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Alejandra Pizarnik...y la muerte
del amor
Walter
Saavedra
No siempre es tarde. Una
poeta argentina de gran
reconocimiento internacional
cuyo nombre es Alejandra
Pizarnik, escribe poemas
eróticos. Esta poetisa deja
escuchar su voz anhelante y
triste en cada palabra, en cada
verso, en toda ella.
Una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío
Cuánta belleza, cuanto sereno
rocío hay en esta flor que
recibe el cántico de la mañana.
"Amantes" se llama el poema que
así transcurre, nítido, agudo,
sencillo, silencioso a pesar de
la urgidez de la sonrisa que veo
sembrarse en el rostro de esta
amante, sonrisa que esconde tras
una muesca triste.
¿De dónde proviene la tristeza
de esta poetisa? ¿De dónde esa
tristeza de quien sabe expresar
de manera tan bella lo que
siente? Da amor... acaso
supieron recibírselo. Porque el
problema no siempre es que no se
reciba amor, en ocasiones el
problema es que no se sabe
recibirse el amor. ¿Es su
lesbianismo la causa de tanto
dolor? Presumiblemente si, su
lesbianismo y el amor que la
abandona.
No es la indolencia en su
cantar, sino que es la
imaginación la que va más allá
de lo que exige la vida.
Estallará la isla del recuerdo.
La vida será sólo un acto de
candor.
Prisión
para los días sin retorno.
Mañana
los monstruos del buque
destruirán la playa
sobre el viento del misterio.
Mañana
la carta desconocida encontrará
las manos del
alma.
¿Qué es un sueño? Porque "Sueño"
es como se titula este poema.
Una isla, la playa, el mar, un
buque que parte y la vida se
convierte en una prisión
inmensa, de la que no se puede
salir sino que esa inmensidad no
es sino la tristeza en que se
sumerge el ser humano que ama y
se da cuenta que no es amado.
El ser amado se va, todo lo que
se vivió ya no es sino una isla
en medio de los sueños, una isla
que se ha transformado en
recuerdo porque se duda de que
haya existido realmente. ¡Tanto
se amó!
El amor, se ve con tristeza, se
va en el barco que lleva al ser
amado, ahora en ese alejamiento
se contemplan simplemente los
días que no volverán, los días
sin retorno.
Esa playa que vio vivir momentos
tan felices seguirá existiendo
pero habrá desaparecido para
siempre porque un buque se
lleva, a través del mar, la
sensación más querida; ese buque
se habrá llevado también el amor
y la vida misma: "los monstruos
del buque destruirán la playa" y
a partir de ese instante,
únicamente habrá "días sin
retorno" que se convertirán para
siempre en días envueltos en "el
viento del misterio", un
misterio terrible, un misterio
que no se quisiera vivir, un
misterio que destruye el amor y
la vida. ¿No hubo despedidas, no
hubo promesas de retorno, no
hubo en los adioses no
pronunciados?
Cuando el buque parte -porque
habrá de partir con el ser amado
que no se ha despedido, que no
ha prometido regresar, que no
hace sino alejarse para nunca
más volver-, cuando el buque
parte del puerto del corazón de
la poetisa, en esa mañana que no
quiere ver, entonces "la carta
desconocida encontrará las manos
del alma", las manos que se
extienden hacia el buque frío,
misterioso que deja sin vida a
quien contempla su partida.
A partir de entonces, "la vida
será sólo un acto de candor". Ya
no habrá felicidad, besos
robados en los juegos amorosos,
no habrá vida pendiente de la
vida, habrá solamente una
prisión, y esa prisión será todo
el orbe que habitamos.
La prisión comienza y termina
"con los días sin retorno", con
los sueños vividos que fenecen,
con las esperanzas sucumbidas
entre promesas que huyen hacia
donde no se le puede alcanzar.
Todo será pasado. Todo se
eternizará en tiempos vividos
tantos siglos ha.
Y cuando el barco haya partido
"estallará la isla del
recuerdo"... un recuerdo de
cosas que nunca habremos vivido
realmente... que no queremos
haber vivido... que vivimos y no
nos acordamos de esas cosas, que
todo se aleje de nuestra mente,
de nuestro sentimiento, de
nuestra vida para poder vivir.
Partir
en cuerpo y alma
partir.
Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.
He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más formar fila para morir.
He de partir
Pero arremete ¡viajera!
Esta es "la última inocencia".
Así como el buque partió con la
mañana, así como sus monstruos
destruyeron la playa de la
inocencia, así, ella debe partir
decididamente, muy
decididamente, "en cuerpo y
alma"...
Pero ¿por qué ha de tomar esa
determinación tan extrema de
dejar lo que ha vivido, lo que
ha sufrido, lo que la hizo
feliz? ¿Porque no sabe deshacer
de un recuerdo, de un ambiente,
de unas miradas que parecieran
echar en su cara la desdicha?
¿"Partir/ para deshacerse de las
miradas/ piedras opresores/ que
duermen en la garganta"?
