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La falsificación de la historia
como instrumento de dominio,
Adrian Salbuchi. - 05/02/06
 
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La falsificación de la
historia como instrumento de
dominio
Adrian
Salbuchi
"Quien controla el pasado
controla el presente;
quien controla el presente,
controla el futuro"
George Orwell – "1984"
"La historia no es simple
"pasado". Es la forma que suelen
adoptar
las angustias y las luchas del
presente. Es por eso que ante
una
misma historia existen – y deben
existir – distintas
interpretaciones
historiográficas… La tarea del
pensador es analizar las
conexiones
de los procesos históricos y
sociales. Debe preservarse de
las críticas de
los que quieren confrontar "el
mal absoluto" en nombre del
"bien absoluto".
Norberto R. Ceresole - "La
falsificación de la realidad"
"La única verdad es la realidad"
Juan D. Perón
Para un pueblo, conocer su
pasado - su historia - es tan
importante como lo es para un
individuo conocer quién es, de
dónde viene y cuáles son sus
raíces. Las personas que sufren
de amnesia quedan inermes ante
la voluntad ajena y corren el
riesgo de que cualquier pillo
los embauque haciéndose pasar
por su "amigo", o "hermano", o
"familiar" para así aprovecharse
de él.
Lo que les ocurre a estos
individuos puede ocurrirle
también a los pueblos si
olvidan, confunden o desconocen
el pasado; con las tecnologías
modernas, incluso puede
ocurrirle al mundo entero.
Hoy, poderosísimos grupos
compactos disponen de los medios
para literalmente controlar
nuestra visión del pasado - la
Historia – y del presente,
descarrilando así la Realidad
que es reemplazada por una
suerte de "realidad virtual",
alineada con sus propios y a
menudo inconfesables objetivos e
intereses.
LA "INDUSTRIA DEL HOLOCAUSTO"
Bajo este insinuante título el
historiador norteamericano
Norman Finkelstein, profesor de
teoría política en la City
University of New York, Hunter
College, publicó en el año 2000
un libro muy polémico: "The
Holocaust Industry: Reflections
on the Exploitation of Jewish
Suffering"([1] ), en el que
critica los poderosos motivos
financieros y geopolíticos de
quienes hoy promueven en forma
exagerada el así-llamado
"Holocausto" con el fin de,
entre otras cosas, extraer
gigantescas sumas de dinero para
el Estado de Israel a un
conjunto de "víctimas
pudientes": bancos suizos, los
gobiernos estadounidense y
alemán, grandes empresas
alemanas y otras víctimas
actuales y futuras.
Finkelstein define a Israel como
un Estado terrorista, invasor y
altamente peligroso no solo para
la paz en Medio Oriente sino de
todo el mundo, particularmente
si se considera su enorme
capacidad nuclear gracias a las
Armas de Destrucción Masiva
atómicas que desde hace décadas
le cediera sumisa y
obedientemente Estados Unidos de
Norte América.
Norman Finkelstein se inserta en
la corriente de pensamiento de
su amigo y mentor Noam Chomsky,
ambos prestigiosos intelectuales
judíos anti-sionistas, que se
han ganado las iras de la
poderosísima maquinaria del
sionismo internacional, al
calificar a sus principales
organizaciones y operadores como
"gangsters" y "delincuentes"; al
celebrado propagador del
Holocausto, Elie Wiesel ( [2])
como su "payaso residente"; y a
las exigencias sionistas a
Alemania para que les pague
gigantescas reparaciones
monetarias, como un desfachatado
"chantaje".
Lo interesante del caso es que
Finkelstein se inserta dentro de
un creciente conjunto de
historiadores, periodistas,
intelectuales y sectores de
opinión a nivel mundial que no
aceptan mansamente el Dogma del
Holocausto, emanado desde los
centros de poder esencialmente
privado del Nuevo Orden Mundial
ubicados en Nueva York, Londres,
París y Jerusalén, entre otras
ciudades. Se trata de un amplio
sector de personas
intelectualmente independientes
que consideran que esta
auténtica "Industria del
Holocausto" como bien la define
Finkelstein, es utilizada no
solo para el robo de dineros
públicos y privados en todo el
mundo, sino también para
justificar el genocidio que hoy
perpetra el Estado de Israel
contra el cautivo pueblo
palestino y otras futuras
agresiones en distintas partes
del mundo que ya empiezan a
avizorarse.
