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Canje deuda por educación. Un
aporte conceptual, Miguel Andrés
Brenner. - 01/03/06 (Argentina)
 
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Canje deuda por educación. Un
aporte conceptual
Miguel
Andrés Brenner
Diversos documentos críticos
se hicieron conocer en nuestro
país acerca del canje deuda por
educación desde el año 2003. Así
la Carta Abierta al Presidente
de la Nación y al Ministro de
Educación. Canje de deuda
externa por educación y
conocimiento : ¿propuesta
soberana o de la banca mundial?
(Buenos Aires, Argentina, 5 de
noviembre de 2003), impulsada
por Ana Lorenzo, con la
colaboración de un equipo de
pedagogos, y la firma de
múltiples personalidades de
diferentes ámbitos cuyos
conceptos se profundizan en un
nuevo documento en el 2006. Es
por ello que no pretendiendo
reiterar sus contenidos, en
general, plenamente aceptables,
el siguiente es un aporte más en
función de la lucha teórico
política, y se presenta a manera
de una continuación-de.
Veamos algunos tópicos.
" Los organismos multilaterales
de crédito, entre otros,
provocaron políticas educativas
neoliberales que se aplicaron
con criterios ajenos a la
participación democrática, donde
implícitamente el fascismo fue
la línea preferida. Quizá pueda
este último término resultar muy
fuerte pero, a fin de avalar la
realidad de su puesta en escena,
recordemos, como botón de
muestra, aquella expresión de la
entonces Directora General de
Cultura y Educación de la
Provincia de Buenos Aires, en la
década del 90, Graciela
Giannettasio, ante quienes no
deseaban reconvertirse al dogma
neoliberal: "quedarán fuera del
sistema". Y para el fascismo, el
mejor enemigo político es el
enemigo muerto, es decir, de
alguna manera borrarlo del mapa
político.
" La estrategia del canje deuda
por educación es, ni más ni
menos, la continuación del
ideario neoliberal de otra
manera. Los créditos del BM y
del BID, en tanto dieron
resultados, fueron nada más que
para aumentar la cantidad de
niños y adolescentes en las
escuelas. Se instituyeron
grandes guarderías y la pobreza
pedagógica o pedagogía negativa
invadió el aula, con lo que el
círculo de la pobreza se
reprodujo profundamente. ¿Así
qué?: garantizar la
gobernabilidad, para que los
niños no estén en la calle.
Obviamente, los discursos
pedagógicos aludían a la
excelencia, a la autonomía que
hacía de cada escuela, de los
docentes, responsables del
fracaso educativo. Consideremos
que aquellas entidades
financieras no solamente
aprobaban el otorgamiento de los
créditos, con el aval de una
expertitia que también nos
cobrara suculentos honorarios,
también auditaban su ejecución.
" El espíritu de esos créditos
pretende reeditarse a través del
canje deuda por educación. ¿Por
qué?
a. Las ínfimas cantidades de
dinero destinadas a los sistemas
educativos no van a formar parte
de los fondos públicos, de
manera global, cuyas políticas
tengan un carácter nacional y
popular. Por su parte, los
condicionan en su totalidad.
b. Son determinadas ONGs las
encargadas de su gestión.
Consideremos que aquellas
entidades se definen por la
negativa de la acción
gubernamental (Organizaciones No
Gubernamentales). Les cabe hacer
lo que al Estado no le
correspondería. Y al Estado no
lo correspondería una política
de carácter democrática,
nacional y popular, relativa a
la escuela pública, sino mas
bien delegar en organismos,
auspiciados moral y
materialmente por instituciones
que representan al poder
financiero, cuya sola mención
simula prestigio (ONG), la
continuación de las políticas
neoliberales. ¿Y ahora de qué
modo?
c. Entra aquí en juego la
fragmentación. Políticas
fragmentadas y fragmentarias.
c.1. Fragmentadas por cuanto,
bajo el eufemismo 'proyecto',
término que se presenta
seductoramente ya que
representaría el ejercicio de la
autonomía comunitaria, se
aplican de manera puntual y
local, cortoplacista, nunca
global, aunque sus efectos sí lo
son, en tanto deterioran el
sistema de educación pública.
