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Cada vez que olvidas hablar con
el sabor de los ciegos
Cada vez que olvidas hablar con
el sabor de los ciegos
Y nos ahogamos en las miradas
ajenas de todos
Volvemos a nacer sin sombra ni
peso
Volvemos a crecer y ser el vuelo
feroz de un ángel
Tan loco y altivo como las
tardes ardientes de agosto...
Te siento tan llena de bosques y
besos
Que no quiero mirarte ni
escuchar tu ausencia
Por eso te llamo para que me
confundas
Y me dibujes todos los fuegos
del otoño
En la palma de mis manos
En el centro de mi vientre
Sin tu boca al lado de mi boca
Sin tu boca al lado de mi boca
No puede la noche cobijarnos
Sin tus manos al lado de mis
manos
No puede el día levantarnos
Sin tus miradas dentro de mis
ojos
No pueden los árboles dar sombra
a nuestros cuerpos
Sin tus cabellos enredándose en
mi pecho
No puede el monte soñar con
nuestras risas
Sin tu pecho cerca de mi espalda
No puede llover al caer la tarde
Sin tu aliento dentro de mi
vientre
No puede el silencio vestirse de
fiesta
Y es verdad que no hace falta
ser fuego ni llanto cuando nos
miramos lejos de los ruidos y
sus laberintos
Y es verdad que no hace falta
ser fuego ni llanto
Para sentir que no hay trampas
ni mentiras
Cuando vivimos desnudos
Vestidos con el silencio limpio
de nuestras risas
Y es verdad que no hace falta
romperse
Para sentir tu voz y tu deseo
Tan lejos de los viejos espejos
Ahora somos dos árboles jóvenes
Dos ríos que atrapan todas las
lluvias y noches
Cuando nos besamos
Cuando nos miramos
Cuando nos soñamos
Siempre lejos de los ruidos y
sus laberintos
Puede que el amor no quiera ser
palabra o estatua
Cuando es tranquila verdad
O pequeño e interminable cuerpo
extenso
Montañas llenas de animales
desnudos que ríen
Muere el oro en tus manos
para que tus ojos puedan
desnudarse en mis sueños siempre
Muere el oro en tus manos
para que mis ojos puedan amarte
siempre
sin pedir permiso a los ángeles
y
sin llorar la muerte de todos
los mares
Muere la luz en las montañas de
tu boca
para que todos mis ojos puedan
ser la noche
que nace cuando bailas
Y no hay derrota ni éxito en tus
bosques
sembrados de sueños y de
palabras olvidadas
Y
hoy no puedo dejar de ver tus
manos
Dibujando el interior amable y
desnudo
que alimenta el fuego de tu
pasión
Gentileza:
AM [
marin_antseg@gva.es ]
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