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Directores a empujones
Jesús
Salamanca Alonso
La Ley de Calidad de la
Educación, parcialmente derogada
por los socialistas, establecía
un nuevo modelo de dirección de
centros docentes. Todas las
comunidades autónomas han
respetado los principios de
publicidad, mérito y capacidad,
pero ninguna llegó a sobrepasar
el límite democrático como lo
hizo la comunidad de Castilla y
León.
Es precisamente en la
composición de la comisión de
selección donde la
Administración educativa se ha
reservado el derecho a nombrar
tres de los cinco miembros,
garantizándose el derecho de
selección, exclusión y
manipulación. Éste es el punto
que más ha ofendido al
profesorado al soterrar un
principio democrático hace
tiempo consolidado. La merma de
la participación de la comunidad
educativa pone en entredicho
algunos valores que por
desgracia han empezado a
olvidarse en esta comunidad por
conveniencia, comodidad,
apoltronamiento y desidia,
además de desprecio y dejadez
hacia el ciudadano.
Esa merma de participación
democrática ha sido uno de los
puntos donde más se han centrado
las críticas de las
organizaciones sindicales,
asociaciones de padres y madres,
profesorado y equipos directivos
de los centros docentes
públicos.
A todo ello hay que añadir las
numerosas incoherencias en que
se puede incurrir con una
convocatoria como la de
referencia. Pueden darse casos
como que la comisión de
selección rechace a uno o más
candidatos del propio centro y,
sin embargo, alguno de esos
mismos candidatos sea nombrado
con carácter extraordinario por
el propio director o directora
provincial de educación, e
incluso que se nombre un
"advenedizo" por simple interés,
manipulación o tráfico de
influencias. Se da la
circunstancia, en ocasiones, de
obligar al profesorado a asumir
la dirección de un centro
docente sin que exista
nombramiento de ningún tipo:
ello genera problemas de
organización en el propio
centro, dificultades en las
relaciones interinstitucionales,
imposibilidad de configurar el
horario, desconcierto al
elaborar la Programación General
Anual, imposibilidad de
cumplimentar el documento de
organización de centro, dudas a
la hora de asistir a reuniones
de directores, además de la nula
coordinación entre la
Administración y los equipos
directivos. Tales conductas
'delictivas' de la
Administración educativa ponen
en entredicho la convocatoria de
directores a la que nos venimos
refiriendo, así como la desidia,
el desinterés y el
apoltronamiento de la propia
Administración convocante,
cuando se comprueba que
incumplen su propia normativa.
Y por si la incoherencia
mencionada no era suficiente,
existen decenas de centros
educativos públicos en la
Comunidad donde no se han
presentado candidatos a la
elección de directores. En estos
casos, desde las Direcciones
Provinciales de Educación de
Castilla y León, se ha propuesto
como director o directora a
candidatos con los que ni
siquiera se ha contado en muchos
casos y, por si no era
suficiente, llegado el momento
se les niega la información y el
asesoramiento desde las
instancias correspondientes.
Ello es una prueba de cómo en
pleno siglo XXI se sigue
haciendo uso de un procedimiento
dictatorial propio de otros
tiempos, así como del
desconocimiento más vulgar de la
fluida comunicación con el
administrado, a la que siempre
aludía, e insistía en su
permanencia, el anterior
consejero de educación de
Castilla y León, Tomás
Villanueva.
Hoy las formas han cambiado
tanto que los claustros de
profesores han perdido la
confianza en la Administración
educativa autonómica y las
asociaciones de padres y madres
ven cómo desde la Consejería de
Educación se merman sus derechos
de participación democrática en
los centros docentes públicos.
Ante la situación que se ha
creado en Castilla y León, otras
comunidades autónomas observan
sorprendidas, abrumadas y - en
muchos casos - con cierta
lástima, al comprobar el peso
que ha perdido la comunidad en
todos los foros educativos;
pérdida de peso que ha intentado
ser ocultada con el reiterado
comentario sobre el informe PISA
y los resultados de la
comunidad, que tampoco son para
lanzar cohetes durante mucho
tiempo. Si alguien pensó que los
perfiles de los consejeros no
cuentan, deberá aprender a
reinterpretar las situaciones.
En ello, Herrera tiene mucho que
aprender, decir y decidir, sin
retrasar más la solución y los
ceses necesarios, ante la fuerte
crisis que sufre el gobierno de
la comunidad; una crisis que los
últimos cambios no han
subsanado, ya que se han
remodelado instancias
intranscendentes para el
ciudadano, cuando la crisis
aguda y real se encuentra en la
Consejería de Educación y no en
otras instancias inferiores.
Fdo.: Jesús Salamanca
Alonso Profesor de educación de
adultos
Gentileza: Jesús Salamanca
Alonso
[jesaal57@hotmail.com]
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