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Sangre indígena: El mito del Día
de Acción de Gracias. - 15/12/05
(Estados Unidos)
 
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Sangre indígena: El mito del
Día de Acción de Gracias
Obrero
Revolucionario #883
Todos los niños aprenden en
las escuelas de Estados Unidos
que los peregrinos de la colonia
de Plymouth invitaron a sus
vecinos indígenas a celebrar su
primera cosecha después de su
primer año en Nueva Inglaterra,
que fue un año muy difícil. Pero
la verdad del día de Acción de
Gracias es distinta: es una
historia del genocidio de los
pueblos indígenas y del robo de
sus tierras por colonos
europeos, y de la crueldad del
capitalismo. "En el invierno de
1620 llegó a Norteamérica el
barco inglés Mayflower con 102
exiliados puritanos. Los
indígenas de esas partes ya
habían sido exterminados por una
expedición inglesa que llegó en
1614, dejó la viruela y se llevó
24 indígenas esclavos. La plaga
barrió con las tribus de Nueva
Inglaterra y devastó aldeas
enteras.
Los puritanos construyeron una
colonia llamada la "plantación
de Plymouth" cerca de las ruinas
de la aldea indígena llamada
Pawtuxet y se alimentaron del
maíz que encontraron en los
campos abandonados. Con ellos
vino el único pawtuxet
sobreviviente, llamado Squanto,
que había sido esclavo de los
ingleses y españoles en Europa,
hablaba el idioma de los colonos
y los enseñó a sembrar maíz y a
pescar para alimentarse antes de
la primera cosecha. Squanto
también los ayudó a negociar un
tratado de paz con la tribu
wampanoag, cuyo jefe era
Massasoit.
Todos esos factores ayudaron
mucho a esos colonos. La primera
colonia, fundada en Virginia
años atrás, no logró afincarse.
Gracias a la buena voluntad de
los wampanoag, los puritanos
sobrevivieron el primer año y
pactaron una alianza que les dio
casi dos décadas de paz.
Para celebrar su buena suerte,
el gobernador de la colonia,
William Bradford, declaró tres
días feriados para dar gracias
por la primera cosecha en 1621.
Cómo se robaron la tierra los
puritanos La paz que permitió el
día de Acción de Gracias de 1621
les dio a los puritanos 15 años
de tranquilidad para afincarse
en la costa. Hasta 1629 no había
más de 300 puritanos en
comunidades dispersas y aisladas
de Nueva Inglaterra. Pero su
éxito alentó una invasión de
puritanos que construyeron
pueblos en Massachusetts, al
norte de Plymouth: Boston y
Salem. Durante 10 años llegaron
barcos repletos de colonos.
La gran cantidad de puritanos
que llegó no era tan generosa
como los wampanoag.
Apenas llegaron empezaron a
hablar de "quién es dueño de
esta tierra". Tenían que
resolver eso, no solo por sus
tradiciones anglosajonas sino
porque sus prácticas agrícolas
se basaban en la propiedad del
individuo, no de la comunidad ni
de la tribu. Este debate sobre
la propiedad de la tierra
muestra que el "imperio de la
ley" no quiere decir "proteger
los derechos de las masas
populares".
Algunos puritanos decían que la
tierra pertenecía a los
indígenas, pero los
excomunicaron y expulsaron. El
gobernador Winthrop de
Massachusetts declaró que los
indígenas no habían "dominado"
la tierra y que por tanto, todas
las tierras no cultivadas
deberían ser del "dominio
público", según el derecho
tácito de Inglaterra. O sea, que
le pertenecían al rey. En
resumen, los colonos decidieron
que para apropiarse de tierras
no tenían que consultar con los
indígenas sino solo con el
representante de la corona, o
sea, con el gobernador.
Los puritanos adoptaron un verso
del salmo 2:8: "Pídeme, y te
daré en herencia las naciones,
en propiedad los confines de la
tierra". Desde ese entonces, los
estados colonialistas europeos
han declarado que lo hicieron
por orden de dios: ya sean los
bóers que se apoderaron de
Sudáfrica o los sionistas que se
robaron Palestina.
