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¿Cómo escribir relatos y
novelas? (I), por Ramón
Fernández Palmeral
Ramón
Fernández Palmeral
Introducción
Un amigo me propuso que le
enseñara algunos trucos para
escribir, lo cual me molestó en
cierta manera, porque un
escritor profesional como un
médico o como un ingeniero no
puede usar trucos o fullerías
como si el arte de escribir
fuera una cuestión de magia o de
cocinar, como si cualquier
hombre o mujer, que hayan
fracasado en su profesión y
necesitando salir del paro
busquen en la novela dar el
golpe de suerte.
Esto de escribir novelas con la
intención de ganar un premio es
un engañabobos, esto no es así,
no es suficiente apuntarse a un
taller de escritura creativa y
ya salgo escritor, no, no nos
engañemos, todos pueden escribir
y es un propósito loable, pero
no piense el joven, el jubilado,
la ama de casa menopáusica o el
solterón aburrido que se puede
escribir un best-seller, recibir
un premio y que te paguen
millones por derechos
cinematográficos. Siento
desengañar a ilusos y quienes
creen que la escritura es un
truco, conocer unas mínimas
reglas y ya está, las reglas
para escribir son estúpidas, lo
dijo un premio Nobel: Sinclair
Lewis. Todo no se reduce al
trabajo, lo siento.
Toda obra creativa es primero un
proceso mental, no es vender
electrodomésticos. En primer
lugar hay que leer mucho, copiar
y escribir, y luego romper más
papel que el que se ha escrito.
Lo más terrible de esto es crear
que cualquiera puede escribir el
Código da Vinci, o un Harry
Poter y hacerse millonario.
Terribles y peligrosos ilusos.
Para crear un relato o una
novela lo primero es tener
imaginación y fantasías, la
novela, el argumento y los
personajes se encuban y crecen
primero mentalmente durante
meses o años, después se pasará
a un borrador, y este borrador
irá engordando poco a poco y hay
que echarle uno o dos años ocho
hora diarias, abandonarlo
durante un par de meses y volver
a repasarla, y luego para que no
la quiera leer ningún editor.
Muchas gentes está convencida y
vive en el convencimiento
cristiano de que si haces el
bien recibirás bienes, de que si
escribes con seriedad algo bueno
saldrá, este por la lógica del
principio de las cosas bien
hechas deberían tener el éxito
asegurado, pues no, esto no es
así, depende de muchas
circunstancias, primero hay que
tener talento y luego sudar,
tener un «sudor» diferente a los
demás, un gorrión nunca será un
pavo real por mucho que lo
intente. Es más fácil acertar
una bonoloto que ser un escritor
famoso y aparecer en el las
Enciclopedias. A pesar estas
verdades incuestionables,
advertencias, os daré algunas
observaciones de mi propia
experiencia: No pidas
recomendaciones a escritores
profesionales, ellos también
tienen problemas.
No pidas consejos de cómo hacer
o deshacer un relato o una
novela, cada autor ha de ser su
propio censor, conciencia,
creador, es decir, cada autor ha
de hallar su propio camino, su
propia técnica, ha de ser
original como original es su
personalidad: un ser único e
inimitable. Por este camino
puede que alguna vez escribas
algo digno y no un folletín rosa
de kiosko en papel reciclado. Me
gustaría centrar este trabajo en
la cuestión creativa, de una
forma práctica y directa, sin
que sea un aburrido ensayo sobre
novelística, sino ir directos a
la técnica del arte de escribir
relatos y novelas, si entrar en
el mundo de la publicación o el
de las editoriales, que es otra
cuestión aparte, muy distinto
del propósito primigenio de
crear, fin primordial de este
trabajo. Entraré solamente en la
técnica de escribir novelas o
relatos de calidad literaria, no
de cómo correctamente que es
asignatura de Gramática, o cómo
ganar un premio literario, sino
de los atajos que usan los
escritores para llevar de la
oreja a los lectores, y
llevarlos a nuestro terreno, es
decir, crear adictos a tu estilo
de escribir.
I
La novela con trama
1.- Nadie sabe cómo se escribe
una novela. Existen múltiples
definiciones que no nos van a
aclarar nada, lo que sí puedo
decir es que se trata de la
composición literaria más
compleja que el ser humano haya
podido inventar, sumida en un
constante proceso de evolución y
creación, capaz de sumir al
lector en una especie de letargo
y adicción. Tanto es así que
cuando la novela tiene épocas de
estancamiento se dice que la
novela ha muerto, no es cierto,
lo que hay son crisis de
autores, puesto que, hoy en día,
cada vez se compran o se leen
más novelas que cualquier otra
creación literaria.
