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1927
Sacco y Vanzeti 1995. - 19/11/05
 
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1927 Sacco y Vanzeti 1995
Editado
por Editorial de FAU
Una lucha y la infamia de
una clase que jamás serán
olvidadas
Corren tiempos difíciles
para los pobres del mundo. Son
momentos de aumento de la
miseria y la desocupación a
escala mundial. Unos países
sufren más que otros este
fenómeno social. Los de abajo de
nuestro Continente han visto
empeorar a pasos agigantados sus
condiciones materiales y
espirituales.
El fenómeno no pertenece a una
dinámica socialmente amorfa.
Pertenece sí a la política
despiadada que la clase
dominante lleva adelante. Desde
hace cerca de dos décadas, con
el impulso arrollador de las
grandes transnacionales, se
profundiza un modelo que se ha
designado como neoliberal.
Son muchos los cambios operados
en el sistema capitalista en
estas últimas tres décadas.
Tantos que bien podríamos hablar
de una nueva etapa histórica,
con especificidades que a ella
le corresponden, de este sistema
de dominación. A tren de ejemplo
digamos que la etapa que hacía
lugar al "Estado de Bienestar"
ha quedado atrás y que hoy
asistimos al achique del Estado
y a la incorporación a la esfera
privada de muchas de las
funciones que, en general, caían
antes en su órbita. Incluso
zonas represivas que eran de su
monopolio.
La articulación de lo político
con lo económico parece haber
sufrido cambios de importancia
en esta etapa. La decisiva
incidencia política a nivel
mundial o de área de las grandes
transnacionales parece ser un
hecho. Un capitalismo salvaje,
cuya "alma" ya fue conocida en
tiempos de Sacco y Vanzetti, se
expresa hoy en un marco
tecnológico y social que cambia
muchos aspectos fundamentales
del mundo actual. Dentro de
estas casi dos décadas últimas
se plasman estos cambios.
Con claridad lo ha dicho Chomsky:
"En general, la década de 1980
aceleró una división mundial
entre un pequeño sector que
disfruta de enormes privilegios,
y una creciente masa de personas
que sufren privaciones y
miseria. A pesar de ser
superfluas para la producción de
riqueza o para el consumo, que
son las únicas funciones
reconocidas por las
instituciones dominantes y su
ideología, a estas personas se
les ha de tener en cuenta de
algún modo. La política social
actual en EE.UU. consiste en
apiñarlos en centros urbanos
donde pueden convertirse las
unas en presas de las otras; o
encerrarlas en las cárceles,
útil factor concomitante de la
guerra de las drogas".
Como rasgos salientes de la
estrategia de la clase
dominante, en esta etapa del
sistema de dominación, podríamos
señalar: revolución tecnológica
al servicio de los poderosos;
mundialización de la economía;
reestructura del poder mundial;
aumento de la dependencia de los
países pobres; nueva
organización del trabajo;
disminución o anulación de
políticas sociales;
desplazamiento del modelo del
Estado de Bienestar; capital
financiero todopoderoso y cierto
sector de él actuando con
autonomía; tecnificación de los
procesos productivos con
reducción de obreros;
flexibilización y desregulación
para dejar las manos libres a
las empresas y anular derechos
laborales; reducción de los
salarios; ataque creciente a los
sindicatos obreros; promoción de
una cultura más descarnadamente
individualista.
Corren tiempos también, y
queremos recalcarlo, en los que
se quiere borrar la memoria de
lucha y resistencia de procesos
y gente que soñó y peleo por un
mundo mejor. En esta tarea no
está sólo la reacción.
En nuestro país se ha venido
dando un proceso que acompaña
las coordenadas de ese modelo
neoliberal que campea en el
mundo. Sabido es, que las
coordenadas políticas
fundamentales vienen dictadas de
afuera. Son organismos
internacionales y la presión
directa de transnacionales las
que indican el que hacer del
gobierno en cuestiones vitales.
El llamado Estado nacional con
determinados grados de
independencia va pasando a la
historia. La brutal y creciente
dependencia es lo real.
Pese a todos los cambios
históricos, muchos de gran
relevancia, una misma línea
brutalmente represiva cruza los
tiempos. La clase dominante
mantiene y acrecienta sus
privilegios a sangre y fuego. Un
23 de Agosto de 1927 los
asesinatos en Boston un 24 de
Agosto del 1994 la bestial
represión y el asesinato de
Morroni y Facal en Uruguay.
Un sistema que no depara en
asesinar y hambrear a los
pueblos.
Distintas épocas y una misma
lucha. El combate por libertad y
justicia también atraviesa los
tiempos.
Sacco y Vanzetti, lección y
ejemplo para todos los tiempos
El episodio de Sacco y Vanzetti
fue y sigue siendo una fuente de
lecciones para el movimiento
popular y para cualquier
intención transformadora. Una de
las cosas que nos permite es
comprender algunos de los
mecanismos de funcionamiento del
sistema de dominación.
Una sociedad fundada sobre el
privilegio económico que reporta
la propiedad privada capitalista
de los medios de producción y
sobre el poder político
centralizado que implica un
orden distinto de privilegios,
cuenta con un conjunto de normas
y organizaciones destinadas a
preservarla. Un aparato
ideológico, con sus poderosos
medios masivos de comunicación,
envuelve y apuntala toda esta
estructura de dominación. El
Estado a través de sus
mecanismos legislativos consagra
un cuerpo jurídico que refrenda
al sistema.
Contrariamente a lo que nos
informa la ideología liberal, el
Poder Judicial no es
independiente del poder político
sino un mecanismo privilegiado
de preservación del sistema de
dominación. En tal sentido se
acomoda a los designios del
poder político-económico y puede
ser el brazo ejecutor de sus
necesidades ocasionales.