Los inmigrantes europeos se
apoderaron de tierras y pusieron
a los indígenas a trabajar como
esclavos en ellas. Para 1637 ya
había unos 2000 colonos ingleses
y decidieron seguir avanzando
hacia el interior y aniquilar a
los indígenas.
El nacimiento del "estilo de
combatir estadounidense" En el
valle Connecticut, la poderosa
tribu pequot no había entrado en
una alianza con los ingleses
(como lo habían hecho las tribus
narragansett, wampanoag y
massachusetts). Al principio los
pequot estaban lejos de los
centros de colonización, pero en
1633 los ingleses se robaron las
tierras donde hoy está la ciudad
de Hartford (tierras que los
pequot habían conquistado hacía
poco de otra tribu). Ese mismo
año, los pequot mataron a dos
ingleses que fueron a capturar
esclavos. Los colonos fueron a
buscar a los responsables, pero
los pequot no los entregaron.
Los sacerdotes puritanos citaron
la Epístola a los Romanos 13:2:
"De modo que, quien se opone a
la autoridad, se rebela contra
el orden divino, y los rebeldes
se atraerán sobre sí mismos la
condenación". Los gobiernos
coloniales reunieron una fuerza
armada de 240 hombres bajo el
mando de John Mason. A ellos se
unieron mil guerreros
narragansett. El historiador
Francis Jennings escribe: "Mason
propuso evitar un ataque a los
guerreros pequot, que podría
agobiar a sus tropas inexpertas
y de poca confianza. La batalla,
en sí, no era su propósito. La
batalla es una de dos formas de
destruir la capacidad de luchar
de un enemigo. La masacre puede
cumplir el mismo fin con menos
riesgo, y Mason había resuelto
que la masacre sería su
objetivo".
El ejército colonial rodeó una
aldea fortificada de los pequot
en el río Mystic. Al amanecer,
cuando todos dormían, le prendió
fuego.
William Bradford, gobernador de
Plymouth, escribió: "A los que
escaparon el fuego los pasaron a
cuchillo, algunos
descuartizados, otros
atravesados con sus estoques, de
manera que los despacharon
rápidamente y muy pocos
escaparon. Se concibe que así
destruyeron a unos 400 en esa
ocasión. Era un espectáculo
espantoso verlos arder en el
fuego¼el hedor y la peste eran
horribles, pero la victoria
parecía un dulce sacrificio, y
le rezaron a Dios, que los había
ayudado tan maravillosamente".
El propio Mason escribió: "Se
podría preguntar¼ ¿No deberían
tener más clemencia y compasión
los cristianos? Pero¼a veces las
Escrituras declaran que las
mujeres y los niños deben
perecer con sus padres.¼
Teníamos suficiente luz de la
palabra de Dios para guiar
nuestras acciones".
Unos 350 años más tarde, Ronald
Reagan repitió la frase "una
ciudad luminosa en la colina"
muchas veces en sus discursos.
El descubrimiento de que la
esclavitud da ganancias Lo que
llaman la "guerra pequot" no fue
una guerra: fue una matanza y
una expedición para capturar
esclavos. Los puritanos se
llevaron más de 180 presos.
Después de consultar la biblia
de nuevo, las autoridades
coloniales encontraron en
Levítico 24:44 justificación
para matar a la mayoría de los
hombres pequot y vender como
esclavos a las mujeres y los
niños. Solo quedaron libres unos
500 pequot. En 1975, el número
oficial de pequot que vivían en
Connecticut era 21.
Los ingleses les dieron algunos
presos de guerra a sus aliados
narragansett y massachusetts. Ya
antes de la llegada de los
europeos, los habitantes de
Norteamérica tomaban presos de
guerra de otras tribus como
rehenes y esclavos. El resto de
los presos se los vendieron a
las colonias agrícolas inglesas
de las Antillas, donde los
mataron de trabajo en una nueva
forma de esclavitud al servicio
del emergente mercado mundial
capitalista. Con eso los
mercaderes de Boston hicieron un
descubrimiento muy importante:
las ganancias de la venta de
seres humanos pagaban los gastos
de capturarlos.
