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Cultura de la marginación,
Sergio León.
- 17/01/06
 
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Cultura de la marginación
Sergio
León*
Las representaciones de las
comunidades pobres en Brasil
muchas veces nos presentan
imágenes de una población que
sólo posee como principales
agentes la exclusión social y la
violencia. Favela es sinónimo de
violencia y narcotráfico. Una
etiqueta muy fácil de imponer a
los más de 4.000 barrios
marginales de Brasil. Sin
embargo, muy pocos saben que los
símbolos más exportables del
país, desde la samba al
carnaval, son productos
culturales surgidos en estos
suburbios.
La favela Cidade de Deus se hizo
famosa en Europa por la película
de mismo nombre del director
Fernando Meirelles, que narra
las guerras del crimen
organizado y las andanzas de una
banda de adolescentes liderada
por un asesino compulsivo, el
sanguinario Zé Pequeño. Esta
interpretación cinematográfica
representa la imagen de unas
comunidades donde muchas veces
las relaciones sociales
traspasan los límites de lo
justo, y así lo tomamos por su
identidad. Con sus trazados
caóticos, las favelas son
delineadas con dibujos de líneas
sinuosas y entrelazadas para
formar tramas laberínticas.
Estructura compuesta por gran
número de divisiones (pasillos
angostos, callejones,
claraboyas) y de resoluciones
espaciales tan complejas en las
que difícilmente podríamos
orientarnos. Un universo cerrado
que mantiene sus propias reglas,
un campo de batalla donde los
moradores son soldados armados.
Un bando de miserables,
asociados a un estado de
barbarie cuyos límites están
determinados por su propia
miseria, que parecen amenazar el
confortable mundo civilizado de
las élites brasileñas.
Dentro de todos estos signos
externos que a primera vista no
ayudan a deshacer el tópico de
marginalidad, la mayoría de la
población lleva una vida alejada
de la violencia. Este mundo de
chabolas se ha convertido en uno
de los mayores focos emisores de
cultura de Brasil. Una cultura
caracterizada por ser
tremendamente joven y
autogestionada. Sin ninguna
ayuda de las autoridades, esta
gente, salida de los guetos y la
pobreza, hace música, moda,
danza o teatro como alternativa
a la violencia. Una marca de
identidad propia y de distinción
que gana hoy visibilidad como la
fuente de significado de un
submundo atrapado por la
marginación estatal y por las
clases altas del país.
El resultado es una cultura
bastante singular, de carácter
local y ciertamente aislada pero
que se conecta con el resto del
país y del mundo gracias a las
poderosas armas de Internet. A
través de Google, el gran
buscador de la Red, se
encuentran páginas referentes a
multitud de proyectos y algunos
incluso con web propia, imagen
corporativa y logotipo. Desde
compañías de teatro hasta una
agencia de fotógrafos. Todo por
un mismo objetivo: mostrar al
mundo la realidad de la favela a
través de su propia gente sin
los tópicos creados desde el
exterior.
Es una cultura conectada a la
Red, de tal modo que existen
favelas que sólo pertenecen al
universo virtual, como es el
caso de la web de Viva Río, una
de las ONG más potentes del
país. Esta organización da
trabajo a un millar de personas
y está presente en 600
comunidades pobres con proyectos
de superación de la violencia,
trabajo para jóvenes y
propuestas de educación y
cultura sobre todo a través de
Internet.
Por otro lado, se encuentra TV
ROC, la primera televisión por
cable hecha y gestionada desde
una comunidad marginal. Se emite
en Rocinha, la favela más grande
de América y una de las más
emblemáticas de Rio de Janeiro
con cerca de 200.000 habitantes.
Por 7 euros al mes toda una
programación compuesta por 25
canales en una ciudad sin
alcantarillado, sin agua
corriente y sin servicio urbano
alguno.
Tony Barros, fotógrafo nacido en
la favela de Cidade de Deus, en
el mismo lugar donde nació el
famoso Zé Pequeño, vive
entregado a la solidaridad con
su comunicad. Desde 2002 dirige
Lente do Sonhos, una escuela de
modelos en la que centenares de
jóvenes favelados de hasta 21
años y de ambos sexos participan
de diferentes actividades como
son la moda, la fotografía o la
danza. "Tenemos a la vez una
cultura supervocal, aislada y
muy conectada con el mundo por
Internet", comentaba el
fotógrafo en una entrevista. Son
las principales características
del auge de una cultura contra
la marginación en espacios donde
la miseria y la pobreza
conforman estos escenarios.
* Periodista
Solidarios 2005 ©
Gentileza: Melina Alfaro [melina.alfaro@gmail.com]
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