|
|
El nuevo colonialismo español,
Luis Miguel Busto Mauleón. -
10/12/05
 
|
|
El nuevo colonialismo
español.
Luis
Miguel Busto Mauleón.
La división internacional
del trabajo consiste en que unos
países se especializan en ganar
y otros en perder. Nuestra
comarca del mundo, que hoy
llamamos América Latina, fue
precoz: se especializó en perder
desde los remotos tiempos en que
los europeos del Renacimiento se
abalanzaron a través del mar y
le hundieron los dientes en la
garganta. Pasaron los siglos y
América Latina perfeccionó sus
funciones..."
Así comienza el libro de Eduardo
Galeano, 'Las venas abiertas de
América Latina' escrito en 1970.
Treinta y cinco años mas tarde
nada dice que haya cambiado, es
mas, las cosas, sin duda, han
empeorado. Tan solo un pequeño
cambio: la identidad de las
sanguijuelas. Las funciones
perfeccionadas a las que se
refiere el autor hablan de cómo
con el capitalismo fueron las
grandes corporaciones
norteamericanas las que entraron
a saco en el sur del continente
y comenzaron el despojo de
recursos naturales y humanos.
Pero ya a finales del siglo
pasado, como el asesino que
vuelve al lugar del crimen, las
empresas españolas fijaron su
vista en las nuevas
posibilidades del Nuevo Mundo y
como aves de rapiña se lanzaron
a repartirse los despojos. La
clase política sudamericana los
recibió como los salvadores de
la codicia de sus vecinos del
norte porque se trataba de
empresas procedentes de la Madre
patria. Pero para el capitalismo
no hay familia que valga. Ni
patria que se le ponga por
delante.
Las grandes empresas
multinacionales españolas
nacieron en la década de los
ochenta, en una ola de crisis
del capitalismo mundial y en un
marco de apertura de la economía
española al calor de la
integración en la Unión Europea.
Para ser admitida en su seno,
España tuvo que aceptar el
desmantelamiento de su tejido
industrial y la coordinación de
su política agraria con la del
resto de países asociados. A
cambio comenzó a recibir los
fondos estructurales orientados
a financiar la transición hacia
una estructura económica basada
en la oferta de bienes de
consumo y servicios. Pero en
esta lucha por los mercados se
encontró con sus socios europeos
y la inversión se antojó
necesaria dirigirla hacia
América Latina. Se trataba de
una inversión necesaria para
acumular unos capitales que, en
ese marco de competencia, era
complicado importar desde Europa
o incluso crear en la propia
España. El gobierno español jugó
un papel protagonista al
establecer un marco legal
liberalizador que consistió en
la reducción de requisitos
legales para los flujos de
capitales salientes, la
disposición de fondos públicos
para apoyar las inversiones, la
creación de seguros y la firma
de acuerdos bilaterales y
multilatelares para protegerlas.
Las multinacionales españolas, a
remolque de los cambios
estructurales apoyados por el
Banco Mundial y el FMI,
acapararon en esos años parte el
patrimonio y los servicios
públicos latinoamericanos,
rematados a precios de saldo.
Los años 90 se caracterizaron
por la ofensiva
desnacionalizadora que pretendía
reducir la deuda externa a base
de privatizaciones y
exportaciones mientras se
minimizaba el gasto social. Esto
fue aprovechado por las
compañías españolas en expansión
que necesitaban nuevos mercados
y legislaciones mas blandas para
conseguir beneficios jamás
vistos. Vendidos los recursos
nacionales la ofensiva apuntó al
sector servicios donde las
necesidades básicas de millones
de personas quedaron atrapadas
en los monopolios españoles.
Los datos así lo demuestran. Las
empresas multinacionales
españolas invirtieron en los
años 90 alrededor de 40.000
millones de dólares en la compra
de bancos, telecomunicaciones,
energía y otros sectores
estratégicos de Latinoamérica.