Frente a urgencias del poder la
administración de justicia no
resulta otra cosa que una
ridícula parodia de si misma. El
caso Sacco y Vanzetti dan fe de
ello. Como también lo dan en
nuestro tiempo y nuestro país el
episodio de los vascos en el
Hospital Filtro.
Los Estados Unidos de América
habían emergido de la primera
guerra mundial elevado al rango
de potencia de primer orden. Con
anterioridad de décadas se había
realizado una intensa
acumulación de capital y, con
posterioridad a la misma, dichos
capitales se proyectaban fuera
de fronteras; muy
particularmente en México,
Centro América y el Caribe.
América se ufanaba también de su
liberalismo como ideología
oficial . Sin embargo, oscilaba,
entre la hipocresía y el cinismo
toda vez que la sociedad real
transponía los umbrales del
pensamiento dominante y la
respuesta no era la tolerancia
sino la represión en sus
diversas formas. De tal suerte,
mezclada con el prejuicio y la
discriminación social, la
represión se ocupó de una
desenfrenada casería de las
ideas socialistas. En América,
la otra cara del liberalismo
también era la persecución
ideológica, sobre todo cuando su
objetivo era expresado por
luchadores sociales
insobornables como Sacco y
Vanzetti o un Salsedo.
La gran democracia del Norte,
una historia de sangre y fuego
En los años previos a la primera
guerra mundial se forman los
Industrial Workers of the World
(I.W.W.) de inspiración
anarcosindicalista, y que marcan
discrepancia con la actitud
reformista y conservadora de la
A.F.L.
Con la I.W.W. se extiende una
poderosa corriente de lucha. Se
pronunciaron contra la
participación de los EE.UU. en
la guerra.
Es en filas de la I.W.W. que
Bartolomeo Vanzetti y Nicolás
Sacco, dos obreros italianos,
trabajan, ya clandestinamente,
ya públicamente, organizando
sindicatos, editando y
repartiendo propaganda,
recolectando fondos para la
lucha, enfrentando a las
patronales, y a las fuerzas
regresivas, en un momento donde
hacer una huelga era ilegal.
Son momentos en que pagando
salarios miserables
sobreexplotando a la masa de
inmigrantes y negros del sur, se
sigue desarrollando el coloso
norteamericano.
En 1912 invaden Nicaragua para
sofocar el movimiento de Sandino;
en 1914, en plena revolución
Mejicana se apoderan de
Veracruz; en 1915 ocupan
militarmente Haití. En 1916
ocupan militarmente la República
Dominicana. Con pretextos varios
y los marines afirman su poder
económico-político.
En lo interno un hecho como el
siguiente pinta de cuerpo y alma
el ambiente brutalmente
represivo existente. En 1913 los
obreros de las minas de la
Colorado Fuel y la Iron Company,
en Ludlow, están en conflicto.
Elementos policíacos y
patronales irrumpen y rocían con
petróleo las carpas de los
trabajadores y las incendian. 11
niños y 10 mujeres perecieron
entre las llamas. Un ejemplo
brutal, pero no excepcional.
En la post-guerra el descontento
crece y la reciente revolución
en Rusia y las luchas en otros
países de Europa hacían temer a
la burguesía norteamericana.
En este marco el asunto era
perseguir encarnizadamente a los
luchadores sociales, y nada
mejor que acusar de rojo
infiltrado a todo el que levante
la voz.
"Los rojos estaban por todas
partes, en cada esquina y
sobretodo en las fábricas donde
se decía que el salario no
alcanzaba para alimentar y
vestir a sus familias", (Howard
Fast). ¡Cuanta similitud de
miseria para los de abajo a 80
años de la situación descripta!
Desde las más altas esferas se
lanzaban campañas
propagandísticas, destinadas a
ambientar las razzias
policiales. El Ministro de
Justicia, A. Mitchell Palmer
proporcionaba a los diarios
artículos pagados por el
ministerio y destinados a
excitar a la opinión pública
contra los extranjeros y los
izquierdistas.
Arreciaron las deportaciones,
las "desapariciones", las
torturas y asesinatos. Políticos
y militares habían dicho cosas
como: "Los radicales deben ser
primeros fusilados y luego
juzgados". "Me gustaría colgar a
todos los radicales en el patio
de mi casa".
En este contexto bestialmente
represivo aparece el caso del
anarquista Andrea Salsedo.
Sacaba un periódico
revolucionario "Il Domani".
Estuvo preso, no pudieron
comprobarle nada y lo dejaron
libre. Pero en la Primavera de
1920, en una razzia fue
nuevamente detenido y
desapareció.
una razzia fue nuevamente
detenido y desapareció.
En una reunión militante dijo
Vanzetti: "Silencio, que esto es
importante y serio". Era una
carta de Andrea Salsedo, se las
había ingeniado para hacerla
llegar, decía: "Hace seis
semanas que estamos ocultamente
encarcelados. Acusaciones
graves. Situación insoportable".
Se resolvió organizar mítines en
Boston y en ciudades cercanas.
El primero sería el 10 de mayo y
Vanzetti sería el orador. Sacco
por su parte debía encargarse de
aspectos organizativos. Mientras
tanto, por elección de sus
compañeros Vanzetti iría a Nueva
York para denunciar el secuestro
de Salsedo y recolectar fondos
para pagar abogado.
El 3 de mayo asesinaron a
Salsedo. La prensa con total
cinismo dijo que se había
suicidado lanzándose desde el
piso 14 del Park Building. La
policía secreta, que allí tenía
sus oficinas lo había tirado del
edificio después de haberlo
torturado.
En plena actividad relacionada
con este crimen estaban Sacco y
Vanzetti cuando fueron
detenidos.