TERRORISMO INTELECTUAL
En el actual y tan liberal
"mundo desarrollado" existe, sin
embargo, un auténtico terrorismo
intelectual que prohíbe – en
algunos países bajo pena de
cárcel - que se investigue y se
propague cualquier opinión o
investigación que siquiera
cuestione la veracidad de este
Dogma del Holocausto. Así, se ha
perseguido e incluso encarcelado
a historiadores como el francés
Robert Fuarisson, a centros de
investigaciones como el
Instituto de Revisionismo
Histórico de California, al
investigador alemán Ernst Zündel
y, más recientemente, el
prestigioso historiador inglés
David Irving quien fuera
arrestado en Austria bajo un
viejo cargo que data del año
1989 cuando osó dar una
conferencia en la que cuestionó
la historia oficial de los 6
millones de judíos muertos en
los campos de concentración
alemanes durante la segunda
guerra mundial, aseverando –
como mantienen muchos
investigadores – que más allá de
la persecución de los judíos en
la Alemania nacionalsocialista,
no existe sustente serio y
verificable a esa tremenda cifra
de los 6 millones. ( [3])
Esta cifra casi emblemática y
cabalística de 6 millones hoy se
acepta como buena, no porque se
halle avalada por
investigaciones históricas
serias y sólidas, sino porque se
la ha repetido, dramatizado y
taladrado en el imaginario
colectivo gracias a los cientos
de miles de millones de dólares
invertidos a lo largo de sesenta
años de propaganda en películas,
documentales propagandísticas,
libros, novelas, entrevistas,
actos, monumentos,
recordatorios, "memorias
activas", y muchas otras
acciones psicológicas colectivas
tendientes a imponer el
"Holocausto de los 6 millones"
como una realidad, a pesar de
carecer tal cifra de un riguroso
sustento fáctico.
Uno de los tantos instrumentos
de guerra psicológica utilizados
en este proceso es la
neoyorquina Anti-Difamation
League (ADL – www.adl.org), una
de las organizaciones de choque
encargada de ejercer presión de
todo tipo contra quienes
cuestionen el Mito del
Holocausto en cualquier parte
del mundo. Utilizando una
metodología agresiva,
copiosamente financiada y con
amplia cobertura entre los
multimedios monopólicos
mundiales, la ADL ejerce una
suerte de terrorismo intelectual
tendiente a acallar toda crítica
hacia el sionismo, sus objetivos
mundiales y sus operadores,
esgrimiendo – a menudo con tono
rayano en la histeria – la
acusación de "¡antisemitismo!"
contra quienes pretendan
promover un estudio serio de
estos temas fundamentales, o
cuestionen las políticas
israelíes, equiparando
erróneamente "antisemitismo" con
"antisionismo" ( [4]) Señalemos
que la ADL opera estrechamente
con la muy influyente y
exclusiva logia masónica judía
B´Nai B´Rith.
SIN PELOS EN LA LENGUA…
Es dentro de este marco que
creemos conveniente interpretar
las agudas declaraciones del
presidente de Irán, Mahmoud
Ahmadinejad, realizadas hace
pocos días en La Meca, Arabia
Saudita, cuando expresó dudas
sobre la veracidad de la
historia oficial en torno al
Holocausto judío y sugirió que
Israel debiera ser trasladada a
Europa.
Ello, naturalmente, generó el
inmediato rechazo de las muy
poderosas organizaciones
sionistas mundiales y de los
gobiernos y multimedios bajo su
control, notablemente los de
Estados Unidos, el Reino Unido,
Alemania, Austria y, desde
luego, de la propia Israel.
Sin embargo, y a pesar de la
mala prensa que hoy tiene Irán y
su gobierno entre los medios
"occidentales", la lógica de
Ahmadinejad es históricamente
impecable. Entre otras cosas,
manifestó el jefe de Estado
iraní que "algunos países
insisten en decir que Hitler
mató a millones de inocentes
judíos en una caldera y ellos
insisten a tal punto en esto que
si cualquiera dice algo
contrario a lo que ellos
condenan, es enviado a prisión"
(por ejemplo, el historiador
David Irving hoy encarcelado en
Austria). "Aunque no aceptamos
esta afirmación (la del
"Holocausto"), si suponemos que
es verdad nuestra pregunta para
los europeos es: "¿Es la matanza
de personas judías inocentes
llevada a cabo por Hitler la
razón para que respalden a los
ocupantes de Jerusalén?" "Ahora
que admiten que los judíos
fueron oprimidos, ¿por qué deben
pagar el precio los musulmanes
palestinos? Dado que ustedes
(por los europeos) fueron los
que los persiguieron,
ofrézcanles ustedes un pedazo de
tierra al régimen sionista para
que pueda establecer allí el
gobierno que más desea. Nosotros
lo apoyaremos" , indico
Ahmadinejad. "Que Alemania y
Austria den dos o tres de sus
provincias al régimen sionista y
el problema estará resuelto
desde sus raíces". [5]
Innegablemente, Ahmadinejad está
poniendo el dedo en la llaga, lo
que pudo verificarse en la
seguidilla de reacciones casi
histéricas de las "democracias
occidentales", comenzando por
las de la flamante canciller
germana Angela Merkel, quien
consideró "totalmente
inaceptables" esas declaraciones
iraníes recordando que "con
nuestra responsabilidad
histórica en mente, solo puedo
decir que las rechazamos en los
términos más duros".