Pero lo que debería ser un
factor creador de empleo y
riqueza, tal y como se defiende
desde el mundo empresarial, no
ha sido mas que una nueva
invasión colonial al perseguir
solo el máximo beneficio en el
menor tiempo posible. Es decir,
su único objetivo ha sido el
abaratar costes mermando en lo
posible los sueldos, las
aportaciones fiscales y las
cotizaciones sociales. En muchos
casos se ha llegado, incluso, a
colaborar con gobiernos y
políticas dictatoriales haciendo
cuestionarse el respeto de estas
empresas a los derechos humanos
mas fundamentales. En la
consecución de su único objetivo
no han excluido ningún medio y
con frecuencia han recurrido a
la promoción de guerras y
conflictos inter-étnicos, a la
violación de los derechos
laborales, a la degradación del
medio ambiente, a la corrupción
de funcionarios para apoderarse
de servicios públicos mediante
privatizaciones fraudulentas, a
la monopolización de los medios
de comunicación, a la corrupción
de elites políticas,
intelectuales y de la sociedad
civil y a la financiación de
golpes de estado, de dictaduras
y a otras actividades
criminales.
La política de inversiones en
Sudamérica que comenzaron las
empresas españolas con el
beneplácito de los gobiernos
socialistas todavía se
recrudeció mas con el gobierno
de José María Aznar. Su
enfrentamiento con sus socios
europeos y su acercamiento a la
política norteamericana le dio
mayor margen de maniobra en
América Latina. Esta política se
concreta en la llamada Fundación
Carolina, nacida en el año 2000,
y que agrupaba a las 24
multinacionales españolas mas
importantes. La mayoría de ellas
habían nacido como empresas
públicas y en los últimos años
habían sido privatizadas.
Pertenecían a todos los sectores
económicos y tomaron posiciones
en casi todos los países de la
región. Son muchas las empresas
españolas que comenzaron de
nuevo el viaje en busca del
Nuevo Mundo. Si la devastación
sufrida por parte de los
europeos del Renacimiento, a la
que hace referencia Galeano, fue
el comienzo del desangramiento
sudamericano, esta nueva oleada
puede suponer la puntilla.
Veamos en qué sectores las
multinacionales españolas han
hincado el diente y quiénes son
los vampiros ávidos de sangre.
Sector de Telecomunicaciones:
Telefónica
Telefónica es una empresa
privada que cuenta con 1,7
millones de accionistas directos
y cuyo núcleo duro lo forman La
Caixa y BBVA. Tiene 88,5
millones de clientes, está
presente en 16 países y cuenta
con 157.000 empleados en todo el
mundo. Es la sexta compañía
mundial del sector por
capitalización bursátil, la
quinta empresa de Europa y la
primera de España. Si bien es
cierto que en el campo de las
telecomunicaciones el servicio
se ha extendido y ha mejorado en
algunos aspectos, la entrada de
esta empresa en los diferentes
países latinoamericanos ha
generado muchas irregularidades.
En primer lugar, la mayor
actividad económica de
Telefónica debería haber
significado una mayor
recaudación tributaria. Sin
embargo, diferentes acuerdos de
la compañía con los gobiernos de
turno, le ha posibilitado pagar
menos impuestos. En muchos casos
ha impedido la competencia en el
sector de otras empresas al
contemplar las concesiones
períodos de monopolio. Tampoco
ha sido una generadora de empleo
ya que en muchas ocasiones las
empresas contratistas eran
también españolas y los puestos
de dirección han sido ocupados
por españoles. En este aspecto,
las condiciones laborales han
ido empeorando y la
descentralización de servicios y
la creación de filiales ha
aumentado la subcontratación de
personal para evitar
responsabilidades contractuales
intensificando, además, la
contratación temporal. La
entrada de la multinacional en
los diversos países tampoco ha
supuesto un ahorro para los
consumidores internos siendo el
coste del servicio de telefonía
exageradamente alto. Finalmente,
ha sido una fiel colaboradora
con los gobiernos de turno y,
ante esta relación tan estrecha
con el poder económico y
político el consumidor
latinoamericano ha quedado
desprotegido.
El grupo Telefónica
Latinoamérica, controlado al
100% por Telefónica tiene
presencia en Argentina, Brasil,
Chile, Colombia, Costa Rica,
Ecuador, El Salvador, Guatemala,
Honduras, Nicaragua, Panamá,
Perú, Puerto Rico, República
Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Su mayor volumen de negocio lo
tiene en Argentina por mediación
de Telefónica de Argentina en el
que participa con un 98,03%; en
Brasil a través de Telesp y una
participación del 87,49%; Chile,
con Telefónica CTC Chile y una
participación del 44,89%; y
Perú, en la empresa Telefónica
del Perú y una participación del
98,19%. En el resto de países lo
hace a través de diferentes
empresas de su grupo: Atento,
Telefónica Contenidos,
Telefónica Empresas, Telefónica
Móviles, Terra Networks y TPI
Páginas Amarillas.
