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La educación y la gestión
ambiental, Cristian Frers. -
23/01/06
 
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La educación y la gestión
ambiental
Cristian
Frers
Desde siempre la especie
humana ha interaccionado con el
ambiente y lo ha modificado, los
problemas ambientales no son
nuevos. Sin embargo, lo que hace
especialmente preocupante la
situación actual es la
aceleración de esas
modificaciones, su carácter
masivo y la universalidad de sus
consecuencias.
Los problemas ambientales ya no
aparecen como independientes
unos de otros sino que
constituyen elementos que se
relacionan entre sí configurando
una realidad diferente a la
simple acumulación de todos
ellos. Por ello, hoy en día
podemos hablar de algo más que
de simples problemas
ambientales, nos enfrentamos a
una auténtica crisis ambiental y
la gravedad de la crisis se
manifiesta en su carácter local
y global.
Sin embargo, no podemos
limitarnos a percibir esta
crisis como un conflicto en el
que determinados planteamientos
sobre la vida y sobre el mundo
resultan inadecuados. Si somos
conscientes de que sólo en un
ambiente de crisis se consideran
y se desarrollan soluciones
innovadoras, parece claro que
tenemos ante nosotros el desafío
de encontrar en la crisis una
ocasión para reinventar de forma
creativa nuestra manera de
entender y relacionarnos con el
mundo.
¿Cuál es el papel que juega la
educación ambiental y los
educadores ambientales en la
preservación del ambiente y en
el mejoramiento de las
condiciones de bienestar de la
comunidad?
El sencillo hecho de caminar por
el campo y tener contacto con la
naturaleza nos pone de
manifiesto la relación existente
del hombre con ella; cuando
observamos un cultivo, un
riachuelo, un bosque, un jardín,
un lago; cuando nos desplazamos
en un automóvil, en una
bicicleta, en una moto, en una
carreta o en un caballo, estamos
frente a nuestro entorno, es
decir, ambiente. Pero la gran
realidad es que toda la armonía
está en función del ser humano y
es éste, al final, el menos
requerido en la naturaleza para
mantener un equilibrio
biológico, amén de ser el
causante de las degradaciones y
rupturas ambientales.
El ser humano con toda su
inteligencia, como parte del
entorno natural, está en
capacidad de conocer y
transformar un mundo a su antojo
y posibilidades; pero hay un
interrogante que cada día nos
asombra y cuestiona: ¿Realmente
estamos construyendo un mundo
habitable, lleno de aire puro,
de olores agradables, de colores
fascinantes, de formas variadas
y de ecoternura por los que allí
viven, donde se pueda compartir
con armonía, con cariño y con
gusto?
Argentina, necesita poner en
ejecución unas políticas en
educación ambiental que orienten
los esfuerzos de numerosos
grupos que, de manera organizada
o no, realizan acciones
tendientes a racionalizar las
relaciones del ser humano con el
medio natural o transformado.
Necesariamente, esta política
debe tener como referentes, las
estrategias que en este sentido
se han formulado tanto a nivel
internacional como nacional,
dado que la problemática que
pretende soluciones y las
potencialidades que apuntan a
reforzar atraviesan las
fronteras locales y nacionales.
Atendiendo al carácter sistémico
del ambiente, la educación
ambiental debe ser considerada
como el proceso que le permite
al individuo comprender las
relaciones de interdependencia
con el entorno, a partir de
conocimiento reflexivo y crítico
de su realidad biofísica,
social, política, económica y
cultural, para que, a partir de
la apropiación de la realidad
concreta, se puedan generar en
él y su comunidad actitudes de
valoración y respeto por el
ambiente. Estas actitudes, por
supuesto, deben estar enmarcadas
en criterios para el
mejoramiento de la vida y en una
concepción del desarrollo
sostenible.
Es por esto que la ciudad de
Carmen de Areco, debería
impulsar a través de sus
escuelas y colegios un programa
de educación ambiental, dirigido
a niños y jóvenes, para
involucrarlos activamente en el
conocimiento ambiental y en el
manejo de los recursos
naturales. La propuesta, tendría
que entenderse como una acción
complementaria a la formación
educativa en los colegios, ya
que está dirigida a brindar a
niños y jóvenes oportunidades de
aprendizaje, que vinculen la
experiencia cognitiva con la
vivencial, a través de prácticas
de campo, relación con
comunidades campesinas,
excursiones y talleres de
reflexión sobre la gestión de
los recursos naturales.