Ahora, bien, nosotros
preguntamos: ¿Por qué ese
"rechazo" germano? Si la actual
Alemania está tan convencida de
la veracidad del Holocausto de
los 6 millones, y si su gobierno
rechaza lo que muchísimas
personas dentro y fuera de
aquella otrora gran Nación hoy
creemos en el sentido de que se
trata de una tergiversación
histórica, entonces que Alemania
y Austria (oficialmente, los
perpetradores del "Holocausto")
le cedan en compensación a los
sionistas alguno de sus bellos
Länder como Silesia, o Westfalia,
o Brandenburgo, o, incluso –
¿porqué no? la histórica
Baviera...
Haberles tirado este fardo a los
palestinos, robándoles su Nación
podrá ser muy cómodo para los
aburguesados y decadentes
alemanes y austriacos de hoy,
pero el costo para los
palestinos ha sido uno de
genocidio, sangre, tortura,
vejaciones, miseria y
humillación. ¿Porqué deben los
palestinos pagar las culpas de
alemanes y austriacos? Máxime
cuando la intrusión de Israel en
el mundo musulmán ha sido causa
de casi sesenta años de guerras,
invasiones, y crímenes contra
prácticamente todos los pueblos
islámicos por parte de las
fuerzas militares de Israel,
Estados Unidos y Gran Bretaña.
Ursula Plassnik, ministra de
relaciones exteriores de Austria
por su parte dijo que "no se
pueden plantear dudas sobre el
derecho a la existencia de
Israel" , no solo aludiendo a
estas declaraciones de
Ahmadinejad sino también a las
que hiciera el líder iraní hace
poco tiempo invitando a "borrar
a Israel del mapa". A su vez,
Raanan Gissin, vocero del primer
ministro israelí Ariel Sharon
manifestó su preocupación ante
"el consenso que existe en
muchos círculos del mundo árabe
de que los judíos no tienen
derecho de establecer un Estado
judío democrático en su patria
ancestral".
Por nuestra parte, agregaríamos
que no solo en el mundo árabe se
cuestiona ese derecho a usurpar
tierras ajenas, sino que en
nuestro continente y en nuestra
Argentina, somos muchísimas las
personas que sostenemos
precisamente ese punto de vista.
El Sr Gissin incluso le recordó
al presidente Ahmadinejad que
"los judíos hemos estado aquí
mucho antes que sus ancestros",
dando a renglón seguido "gracias
a Dios que tenemos la capacidad
de disuadir y prevenir que
semejante declaraciones se
transformen en realidad".
Resulta muy interesante la
posición israelí. Señalemos que
si todos los pueblos y etnias
del mundo se dedicaran a
reclamar las tierras que según
sus Libros Sagrados y
tradiciones culturales,
religiosas y étnico-raciales les
corresponden porque "sus
ancestros llegaron antes", ello
indudablemente generaría enormes
cambios en el mapa mundi
político. Sin ir más lejos, los
norteamericanos deberían
retirarse de la totalidad del
territorio que hoy ocupa su
poderosa nación para
devolvérselo a las naciones
Sioux, Chinook, Tonkawa, Wichita,
Ute, Apache, Delaware, Algonquin,
Iowa, Cheyenne, Mojave, Mohawk,
Chocktaw, Iroquí, Miami, Omaha y
muchas otras tribus originarias
cuyas tierras les fueron robadas
por el gobierno de EEUU a lo
largo de casi cuatro siglos de
invasiones y genocidios. Pues,
no caben dudas que estas tribus
"llegaron ahí mucho antes" que
los conquistadores ingleses,
holandeses, españoles,
portugueses, alemanes e,
incluso, inmigrantes judíos que
se establecieron en esas tierras
para terminar fundando el voraz
imperio hoy conocido como
Estados Unidos de Norte América.