El beneficio de Telefónica
Latinoamericana en 2004 fue de
806,6 millones de euros, un
44,4% superior al año 2003.
Sector de hidrocarburos: Repsol
Repsol YPF es una empresa
internacional de petróleo y gas,
con actividades en 28 países y
con mas de 30.00 trabajadores en
nómina. Es una de las diez
mayores petroleras privadas del
mundo y la mayor compañía
privada energética en
Latinoamérica en término de
activos. Tiene una producción de
hidrocarburos de más de 1,1
millones de barriles
equivalentes de petróleo/día y
sus reservas de crudo y gas casi
alcanzan los 5.000 millones de
barriles que se localizan,
fundamentalmente, en
Latinoamérica y en el Norte de
África. Sus principales
accionistas son los grupos
financieros La Caixa y BBVA y
sus actividades se centran en la
exploración y explotación, el
refinamiento y la venta y
distribución de petróleo. Repsol
defiende que "está desarrollando
una estrategia corporativa cuyos
principales pilares son la
protección del medio ambiente,
el establecimiento de una
política de recursos humanos que
potencia la mejora continua de
las relaciones laborales y la
integración de las medidas y
actuaciones concretas que
colaboran al desarrollo de la
sociedad". Pero la realidad es
otra. En un principio ya resulta
extraño que un país como España
aparezca en Sudamérica con una
empresa petrolera cuando ni
tiene petróleo ni tiene grandes
relaciones con los países
productores. En ese marco Repsol
compra empresas públicas
latinoamericanas del sector
hidrocarburos a precios
irrisorios gracias a los
acuerdos político-económicos
bilaterales.
Dos ejemplos: YPF de Argentina
comprada a cambio de bonos para
paliar la deuda externa bajo el
pretexto de la falta de
capacidad financiera. Tras la
compra, en 1999, en un año
multiplicó por cuatro sus
beneficios que llegaron a 1.150
millones de euros siendo un 66%
procedentes de YPF. En 1996 se
vendió el 75% de las acciones de
la refinería de La Pampilla de
Perú a Repsol por 180 millones
de dólares cuando en 1994 había
generado unos ingresos de 657
millones.
Los impactos medioambientales de
sus actuaciones y sobre las
comunidades indígenas distan
mucho de sus objetivos. Las
continuas denuncias apenas
saltan a la luz pero se van
conociendo. Como la destrucción
del parque natural Yasuní en la
amazonía ecuatoriana de 680.000
hectáreas de las cuales un
tercio pertenecen al pueblo
huaoraní; o el humedal
Llancanelo, reserva natural en
Argentina donde la petrolera
quiere perforar ocho nuevos
pozos; o la invasión de 18
territorios indígenas y 4
parques naturales en Bolivia; o
el más conocido que ha llevado a
la multinacional a un pleito con
el pueblo mapuche. Los
beneficios de Repsol YPF en 2004
fueron de 1.950 millones de
euros. Los ingresos operativos
en Europa alcanzaron 29.050
millones de euros; en
Latinoamérica solo 11.760, lo
que demuestra cómo los recursos
naturales de la zona sirven, en
gran parte, para el consumo
europeo.
Sector eléctrico: Endesa
Endesa es una de las mayores
compañías de electricidad de
Europa y es el líder en el
mercado español y en varios
países de Latinoamérica. Fundada
en 1944 como una empresa estatal
para la producción de energía,
fue privatizada en 1998. En la
actualidad, Endesa sirve a más
de 22 millones de clientes de
electricidad y gas a nivel
mundial, emplea a más de 27.000
trabajadores y cuenta con
ingresos en torno a los 18.000
millones de euros. En manos de
grandes corporaciones bursátiles
(Cajamadrid, Chase International...)
se encuentra actualmente su
accionariado revuelto tras la
reciente OPA hostil lanzada por
Gas Natural que, por cierto,
está en manos de Repsol-YPF y La
Caixa.
Durante el año 2004 tuvo unos
beneficios netos de 1.379
millones de euros, aumentando el
5,1% con respecto al año
anterior. Su presencia en
Latinoamérica se plasma en la
empresa Endesa Internacional y
asume la gestión de un amplio
número de empresas,
principalmente Enersis, Endesa
Chile y Chilectra (en Chile);
Edesur, Costanera, Dock Sud y El
Chocón (Argentina); Cien, Endesa
Fortaleza, Ampla y Coelce
(Brasil); Emgesa y Codensa
(Colombia); o Edegel y Edelnor
(Perú).
