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JAVIER PEÑOÑORI -
Amanecer de la Utopía
por Fernando Puente
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El 6 de agosto, en el Teatro
Auditorio del Hotel BAUEN,
JAVIER PEÑOÑORI presentó su
material “Amanecer de la
Utopía”.
Siempre propongo debatir
sobre cuestiones
relacionadas con “saber la
verdad no es suficiente
para...”, “tener alguna
habilidad especial no es
suficiente para...”, y otras
por el estilo.
Javier es concertista de
guitarra, tiene una
habilidad especial, y además
tiene “sus verdades”.
Quisimos acercarnos para
conocerlo mejor, para
escucharlo decir qué propone
y de qué manera relaciona su
música con sus ideas, con
sus sueños.
************
La Opinión de la Gente:
Contame cómo fue para Vos lo
que pasó el 6 de agosto,
durante tu último concierto.
Javier Peñoñori: Realmente
ha sido un acontecimiento,
más que concierto yo diría
un encuentro. Ya que la
participación de distintos
grupos musicales ha sido
extraordinariamente
importante. Desde todo punto
de vista. Porque estaban
presentes el Centro Cultural
Teófilo López, yo te
mencionaba que son 35
chicos, entre otros
integrantes, que hacen
música con instrumentos de
viento, del altiplano.
Estuvieron todos arriba del
escenario, y Yo tuve el
honor de que cerraran Ellos
el espectáculo. Realmente,
más que espectáculo era un
cierre con broche de oro por
el día que se |
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trataba: Día de la
“Independencia”, entre comillas,
de Bolivia. Siempre remarcamos
eso, ya que la verdadera
independencia está por venir. |
L. O.: Este Centro
Cultural está vinculado a la
Comunidad Boliviana en
Argentina?
Javier: Sí, son todos bolivianos
originarios. En este Centro se
desarrollan talleres de quichua,
de aymará, de instrumentos
originarios... y uno se siente
cómodo con Ellos, participando,
colaborando.
También estuvieron presentes los
integrantes de la Asamblea
Carlos Coro Mayta, nombre de
quien fuera el minero asesinado
en la última de las
manifestaciones en Bolivia, por
el ejército. Esto fue mientras
estaba reclamando la
nacionalización de los
hidrocarburos. Es muy importante
lo que se planteó el 6 aquí en
el BAUEN, ya que se sigue
reclamando por tantos bolivianos
que no conocen el gas. Son
8.500.000 de personas sin gas,
sin agua y sin luz. Esto es
terrible, más conociendo que es
una minoría, que son 60.000, que
sí viven con todas las
comodidades. Es para reiterarlo
y pensarlo, 8.500.000 contra
60.000 que tienen todo el poder,
es decir, está todo al revés.
Por eso se habla, a través de
las grandes manifestaciones del
pueblo, de la nacionalización
como la primera reivindicación,
no? Un pueblo que tiene de todo
y no es dueño de nada, porque no
puede siquiera administrar lo
suyo. Y no hablemos de aquí
porque más o menos nos pasa lo
mismo.
L.O.: Y recordar Hiroshima, que
también se trató en el mismo
evento, ¿qué significa para Vos?
Yo creo que estamos hablando de
los mismos responsables. Hace 60
años, un 6 de agosto
precisamente, EEUU a través de
su gobierno mandaba lanzar la
bomba atómica sobre Hiroshima. Y
la consecuencia fue la masacre
que todos conocen, de decenas de
miles de personas. Y Vos fijate
que continuamos, después de 60
años –y ya hace dos o tres años-
también con bombas y con los
mismos responsables, sobre Irak,
y el tema es el petróleo.
Y si nos trasladamos a Bolivia
vamos a ver que estas 60.000
personas que tienen de todo,
están íntimamente vinculadas al
gran poder del imperio
norteamericano, ni más ni menos.
Es decir que acá no hace falta
fabricar ninguna mentira, eso es
la realidad. No hace falta
hablar de economía..., ni en
grandes términos, y a través de
los 60 años vemos que es una
minoría la que realmente ejerce
el terrorismo, sobre millones de
personas. Y las consecuencias
las sufrimos todos los días.
L. O.: Las redes del poder están
muy bien tejidas.