Similarmente, en estas latitudes
sudamericanas, nosotros los
argentinos – al menos quienes
somos de descendencia europea
italiana, española, sajona, y
también quienes sean miembros de
la comunidad judía – debiéramos
todos ir preparando nuestras
maletas para retirarnos de estas
tierras usurpadas hace apenas un
par de siglos a las tribus
Ranquel, Pampa, Mapuches,
Comechingones, Guaraní, Tobas,
Selcnam, Aimara, Ranquel,
Quilmes, Guayaquí, entre tantas
otras.
Y con respecto a la "posibilidad
de disuadir y prevenir" a la que
alude el vocero del premier
Ariel Sharon, no nos caben dudas
de que tienen esa capacidad por
cuanto las fuerzas del sionismo
israelita hoy han logrado
secuestrar al propio gobierno de
los Estados Unidos de Norte
América para que opere como
instrumento dócil y subordinado
a sus propios intereses
geopolíticos mundiales, de claro
corte mesiánico y racista. Este
insólito y complejo proceso
mediante el cuál se secuestró el
Estado norteamericano tiene
nombre y apellido concreto: el
así-llamado "Project for a New
American Century" (
www.newamericancentury.org),
sobre el cuál brindamos detalles
en el Cap. V. del ensayo
"Bienvenidos a la Jungla…:" (pags.
105 a 113.)
Y A NOSOTROS, ¿QUÉ NOS IMPORTA
TODO ESTO?
Cada vez que nuestra prensa
pueril informa sobre estos
temas, siempre lo hace fuera de
contexto, usualmente en forma
incompleta, y siempre de manera
distorsionada, consecuencia de
su obligado alineamiento con la
visión global impuesta por los
dueños del Nuevo Orden Mundial.
En síntesis, alineados
sumisamente a los intereses del
sionismo internacional.
Así, leemos en el matutino
"Clarín" de Buenos Aires del
10-Dic-05, que las declaraciones
del presidente iraní "expresan
un sentimiento antisemita,
intolerante, beligerante y
antidemocrático", dijeron en
Argentina, en un comunicado
conjunto, la AMIA, la DAIA y la
Organización Sionista Argentina,
que reclamaron al presidente
Néstor Kirchner que se sume a la
condena al presidente iraní por
sus dichos ". Seguramente,
Kirchner prontamente obedecerá,
mientras que el mismo artículo
periodístico vuelve a azuzar el
"peligro nuclear" representado
por Irán (soslayando que el
verdadero peligro nuclear actual
para la paz mundial son Estados
Unidos, Israel y el Reino Unido
[6] ), e incluso lanza una no
muy velada amenaza sobre un
futuro ataque israelí contra
Irán al recordar que " Israel
quiere que haya una actitud más
firme de la comunidad
internacional sobre el programa
atómico que desarrolla Teherán.
Ya en 1981, la Fuerza Aérea
israelí bombardeó el reactor
atómico iraquí Osirak, a 17
kilómetros al sur de Bagdad." No
recordamos que por entonces las
Naciones Unidas sancionaran a
Israel por semejante agresión
flagrante contra la soberanía
iraquí, por más que hoy el
siempre genuflexo secretario
general de la ONU Koffi Annan se
manifieste "horrorizado" por las
declaraciones de Ahmadinejad
cuestionando el Mito del
Holocausto.
Conviene recordar que las
presiones sionistas sobre la
República Argentina vienen de
larga data. Desde que su propio
fundador Theodor Herzl
propusiera en 1896 - hace ya más
de un siglo - fundar el Estado
israelita en territorio
argentino "a cambio de una
compensación financiera".
(Preguntamos: ¿cobrará esto
forma a través de algún venidero
"canje de deuda por
territorio"?).
Hoy, esas presiones han derivado
en un tremendo deterioro
diplomático entre la Argentina e
Irán, que no solo le ha costado
a nuestro país la pérdida de
miles de millones de dólares en
exportaciones a Irán a lo largo
de la última década, sino que –
muchísimo peor - nos arrastra
peligrosamente a involucrarnos
directamente en la guerra que
Estados Unidos, Israel y Gran
Bretaña hoy preparan contra
Irán, al tiempo que nos
comportamos de manera
despreciable al agredir e
insultar gratuitamente al noble
y milenario pueblo iraní.
Las consecuencias potencialmente
catastróficas para nuestro país
de haber permitido semejantes
maniobras por parte de servicios
de inteligencia de ciertos
Estados foráneos, apenas pueden
enfatizarse. Los graves peligros
que hoy corre la Argentina al
estar en manos de un gobierno
integrado por personajes
ignorantes en materia
internacional como el presidente
Néstor Kirchner - quien hasta
hace pocos días confió nada más
y nada menos que nuestra
Cancillería a un personaje
inepto, claramente incapaz e
impotente para tomar decisiones
como Rafael Bielsa - nos exime
de todo otro comentario.