Algunos datos sobre Sacco y
Vanzetti
Nicola Sacco Italiano de Torre
Maggiore, provincia de Foggia,
nació el 23 de abril de 1891. A
los 17 años, fundamentalmente la
situación de su familia lo llevó
a emigrar.
Llegó a la tierra prometida en
1908, año de hambre y
desocupación. A pesar de tener
conocimientos de mecánica no
encontró trabajo en este oficio.
Los extranjeros no eran
considerados para las tareas
especializadas y apenas si
conseguían trabajo en fábricas.
Trabajó primero como mozo de
agua, consiguiendo luego
colocación como zapatero en la
fábrica de calzados de Kelly.
Cuando estalla la guerra Sacco
se define contra ella. "Esta
guerra no es para empuñar el
fusil... se hace en beneficio de
los grandes millonarios" dirá
más adelante.
En la lucha antibélica organiza
mítines y conferencias. Por esa
época se une a la Federación
socialista Italiana. Rápidamente
es impulsado "por un ardor y
voluntad de acción hacia las
agrupaciones libertarias".
Participa activamente en la
huelga de Middford, y en todas
las luchas por la libertad de
muchos de sus compañeros.
Su capacidad de amor y de
ternura hacia su compañera
Rosina y hacia sus hijos se
vuelca a todos los seres
humanos, a su clase explotada, y
lo impulsa al combate.
Detenido cuando organizaba la
protesta por el asesinato de
Andrea Salsedo, vive en la
cárcel con el convencimiento de
que es el único motivo de su
prisión y que se está condenando
su militancia revolucionaria.
Supera los momentos difíciles,
tiene claro quien es su enemigo,
y se siente orgulloso de su
crimen: "Mi crimen, el único
crimen, del que estoy orgulloso,
es el de haber soñado una vida
mejor, hecha de fraternidad, de
ayuda mutua; de ser, en una
palabra, anarquista, y por ese
crimen tengo el orgullo de
terminar entre las manos del
verdugo".
Dirá en sus momentos finales:
"Yo muero dichoso de añadir mi
nombre oscuro a la lista
gloriosa de los mártires que han
creído en la revolución social y
en la redención humana.
Bartolomeo Vanzetti
Nació en Villafalleto, en el
Piamonte, en 1888. Le gustaba el
estudio pero sólo pudo hacer la
escuela. Empezó a trabajar a los
13 años de edad, eran 15 horas
diarias sin descanso semanal,
sólo tenía un asueto de tres
horas dos veces al mes.
A los 20 años de edad decide
abandonar Italia. Llega a
Norteamérica en 1908. Lo espera
un largo peregrinar en busca de
trabajo, muchos días de hambre,
sin ni siquiera un lugar donde
descansar. Recibe en su andar el
desprecio de los patrones, la
solidaridad de sus iguales. En
su oficio de confitero no
encuentra plaza fija. En muchos
lugares lo echan a los pocos
meses de trabajo. Trabajó de
picapedrero, albañil, foguista,
barredor de nieve.
Hacía jornadas de 12 y 14 horas
en verdaderos tugurios
insalubres, recibiendo, por ser
extranjero, la mitad del jornal
de un norteamericano, de por sí
bajo.
Con ansias de leer y estudiar se
quedaba de noche, después del
trabajo, dormido sobre los
libros.
"Aprendí que la conciencia de
clase no era frase inventada por
los propagandístas, sino que
representaba una fuerza vital,
real, y que aquellos que
comprenden su significado no son
ya simples bestias de carga,
sino seres humanos". Sus
palabras, como sus escritos y
alegatos están llenos de fe en
la clase obrera y en la
revolución.
Se define como ferviente
libertario, como anarquista,
porque siente que "solamente en
la libertad podrá surgir el
hombre a su noble y armoniosa
integridad".
Su convicción clasista y de
pelea lo lleva a participar en
huelgas y mítines, a colaborar
en la creación de sindicatos. Es
en 1913 que comienza a
participar activamente en el
movimiento obrero. En 1916
estalló un gran conflicto en la
Plymouth Cordage Company y allí
estuvo Vanzetti en primera
línea, dirigiendo la huelga.
Salen victoriosos, conquistan
sus reclamos.
Después sufre persecución, es
incluido en las listas negras,
tiene seguimiento policial
durante 18 meses, es el castigo
de la clase dominante. Más
difícil le es entonces conseguir
trabajo.
Cuando es detenido en mayo de
1920, su ocupación es vender
pescado en la calle. No había
abandonado la lucha en ningún
instante, estaba en ese momento
organizando la movilización
contra el asesinato de Salsedo.
Su condición de agitador lo
llevó a la cárcel. "Permanezco
siete horas en un lugar lleno de
gas, 40 minutos en un patio
polvoriento, 16 horas en una
estrecha celda... Tal es mi vida
diaria, salvo en los días de
fiesta en los que debo
permanecer de 21 a 23 horas en
mi jaula".
Después de siete años de
prisión, fue asesinado en la
silla eléctrica.
Hasta el último momento conservó
su actitud firme y digna, todo
un símbolo de ejemplo para la
clase obrera en la que tan
profundamente creía.
Detención y proceso
El 5 de mayo de 1920 fueron
detenidos, por sospechosos. Los
llevaron a la jefatura de
Brockton, en averiguaciones,
como dicen ahora.
El primer interrogatorio fue
claro, la cuestión
ideológico-política era lo
central.
Los ficharon como activistas.
Los tenían adentro. Se trataba
de no dejarlos salir. Impedirles
que volvieran a sembrar
inquietudes por fábricas y
talleres. No encontraron nada
mejor que acusar entonces a
Vanzetti del asalto de
Bridgewater Shoes Co. del 24 de
diciembre de 1919, y luego a
ambos del atraco a la paga de la
fábrica de calzados Slater and
Morrill, de South Baintree,
donde son muertas las dos
personas que trasladaban el
dinero, poco más de15 mil
dólares. Lograban el objetivo,
dos militantes fuera de
circulación.