Javier: Sí, es terrible. Y
alguien puede decir que por la
forma en que hablamos al
expresar esto podemos ser de
izquierda, de centro
izquierda... cuando en realidad
acá se trata de la lucha por la
vida. Cuando uno ve que un
pueblo como el de Irak, o el de
Hiroshima, es masacrado, o ve un
pueblo al que se le niega el
derecho a su propio gas, o a
hacer uso del agua o de la luz,
Vos decís bueno, eso es
terrorismo. O cuando se nos
niega un sueldo digno, o cuando
se nos cuestiona porque se hace
una huelga, o se nos cuestiona
porque reclamamos trabajo.
Ese día estaban también los
compañeros de Contraviento, que
es un grupo de veinte músicos
que tienen su origen en el
Movimiento de Desocupados de la
zona sur. Esto es muy digno de
ser reiterado porque como ellos
mismos señalan: no van a
cualquier escenario, sino que
supimos encontrarnos desde el
reclamo por el cambio social,
por la dignidad, por el trabajo.
Y todo lo que han expresado
arriba del escenario fue la
manifestación a través de sus
canciones, de su música, de lo
que está pendiente de resolverse
en la Argentina.
Junto a Contraviento este es el
segundo concierto que hacemos
aquí en este mismo lugar donde
estamos haciendo la nota, el
Teatro Auditorio del BAUEN,
lugar recuperado y administrado
por los trabajadores.
Este es un espacio emblemático
que contrasta con lo que hay
afuera, se da la mano con las
empresas recuperadas, a través
de la lucha de la gente que
quiere y que necesita trabajo.
Entonces, haber hecho en esta
fecha un concierto compartido
con estos compañeros aquí, es
algo bellísimo. Y es un acto de
cultura popular que trasciende
más allá del 6, porque eso queda
instalado y nos sirve, desde la
práctica, como un ejemplo.
L. O.: Decís “como un
ejemplo...”, Vos empezaste desde
muy chiquito a expresarte a
través de la música...
Javier: Sí, tenía 5 años.
L. O.: Claro, y en algún momento
vinculaste tu talento para la
música con la posibilidad de
poder manifestar hacia esas
cosas que nos faltan, hacia esos
derechos que no podemos
materializar, ¿cómo se fue
mezclando la música con el
reclamo social?
Javier: Es muy importante la
pregunta tuya, y acá vemos el
papel insustituible en cuanto a
la labor tuya como periodista.
Cuando era chico, que me apego a
la guitarra, Yo acompañaba a mi
madre que era maestra de campo,
y bueno, ahí no había pavimento,
los chicos iban a caballo a la
escuela, comiendo salteado, mal
vestidos, muy necesitados, y no
estamos hablando de ahora, ni de
los últimos cinco años
Eran mi madre junto con una
compañera, las dos maestras que
atendían todos los grados. Esto
se acostumbraba mucho. Así que
mirá cuánto hace, desde hace
varias décadas atrás, fijate lo
que puede llegar a ser hoy.
Viendo esa realidad desde
pequeño, a uno algo se le va
instalando, y desde la bronca,
desde el dolor, más el apego a
la música, de ahí surge como una
fusión que se expresa y como
consecuencia puede llegar a
salir lo que salió.
L.O.: Qué escuchabas entonces?
Qué podemos decir que te
influenció como para decidir
vincular la música con algún
reclamo en particular?
Me llegó desde chico lo que Don
Ata cantaba que era la letra del
Arriero, como veía grandes
extensiones de campo que eran
ajenos y la cantidad de gente
que trabajaba en esos campos,
mal alimentados, sin calzado...
y de muy chiquito, cantaba y por
ahí repetía lo del Arriero, era
muy natural, se fue dando, hasta
sin razonar.
O recordar cuando en la zona de
San Pedro, que constantemente se
inundaba el Paraná. Esa es otra
deuda que nos debemos, reformar
el Río, aquella obra que nunca
se concluyó que es el Paraná
Medio, que hubiera evitado
muchas inundaciones.
Yo veía en San Pedro las grandes
inundaciones, metros y metros de
agua, el rancherío, el barrio de
pescadores donde yo escuchaba
los chamamés desde chico,
cubiertos por el agua.. te
imaginás lo que era eso, lo
bichos escapándose de las islas
yéndose a la ciudad, al pueblo
de San Pedro, y todo eso te
queda instalado.