¿QUIÉNES SON; DÓNDE ESTÁN
NUESTROS ENEMIGOS?
La propia existencia de un
Estado Nacional soberano implica
un relacionamiento con todos los
demás Estados nacionales
soberanos y con otros operadores
en el escenario mundial. Lo
queramos o no; nos guste o no.
Para abordar este hoy tan
complejo y peligroso entorno
externo sobre el cual la
Argentina tiene poco o ningún
control ni poder, debemos
comenzar por comprenderlo,
identificando cuáles son las
amenazas y oportunidades que nos
presenta, para luego diseñar las
políticas y planes de acción
correspondientes que promuevan
nuestro objetivos y consoliden
nuestros intereses. Una Nación
seria dispone de instrumentos
concretos para estas tareas, que
incluyen al Ministerio de
Relaciones Exteriores, el
Ministerio de Defensa y – se
supone – un presidente
mínimamente lúcido, idóneo y
equilibrado.
La auténtica Política – mal que
le pese a nuestra dirigencia de
politiqueros de alcantarilla -
es la Política Exterior, que es
el plano dónde una Nación se
mide con otros Estados, a menudo
vastamente más poderosos. Un
axioma fundamental de la
Política Exterior requiere
identificar a los Estados y
operadores amigos,
diferenciándolos de aquellos que
se presentan como enemigos o al
menos adversariales, para luego
poder buscar alianzas con los
primeros, y tomar acciones
preventivas y de defensa
respecto de los segundos.
Los Estados y operadores
identificados como "enemigos" no
lo son porque sean "malos", sino
porque tienen otros intereses y
otros objetivos no coincidentes
con los nuestros, que al
promoverlos pueden
potencialmente entrar en
conflicto indirecto o directo
con nuestro país.
Ahora bien: cuando esos Estados
y operadores externos
identificados como enemigos o
adversariales resultan
vastamente más poderosos que
nosotros y, encima, claramente
agresivos, entonces tenemos un
problema. Y cuando se presenta
este tipo de problema, hay que
hacer algo con el mismo, puesto
que si se lo deja solo,
decididamente no desaparecerá.
Todo lo contrario: aumentará su
peligrosidad, presión y amenaza.
En nuestro caso, lo hará hasta
que el Estado Nacional argentino
ya no pueda hacer nada ante su
creciente presión, fuera de
ceder ante intereses y objetivos
foráneos, claramente en
detrimento de los objetivos e
intereses de nuestro Pueblo (si
no, no los hubiéramos
identificado como enemigos,
¿verdad?).
Para administrar este complejo
panorama, una Nación dispone de
una Cancillería, de Fuerzas
Armadas, de un Ministerio de
Economía; en síntesis: para eso
una Nación tiene un Estado
Nacional cuyas estructuras se
confían a un conjunto de
ciudadanos que se integran en lo
que denominamos "el Gobierno"
que administra – para bien o
para mal - los destinos del
país. De más está enfatizar que
colocar a un Gobierno de ineptos
en las estructuras de Poder del
Estado, termina resultando fatal
para la Nación.
Por eso, hoy la Argentina debe
abordar esta compleja
problemática internacional desde
un ángulo diferente alineado en
base a:
(a) un enfoque equilibrado de la
historia contemporánea (para
comprender los orígenes del
problema);
(b) un enfoque equilibrado
respecto de las titánicas
fuerzas que hoy conforman y
deforman la política mundial
(para comprender las amenazas
que enfrentamos) y, por sobre
todo,
(c) un enfoque alineado con el
Interés Nacional Argentino, o
sea, el Bien Común de la mayoría
de sus 39 millones de habitantes
y no tan solo los intereses de
alguna de sus minorías sociales,
económicas o étnicas (para
preservar la Nación).
Primeramente, resulta, como
mínimo, sospechoso verificar la
manera en que nuestros
multimedios "formadores de
opinión" se alinean
sistemáticamente con la visión e
intereses sustentados por la
"historiografía oficial"
promovida desde las más
poderosas y violentas naciones
del mundo. Naciones que desde
hace siglos son enemigas – o al
menos adversarias – reales y
concretas de la Republica
Argentina: me refiero al Reino
Unido y a los Estados Unidos de
Norteamérica, que a lo largo de
varios siglos nos han agredido y
siguen agrediendo en los frentes
económico, financiero, político,
moral y militar casi sin
interrupción, sea directamente o
a través de sus agentes y
operadores dentro del país en
los sectores público y privado.