Las cosas no encajaban bien,
pero a la burguesía y su
justicia ello le importaba poco
y nada. Hoy por hoy lo que está
claro es que Sacco y Vanzetti
eran gente de pueblo, que vivían
para sus hermanos de clase.
Pobres, trabajadores,
luchadores.
Lo otro que está claro es que no
había prueba alguna, de esas que
la justicia del estado de
Massachusetts necesitaba para
procesar.
Pero la decisión estaba tomada.
Se corrieron las disposiciones
legales, se forzaron los
procedimientos y se inventaron
pruebas.
La cosa costó dólares,
violencia, despidos. Pero se
armó.
Primero le hicieron a Vanzetti
un proceso y una condena. Ya
condenado lo engancharon con
Sacco y lo llevaron a la segunda
acusación.
La farsa fue descarada. El
proceso toda una pieza de
hipocresía y cinismo. El odio de
la clase dominante estaba
presente. Los testigos que
presentaba la defensa eran
desestimados y puestos en
ridículo. Hasta la declaración
de un funcionario de la Legación
italiana, que confirmaba la
coartada de Sacco fue
desestimada, a pesar de existir
la declaración jurada del
testimoniante.
En 1927 se presentaron diez
testigos ante el juez
solicitando ser encarcelados:
ellos habían confirmado las
coartadas de Sacco y Vanzetti y
no se les había creído,
entonces, decían acusárseles de
falso testimonio.
La arbitrariedad llegó hasta el
absurdo. Uno de los testigos de
la acusación describió al
acusado en forma minuciosa y
exacta y resultó finalmente que
era corto de vista, su campo
visual no llegaba hasta el
escenario de los hechos.
Al principio no encontraban
quien atestiguara contra ellos.
Entonces emplearon diversos
convencimientos, donde no faltó
el significado patriótico de la
causa.
Lewis Peter, trabajaba en una
fábrica de zapatos, relacionada
con la del atraco. Había sido
testigo presencial, pero no
logró identificar a los
detenidos.
Horas después recuperaba la
memoria; lo habían echado de la
fábrica. Reconoció al acusado
como asesino y recuperó el
empleo. Y como esta acusación
muchas otras.
Sirva de ejemplo la de otro de
los testigos fundamentales:
Splaine. En una primera
instancia no identificó a Sacco,
después de verlo varias veces y
de triquinuelas y presiones de
la policía, dice: "la mano
izquierda estaba colocada sobre
el respaldo del asieno
delantero. Llevaba algo gris que
me pareció una camisa y la cara
era lisa y afeiada. Por aquí
(indicando) era un poco angosta.
La frente era alta. El cabello
estaba peinado para atrás y era,
me parece, de dos a dos y media
pulgada de largo y tenía cejas
obscuras, pero el aspecto era
blanco, el blanco peculiar que
tira a gris. Esta persona habìia
visto a los atracadores de uno y
medio a tres segundos y en
circuntancias muy especiales.
Lola Andrews, otra testigo
principal dirá en confianza a un
conocido: "El gobierno me citó y
quiere que reconozca a esos
hombres, y yo no sé nada acerca
de ellos". Después atestigurá
terminantemente.
Desfilaron 99 testimoniaron por
la defensa, 20 que habían visto
a Vanzetti en su trabajo el día
del atraco, y 55 por la
acusación. Ganó la acusación.
Para redondear la "cristalinidad"
del juicio sólo resta agregar
que el Presidente del jurado era
el presidente de la compañía
contra la cual Vanzetti había
contribuido a organizar la
huelga.
Cuando la ley no alcanza, los
burgueses cambian la ley o la
reacomodan a su gusto, y si no
da para cambiar la ley cambian
los hechos.
Llenas de significado aparecen
las palabras del juez Thayer
cuando informa del proceso ante
los jurados:
"Las leyes garantizan a todos
los ciudadanos por igual los
mismos derechos y privilegios e
imponen a cada uno y a todos los
mismos deberes, obligaciones y
responsabilidades. Para todos
los que deseen aceptar las
bendiciones del gobierno y que
deseen servir con fidelidad y
cariño a aquel mismo gobierno".
Y el fiscal leyó entre las
acusaciones el interrogatorio
que le hicieran a Vanzetti en la
primera noche de su detención,
donde afirmaba: "soy partidario
de cambiar el gobierno, aún por
medio de la violencia si fuera
necesario".
"Yo se que el fallo va a ser
entre dos clases: la clase
oprimida y la clase rica".
Expresó Sacco el día que fue
leída su condena a muerte. Y
Vanzetti reafirmó: "No sólo he
luchado toda mi vida por
desterrar los crímenes, los
crímenes que la ley oficial y la
moral oficial condenan, sino
también el crimen que la moral
oficial y la ley oficial no
condenan y santifican: la
explotación y la opresión del
hombre por el hombre. Y si hay
alguna razón por la cual yo
estoy en esta sala como reo, si
hay alguna razón por la cual
dentro de unos minutos usted va
a condenarme, es por esa razón y
por ninguna otra".
El 14 de julio de 1921 el jurado
los declaró culpables, el 23 de
abril de 1927 el Juez Thayer
dictó la sentencia de muerte.
Ayer, como hoy, el juego sucio y
clasista de la prensa burguesa
La prensa reaccionaria
norteamericana secundó en forma
prolija a la justicia burguesa.
Los condenó de inmediato,
categóricamente.
Preparaban el ánimo del jurado y
el de la población. Nada mejor
para ello que anunciar cosas
como esta: que gente enardecida
se habían abalanzado sobre Sacco
y Vanzetti pretendiendo
lincharlos. La noticia era
falsa. Había que hacer creer que
todos los odiaban.