Por eso dentro de los últimos
materiales hay un chamamé que se
llama Nos Inundaron. Porque nos
siguen inundando no solamente
las aguas sino la falta de
soluciones.
L. O.: La falta de decisiones...
Javier: Claro, falta de
decisiones políticas, porque hay
grandes negociados de los
grandes grupos económicos que se
benefician no haciendo esas
obras.
L. O.: Me decías que para
Vos es un gusto realmente
hacer un reclamo en común
con Contraviento, en tus
presentaciones siempre
llevás invitados, siempre
estás generando estas
posibilidades..., ¿te llegan
proyectos, te gustaría que
te lleguen propuestas?,
¿cómo manejás esas
relaciones con otros grupos
humanos?.
Javier: La Utopía, haciendo
alusión a este nuevo
material, parte de la utopía
sería esa. Que cambie algo
también en este ámbito, que
es parte de la cultura, como
la parte artística, musical.
Es una zona bastante
peligrosa ya que la sociedad
donde vivimos trata de
mantener una cultura del
individualismo, del egoísmo,
del matar al otro para
sobresalir, de impulsar
figuras de un día para el
otro, todos los días hay una
nueva “operación triunfo”
respaldada por alguna
multinacional..., pero es la
cultura del mercado la que
vivimos, no es la cultura
popular. |
 |
Por más que escuches una
canción con un contenido de
poesía de protesta, cantado
incluso por algunos cantores
–que no voy a hacer nombres,
no es mi costumbre, no es mi
estilo criticarlos-, pero
por más forma y poesía de
izquierda que tenga, cuando
hay el respaldo de una
multinacional, la
multinacional el interés que
tiene es la cultura del
mercado. Ningún otro.
Y los he visto, como yo
siempre señalo: subirse por
izquierda y bajarse por
derecha del escenario, y
vivir por derecha. A muchos
grupos artísticos. |
A mí me ha tocado vivir, yo
siempre lo cuento, cuando
todavía no era candidato este
señor que después fue presidente
y terminó huyendo por los techos
de la Casa Rosada. Había una
señora que era dueña de más o
menos la cuarta parte de los
campos de toda la provincia de
Buenos Aires, para que te des
una idea del poder que tiene.
Ella me había ofrecido el oro y
el moro con tal de que yo
cambiara este tipo de
declaraciones, que me sacara
esta cintita roja que yo llevo
acá, (en la muñeca), le
molestaba también, muy creyente
la señora, muy religiosa, pero
con una actitud hacia la gente
desposeída que dejaba mucho que
desear. Lo que quería era que yo
cambiara el repertorio, que
cambiara esta forma de
expresarme, que Vos me estás
dando la oportunidad de que lo
hagamos, es decir, me estaba
censurando. Pero me ofrecía
hablar con una multinacional
discográfica muy conocida, muy
importante, para sacarme la
cantidad de placas que yo
quisiera., era muy tentador.
L. O.: Podías ser famoso de un
día para el otro.
Javier: Exactamente, es de lo
que estamos hablando. Pero
justamente yo ahí, en la
práctica, me hubiera
contradicho, y cuanta gente hoy
no me podría mirar a la cara.
Hay otra que no me mira a la
cara por la forma que pienso,
por supuesto.
Yo siempre hablo de una ética,
de otra ética, que forma parte
de la cultura popular, en contra
de esta cultura del sistema o
del mercado que no nos sirve más
que para destruirnos.
Una ética donde los artistas,
los intelectuales, los
trabajadores, tengan una
conducta acorde con lo que se
piensa. Es decir, que el
pensamiento y la acción sean
coherentes. Vayan de la mano.
Yo sé cómo y qué cosas se dejan
de lado, pero se puede dormir
mejor. No te van a llover
contratos, pero es un camino y
una forma de vida que uno elige.
Vos hace un rato me preguntabas
cómo me había sentido el 6, el
momento de mayor libertad fue
arriba de un escenario,
compartiéndolo en un concierto,
con una guitarra en la mano y
pudiéndome expresar en un lugar
donde no me censuran.