Un relato dice que capturar
indígenas para venderlos como
esclavos se volvió una "obsesión
de los especuladores". Estos
primeros mercaderes capitalistas
de Massachusetts empezaron a
hacer que el genocidio pagara.
El tráfico de esclavo--sprimero
indígenas y después africanos en
poco tiempo fue un pilar del
capitalismo mercantil de Nueva
Inglaterra.
Acción de Gracias en la colonia
de Manhattan En 1641 el
gobernador de la colonia
holandesa de Manhattan, de
apellido Kieft, ofreció la
primera "recompensa por un cuero
cabelludo": su gobierno pagaría
dinero por matar indígenas. Un
par de años después, Kieft
ordenó la masacre de los
wappinger, una tribu amiga:
mataron a 80 y patearon las
cabezas como pelotas por las
calles de Manhattan. A uno lo
castraron, lo despellejaron vivo
y lo hicieron comer su propia
carne entre risas del
gobernador. Después Kieft
contrató a un conocido
mercenario de nombre Underhill,
que participó en la guerra
pequot, para cometer una masacre
similar cerca de Stamford,
Connecticut. Los soldados de
Underhill le prendieron candela
al pueblo y pasaron a cuchillo a
500 indígenas.
Se declaró un día de Acción de
Gracias en las iglesias de
Manhattan. Como veremos, los
colonos proclamaron más días de
Acción de Gracias para celebrar
masacres que para celebrar una
buena cosecha o en señal de
amistad.
La conquista de Nueva Inglaterra
Para la década de 1670 había de
30.000 a 40.000 europeos en las
Colonias Unidas de Nueva
Inglaterra; de 6000 a 8000
podían portar armas. Como ya
habían destruido a los pequot,
los colonos de Massachusetts y
Plymouth siguieron con los
wampanoag, la tribu que los
salvó en 1620 y que
probablemente asistió al primer
día de Acción de Gracias.
En 1675 unos wampanoag mataron a
un miembro de su tribu
convertido al cristianismo que
estaba espiando para los
puritanos. Las autoridades de
Plymouth arrestaron y ejecutaron
a tres wampanoag sin consultar
al jefe tribal, el rey Philip.
Como dice Mao Tsetung: "Donde
hay opresión hay resistencia".
Los wampanoag declararon la
guerra.
Los wampanoag aplicaron ciertas
lecciones militares que habían
aprendido: libraron una guerra
de guerrillas contra poblados
aislados y dieron de baja a
muchos soldados puritanos. Los
colonos atacaron y masacraron
las principales poblaciones
indígenas.
Los indígenas mataron a 600
europeos (casi una décima parte
de los hombres adultos de las
colonias de Nueva Inglaterra) y
arrasaron 13 poblados. Pero los
colonos ganaron.
Para celebrar la victoria, los
colonos lanzaron una guerra
total de genocidio contra los
indígenas que quedaban. El
gobierno de Massachusetts
ofreció 20 chelines por cada
cuero cabelludo indígena y 40
chelines por cada preso que se
pudiera vender como esclavo. Le
permitió a los soldados capturar
mujeres y menores de 13 años
para venderlos como esclavos. A
los indígenas que se habían
convertido al cristianismo y que
lucharon a su lado los acusaron
de disparar a la copa de los
árboles durante las batallas con
los "hostiles" y los mataron o
vendieron. A otros indígenas
"pacíficos" de Dartmouth y Dover
los invitaron a negociar o a
buscar refugio en las
factorías¼y de ahí los llevaron
a los barcos de esclavos.
No se sabe cuántos indígenas
vendieron como esclavos, pero en
esa campaña salieron 500
esclavos del puerto de Plymouth.
De los 12.000 indígenas de las
tribus vecinas, probablemente la
mitad murió en combates,
masacres y de hambre.
Después de la guerra del rey
Philip prácticamente no quedaron
indígenas libres en las colonias
inglesas del norte. Un colono
escribió lo siguiente sobre la
colonia de Manhattan: "Ahora
apenas quedan unos pocos indios
en la isla y esos pocos no son
dañinos. Es de admirarse cómo,
curiosamente, han desaparecido
por obra de Dios desde que los
ingleses llegaron a estas
tierras".