Con la barba crecida, las ropas
desaliñadas, despeinados,
después de largos
interrogatorios, les tomaban las
fotos. Algún retoque y ya
estaban listos los rostros
asesinos. Al otro día aparecían
en la prensa.
sucias de la justicia,
enterraron las noticias. El caso
desapareció de la prensa,
reapareció con la noticia del
fallo.
Era ahora conveniente echar un
manto de olvido. Si primero fue
la conspiración de las falsas
noticias diarias, ahora venía la
conspiración del silencio. Y
siempre el ocultamiento del
carácter político del proceso.
Pero, no pudieron. La
movilización, de raíz obrera,
rompió el cerco. Los hermanos de
clase fueron los primeros en dar
un paso adelante, y así, con la
lucha decidida fueron
incorporando a más sectores de
la población.
En todo el mundo se formaron
Comités por la Defensa de Sacco
y Vanzetti. En la sede de un
sindicato, en una sala pública
alquilada, en un pequeño
escritorio, en una casa de
familia. Centenares de Comités,
impulsando la lucha, junto a los
sindicatos, junto a la gente de
abajo, junto a las
organizaciones populares.
De Argentina a Méjico, de
Portugal a Rusia, de Inglaterra
a Austria, en el mismo Estados
Unidos. Huelgas, paros
parciales, manifestaciones,
bombas, conmovieron al mundo. A
lo ancho y largo del mundo se
denunciaba el crimen de clase,
el crimen político.
Y entonces, ante el vigor
solidario de los pueblos, la
prensa reaccionario no pudo
mantener su silencio cómplice.
Tiene que informar, referirse a
los diversos recursos que la
defensa presentaba impugnando el
fallo, glosar los alegatos,
informar de las acciones
solidarias. No podía ocultar lo
que ocurría. Pero de todas
maneras, hacían lo imposible por
confundir.
Veamos un ejemplo en aquí en el
Uruguay. El diario "El País", en
su edición del 10 de agosto de
1927 editorializa bajo el
título: "El sentimiento de
humanidad y una explotación
tendenciosa". Dice: "Sacco y
Vanzetti serán en adelante dos
símbolos trágicos del
"capitalismo opresor" y del
"proletariado oprimido". Y la
falsedad de la afirmación se
intenta disimular con lo
terrible de la condena. Porque
Sacco y Vanzetti no han sido
condenados por un delito
social... el delito que se le
imputa es un delito común, la
comisión de dos asesinatos y
robo".
Desde sus poltronas
montevideanas tienden la mano a
sus parientes de clase de los
Estados Unidos y aseguran a
sabiendas que el juicio
prefabricado es justo.
Por su parte el diario "El Día"
dirá el 24 de agosto de 1927, al
día siguiente de la ejecución:
"No estamos autorizados para
afirmar ni negar la culpabilidad
de Sacco y Vanzetti, porque no
es con sentimentalismo sino con
pruebas que ha de abordarse una
cuestión tan delicada. Lo que
condenamos desde el primer
momento y condenaremos siempre,
es la aplicación, la existencia
de la pena de muerte, en el
capítulo de las sanciones del
código criminal de una nación
civilizada de nuestra época". Y
con pena inocultable termina
diciendo el artículo: "Este
error se pagará colocando a
Sacco y Vanzetti en una
categoría a la que seguramente
nunca hubieran pertenecido por
falta de verdaderos
merecimientos: en la de
mártires".
El buen zapatero y el pobre
vendedor de pescado no podían
tener méritos para "El Día".
Estallido solidario en el mundo
Patrones, fuerzas represivas, la
estructura de dominación toda,
se unieron en los distintos
países para enfrentar la
movilización obrero-popular. Si
no podían borrar de los
corazones ardientes la
solidaridad por lo menos
intentarían impedir su
manifestación. Fracasaron
estrepitosamente.
Prohibían los actos y éstos se
realizaban. Acordonaban los
edificios norteamericanos y las
bombas estallaban igualmente.
Amenazaban con despidos, igual
se paraban las fábricas.
Contenían las cosas de un lado y
estallaba en otro.
La conciencia obrera había
acusado el golpe. Sacco y
Vanzetti, trabajadores,
luchadores, simbolizaban la
clase obrera. Era una afrenta a
todos y había que decirlo, había
que marcarlo. Era imperioso
luchar por su vida y por todo lo
que representaban. Eran tiempos
en que no había tanto militante
sindical "maduro y realista".
Y el gesto obrero despertó otras
conciencias. El caso de Post,
ex-subsecretario del
Departamento de Trabajo es un
ejemplo. Se incorpora al Comité
el 17 de Agosto de 1927, luego
de muchas dudas y finalmente
denuncia que la raíz de la
situación se encuentra en las
razzias de 1920 contra los
militantes. El profesor de
Derecho Penal que revive Howard
Fast: "En todo el transcurso de
las vacaciones se sintió
desgarrado entre el deseo de
irse a tomarse unas verdaderas
vacaciones en las montañas o en
la orilla del mar y un
sentimiento de alivio, al poder,
después de todo, estar en
Boston, estudiando y observando
la fase final del caso Sacco y
Vanzetti", y que finalmente
comprende el carácter de clase
del proceso, que ellos saben
arreglar los códigos cuando les
se necesario, y si no armar
pruebas. Que luego de mucho
andar entre carpetas y
documentos descubre lo que los
compañeros habían comprendido
desde el primer momento, y pone
su parte en la lucha.
Abogados, religiosos,
intelectuales, se unieron a los
trabajadores. La lucha combativa
no aísla. La pelea bien
encarada, genera definiciones,
solidaridad. Eso ocurrió.