Por eso es muy valiosa la página
tuya. Y todos los que trabajan y
todos los que vamos ayudando a
sostenerla. Porque es un arma
muy valiosa, y no la encontramos
en otros multimedios donde te
censuran y TE ELIGEN. Y TE
EXCLUYEN. Por eso el rol de los
periodistas es muy valioso.
L. O: Sobre esto de las
vinculaciones, ya que como Vos
decís es un ambiente de mucho
cuidado, ¿cómo te vinculaste con
Contraviento?, ¿en qué momento
de tu carrera te encontrabas?
Javier: Con Contraviento nos
encontramos en las luchas, en
los reclamos, durante el 2001,
con los movimientos populares,
con los movimientos de
trabajadores desocupados, las
asambleas populares...
Yo había andado en los años 98 y
99 haciendo una gira por Praga,
Francia, España... una gira que
yo tengo el orgullo de decir que
no me la costeó nadie. Fui a los
hostales más baratos, me instalé
como pude, sin horarios,
durmiendo como se pudiera, pero
yo sabía que después iba a poder
contarlo de esta manera, frente
a frente, sin desviar la mirada,
como lo estoy haciendo contigo.
Y a través de la página -por eso
te digo la utilidad que tienen
las páginas, los portales y
demás- me escribe gente que vive
exiliada desde el setenta y pico
en España, invitándome para que
vaya, diciéndome que me acuerde
de Ellos, de su Centro Cultural
que tienen en Cataluña, mirá
Vos!, para realizar conciertos y
demás. Es decir, uno tiene que
buscar apoyos, apoyos como el
tuyo o de otros compañeros que
quieren hacer prensa, y trabajar
en el ámbito de prensa y de
propaganda, pero también tiene
que ir buscando y abriendo un
camino nuevo en esto de las
vinculaciones. Sabiendo quién es
quién, y compartiendo el
escenario, que es la mejor forma
de que el solista puede salir
adelante. Porque aislado no se
puede hacer nada. Pero siempre
invitando artistas, sí, buscando
e invitando.
L. O.: Ya me estás contestando
dónde y cómo conocés gente...
Javier: Sí, sin ir mas lejos, en
la Manzana de las Luces, en la
Scala de San Telmo, o en el San
Martín cuando he hecho
conciertos, siempre en el
escenario ha habido gente que yo
he invitado para participar.
Porque mi forma es de invitar a
alguien que canta, o algún
músico que toque el chelo como
en dos de estos últimos
materiales que están grabados, a
compartir el escenario.
L. O.: Estando en un lugar como
Praga, ahí sí –por
condicionamiento del medio- te
obligabas a hacer música
solamente, o también tenías
oportunidad de poder contarle a
la gente un poco lo que querías
para tu pueblo, ¿te daban esa
oportunidad?. ¿Qué recuerdos
podemos compartir?
Javier: Sí, totalmente. A pesar
del momento de incertidumbre que
atravesaban ellos. Vos fijate
que ya no era Checoslovaquia,
había caído el muro entonces era
la República Checa.
Me acuerdo que la costumbre,
como acá eran las peñas, allá
era ir cuadra tras cuadra
transitando museo tras museo e
iglesia tras iglesia, viendo los
carteles sandwiches en las
veredas, “hoy Mozart, mañana
Bach, pasado Beetovhen”, y así.
Pero les gustaba y les gusta
mucho la música latinoamericana,
por eso pedían Agustín Barrios,
Piazzola, o un chamamé, o
zambas, chacareras...
L. O.: Y además del gusto
musical, también preguntan
acerca de las letras, del
contenido? Uno puede llegar a
transmitir alguna imagen?
Javier: Uno puede llegar, en
base a las preguntas que te van
haciendo, a enterarlos. Por
ejemplo, saltando de Praga a
España, en España había
docentes, trabajadores de la
educación que sentían vergüenza
cuando uno les empezaba a
comentar sobre la conquista.
Porque ellos como docentes
desconocían muchas cosas. Y como
docentes y como españoles se
sentían avergonzados de lo que
los conquistadores habían
realizado, la masacre que habían
hecho en América Latina, en toda
América, desde el sur del Río
Grande para abajo, los millones
y millones de pueblos
originarios que habían masacrado
para llevarse el oro y la plata.
Faltaba poco para que nos
pidieran disculpas.
