelación
de las atrocidades cometidas.
Estas son las reflexiones que en
el primer aniversario de su
infausto gobierno he querido
hacer llegar a los miembros de
esa Junta, sin esperanza de ser
escuchado, con la certeza de ser
perseguido, pero fiel al
compromiso que asumí hace mucho
tiempo de dar testimonio en
momentos difíciles.
Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de
1977.
NOTAS
(1) Desde enero de 1977 la Junta
empezó a publicar nóminas
incompletas de nuevos detenidos
y de "liberados" que en su
mayoría no son tales sino
procesados que dejan de estar a
su disposición pero siguen
presos. Los nombres de millares
de prisioneros son aún secreto
militar y las condiciones para
su tortura y posterior
fusilamiento permanecen
intactas. (2) El dirigente
peronista Jorge Lizaso fue
despellejado en vida, el ex
diputado radical Mario Amaya
muerto a palos, el ex diputado
Muñiz Barreto desnucado de un
golpe. Testimonio de una
sobreviviente: "Picana en los
brazos, las manos, los muslos,
cerca de la boca cada vez que
lloraba o rezaba... Cada veinte
minutos abrían la puerta y me
decían que me iban hacer fiambre
con la máquina de sierra que se
escuchaba". (3) "Cadena
Informativa", mensaje Nro. 4,
febrero de 1977. (4) Una versión
exacta aparece en esta carta de
los presos en la Cárcel de
Encausados al obispo de Córdoba,
monseñor Primatesta: "El 17 de
mayo son retirados con el engaño
de ir a la enfermería seis
compañeros que luego son
fusilados. Se trata de Miguel
Angel Mosse, José Svagusa, Diana
Fidelman, Luis Verón, Ricardo
Yung y Eduardo Hernández, de
cuya muerte en un intento de
fuga informó el Tercer Cuerpo de
Ejército. El 29 de mayo son
retirados José Pucheta y Carlos
Sgadurra. Este último había sido
castigado al punto de que no se
podía mantener en pie sufriendo
varias fracturas de miembros.
Luego aparecen también fusilados
en un intento de fuga".
(5) En los primeros 15 días de
gobierno militar aparecieron 63
cadáveres, según los diarios.
Una proyección anual da la cifra
de 1500. La presunción de que
puede ascender al doble se funda
en que desde enero de 1976 la
información periodística era
incompleta y en el aumento
global de la represión después
del golpe. Una estimación global
verosímil de las muertes
producidas por la Junta es la
siguiente. Muertos en combate:
600. Fusilados: 1.300.
Ejecutados en secreto: 2.000.
Varios. 100. Total: 4.000.
(6) Carta de Isaías Zanotti,
difundida por ANCLA, Agencia
Clandestina de Noticias.
(7) "Programa" dirigido entre
julio y diciembre de 1976 por el
brigadier Mariani, jefe de la
Primera Brigada Aérea del
Palomar. Se usaron transportes
Fokker F-27. (8) El
canciller vicealmirante Guzzeti
en reportaje publicado por "La
Opinión" el 3-10-76 admitió que
"el terrorismo de derecha no es
tal" sino "un anticuerpo".
(9) El general Prats, último
ministro de Ejército del
presidente Allende, muerto por
una bomba en setiembre de 1974.
Los ex parlamentarios uruguayos
Michelini y Gutiérrez Ruiz
aparecieron acribillados el
2-5-76. El cadáver del general
Torres, ex presidente de
Bolivia, apareció el 2-6-76,
después que el ministro del
Interior y ex jefe de Policía de
Isabel Martínez, general
Harguindeguy, lo acusó de
"simular" su secuestro.
(10) Teniente Coronel Hugo
Ildebrando Pascarelli según "La
Razón" del 12-6-76. Jefe del
Grupo I de Artillería de
Ciudadela. Pascarelli es el
presunto responsable de 33
fusilamientos entre el 5 de
enero y el 3 de febrero de 1977.
Volver (11) Unión de Bancos
Suizos, dato correspondiente a
junio de 1976. Después la
situación se agravó aún más.
Volver (12) Diario "Clarín".
(13) Entre los dirigentes
nacionales secuestrados se
cuentan Mario Aguirre de ATE,
Jorge Di Pasquale de Farmacia,
Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los
secuestros y asesinatos de
delegados han sido
particularmente graves en
metalúrgicos y navales.
(14) Prensa Libre, 16-12-76.
ALTERCOM
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