¡No! No se podría, no se
debería, no se tendría que tomar
esa resolución, ¡no! ¡no! ¡mil
veces no! Esa decisión de morir
tiene que dejarse de lado...
pero está allí, patente, está
allí: "He de partir/ no más
inercia bajo el sol/ no más
sangre anonadada/ no más formar
fila para morir".
Y aún se recalca, como para
hacer comprender, a aquellos que
pueden no haber comprendido, la
decisión, indoblegable, de no
vivir: "he de partir".
Sin embargo, hay vacilación, esa
determinación no es tanta como
pareciera. Hay vacilación. Y la
poetisa se da ánimos para tomar
el camino de aquel lugar de
donde nunca más se regresa:
"Pero arremete ¡viajera!".
¿Es esa "la última inocencia"?
¿No hay acaso otras personas que
hayan sufrido los mismos
aconteceres, los mismos
vértigos, los mismos desamores,
los mismos desaires, los mismos
rechazos que los lleven a tomar
la determinación de morir?
¿Qué es ese el "Árbol de Diana"
como titula a uno de sus poemas?
¿Se trata de aquella Diana la
cazadora griega? Se trata de una
mujer con ímpetus varoniles: la
misma Alejandra Pizarnik,
obviamente. ¡Cómo el amor
lésbico se muestra aquí de
manera diáfana! Y, sin embargo,
se muestra ese amor con tanto
dolor, porque el ser querido se
aleja, se aleja para siempre, y
la poetisa se siente morir por
ese alejamiento.
Ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada
13
Explicar con palabras de este
mundo
que partió de mí un barco
llevándome.
Hermosa forma de expresar que
quien se va es una mujer, que la
persona amada es una persona del
mismo género, del mismo sexo: es
el espejo de ella misma, por eso
es que el barco se la lleva,
porque la mujer amada se va,
mujer como ella misma. Es el
espejo tan mencionado en muchos
poemas...
Ella es la que, en la pareja,
hace el papel del hombre, como
se expresa en el poema titulado
escuetamente "AMANTES":
"Una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre/
a la delicada urgencia del
rocío".
La flor es la muchacha que se
va, chica identificada con el
rocío matinal.
En el poema titulado "ENAMORADA"
añade lo siguiente:
"Esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo
niegues."
La amada, que parte, la deja
triste, muy triste, con ganas de
morir. ¿Qué de raro tiene que
una persona que ama de una
manera tan profunda, unos años
después de escribir estos
poemas, que hablan de ese amor,
se haya suicidado? La muerte es
anunciada en sus poemas, la
muerte física, porque ella ya
había muerto de amor. En
"Peregrinaje" se ve esto
claramente:
Llamé, llamé como la náufraga
dichosa a las olas verdugas que
conocen el verdadero nombre de
la muerte.
He llamado al viento, le confié
mi deseo de ser.
Pero un pájaro muerto vuela
hacia la desesperanza en medio
de la música cuando brujas y
flores cortan la mano de la
bruma.
Un pájaro muerto llamado azul.
No es la soledad con alas, es el
silencio de la prisionera, es la
mudez de pájaros y viento, es el
mundo enojado con mi risa o los
guardianes del infierno
rompiendo mis cartas.
He llamado, he llamado.
He llamado hacia nunca.
"Un pájaro muerto/ vuela hacia
la desesperanza/ (...) Un pájaro
muerto llamado azul". Ella es el
pájaro muerto desesperado, ella
es la que esta azul, triste,
profundamente triste.
En otro poema, llamado
"Solamente", dice:
¿Qué haré conmigo?
Porque a Ti te debo lo que soy
Pero no tengo mañana
Porque a Ti te...
La noche sufre.
En "El despertar" añade:
Señor La jaula se ha vuelto
pájaro y se ha volado y mi
corazón está loco porque aúlla a
la muerte y sonríe detrás del
viento a mis delirios.
(...)
¿Cómo no me suicido frente a un
espejo y desaparezco para
reaparecer en el mar donde un
gran barco me esperaría con las
luces encendidas?
Y en "Cantora nocturna" señala:
La que murió de su vestido azul
está cantando.
Canta imbuida de muerte al sol
de su ebriedad.
Adentro de su canción hay un
vestido azul, hay un caballo
blanco, hay un corazón verde
tatuado con los ecos de los
latidos de su corazón muerto.
En "Mendiga de voz", parte XV,
dice:
Yo me levanté de mi cadáver, yo
fui en busca de quien soy.
Es indudable que su amor, era
mucho menor que ella. Y partió,
la dejó... estuvo sufriendo
varios años hasta que acabo con
su vida, producto de la
depresión... Pero sus poemas son
sumamente hermosos.
La semilla es pequeña, pero
rompe cualquier piedra,
cualquier roca y la hace
florecer.
José María Arguedas..
sitio web
CUEVA REBELDE ITZCUINTLI
http://www.elforo.com/itzcuintli
Gentileza: Walter Saavedra [
ching_tien_tao@yahoo.com ]
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