Por eso la música, el hecho de
poder trasladarla, de estar
conversando, es un arma muy
poderosa dentro de lo que es la
batalla cultural que tenemos
para dar. Vos como periodista,
yo como músico, todos tenemos
que sentirnos parte de una gran
articulación en función de
alcanzar otra cultura.
Y para alcanzar otra cultura
tenemos que meternos hasta los
tuétanos en una batalla
cultural. Y esto que estamos
librando es una batalla
cultural, que es la cuestión de
fondo.
Y la cultura no pasa por el arte
solamente, hablar de ética,
hablar de ideologías, hablar de
políticas, de necesidades, de
conductas... esto da para mucho.
Yo me entusiasmo, porque
realmente hay necesidad de que
hablemos, nos comuniquemos.
L. O.: Cuando hablás de utopías,
de creer..., desde lo personal,
a qué te gustaría llegar?.qué
evento te gustaría organizar y
que suceda?, recién estás
presentando Amanecer de la
Utopía, pero seguramente ya
estás pensando en algo para más
adelante.
Javier: Sí, este es el cuarto
compacto. Es verdad, sin ir más
lejos hace dos semanas atrás en
Radio Nacional, en un programa
que me invitaron a hacer algo en
vivo y en directo en La
Folklórica, ya estamos
ejecutando mi guitarra y yo,
temas nuevos.
Temas que en forma natural van
surgiendo y forman parte de un
futuro material que bueno,
quiero aprovechar LA OPINIÓN DEL
LA GENTE para hacerlo público,
tengo pensado compartir una
futura grabación con el grupo de
música popular Contraviento. Y
también con los 35 niños del
Centro Cultural Teófilo López.
Es decir, que salga un material
que podamos compartirlo tanto en
la edición, en los costos, ver
cómo se hace colectivamente para
sacarlo adelante y que sea un
trabajo producto de una
articulación real desde el
ámbito artístico concreto.
L. O.: Buenísimo. Cada palabra
encaja, “articulación”, “real”,
porque muchas veces uno está
pronunciando algo sin transmitir
tanto. Decir articulación real
en este caso es muy
significativo.
Javier: Sí claro, escuchamos
tanto la palabra “unidad”,
“diversidad”, “respeto”... pero
practicarlas y llevarlas a cabo
es otra cosa.
L. O.: ¿Cómo está ahora Javier
Peñoñori y cómo sigue tu camino?
Javier: Ahora estoy contentísimo
por el resultado de lo que hemos
vivido el 6 de agosto aquí en el
Teatro Auditorio BAUEN. Y
aprovecho para agradecer, ahora
que llega el compañero Hugo
Chávez en estos días, la
adhesión de TELESUR. Que no todo
el mundo sabe que ya es una
realidad, para seguir con esto
de la articulación, TELESUR nos
propone la participación como
intelectuales, como periodistas,
como artistas, cada uno desde lo
suyo.
Ellos han pasado la gacetilla,
cosa que acá los medios... para
que la gente compare de qué se
trata una cosa y la otra, la
gacetilla de este concierto fue
transmitida por TELESUR, y hemos
recibido la adhesión del Pueblo
Bolivariano de Venezuela. Y esa
es una forma de participar de
ellos, que es muy interesante.
Y sobre lo que sigue, es algo
muy emotivo, ya que he recibido
la propuesta de hacer un
concierto, que se hará el último
sábado de septiembre, en la
misma Biblioteca Popular Rafael
Obligado, donde hice mi primer
concierto a los 6 años, en San
Pedro.
Alguien que me conoce desde
chico está hoy al frente de esa
Biblioteca y me ha hecho esa
propuesta gustosa, Susana Oroz,
que es una persona magnífica. Y
por supuesto que va a ser un
gusto volver a hacer un
concierto en San Pedro y en ese
lugar.
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Sólo me resta contar lo bien que
me hace sentir que existan
personas que tengan tanta
capacidad para expresar tanto a
través de música y palabras.
Fernando Puente
Para ver más información, estar
al tanto de las novedades y
comunicarse con el artista, les
recomendamos su sitio,
www.javierpenonori.unlugar.com
.
Agosto - 2005
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Agradecemos a JAVIER PEÑOÑORI
por compartir con nosotros su
trabajo y sus opiniones
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