La propuesta debería promover en
los niños, niñas y jóvenes
valores de respeto a la
diversidad cultural, a la
naturaleza, al trabajo
campesino, de modo que se
favorezca una relación más
estrecha y solidaria entre el
mundo rural y urbano.
Difícilmente se pueda encarar el
tema en forma óptima si no
contamos con ciudadanos que sean
conscientes y se preocupen del
ambiente y sus problemas, que
posean los conocimientos,
actitudes, motivaciones, deseos
y aptitudes necesarias para
trabajar de manera individual y
colectiva en la solución de
problemas actuales y en la
prevención de otros nuevos.
Hechos y actitudes cotidianas,
sencillas, resultan un gran
aporte y denotan ciudadanos
responsables y solidarios con su
entorno: reducir los volúmenes
de residuos que generamos
diariamente evaluando si lo que
compramos es realmente
necesario, evitar los
envoltorios y los envases
descartables, disponer estos
residuos correctamente (en
bolsas adecuadas, bien cerradas
y en el horario correcto), no
tirar basura en la calle, ni en
los arroyos, ni en las bocas de
tormenta, entre otras muchas
acciones.
La educación es, a la vez,
producto social e instrumento de
transformación de la sociedad
donde se inserta. Por lo tanto,
los sistemas educativos son al
mismo tiempo agente y resultado
de los procesos de cambio
social. Ahora bien, si el resto
de los agentes sociales no actúa
en la dirección del cambio, es
muy improbable que el sistema
educativo transforme el complejo
entramado en el que se asientan
las estructuras socioeconómicas,
las relaciones de producción e
intercambio, las pautas de
consumo y, en definitiva, el
modelo de desarrollo
establecido.
Puesto que la educación
ambiental implica un trabajo
interdisciplinario derivado del
carácter sistémico del ambiente
y de la necesidad de aportar los
instrumentos de razonamiento, de
contenido y de acción, desde las
diversas disciplinas, áreas del
conocimiento y perspectivas, el
educador ambiental deberá
responder a tal concepción. Por
otro lado, es importante tener
presente que los procesos de
formación, actualización y
capacitación deben hacer
especial énfasis en el
desarrollo del sentido de
pertenencia a una comunidad, a
una localidad, a una región y a
una nación que tienen
características específicas.
Esto implica la necesidad de
incluir los programas de
educación ambiental en la
planificación y en las políticas
generales, elaboradas a través
de la efectiva participación
social. Demasiadas veces se cae
en la tentación de realizar
acciones atractivas, con una
vistosa puesta en escena y
grandes movimientos de masas,
que no comprometen demasiado ni
cuestionan la gestión que se
realiza. La educación ambiental
debe integrarse con la gestión y
no ser utilizada como
justificación ante las posibles
deficiencias de ésta.
Bajo esta perspectiva, es
sumamente importante que el
educador ambiental, de manera
dinámica, organice sus
actividades escolares en común
acuerdo con sus alumnos,
permitiendo que ellos conozcan,
manejen y practiquen, tanto sus
derechos como sus deberes, los
cuales poseen con sus municipios
y consigo mismos.
El reto que tenemos planteado
hoy en día es el de favorecer la
transición hacia la
sostenibilidad y la equidad,
siendo conscientes de que esta
transición requiere profundos
cambios económicos,
tecnológicos, sociales,
políticos, además de educativos.
Así pues, aun reconociendo las
enormes potencialidades de la
educación ambiental, no podemos
convertirla en una falsa tabla
de salvación.
Las finalidades de la educación
ambiental son:
-Que el ser humano comprenda la
naturaleza compleja del ambiente
resultante de la interacción de
sus aspectos biológicos,
físicos, sociales y culturales.
-Promover una utilización
reflexiva y prudente de los
recursos del universo para la
satisfacción de la necesidades
humanas.
-Contribuir a que se perciba
claramente la importancia del
medio ambiente en las
actividades de desarrollo
económico, social y cultural.
-Favorecer en todos los niveles
una participación responsable y
eficaz de la población en la
concepción y aplicación de las
decisiones que ponen en juego la
calidad del medio natural,
social y cultural.
-Difundir informaciones acerca
de las modalidades de desarrollo
que no repercutan negativamente
sobre el ambiente.
-Mostrar con toda claridad las
interdependencias económicas,
políticas y ecológicas del mundo
moderno en que las decisiones y
comportamientos de todos los
países pueden tener
consecuencias de alcance
internacional.
Cristian
Frers - Técnico Superior en
Gestión Ambiental y Técnico
Superior en Comunicación Social
cristianfrers@hotmail.com
Gentileza: Cristian Frers
[cristianfrers@hotmail.com]
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