Por ejemplo, cuando se convoca a
la presentación de proyectos y
se seleccionan los supuestamente
mejores según el modelo de una
licitación, o bien cuando se
apunta a los contenidos de la
enseñanza digitando la
producción libros de textos
-cuyos costos reales jamás de
publican- que manualizan la
información (información en
grageas) y evitan una didáctica
crítico-creativa, siempre en
función de garantizar la
eficiencia y eficacia de cada
proyecto educativo
institucional, aislado el uno
del otro. En ambos casos las
acciones son fragmentadas y
propenden a segmentar la acción
política.
c.2. Fragmentarias, expresado
muy brevemente, por cuanto
continúan haciendo astillas a la
escuela pública y pretenden lo
local como paradigma de la
acción política de los
individuos y/o grupos y del
pensar en general.
d. Entra aquí en juego la
compensación. Políticas
supuestamente distribucionistas
en función de un equilibrio que
garantice la gobernabilidad, sin
modificar las condiciones de
existencia injustas. Políticas
tales que niegan la creación de
riqueza genuina según las
necesidades y posibilidades de
los pueblos, que potencien
capacidades personales y
sociales, a la vez. Entonces,
rige aquí el dar más al que
menos tiene, asistencialmente, y
sin modificar las condiciones
básicas desde las que ya no sea
necesaria más la dádiva. Es que
el canje de deuda por educación,
auspiciada por los poderosos, y
que se manifiesta en diversas
Cumbres como Foros Mundiales, se
presenta ya de por sí como una
dádiva, como una nueva ayuda.
Sería deseable que, de esa
manera, no nos ayuden más y nos
dejen crecer.
" Y nos encontramos con el doble
juego de quienes, por su
prestigio y aparentemente
posturas progresistas, son
invitados a firmar, y así lo
hacen, alguna carta o documento
crítico del canje deuda por
educación. Sin embargo,
participan de proyectos
auspiciados moral y
materialmente por la PREAL, por
el Banco Mundial entre otras
instituciones, fundaciones como
ONGs voceras y ejecutoras de
políticas neoliberales, además
de otras estrictamente privadas,
como por ejemplo la General
Electric. Nos planteamos,
entonces, si aquellos no serán
los Filmus y los Bravslavsky
actuales. Lobos neoliberales
vestidos con piel de
progresismo.
" El canje de deuda por
educación no es ni más ni menos
que la consideración de la
escuela pública desde los
intereses financieros, desde los
que se orientan las políticas
educativas. No por nada en la
OMC (Organización Mundial de
Comercio), en el ALCA (Acuerdo
de Libre Comercio para las
Américas), etc., es considerada
como un servicio comercial o
bien transable dentro de los
cánones de la libertad de
mercado, y no como un derecho
social. Conste que ése es el
espíritu, además, de la Ley de
Financiamiento Educativo
aprobada recientemente en
Argentina, por cuanto se detalla
todo un plan de acción para la
escuela pública a nivel nacional
desde una base financiera,
además de tramposa, de incierto
cumplimiento supeditada al
cumplimiento de metas a partir
de parámetros de eficiencia y
eficacia, es decir, de
productividad.
" Es por ello que habría que
desconfiar de todo tipo de
ayuda. Desde esa insignificancia
financiera se condiciona toda
una política educativa. Y si
hubiera una supuesta generosidad
de algún dinero, valdría más
bien engrosara el presupuesto
nacional, en bloque, sin
condicionamiento alguno.
Obviamente, tal propuesta, a
partir de los intereses en
juego, caería en la nada.
" Más aún, el propio concepto
canje deuda por educación es
tramposo. Cambiar una cosa por
otra, trocar una cosa por otra.
Pareciera un significado
auspicioso por su espíritu
solidario. Sin embargo, resulta
espurio a partir de los
siguientes interrogantes:
¿Es ético canjear fraude por
educación pública?