Por el sentido de esa lucha es
que "El Día" del 7 de agosto de
1927 dice: "Agitar banderas
rojas sobre los condenados y
presentarlos como víctimas de la
venganza de un régimen contra el
cual combatían no tiene sentido
y si lo tiene no es el que
corresponde". Les duele que los
obreros identifiquen al enemigo,
y que lo enfrenten. Preferirían
que se hablara solamente contra
la pena de muerte, que se
enfrentaran sentimientos, ideas,
sin referencia a la burguesía,
al proletariado.
Hubo los que se marginaron. Hubo
dirigentes sindicales que
eligieron el balconeo, la
"cordura". Al fin de cuentas,
decían, ¡Qué podemos hacer
nosotros contra la máquina de la
justicia estatal. Dirigentes
traidores, vacilantes de todo
tipo. De la pasta de ese
espécimen que hoy abunda en
nuestro país.
Las movilizaciones del 27
En la fase final del proceso,
especialmente en el mes de
agosto de 1927, la movilización
se hace más intensa.
Durante el mes de julio hay
paros y manifestaciones en
Argentina. El día 23 estallan
dos bombas en Buenos Aires. Una
en el monumento a Washington y
la otra en una casa de venta de
autos norteamericanos.
El 4 de agosto el gobernador del
estado denegó el pedido de
indulto. Los telegramas
internacionales anunciaban:
"Actos de protesta contra la
condena de Sacco y Vanzetti. Las
embajadas y legaciones
estadounidenses fueron
informadas del fallo del
gobernador para que tomen
precauciones".
Los trabajadores hacen sus
listas negras. En Berlín son
publicadas en la prensa de
izquierda las direcciones de
embajadas, consulados y
agregados militar, naval y
comercial norteamericano. Hacia
los símbolos del gobierno
norteamericano se dirige la
protesta popular. En diversos
lugares se decreta el boicot a
los productos americanos.
El gobernador de Washington hace
un alerta a los extranjeros: los
que participen en mítines contra
el gobierno serán deportados. En
Chicago hay orden de tirar sobre
el primero que se acerque al
Palacio de Justicia.
En la iglesia presbiteriana de
Filadelfia estalla una bomba: el
día anterior el pastor emitió un
discurso condenando a Sacco y
Vanzetti. Policías de particular
detienen a los transeúntes que
llevan paquetes en Nueva York.
En Ginebra las películas
norteamericanas son recibidas
con silbidos, aullidos,
discursos de denuncia.
En París prohiben los mitines.
Los hacen en las afueras. En
Nueva York estalla una bomba en
la casa del alcalde de
Baltimore. En Asunción hay paro
general.
En Estocolmo, en Londres, en
París, en Rusia, en Montevideo,
en Buenos Aires, en Boston,
Rochester, Filadelfia, Scranton,
Tampa, Detroit, Baltimore,
Kansascity, Newark, Hay huelgas.
En la casa de Lewis Mac Hardy
que fue miembro del jurado,
estalla una bomba. En el
Parlamento resuelven hacer una
colecta para pagarle los daños.
Múltiples son las actividades en
el mes de Agosto en la
Argentina: estudiantiles,
obreras, de propaganda. En Bahía
Blanca y Rosario, por ejemplo,
la huelga obrera es general. En
Rosario los huelguistas apedrean
los tranvías y ómnibus que no
pararon, así como las casas de
comercio que están abiertas. Las
tropas están acuarteladas.
En Buenos Aires se paralizan las
actividades el 9 y el 10. El
paro fue total en los servicios
de recolección y limpieza, a
pesar de las amenazas de la
Intendencia que resolvió que el
que faltara esos días era
considerado como habiendo hecho
abandono del trabajo. Pusieron
pizarras en todos los corralones
con la amenaza. En Buenos Aires
las casas norteamericanas no
osaron abrir sus puertas.
Las movilizaciones en Uruguay El
gran paro del día 10 y el
multitudinario mitin del 22 de
agosto de 1927
Muchas fueron las actividades
que se hicieron en Uruguay desde
la detención de Sacco y Vanzetti
en 1920 hasta la fecha de su
asesinato. Hubo actos,
manifestaciones callejeras,
propaganda general, paros
obreros.
La bomba en un cubil yanqui. El
Jefe de Investigaciones de la
Policía había visitado al
ministro norteamericano para
informarle que estaban tomadas
las providencias ante cualquier
atentado. Se habían apostado
policías de civil en los
alrededores de la legación,
consulado y residencia de él. De
nada le valió. El 4 de junio de
1926 fue colocada una bomba en
la legación cuya explosión
provocó importantes destrozos.
La crónica del diario "El Día"
dirá que fueron "detenidas
varias personas sindicadas como
anarquistas y complicadas o
autores de delitos de la misma
calidad que el que noticiamos".
5 militantes anarquistas son
procesados, Rosigna logra burlar
a la represión.
En Uruguay la Federación Obrera
Regional (FORU) y la Unión
Sindical (USU) llaman al paro
general del día 22 de Agosto y
organizan una gran demostración
de protesta. El acto central
será en la Plaza Independencia.
Cuatro serán las columnas de
manifestantes: la del Cerro
avanzando por Carlos M. Ramírez
y Agraciada desembocando en el
Palacio Legislativo, la de Unión
y Maroñas que recorrería General
Flores y se encontraría con la
del Cerro en el Palacio, otra
avanzaría por Av. Italia y la
cuarta partiría directamente de
la ciudad vieja a la Plaza
Independencia. En el Palacio se
haría una oratoria breve y se
partiría por Rondeau hacia Plaza
Libertad para encontrarse con la
columna que viene por 18 de
Julio.