Así por ejemplo, y en relación a
la compleja problemática en
torno a la Segunda Guerra
Mundial – contienda que definió
quiénes serían los dueños del
planeta en las décadas
subsiguientes – y su desenlace,
hemos adoptado la irracional
posición de asumir como "nuestro
enemigo" a una satanizada
Alemania derrotada en aquella
terrible y complejísima
contienda bélica de hace más de
sesenta años. Sin embargo, tanto
Alemania y Austria como su
principal aliado Japón, jamás
agredieron a la Argentina ni a
nuestro continente, ni nos
atacaron ni vulneraron nuestros
intereses, como sí lo hicieron y
siguen haciendo sistemáticamente
la rapiña estadounidense y
británica.
Tampoco olvidemos que la Unión
Soviética (aliada de Estados
Unidos e Inglaterra en la
Segunda Guerra Mundial), en los
años sesenta y setenta lanzó
contra nosotros sus huestes
guerrilleras iniciando una
catastrófica guerra civil en
nuestro país. Así caímos bajo un
sincronizado efecto de "pinzas",
mediante el cual nuestro pueblo
era agredido, por un lado, por
la URSS a través de la guerrilla
apátrida y sus "jóvenes
idealistas", mientras que por el
otro, sufrimos la represión,
entrega y traición de una cúpula
cívico-militar usurpadora del
Estado que se alineó
estúpidamente con la geopolítica
de Estados Unidos.
Así, llegamos a la
irracionalidad de considerar
como nuestros "amigos" a Estados
Unidos, Gran Bretaña e Israel
que decididamente no lo son; al
tiempo que creemos que son
nuestros "enemigos" aquellas
fuerzas opositoras a la alianza
anglo-estadounidense-israelí:
desde Alemania y Japón como
actores históricos en la mayor
contienda bélica del siglo XX,
hasta Irán y las organizaciones
de liberación islámicas en
Palestina, Irak y Afganistán.
Esta Argentina cultural e
intelectualmente colonizada
pareciera disfrutar del veneno
que a diario le hacen beber a
borbotones.
NADA QUE VER CON NOSOTROS…
El Estado de Israel es un país
foráneo aliado a Estados Unidos
y Gran Bretaña. Si pensáramos
con nuestro propio cerebro y no
con el de nuestros enemigos y
adversarios tanto fuera como
dentro del país, entonces
mantendríamos aunque más no sea
una actitud decorosamente neutra
y objetiva ante la catástrofe
desatada en Medio Oriente desde
hace más de medio siglo. Como
muestra de un mínimo de
autoestima intelectual, no
aceptaríamos sin más la historia
oficial mundial interesadamente
propagada e impuesta por Estados
Unidos, Gran Bretaña e Israel,
en momentos en que casi ni se
conoce cuál fue esa misma
historia vista desde el punto de
vista de los grandes derrotados
de aquella Guerra Mundial; y no
me refiero a los gobiernos
títeres que hoy ocupan el poder
en Alemania y Austria "por la
gracia de un Dios tribal" que
atiende en Nueva York, Londres y
Jerusalén, entre otras
cosmopolitas metrópolis.
Desde 1945, la Opinión Pública
planetaria ha sido informada
sobre terribles matanzas, campos
de concentración y persecuciones
perpetradas por la Alemania
nacionalsocialista. Sin embargo,
aquello viene ocurriendo en un
marco sin precedentes y único en
la historia de la humanidad en
el que un Estado (el Tercer
Reich alemán) sucumbió
militarmente en forma total
quedando inerme ante sus
irreconciliables enemigos
(Estados Unidos, Gran Bretaña,
la Unión Soviética y Francia),
que así lograron robarle su
territorio, condenar a sus
dirigentes (la travestía
jurídica de los Juicios de
Nuremberg son un símbolo de
ello), robarle cientos de miles
de patentes, inventos, procesos
industriales y derechos
intelectuales de toda índole, y
– muy importante – quitarle la
totalidad de su documentación de
Estado, especialmente aquella
calificada como secreta; todo
como gran botín de guerra.
Esa documentación fue retirada y
llevada a Nueva York, Londres,
París y Moscú desde donde con
los años se fue escribiendo una
"historia oficial" según la
conveniencia, intereses y
objetivos mundiales de aquellas
potencias victoriosas. Entre
esos futuros objetivos y planes
se encontraba la creación, el
financiamiento y la poderosa
militarización ad eternum del
Estado de Israel.
