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Cambio social, tecnológico y
educativo, Mikel Agirregabiria
Agirre. - 07/03/06
 
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Cambio social, tecnológico y
educativo
Mikel
Agirregabiria Agirre
Reflexiones compartidas
sobre el profundo desafío para
el profesorado que representa el
cambio de algunos paradigmas
sociales, tecnológicos y
educativos.
Todo comenzó con la compra
de un portátil nuevo. Comprendí
que algo había cambiado
profundamente, pero de un modo
tan paulatino y sigiloso que
parecía una (r)evolución tan
invisible como inevitable. Al
llegar a casa, no hube de
instalar ningún software. Sólo
conectar mediante wifi, abrir el
navegador (Firefox) y acceder a
netvibes.com (una página de
inicio personalizable). Allí me
identifiqué con mi correo gmail
e, inmediatamente, surgió mi
interface con todo lo que
necesito: mis correos
electrónicos personales y
laborales, mi agenda (my.yahoo),
mi periódico compuesto con
retazos elegidos (livejournal.com),
mis links favoritos (del.icio.us),
mis fotos familiares (flickr.com),
mis aplicaciones web para leer,
escribir, compartir, publicar
(textos en Writely,
presentaciones en
thumbstacks.com,…). Adquirido el
entorno operativo con el equipo,
todo lo demás estaba en el
ciberespacio, era legal y
accesible desde cualquier punto.
Cambios sociales. Algo estaba
pasando, ya no era tan posible
imponer unos dirigidos y
descendentes criterios desde
unos pocos canales de prensa o
televisión, porque en Internet
se navega libremente. Tampoco
una poderosa multinacional del
software obligaba a adquirir sus
productos, dado que existen
suites informáticas de dominio
público, con genuinos estándares
y visibles desde cualquier tipo
de ordenador con independencia
del sistema operativo. Más aún,
las fuentes de noticias,
información y conocimiento se
multiplican exponencialmente.
Los weblogs individuales y
colectivos crecen en todas las
lenguas con información cercana
o global, especializada o
genérica. Las enciclopedias de
alto coste con el saber
establecido, como la Británica o
la Encarta, quedan superadas y
arrinconadas por obras
colectivas, conjuntadas,
multilingües y libres como
Wikipedia. Parece que el
poderoso imperio del mercado
globalizado no ahoga las
necesidades personales, reales y
plurales que exige la ciudadanía
del siglo XXI.
Cambios tecnológicos. Se
populariza Internet, aunque
todavía su acceso no es
universal, ni gratuito (¡algún
día lo será!). Por ello surgen
fórmulas para compartir, como la
malla de fon wifi, quizá no
definitivas pero que apuntan
tendencias. Y la explosión de
Web 2.0 es imparable,
representando el Renacimiento de
la era Internet. La principal
característica es la sustitución
del concepto del Web de lectura,
por el de lectura-escritura. Ya
no sólo surfeamos por el océano
de exponencial crecimiento de
información, sino que aportamos
nuestra voz. No somos meros
lectores, sino protagonistas
activos: "Información con
participación". La Web 2.0 se
acerca al usuario y no al revés,
con publicación y acceso
simplificados sin directorios
para documentalistas, sino con
palabras naturales (tags,
etiquetas) de clasificación que
usamos todos y eximen de
conocimientos técnicos.
Cambios educativos. El impacto
digital en su aplicación
educativa es inconmensurable.
Nuestro alumnado, especialmente
el más pequeño, es “nativo
digital”, mientras que los
adultos somos simples
“inmigrantes digitales”, más o
menos adaptados en el nuevo
territorio cognitivo. Los niños
y jóvenes interactúan cotidiana
y simultáneamente con la amplia
variedad de nuevos medios, donde
destacan los teléfonos
celulares, los videojuegos y los
ubicuos ordenadores,
desarrollando nuevas y
desconocidas habilidades que
conforman especialmente su
estructura de pensamiento y sus
hábitos de estudio, relación y
ocio. Se ha bautizado a esta
juventud como la “generación M”,
caracterizada como media multi-tasking
por interactuar en multitarea
con varios medios al mismo
tiempo.
Nuestro reto como educadores es
colosal: Hemos de cambiar
radicalmente nuestra guía
didáctica para que los jóvenes
(nativos digitales) no deban
retrotraer sus capacidades
intelectuales a las que
predominaba décadas atrás, para
la generación de sus abuelos o
padres. La tecnología responde a
las necesidades sociales (y a
veces las crea). Como advirtió
Marshall McLuhan, la interacción
humana con la tecnología no sólo
condiciona su sensibilidad, sino
sobre todo su estructura de
aprender y pensar; es decir,
altera especial y
significativamente la moderna
epistemología (ciencia del
conocimiento).
El alumnado ya no es pasivo, por
lo que no es efectiva la
psicología conductista
unidireccional propia de
instructores que enseñaban
contenidos (know-what, saber
qué). Tampoco es suficiente el
aprendizaje cognitivo guiado por
tutores para un alumnado activo,
pero todavía con una
comunicación exclusivamente
verbal y desequilibrada en la
bidireccionalidad de la
comunicación (know-how, saber
cómo). Conductismo y
cognitivismo son insuficientes:
ahora el alumnado es creativo, y
el profesorado debe actuar como
entrenadores con una pedagogía
constructivista, con una
comunicación visual, equilibrada
y orientada a “aprender
haciendo” (knowing-in-action).
Mikel Agirregabiria Agirre.
Getxo
http://www.getxoweb.com/mikel
http://www.geocities.com/agirregabiria2006/cambios.htm
Gentileza:: Mikel Agirregabiria
Agirre
[agirregabiria@euskalnet.net]
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