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Modelos lingüísticos en la
educación vasca. - 20/02/06
 
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Modelos lingüísticos en la
educación vasca
Una reflexión ante el
compromiso asumido por el
Parlamento vasco para que el
Gobierno estudie, junto con
todos los agentes de la
comunidad escolar, una reforma
de los modelos lingüísticos en
la enseñanza antes de febrero de
2007. Este debate debiera
basarse en criterios
socioeducativos más que en
prejuicios ideológicos o
políticos.
Situación actual.
La "Ley Básica de Normalización
del Uso del Euskara" del
24-11-1982 establecía en su
artículo 17 que "El Gobierno
adoptará aquellas medidas
encaminadas a garantizar al
alumnado la posibilidad real, en
igualdad de condiciones, de
poseer un conocimiento práctico
suficiente de ambas lenguas
oficiales al finalizar los
estudios de enseñanza
obligatoria,…". Todo ello con
independencia del modelo A, B ó
D elegido libremente por las
familias. Este mandato
institucional se mantiene
incumplido 23 años después, si
bien es de reconocer que ha sido
la Educación, la comunidad
escolar, las familias, el
profesorado y el alumnado
quienes más se han esforzado por
su consecución,… aún no
alcanzada plenamente.
La "Ley 1/93 de la Escuela
Pública Vasca" de 19-2-93
consensuada en el "Pacto
Escolar" de 1992, establece que
"el euskera y el castellano
estarán incorporados
obligatoriamente a los programas
de enseñanza … en orden a
conseguir una capacitación real
para la comprensión y expresión,
oral y escrita, en las dos
lenguas, de tal manera que al
menos puedan utilizarse como
lenguas de relación y uso
ordinarios".
Según las recientes evaluaciones
realizadas en Mayo de 2005 por
el acreditado ISEI-IVEI
(Instituto Vasco de Evaluación e
Investigación) sobre el "Nivel
B2 de euskara" al finalizar la
enseñanza obligatoria (4º de la
ESO), solamente aprueba el 57,2%
del alumnado del modelo D en las
pruebas escritas (porcentaje que
aumenta al 68% en la prueba con
expresión oral), mientras que en
el modelo B dicha proporciones
bajan a 27,5% (y 32,6%), sin que
se relaten los pésimos
resultados del modelo A.
De acuerdo con los estándares
internacionales (en el Marco
común Europeo de Referencia),
para superar esta prueba de
euskara el alumnado debía
contestar correctamente el 60%
de las actividades examinadas.
El nivel B2 define (para
segundas lenguas) a un usuario
independiente, intermedio entre
el básico y el competente, y en
su nivel 2 representa un estadio
avanzado frente al umbral B1. En
definitiva, el B2 es equivalente
a los reconocidos First
Certificate en inglés, DELE en
español, o Grundstufe en alemán.
Dicho nivel está definido como
Dominio Operativo Limitado, el
que el usuario es capaz de
entender las ideas fundamentales
de textos complejos, pueden
hablar con bastante naturalidad
y fluidez, y en consecuencia, la
comunicación se desarrolla sin
ser necesario un gran esfuerzo
por parte de ningún
interlocutor.
La proporción promedio de
alumnos que han aprobado la
prueba fue del 47,3%. Es decir,
ni la mitad del alumnado vasco
egresa con este nivel de
competencia lingüística en
euskara. Sería valioso e
interesante tasar
simultáneamente el mismo grado
de superación del B2 en
castellano e inglés, de los que
solamente puede sospecharse que
sería muy superior en el primer
caso (aunque no pleno) y menor
en el caso del idioma
extranjero.
Datos sobre la elección familiar
de modelos lingüísticos desde el
año 2000.
El avance ascendente de los
modelos bilingües (B y D) es una
realidad imparable con un total
superior al 93% en Educación
Infantil, marcándose la
reducción del modelo A (menos
del 6,5% actualmente). Como
reseña innecesaria se recuerda
que en el modelo D todas las
materias se imparten en euskara,
y el castellano es una
asignatura más; en el modelo B
algunas materias se imparten en
euskara y otras en castellano
(en general las matemáticas y
aprendizaje de lecto-escritura);
y en el modelo A todas las
asignaturas son en castellano,
excepto el euskara.