¿Es ético continuar con las
reformas neoliberales que
conllevaron al deterioro no
solamente de la escuela pública,
sino de lo público, en tanto ha
sido medido desde los estándares
de los intereses financieros
internacionales, globalizados,
con sus consecuencias, la
producción de desechos humanos
bajo el apelativo exclusión
social, a partir de políticas de
Estado, que ahora pretenden,
desde ciertos ámbitos académicos
y ONGs, denominarse políticas
públicas?
¿Es ético canjear una cosa por
otra, a la manera de un simple
objeto, deuda por educación,
como si fueran intercambiables,
al modo de una mercancía que
produce rédito, más ganancia?
¿Se intercambian, acaso,
equivalentes?
Una deuda se perdona sin
condicionamiento alguno. Se
perdona si hay conversión, que
implica una transformación ética
profunda y, por ende, una
modificación en las condiciones
de existencia. Los equivalentes
se suponen del mismo nivel, por
lo tanto, no habría perdón, la
deuda adquiere otro cariz. ¿Es
ello ético? En el trasfondo,
mera simulación.
La gratuidad del perdón aquí no
existe. En vez de la guerra
continuación de la política por
otros medios, expresión de
Clausewitz, en este caso el
canje continuación de la deuda
por otros medios. No hay
benevolencia alguna, aunque así
se presente. La dádiva del canje
no es sino una manera más de
asistencialismo entre entidades
multilaterales de crédito y
Estados poderosos sobre Estados
que aceptan la reproducción del
neoliberalismo, por ende, de las
injusticias políticas y
económicas, donde las ONGs
actúan como caballo de Troya,
como múltiples caballos de Troya
que focalizadamente continúan
minando lo público, en este caso
la escuela pública.
Desde las consideraciones
precedentes se manifiesta que la
problemática en cuestión es de
índole ético política. Entonces,
es inmoral que la educación,
radicalmente ético política, se
supedite a los intereses
financieros y fraudulentos, a la
vez, de una deuda mal habida.
Además, resulta un imperativo
que las líneas políticas de un
país dependiente, como el
nuestro, intenten diseñarse
desde dentro y desde abajo, y no
desde fuera y desde arriba. Esta
última cualidad es propia de los
modelos neoliberales para
quienes son funcionales los
apelativos referidos al
debilitamiento del Estado-Nación
y la exclusión de toda categoría
que unifique lo disperso en el
seno de las contradicciones,
como por ejemplo la de pueblo,
en tanto otorgue sentido o
direccionalidad emancipadora, a
partir del criterio en el que se
concilien justicia y
solidaridad.
La Nación en su conjunto, en
comunión con otros pueblos y
naciones, debe establecer su
destinación, cuyo diseño no
debiera estar a cargo de los
países centrales, los organismos
multilaterales de crédito o las
ONGs. Al efecto de implementar
sus designios, hasta favorecen
la invención del término
políticas públicas, desplazando
del mapa conceptual el de
políticas nacionales. Aquél,
mientras manifiestamente seduce,
oculta su perspectiva
auspiciante de los intereses del
imperialismo, en tanto niegue
todo lo que suene a voluntad
nacional y popular. La noción de
política pública se hace fuerte
en relación a las doctrinas
neoliberales, de privatización,
de mercantilización, en función
de ofrecerles un sostén político
mediante acciones que garanticen
la gobernabilidad.
El espíritu del canje deuda por
educación se entronca, pues, en
el de las políticas públicas
motoras de la producción
histórica de la pobreza en el
marco de las doctrinas
neoliberales.
Ciertamente, hacemos mención a
la escuela pública, allá por el
siglo XIX, a partir de la
constitución de los estados
nacionales, con cada uno de
ellos. Pero, debemos diferenciar
el significado de lo público
otorgado en aquel entonces del
que se intenciona en la
actualidad. En un caso, la
referencia fuerte tiene que ver
con una razón de Estado, con una
razón política; en el presente,
toda referencia es, en última
instancia, a la de una razón de
Mercado. Los espacios/tiempos
nacionales tienden a ser
reemplazados por un
espacio/sin-tiempo denominado
globalización. En un caso, si
bien la mundialización está
presente, propia del sistema
capitalista, el punto de partida
es la Nación y el Estado; en el
otro, lo global sin hiatos, en
el que Nación y Estado se
pretenden residuales pues,
gracias a la funcionalidad
instrumental facilitada por las
tecnologías de punta, también
los intereses serían comunes y,
por ende, el ideario. Así, el
espíritu de lo público se
materializa con narrativas
originadas en entidades
multilaterales de crédito o
asociaciones de cualquier índole
(inter-estatales, fundaciones,
ONGs, organizaciones ad-hoc), en
las que se suponen acuerdos
básicos, más allá de cada
Estado-Nación, impulsados por el
determinismo de la
globalización, una especie de
nueva mano-invisible.