El apoyo fue general, la
concurrencia fue imponente. Una
multitud rodeó la Plaza
Independencia y muchas cuadras
de 18 de Julio, en las
bocacalles la gente estaba
apretujada. Como en aquellos
tiempos no se usaban
altoparlantes ni micrófonos
tuvieron que levantar varias
tribunas. El orador que cerró el
acto, a nombre de la FORU,
propuso que el paro se
prolongara hasta el mediodía del
23, al día siguiente nadie
concurrió al trabajo.
El Paro del día 9 de Agosto
había sido inmenso. Abarcó
también todo el país.
La Jefatura de Policía moviliza
a la guardia republicana. El
ministro de guerra acuartela a
las tropas y hace venir a la
capital al Regimiento 2 de
Caballería que estaba en los
Cerrillos.
Los tranviarios no están
sindicalizados, y como se teme
el contagio destacan una fuerte
custodia militar. Los coches
circulan con custodia armada de
máuseres en la plataforma.
Manini Ríos se queja en la
Cámara porque los ferroviarios
de Peñarol (talleres) pararon, y
reclama custodia del ejército
para la próxima vez.
En Mercedes hay paro y
manifestación. El Comercio
mayorista y minorista también
para. Es el primer paro general
exitoso de esa ciudad. En
Florida, Rocha, Salto, La Paz,
San José hay paralizaciones y
mitines.
El 10 de agosto habrían de ser
electrocutados. Se posterga la
ejecución para dar lugar a otra
instancia judicial.
En Montevideo se plantea
realizar un nuevo paro. Fue
negada la posibilidad de revisar
el proceso. Entonces "El País"
del 20 de agosto bajo el título
"¿Otro paro?", dice: "¿No podrán
los organismos obreros encontrar
otra forma de protesta por Sacco
y Vanzetti o por cualquier otro
asunto?... Todo viene a los
mismo a no trabajar... el paro
del 12, ahora el paro del 22...
¿no podrán protestar por
ejemplo, trabajando el doble?".
La FORU y la USU llaman al paro.
Los sindicatos adhieren: la
Sociedad de Resistencia de
Obreros Panaderos, el Sindicato
Único del Automóvil, el
Sindicato Puestero y Vendedores
Ambulantes, el de Vendedores de
Diarios, el Sindicato de Artes
Gráficas. No faltó el anuncio de
la Federación comercial del
Automóvil y la Cámara de
Comercio del Automóvil
(importadores) diciendo que sus
casas estarían abiertas que ya
se había hecho otro paro, que
son muchos los perjuicios.
Además del paro y mitin en
Montevideo hay también paro y
conferencia en Colonia, Trinidad
y Paysandú.
El 23 de agosto en lo
internacional Una ola de dolor e
indignación recorre el mundo En
Boston se cancelan todos los
permisos para reuniones al aire
libre para el domingo 21. Todos
los policías son concentrados.
En Nueva York se ponen a la
orden a 14.000 policías.
Finalmente, en la madrugada del
23 de agosto, son ejecutados
Sacco y Vanzetti. La democracia
americana estaba dispuesta a
pagar el precio.
En las primeras horas de la
madrugada, al conocerce la
noticia del asesinato, se forma
en Buenos Aires una espontánea
manifestación por la Avenida de
Mayo. Vuelan las sillas de los
cafés, se apedrean las
vidrieras. Los obreros, dice la
prensa, llevaban bulones y
tuercas.
Los choferes paran. Las
centrales obreras preparan el
riguroso boicot a las empresas
norteamericanas. Los
ferroviarios se adhieren y en
algunas líneas se propicia la
idea de no conducir por las
líneas ningún producto
norteamericano. Los portuarios
se aprestan para no trabajar en
los buques norteamericanos ni
desembarcar mercaderías del
mismo origen. Las organizaciones
obreras preparan una lista
negra.
En Córdoba estalla una bomba en
los talleres de la Ford. En el
Departamento de Policía de
Buenos Aires se intenta llevar a
cabo una huelga de hambre por
Sacco y Vanzetti.
En Rosario, ciudad en lucha por
los compañeros asesinados, el
Escuadrón de Seguridad de la
Policía, usando sus armas contra
un grupo de mujeres y niños que
comentaban la ejecución, hiere a
tres niños de bala.
En París la Agencia
Norteamericana de Viajes, al
conocerce la noticia retiró
inmediatamente las banderas
norteamericanas de todos los
automóviles que destinaba al
transporte de turistas.
Se prohiben las manifestaciones,
tanto en las proximidades de la
embajada como en los grandes
bulevares. Se realizan igual.
Las vidrieras de los lujosos
comercios del Boulevard
Sebastopol caen hechas añicos.
Se invaden los cafés de los
Campos Elíseos.
Son arrasados diversos lugares
que frecuentaban los
norteamericanos.
Ya el 22 hay doscientos
detenidos en París, la mitad por
negarse a circular, y 40 agentes
heridos, 10 de ellos, graves.
En Ginebra la enorme multitud
derriba los carteles
norteamericanos, ataca los cine
que proyectan Films yanquis, y
van contra la sede de las
Naciones Unidas.
En Londres se reúnen 6.000
obreros en Hydepark. En
Johanesburgo queman una bandera
americana.
En Sidney, Australia, los jefes
de ferrocarril despidieron a
1.000 obreros que trabajaban en
la construcción de ferrocarriles
y que pararon por Sacco y
Vanzetti. El ayuntamiento de la
ciudad, por el mismo motivo
despidió a 800 obreros y
empleados de la usina eléctrica.
Una manifestación de más de diez
mil personas se congregó en
Londres y el gobierno declaró el
estado de sitio. En Rotterdam,
en Cherburgo, en el Havre,
represión y protesta.