Por indicar en orden de salida
del sistema educativo, en
Enseñanza Secundaria Obligatoria
(ESO), a escala de toda la
Comunidad Autónoma Vasca durante
los últimos 6 últimos cursos,
desde el curso 2000-01 hasta el
presente 05-06 el modelo D ha
evolucionado con las cifras:
39,03%, 40,47%, 42,48%, 44,50%,
46,77% hasta el 48,69%. Mientras
el modelo B ha oscilado entre el
inicial 24,52%, 24,71%, 24,49%,
24,19%, 23,65% hasta el final
26,38%. El modelo A
simultáneamente se reducía desde
el 35,76%, 34,06%, 32,28%,
30,55%, 28,81% hasta un 26,34%.
El resto, correspondiente al
marginal modelo X (restringido
al Colegio Alemán, Francés,…)
variaba entre el 0,69%, 0,76%,
0,77%, 0,77%, 0,77% hasta el
0,75%.
En Enseñanza Primaria, el modelo
D ha evolucionado con las
cifras: 48,32%, 50,23%, 51,93%,
53,88%, 55,17% hasta 56,31%.
Mientras el modelo B crecía
levemente desde 28,86%, 29,21%,
29,79%, 30,05%, 30,58% hasta
30,93%. El modelo A
simultáneamente se desplomaba
con las siguientes medidas,
desde el 21,92%, 19,68%, 17,43%,
15,25%, 13,45% hasta 11,96%. El
modelo X bajaba del 0,9%, 0,88%,
0,85%, 0,83%, 0,81% hasta el
0,8%.
En Educación Infantil la
tendencia hacia el modelo D aún
es más acusada, con
distribuciones D-B-A-X que se
despliegan desde 59,59 – 29,42 –
10,3 – 0,69% en el curso 2000-01
hasta el 65,03 – 28 – 6,49 –
0,48% en el curso académico
actual.
Consideraciones generales y
algunas medidas de mejora.
Para cumplir con el mandato de
la "Ley de Normalización del
Euskara", que va a cumplir un
cuarto de siglo y por el que ha
pasado ya una generación
completa de jóvenes, es preciso
reforzar el aprendizaje del
euskara con evaluaciones
intermedias en las etapas
precedentes (quizá con los
sucesivos patrones de los
niveles A1 hasta B2). Una
correcta personalización del
aprendizaje debiera modular el
aprendizaje lingüístico con
algunas sugerencias como las que
se enuncian seguidamente.
Con el fin de superar la
situación del euskara como
lengua minoritaria (y
minorizada), así para completar
el monolingüismo euskaldun en
algunas zonas y familias, es
necesario un proceso de
inmersión en la segunda lengua
oficial (la no materna) durante
las primeras etapas educativas
de cada alumno o alumna,
normalmente en la etapa infantil
y primeros ciclos de primaria
(con otras soluciones de
refuerzo lingüístico para el
creciente alumnado de origen
extranjero y llegada tardía).
Adicionalmente, un mundo
globalizado exige, aún más
perentoriamente que nunca, el
aprendizaje del inglés con
niveles de comunicación oral y
escrita a escala universal de
todo el estudiantado vasco.
Además, la realidad continental
y los compromisos de la Unión
Europea requieren el
conocimiento de una segunda
lengua europea, y especialmente
del francés como lengua asociada
a la realidad vasca. Ello
requerirá el reclutamiento de
nuevo profesorado trilingüe (euskara-
castellano – inglés) para las
materias generales, formando el
trilingüismo parte esencial del
nuevo perfil docente.
Innecesario es recordar el logro
que supuso que, en poco más de
veinte años, aquel 5% de
profesorado bilingüe se ha
transformado, con esfuerzo y
sacrificio, en un porcentaje que
actualmente supera el 80%.
Serán imprescindibles unas
evaluaciones secuenciadas, de
carácter individual, grupal y
general, en cada ciclo y etapa
educativa, donde se constate el
grado de logro parcial de los
objetivos finales perseguidos.
El plurilingüismo debe concluir
con varias lenguas vehiculares
para el tratamiento curricular
en los últimos tramos de la
educación obligatoria o en la
dirigida a la inserción laboral
(ciclos profesionales o
universitarios).
Una mayor eficacia en la
metodología didáctica exige un
tratamiento integrado de las
lenguas, aprovechando las
sinergias de una reflexión
filológica común, que supere los
compartimentos estancos con
didácticas diferenciadas en cada
lengua. En este caso, el
profesorado de idiomas de nueva
contratación habrá de ser,
preferentemente, más que
trilingüe (con dominio de un
cuarto idioma europeo, como el
francés o el alemán), a fin de
aplique toda la transferencia
posible en los procesos de
aprendizaje idiomáticos.