La homogeneidad simbolizada por
el guardapolvo-blanco, hito de
la formación de la conciencia
nacional, es reemplazado por el
discurso de las competencias
laborales de alto rendimiento,
flexibles y polivalentes,
paradójicamente, y en el caso de
nuestros países, en un contexto
de construcción política de la
pobreza. Los espacios
nacionales, en función de la
identidad política, y las
identidades culturales pretenden
ser desplazados por un único
espacio global mercantil.
En este contexto problemático,
según apreciamos, lo público de
la educación y lo público de la
política manifiesta una
terminología equívoca. Por ende,
canjear deuda externa por
educación pública es
incongruente, y tiene que ver
con la lógica de la razón
imperialista.
Otra lógica es posible.
ANEXO
Los textos, que se presentan más
abajo, pertenecen a la página
web del Banco Mundial. Explican,
en parte, la relación de aquella
entidad con las ONGs u
Organizaciones de la Sociedad
Civil (OSC). Es interesante
señalar los siguientes aspectos:
" El Banco Mundial se asume como
vocero de los más pobres ante
las autoridades políticas de
turno. La problemática sería de
índole gubernamental, no
económica.
" Las OSC aportan conocimientos
locales para la participación en
la solución de problemas
locales, no globales. El
criterio es individualizante o
fragmentario.
" ¿Cuál es el sentido de lo
político en la perspectiva de la
sociedad civil? Que las
comunidades pobres y los grupos
marginados, en general, sean los
impulsores de su propio
desarrollo.
" En última instancia, el Banco
Mundial exige rendición de
cuentas (que en la gestión
empresaria se denomina
accountability) a los gobiernos
y promueve la participación de
los pobres/excluidos en tanto
ellos sean los responsables de
la efectividad de su accionar
según los diseños generados por
una expertitia al servicio de
los intereses de la mencionada
entidad financiera que, a su
vez, genera deuda externa.
"¿Por qué el Banco Mundial se
interesa en trabajar con las OSC?
Después de dos decenios de
interacción con las OSC, el
Banco Mundial ha aprendido que
éstas pueden desempeñar una
función importante en cuanto a
ayudar a difundir las opiniones
de los más pobres sobre aquellas
decisiones que afectan su vida,
realzar la eficiencia y la
sostenibilidad del desarrollo y
exigir rendición de cuentas
públicas a los gobiernos y las
autoridades competentes. La
participación de las OSC en los
proyectos financiados por el
Banco Mundial puede mejorar el
desempeño operacional y la
sostenibilidad debido a que
aportan conocimientos locales,
conocimientos técnicos y
legitimidad social. Las OSC
además aportan ideas y
soluciones innovadoras, así como
enfoques participatorios para la
solución de problemas locales."
"¿Imparte el Banco Mundial
programas de capacitación para
las OSC?
Para el Banco Mundial, el
aprendizaje y el fortalecimiento
de las capacidades de todos los
actores involucrados en el
desarrollo son componentes
fundamentales para que los
programas de financiamiento
arrojen resultados positivos.
Cada año, el Instituto del Banco
Mundial imparte aproximadamente
400 programas de capacitación
sobre diversos temas
relacionados con el desarrollo
destinados a funcionarios de
gobierno y miembros de las OSC.
El Programa de Potenciación
Comunitaria e Inclusión Social (CESI,
por sus siglas en inglés), por
ejemplo, trabaja con el fin de
potenciar a comunidades pobres y
otros grupos marginados para que
sean los impulsores de su propio
desarrollo."
Gentileza:: Miguel Andres
Brenner
[andresbrenner@yahoo.com.ar]
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