A pesar de que la entrada de la
multinacional en la zona
conllevó un incremento de la
potencia instalada y del índice
de electrificación también ha
tenido en los últimos años sus
peros. Así, la historia de
ENDESA-España en Chile comienza
cuando ésta llegó a un acuerdo
financiero con un grupo chileno
que representa los más turbios
intereses de la burocracia
estatal bajo la dictadura
militar de Pinochet. El Estado
enajenó el patrimonio público y
estos gestores del aparato
burocrático estatal aparecían
como los únicos beneficiarios en
múltiples sociedades donde se
hacían responsables de toda la
gestión del patrimonio y a su
vez adquirían pequeños paquetes
de acciones. El Estado chileno,
por su parte, interviene siempre
a favor de los empresarios y en
contra de los pueblos
originarios. Los gaseoductos
tendidos en el norte de Chile,
que se llevan los recursos
mineros sin pagar impuestos, se
han construido destrozando
cementerios indígenas,
petroglifos milenarios y sitios
sagrados de las distintas
culturas precolombinas.
Su actividad en Perú también ha
provocado grandes polémicas ya
que la concentración del mercado
entró en conflicto con las leyes
aunque el estado facilitó su
privatización otorgando
impunidad a la multinacional
aunque vulnerando el principio
de igualdad ante la ley. La
primera actuación fue el despido
de trabajadores, primeros los
afiliados al sindicato mas
importante, y la firma de
contratos individuales para
evitar la negociación colectiva.
Finalmente la mayoría de
actividades se subcontrataron
evitando responsabilidades
derivadas del riesgo eléctrico
en el trabajo.
Sector financiero: BBVA
En la década de los 90, el
sector bancario español estuvo
marcado por dos tendencias: la
concentración de poder y la
expansión internacional. Las
entidades españolas, tras un
periodo de fusiones y
adquisiciones, han configurado
un panorama dominado por dos
gigantes: el BBVA y el BSCH. A
su vez comenzaron una expansión
hacia Sudamérica buscando nuevos
mercados con el objetivo de
poder competir con los grandes
bancos europeos. Esta estrategia
estuvo facilitada por la elite
dirigente de los países
latinoamericanos. Su papel en la
economía se centró en el sistema
financiero y en las pensiones
privadas pero sus mayores
irregularidades correspondieron
al ámbito laboral ya que estos
bancos participaban del capital
social de otras multinacionales
españolas, tal y como hemos
visto anteriormente.
El BBVA es la segunda entidad
bancaria española y el año
pasado ganó 2.082 millones de
euros, un 25,8% mas que en 2003
y solo por debajo del BSCH. De
ese beneficio, 1.239 millones de
euros se obtuvieron en sus
filiales latinoamericanas, un
44% del total. Sin embargo, sus
recursos y sus fundaciones para
América Latina para todo el año
pasado fue de 4,9 millones de
euros.
Si bien la entrada de estos
bancos supuso una mejora en el
trato al cliente y la
agilización de sus servicios los
perjuicios ocasionados presentan
un balance totalmente negativo.
La entrada en los diferentes
países se produjo mediante la
adquisición de bancos
nacionales, muchos de ellos
públicos, y en el proceso de
reestructuración quienes
primeros pagaron los costes
fueron los trabajadores. En
Perú, por ejemplo, el 25% de la
plantilla fue despedida, se
aumentó la jornada de trabajo
sin compensación y el
sindicalismo se fue debilitando.
Aunque el ejemplo mas sangrante
es el del BBVA en Argentina: las
adquisiciones de los bancos
locales mediante fusiones y
OPAS, su irrupción en las
telecomunicaciones, en los
fondos de pensiones, en los
servicios públicos, metidos en
la industria del armamento,
especulando con la construcción
inmobiliaria, manteniendo en
secreto la deuda externa privada
de los países mas pobres... para
terminar negando sus escuálidos
ahorros a los pequeños
ahorradores argentinos atrapados
en el 'corralito'.
© Todos los derechos reservados
2004.
www.lafuna.org
Gentileza: Melina Alfaro
[melina.alfaro@gmail.com]
|
|
  |
|
Ir al principio,
|
|
Noticias, opinión, política, derechos humanos, movimientos sociales, informes, latinoamerica |
|
|