La animación lectora con tiempos
dedicados a la lectura diaria, y
en el uso intensivo de
bibliotecas familiares, de aula,
escolares o municipales, habrán
de servir para sistematizar los
hábitos de lectura y escritura,
en varias lenguas, entre
nuestros escolares.
Será de aplicación general una
secuencia flexible de inmersión
complementaria, para asegurar un
bilingüismo de base y un precoz
desarrollo de las capacidades
fonológicas, seguida
cronológicamente con el
aprendizaje más gramatical de la
tercera y cuarta lengua en un
proceso adaptado a las
condiciones personales de cada
persona. Este progreso debe
proseguir en las etapas no
obligatorias, con utilización
del euskara, castellano e inglés
(al menos) como lenguas
instrumentales de enseñanza
curricular, en el Bachillerato,
Ciclos Formativos o enseñanza
universitaria.
Un acrecentado dominio
lingüístico será un requisito
básico para evitar el lastre que
supone una baja comprensión en
lectura en el fracaso escolar,
que penaliza singular y
destacadamente al alumnado
masculino (menos lector,
especialmente en la
adolescencia). Las evaluaciones
internacionales demuestran que
gran parte de los errores en las
soluciones a las preguntas
planteadas proviene de que los
enunciados no son entendidos o
interpretados debidamente.
Se considera preferible el
mantenimiento de la libertad de
elección familiar entre varios
modelos lingüísticos
diferenciados, aunque su
ejecución se encomiende a los
centros y tutores. Frente a
proposiciones de un "modelo
único" plurilingüe, el derecho
de las familias a escoger el
modelo educativo representa, en
la práctica, elegir la
titularidad del centro (público,
concertado o privado), la
enseñanza religiosa o laica y el
marco de aprendizaje lingüístico
(A, B, D). Estas opciones libres
que los progenitores adopten en
materia de modelo idiomático, no
debieran limitar las
competencias lingüísticas
finales de sus hijos e hijas.
Propuestas finales.
Se aconseja la renovación y
superación de los actuales
modelos lingüísticos,
manteniendo la elegibilidad en
una oferta múltiple, reforzando
la euskaldunización en las
primeras etapas e intensificando
las evaluaciones individuales y
colectivas, incluyendo
paulatinamente la tercera lengua
instrumental (inglés) y de modo
generalizado a partir del
segundo ciclo de la ESO. La
nueva denominación, por razones
de continuidad y claridad,
podría reseñarse como A+, B+ ó
D+ (+ como potenciado,
intensificado o "berria").
Los niveles terminales
establecidos podrían ser B2 para
euskara y castellano, para
inglés B1 (usuario independiente
umbral) y A2 (usuario básico
plataforma) para la cuarta
lengua europea (preferentemente
francés). Esta banda de
competencia puede suponer que un
10-15% del alumnado no alcance
estos niveles mínimos, sin que
ello suponga automáticamente su
no graduación en ESO, si otros
resultados académicos
complementarios así lo aconsejan
en la correspondiente normativa
reguladora.
Estas competencias idiomáticas
debieran establecerse antes de
que transcurra un plazo de 10
años. De este modo, todos los
actuales escolares de Educación
Infantil (menores de 6 años de
edad) podrían tener garantizadas
estas competencias lingüísticas
con los nuevos currículos
oficiales derivados de la
aplicación de la LOE (Ley
Orgánica de Educación), y del
próximo "euskal curriculuma"
oficial que debiera incluirse en
la programada Ley del Sistema
Educativo Vasco, previsto en el
acuerdo de gobierno 2005-2009.
Este futura Ley Vasca de
Educación, extrañamente
inexistente en el panorama
legislativo que sólo ha regulado
a la mitad de su sistema
educativo con la Ley de Escuela
Pública Vasca, debería ser
precedida por relevo de aquel
"Pacto Escolar" (suscrito el 15
de mayo de 1992) mediante un
nuevo "Acuerdo Educativo" con
los sectores educativos,
sindicales, sociales y
políticos.
Mikel Agirregabiria
Agirre.
Responsable Territorial de
Bizkaia de Renovación Pedagógica
Departamento de Educación,
Universidades e Investigación
Eusko Jaurlaritza – Gobierno
Vasco
www.getxoweb.com/mikel
Versión ilustrada en:
http://www.geocities.com/agirregabiria2006/lenguas.htm
Gentileza:: Mikel Agirregabiria
Agirre
[agirregabiria@euskalnet.net]
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