En Massachusetts, los colonos
declararon un "día público de
Acción de Gracias" en 1676 pues
"ya casi no queda un nombre ni
una familia de ellos [los
indígenas] y todos han sido
muertos o capturados o han
huido".
Cincuenta y cinco años después
del primer día de Acción de
Gracias, los puritanos habían
destruido a los generosos
wampanoag y todas las otras
tribus vecinas. Al rey Philip de
los wampanoag lo decapitaron y
colgaron su cabeza en un poste
en Plymouth: 24 años después ahí
seguía su cráneo.
Los descendientes de esos
amerindios hoy se encuentran
dondequiera que los mercaderes
puritanos encontraron
compradores de esclavos: las
Antillas, las Azores, Argelia,
España e Inglaterra. Al nieto de
Massasoit, el protector de los
peregrinos cuando llegaron, lo
vendieron como esclavos en
Bermuda.
Fugitivos y rebeldes A pesar de
la destrucción de la vida tribal
y de la esclavitud de los
sobrevivientes, los colonos no
tuvieron paz. La resistencia de
los indígenas continuó de mil
maneras. Sus opresores vivían
con el terror de una revuelta y
trataron de aplastar la
resistencia. El historiador
MacLeod escribe: "Las primeras
`reservas' las crearon para los
`indómitos' irlandeses de Ulster
en 1609. Y el primer agente de
reservas en América, Gookin de
Massachusetts, como muchos otros
inmigrantes americanos había
sido soldado en Irlanda durante
el gobierno de Cromwell".
Los indígenas esclavos no
trabajaban bien y se escapaban.
Para evitar que escaparan, el
gobierno de Massachusetts los
marcaba con un hierro y les
tatuaba la frente y las
mejillas.
En 1695, una ley de
Massachusetts autorizó matar
indígenas: "Cualquier persona,
sea inglés o indio, que
encuentre indios viajando o
escondiéndose en cualquier
pueblo o camino (dentro de
límites especificados) puede
ordenarles que se acerquen y
examinarlos o matarlos como
pueda".
Los colonos del norte tuvieron
que sacar ley tras ley para
controlar la situación. Una ley
de Albany les prohibía a los
esclavos africanos o indígenas
conducir una carreta por la
ciudad; les prohibieron salir de
noche; les prohibieron reunirse.
En Block Island, les daban 10
latigazos si los encontraban en
la calle después de las 9 de la
noche. En 1692 el gobierno de
Massachusetts prohibió los
matrimonios entre blancos y
africanos, indígenas o mulatos y
en 1706 trató de parar la
importación de esclavos
indígenas de otras colonias
porque temía una revuelta de
esclavos.
¿Celebrar? Viendo la historia,
hay que preguntarse: ¿Por qué
celebrar el establecimiento de
los puritanos? Es un hecho que
los amerindios de esos tiempos
no tenían ninguna razón para
celebrarlo.
Un hecho poco conocido: a
Squanto, el "héroe" de los
relatos tradicionales del primer
día de Acción de Gracias, lo
ejecutaron los indígenas por su
traición.
El gobierno de Estados Unidos
organizó celebraciones de ese
primer día de Acción de Gracias
porque le convenía; por eso
inventaron esa fiesta. La
primera celebración nacional la
ordenó George Washington. Luego
Abraham Lincoln decretó que
sería un día feriado durante la
guerra de Secesión (cuando mandó
el ejército a atacar a los sioux
de Minnesota).
Washington y Lincoln fueron dos
presidentes dedicados a forjar
un estado nacional burgués
unificado y el mito del día de
Acción de Gracias cuadraba con
esos planes. Celebra la
"abundancia de la vida
americana" y tapa la naturaleza
brutal de la sociedad que la
fundó.
Este artículo se puede encontrar
en español e inglés en La Neta
del Obrero Revolucionario en:
http://rwor.org
Gentileza: Juanita Velez Taboada
[veleztaboada_juanita@yahoo.com.mx]
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