A modo de ejercicio mental,
preguntamos: ¿Cual sería la
imagen que tendría el mundo hoy
si la totalidad de los
documentos secretos de, por
ejemplo, Estados Unidos, Gran
Bretaña e Israel cayeran
íntegramente en manos de sus
adversarios para que éstos los
seleccionaran y armaran su
propia "historia oficial", con
el fin de satanizarlos y
promover su propio conjunto de
objetivos? ¿Se imagina el lector
las cosas que descubriríamos si
pudiéramos, por ejemplo,
investigar a fondo los capítulos
más oscuros, sanguinarios,
perversos, patológicos y
destructivos escondidos en los
archivos secretos de la CIA, del
Pentágono, y de la Nacional
Security Agency estadounidenses?
O del MI6 y el Foreign Office
británico? O del Mossad, Shin
Beth y Fuerzas de Defensa
Israelí?
Hoy, Estados Unidos ni siquiera
logra quedar bien parada ante la
opinión pública a pesar de ser
la nación más poderosa del
planeta y disponer de
gigantescos instrumentos de
control de la información y loe
multimedios. Imaginémonos cómo
quedarían ante la opinión
pública si se los pudiera
desnudar a estadounidenses,
británicos e israelíes
íntegramente como ellos hicieron
con Alemania a partir de 1945…
¿Cuántos "Tribunales de
Nuremberg" tendríamos que montar
para juzgar y condenar a los
Kissinger, Truman, Eisenhower,
Roosevelt, Bush, Johnson,
McNamara, Bundy, Kennan, Deutch,
Baruch, Mongenthau, Cheney,
Perle, Wolfowitz, Feith,
Rockefeller, Harriman, Clinton,
Albright, Carlucci, Reagan,
Hoover, Westmoreland, Rusk,
Schwartzkopf, Powell, Braden,
Rhodes, Kagan, Podhoretz,
Brzezinski, Abrams, Negroponte,
Bolton, Dulles, Rice, Rumsfeld,
Baker, Casey, Berger, Armitage,
Lehman, Kaplan, Helms, Solardz,
Sokolski, Thatcher, Churchill,
D'Amato, Nixon, Ford, Carter,
Eden, Carrington, Nott, Harris,
Shamir, Meir, Sharon, Netanyahu,
Barak, Peres, Gore, Beghin,
Gurion, y tantos, tantos, más.
El mundo jamás habría visto
tantos encumbrados juzgados por
crímenes de lesa humanidad,
genocidio y de crímenes contra
la paz.
Por eso, el alineamiento
vergonzoso y sistemático de
todos los gobiernos argentinos
desde hace al menos treinta años
a favor de los objetivos,
intereses y planes de los dueños
del Nuevo Orden Mundial
conducido por Estados Unidos,
Gran Bretaña e Israel debe
terminar. Este vulgar proceso de
decadencia se vio agudizado a
partir de la traición menemista
de los años noventa en todos los
planos de la vida nacional y de
sus relaciones internacionales,
signadas desde entonces por las
"relaciones carnales" con el
imperio
anglo-norteamericano-israelí
(hoy intactas bajo el gobierno
Kirchner que mantiene los ejes
principales de esa sumisión, a
pesar de haber cambiado el
"estilo").
En el caso específico de las
declaraciones del presidente
iraní, recordemos que la
Argentina acusó a Irán por los
atentados de la AMIA y,
tangencialmente, de la Embajada
Israelí, solo aportando pistas
falsas, "pruebas" obviamente
plantadas por fuerzas israelíes
y norteamericanos que se
hicieron cargo de investigar
ambos "Ground Zero" en marzo
1992 y julio 1994. Así, se
trabajó durante más de una
década en inventar una
obviamente inexistente "pista
iraní" con el bochornoso
espectáculo que incluyó a un
juez federal cometeando a un
preso para que diera falso
testimonio (el destituido juez
Galeano) y, hace pocas semanas,
a un histérico fiscal de Estado
(Nissman) mostrando una foto de
un supuesto "terrorista asesino"
que se auto-inmoló en el
atentado a la AMIA, tesis que
rápidamente quedó descartada
debido a su burda falsedad.
Todo, por supuesto, con altísima
cobertura mediática de los
diarios, radios y televisión
local.
Sin embargo, hoy se sigue
trabajando intensamente para
"encontrar" las "pruebas" que
den sustento a la "pista iraní"
que necesitan Bush y Sharon para
armar un nuevo casus belli, esta
vez contra Irán, mientras que lo
que realmente hace falta es
profundizar en la mucho más
verosimil "pista israelí"
(remitimos al lector al Cap. VI
de nuestro citado ensayo
"Bienvenidos a la Jungla…").