Fueron años de protesta, de
movilizaciones, de acción
directa, reclamando por la vida
de estos ejemplares militantes
obreros y anarquistas. Corrieron
la misma suerte que aquellos
otros obreros y anarquistas de
Chicago. La clase enemiga
repetìa su frase: "hay que
sacarlos del medio, están contra
nuestro sistema". Se ha dicho
recientemente que "las
movilizaciones por Sacco y
Vanzetti movieron tres veces más
perrsonas que la lucha contra la
guerra een Vietnam". Ello da una
clara imagen del sentimiento y
apoyo que envolvió toda esta
larga pelea contra el cinismo
asesino de la clase burguesa y
en defensa de la vida de esos
militantes que tanto
representaban.
Un día después y el "triunfo" de
la burguesía Y "El Día" comenta
entristecido, el 24 de agosto de
1927, "una movilización que
nunca un juicio concitó...
Desgraciadamente todas las
personas que intervinieron en el
asunto, desde el gobernador
Fuller hasta las autoridades
judiciales más elevadas a
quienes se recurrió en última
instancia confirmaron el primer
fallo condenatorio del juez
Thayer... Lo que produjo (esta
movilización) fue una verdadera
agonía".
Las últimas palabras de los
mártires de Boston
"El afecto y el heroísmo de
nuestros compañeros de tdo el
mundo, la implacabilidad del
enemigo, han hecho que en lugar
de haber sido condenados y
muertos en el término de pocos
meses, como habría ocurrido si
nos hubiéseis abandonado a
nosotros mismos, hemos sido
torturados siete años, tres
meses y cinco días, antes de ser
quemados vivos.
Sin embargo, estoy contento de
que haya durado tanto, pues, si
no otra cosa, será una lección
para la reacción americana como
para quitarle por un tiempo las
ganas de desahogar su bestial
sadismo sobre otras víctimas
eventuales que acecha
vorazmente.
Como anarquista me consuela el
saber que si la burguesía me
hubiese dejado vivir todos mis
días no habría podido hacer por
la gran revuelta lo que hice
involuntariamente a través de mi
martirio.
...Nos odian a nosotros y a los
nuestros; son amigos de nuestros
mortales enemigos... Todo el
poder de la reacción esta contra
nosotros.
Sí esta es la última, recibid el
extremo adiós.
¡Mantened en alto nuestra
bandera!
¡Animo compañeros!
Bartolomé Vanzetti.
Muero como he vivido, luchando
por la libertad y por la
justicia. ¡Oh, si pudiera
comunicar a todos que no tengo
nada que ver con ese horrendo
crimen...
Mi corazón está lleno, rebosante
de amor por los míos. ¿Como
despedirrme de vosotros? ¡Oh,
mis queridos amigos, mis bravos
defensores, a todos vosotros el
afecto de mi pobre corazon, a
todos vosotros mi gratitud de
soldado caído por la causa de la
libertad!
...Continuad la soberrbia luucha,
que yo también en lo poco que
pude, he gastado mis energías
por la libertad y por la
independencia humana.
...¿Que culpa tengo si he amado
demasiado la libertad? ¿Por qué
he sido privado de todas las
cosas que hacen deliciosa la
vida? Ningún reflejo de la
propia naturaleza, del cielo
azul y de los esplèndidos
crepúsculos en las tétricas
prisiones construídas por los
hombrres para los hombres. Pero
yo no he llevado mi cruz en
vano. No he sufrido inutilmente.
Mi sacrificio valdrá a la
humanidad a fin de que los
herrmanos no continúen matandose;
para que los niños no continúen
siendo explotados en las
fábricas y privados de aire y
luz.
No está lejos el día en que
habra pan para todas las bocas,
techo para todas las cabezas,
felicidad para todos los
corazones.
Tal triunfo será mío y vuestro,
compañeros y amigos.
Bartolomé Vanzetti.
¡No hay justicia para los pobres
en América!
...¡Oh, compañeros míos,
continuad vuestra gran batalla!
¡Luchad por la gran causa de la
libertad y de la justicia para
todos! ¡Este horror debe
terminar! Mi muerte ayudará a la
gran causa de la humanidad.
Muero como mueren todos los
anarquistas -altivamente,
protestando hasta lo último
contra la injusticia.
...Por eso muero y estoy
orguloso de ello! No palidezco
ni me averguenzo de nada; mi
espíritu es todavía fuerte. Voy
a la muerte con una canción en
los labios y una esperanza en mi
corazón, que no será destruída...
Nicolás Sacco
Queridos amigos y compañeros del
Comité de defensa.
Mañana, inmediatamente después
de la media noche, deberemos
morir en la silla eléctrica.
No tenemos ya ninguna esperanza.
...Hemos decidido, por eso,
escribir esta carta para
expresar nuestro reconocimiento
y admiración por todo lo que
habeís hecho en favor de nuestra
defensa en estos siete años,
cuastro meses y once dias de
lucha.
El hecho de que hayamos perdido
y que debamos partir, no
disminuuye para nada nuestra
actitud y nuesttra apreciación
de vuestra conmovedorra
solidaridad hacia nosotros y
nuestras familias.
Amigos y compañeros: ahora que
la tragedia de este proceso toca
a su fin, unamos nuestros
corazones, nuestros errores,
nuestras derrotas, nuestra
pasión, para las batallas
futuras, para la emancipación
final. Unamos nuestros corazones
en esta hora, la màs negra de
nuestra tragedia. Armaos de
valor, saludad a los amigos y a
los compañeros de ttodo el
mundo. Os abrazamos a todos y os
damos el último adiós, con el
alma desgarrada, pero llena de
amor.
Ahora y siempre un viva a todos
nosotros, un viva a la libertad.
Vuestros en la vida y en la
muerte
Nicolás Sacco - Bartolomé
Vanzetti
Gentileza:
volar@fibertel.com.ar
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