Para demostrar que la novela no
ha muerto tenemos un ejemplo
reciente como es el "Código da
Vinci". En estas páginas vamos a
estudiar la novela con trama, no
la narrativa, donde se pueden
contar sucesos inconexos al
libre albedrío del autor.
2.- Los apartados que presento a
continuación son sólo un intento
de acercamiento a los
ingredientes debe contener una
novela tipo, ya que si tocara
todos los géneros sería alejarme
de la idea principal, pues sólo
quiero mostrar cómo se cocina
una novela tipo, empezando por
la compra de las materias primas
hasta su presentación a la mesa
de una editorial.
3.- Es imprescindible, para
completar los esquemas que
presento, tener a mano dos
libros: El arte de la ficción,
de David Lodge, Península. Y
Manuel para Cuentistas, de
Teresa Imícoz, Península. Otros
libros de consulta no sobras,
pero sin estos dos que acabo de
reseñar es difícil escribir una
novela nueva.
Fundamentos:
1.- Primero hay que preguntarse
para qué quiero yo escribir una
novela. Si al contestar esta
pregunta con plena satisfacción
deseas escribir una, podemos
seguir preguntándonos: ¿Qué
público quiero que me lea?
¿Quiero escribir con seriedad o
algo folletinesco para
distraerme ante mi ordenador
como un pasatiempo? (para
empezar, sin ordenador no se
puede escribir una novela, hoy
en día, además una editorial te
pedirá el disket de la obra).
¿Qué temas prefiero: policiaco (thiller,
negra), histórica, erótica,
bélica, amores, psicológica,
fantástica, etc. Acertar con el
tema acorde con los gustos del
momento supone el éxito de
ventas de la novela, esto
depende de la firma del autor,
la capacidad publicitaria de la
editorial, la publicidad y otras
reglas extra literarias.
2.- Algo muy importante antes de
proseguir. La literatura
artística es libertad, no
reglas, no clasicismo, y mucho
de romanticismo, otro asunto muy
distinto puede ser un informe,
un acta notarial,
jurisprudencia, un libro de
enseñanza un tratado de
historia. Escribir novelas es
como cocinar: un poco de aquí,
otro de allí y mucho amor. Pero
sí que es importante tener algo
que decir, ganas de decir y
talento para decirlo. Quien
empieza con tenacidad sin
desaliento acaba siendo un
escritor de novelas. Siempre se
ha dicho que la práctica hace
maestro, para aprender a
escribir solo existe una regla:
escribir y escribir. Leer es
importante, pero si lees no
escribes. Ya sabes tenacidad y
mucha soledad. Mi consejo sería
que si puedes te dediques a otra
cosa, te dará mas
satisfacciones.
3.- Es de mucho mérito empezar y
darla por terminada, pero no
está al alcance de todos, cuando
una novela se guarda en el cajón
debe estar concluida en
argumentos, unos repasos no les
viene nunca mal, ni no se
termina lo más seguro es que no
se acabe nunca. Pero seguir con
la trama es complicado, porque
se olvidan muchos detalles y
nombres de personajes. Si se
guardan demasiado tiempo
terminarán oxidadas en el cajón.
Lo que sí es aconsejable, es que
una vez se ha dado como
finalizada, terminada, no volver
a releer jamás, porque esto
provocará insatisfacciones.
4.-Una novela es una historia
principal más la suma de otras
pequeñas historias o relatos
anexos o anécdotas que le
suceden a los distintos
personajes. Lo ideal es ir
escribiendo relatos cortos,
aunque no tengan relación entre
ellos, luego tan sólo tenemos
que unirnos, porque no nos
equivoquemos, un escritor
siempre está escribiendo la
misma novela.
5.- Hay que elegir un estilo de
escribir, este es el marchamo
que tiene la pluma del escritor,
su propio estilo, y por ello hay
que luchar y mantener. El
ejemplo más cercano y visual lo
hallamos en los pintores. Ellos,
muchas veces, renuncian a pintar
como otros pintores, y no se
pueden permitir el copiar. Se
puede plagiar pero aplicándolo o
amoldándolo al propio estilo. El
estilo es la persona, y en ello
nos va el sello de ser
diferentes. Un lector debe de
decir voy a leer a este u otro
autor, porque su estilo me
gusta. Cuando Gabriel García
Márquez publicó "Cien años de
soledad", los lectores querían
más realismo mágico, en cambio
su segunda novela fue un fracaso
de ventas porque escribió una
totalmente diferente: "El otoño
del patriarca".
Continuará...
Mas info:
http://www.mundoculturalhispano.com
/spip/article.php3?id_article=2024
Gentileza: M.C.H. [boletin@mundoculturalhispano.com]
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