LA CÁBALA DE LAS CIFRAS
Para comprender cómo opera el
mecanismo mistificador en torno
a los 6 millones, señalemos que
en un entorno mucho más pequeño
y reciente en nuestro país,
hemos visto un proceso parecido
al propagarse el mito de los
"30.000 desaparecidos", cifra
que no solo no tiene ningún
sustento, sino que la propia
CONADEP – Comisión Nacional de
la Desaparición de Personas
creada por el gobierno Alfonsín
en 1984 - en su conocido informe
"Nunca Más", describe la
existencia de unos 8.700 "casos"
denunciados de personas
desaparecidas, al tiempo que
reunió pruebas concretas que
permitieron juzgar a los
militares responsables en solo
un par de centenares de casos.
Aún entre esta cantidad mucho
menor de "desaparecidos"
descriptos por la CONADEP,
hallamos casos notables de
"desaparecidos" que terminaron
apareciendo en el exterior;
incluso alguno ha llegado a
integrar el actual gobierno del
presidente Kirchner, como el
caso notable de la Dra. Carmen
Argibay quien figura en el
listado del informe "Nunca Más",
y que recientemente fuera
nombrada jueza de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación
por Kirchner.
Lo importante es señalar que,
también aquí, el mito fue echado
a rodar dinamizado por los
medios de difusión que lo
repiten una y otra y otra vez,
taladrándolo en el cerebro de la
ciudadanía, hasta que se lo
terminó integrando de preppo al
imaginario colectivo argentino.
Señalamos esto para enfatizar la
importancia que tiene no
permitir que se falsifique la
realidad - según la frase de
Norberto Ceresole citada al
inicio de este artículo -, lo
que decididamente NO implica en
lo más mínimo justificar la
barbarie, estupidez y entrega
del gobierno cívico-militar que
usurpó el poder en nuestro país
entre el 24 de marzo de 1976 y
el 10 de diciembre de 1983.
Los despreciables victimarios
deben pagar por sus crímenes.
Sin embargo, una cosa es
castigar a los individuos
responsables – especialmente por
tratarse de militares de alta
gradación - y otra muy diferente
es defenestrar a la institución
de las fuerzas armadas y de
seguridad, esenciales para la
defensa y seguridad del Estado
Argentino. Así, un conjunto de
personajes internos y externos
se ha aprovechado del terrible
dolor de aquellos años para
promover otros intereses menos
confesables que apuntan a lograr
la paulatina disolución y
destrucción de la República
Argentina.
Moralmente, un solo ser humano
injustamente perseguido o muerto
merece Justicia, haya sido
perseguido por militares
argentinos, alemanes,
estadounidenses, iraquíes,
soviéticos, o israelíes, o por
fanáticos chinos, sionistas,
franceses o ingleses. Pero la
Justicia debe ser pareja y para
todos y no sólo para algunos. Y
si hemos de condenar a militares
argentinos y jerarcas alemanes,
también debemos condenar a
torturadores israelíes e
ingleses y a invasores
norteamericanos.
Por eso, pongamos las cosas en
su justa proporción: ¿6 millones
del Holocausto? ¿30.000
Desaparecidos? La exageración no
solo no acerca la Justicia y la
Verdad, sino que, todo lo
contrario, las aleja e insulta
la memoria de quienes fueron
realmente víctimas en todas
estas complejas contiendas y
guerras.
Primero, entonces, generemos un
ámbito objetivo y equilibrado
que permita conocer los datos
reales en torno a estos
dolorosos hechos y procesos, y
luego podremos determinar las
cantidades de víctimas que
sucumbieron. Hoy parece que se
hace al revés: primero se tiran
las cifras que permiten armar el
Mito más conveniente para
determinados objetivos
encubiertos y luego se ejerce
presión para obligar a todos a
creer en ellas, con lo que se
cobra una víctima más: la
Verdad.
Lo hemos dicho reiteradamente:
si los Argentinos hemos de
superar los males que nos
aquejan, lo primero a hacer
consiste en "entender y saber de
qué se trata", lo que por sobre
todas las cosas presupone pensar
con el cerebro propio y no con
el cerebro ajeno.
Adrian
Salbuchi, investigador,
ensayista y conferencista;
conductor del "El Traductor
Radial" y fundador del
Movimiento por la Segunda
República Argentina
www.eltraductorradial.com.ar
Gentileza:: Melina Alfaro
[melina.alfaro@gmail.com]
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