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África: Sida, infancia y
educación, Imanol Iribar.
- 26/12/05
 
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África: Sida, infancia y
educación
Imanol
Iribar
Agencia Información Solidaria
En octubre, Human Rights
Watch (HRW) publicó un informe,
del que pocos medios se hicieron
eco, sobre este tema y en
noviembre UNICEF, ya con más
eco, hizo público el suyo sobre
el SIDA y la infancia en África.
Más recientemente ONUSIDA he
presentado su informe anual,
difundido ampliamente, hace
apenas una semana.
No se trata de centrar la
atención en las cifras, por
cierto muy llamativas por no
decir escandalosas, de
infectados o muertos por esta
enfermedad, ni tampoco del
número de niños no escolarizados
o que han abandonado la escuela
por causa del SIDA.
Lo verdaderamente impresionante
es, una vez más, el efecto de
esta situación para el futuro
del continente africano.
Estamos cerca, si no lo hemos
hecho ya, de perder una
generación entera en África, en
buena medida por el VIH, y
llevamos camino de perder, al
menos, la siguiente.
Centrando la vista en la
educación, como señala el
informe de HRW, los niños
africanos han enfrentado
obstáculos para acudir a la
escuela desde siempre, pero en
la época del SIDA, estos
obstáculos se hacen cada vez
mayores, sin que parezca que a
los gobiernos de esos países ni
a nosotros nos importe
demasiado.
Los gobiernos no han hecho
demasiado para evitar que muchos
niños abandonen la escuela para
actuar de cuidadores de sus
padres o para ganar el único
sustento de su familia. Lo mismo
ha pasado cuando los padres han
muerto y los niños han perdido
el único impulso para ir a la
escuela. Cuando los niños han
pasado a depender de las
familias extensas o de familias
de acogida, gran número de veces
han sido objeto de explotación
laboral y/o sexual y, casi
siempre, han sido discriminados
respecto a los niños propios de
la familia sin que los gobiernos
hicieran nada. Multitud de
ocasiones, estos niños han
experimentado el ciclo de
enfermedad y muerte en más de
una ocasión cuando padres,
madres, abuelos, tíos.... han
ido cayendo enfermos y muriendo,
hasta que han quedado solos ante
el abandono de sus gobiernos y
cayendo muy frecuentemente en la
explotación.
ONUSIDA habla mucho de los
tratamientos antirretrovirales
como una parte muy importante de
la solución pero, en África, se
están enfrentando a algunos
problemas a la hora de ponerlos
en marcha y están provocando
algún otro donde lo han puesto
en marcha. En el primer caso el
problema es la escasez de
personal sanitario y, donde lo
hay, le falta formación para
llevar adelante los
tratamientos. En el segundo
caso, los problemas que están
causando, es que ONUSIDA y otros
organismos están pagando
salarios de entre tres y diez
veces mayores que al resto de
personal sanitario con la
consiguiente aparición de
corrupción y el abandono de
otros programas al menos tan
importantes como el SIDA, como
la Tuberculosis, la Malaria, los
programas Nutricionales etc, ¿no
sería preferible invertir ese
“sobresueldo del SIDA” en
mejorar toda la sanidad o
mejorar el salario de todo el
personal?
Así que como siempre se ha
venido diciendo y ONUSIDA
mantiene, la Solución tiene que
venir de la prevención y qué
mejor prevención que la
educación, de hecho hay
evidencias que demuestran que a
mayor nivel educativo, menor
riesgo de infección por VIH, se
puede afirmar como hace HRW en
su informe que la educación es
una especie de “vacuna social”
contra el SIDA. Porque es en la
escuela el único lugar donde los
niños van a recibir información
veraz y real sobre esta
enfermedad, su contagio y su
prevención a través del uso del
preservativo. Al mismo tiempo,
mayor nivel educativo da a los
niños mayores capacidades para
oponerse a relaciones sexuales
no deseadas y a matrimonios
demasiado tempranos.
Sin embargo y pese a que en
muchos países hay normativas
gubernamentales de no impedir
que los niños acudan a la
escuela por no poder pagar,
muchos niños son rechazados por
no poder enfrentar el pago de
los libros o los uniformes o por
no poder obtener los documentos
que los acreditan como elegibles
para la gratuidad de la
educación.
Por ello, buena parte de los
fondos destinados a SIDA,
debieran dirigirse a favorecer
las escolarización de los niños,
a impedir que las viudas puedan
ser desposeídas de sus bienes
por ser mujeres, a ofrecer
recompensas o rebajas fiscales a
las familias de acogida de los
huérfanos y también a reforzar
organizaciones sociales de base
que se hagan cargo de los niños
del SIDA. Por otro lado, los
Gobiernos “desarrollados” pueden
donar fondos para estos fines y
también llevar adelante
programas de condonación de
Deuda Externa por inversiones en
educación.
Todo lo demás tendrá su efecto,
pero del estudio de las cifras
ofrecidas en los informe antes
citados se extrae la conclusión
de que es pequeño si no mínimo;
porque, de hecho, la epidemia
sigue extendiéndose a pesar de
los millones de dólares
invertidos en tratamientos. Con
mucho menos dinero, con
inversiones en educación y en
favorecer el acceso a la misma
de todos los niños, no solo los
del SIDA, se puede romper la
dinámica de enfermedad y muerte
que está acabando con una
generación en África.
Imanol Iribar
Médicos Mundi
Gentileza: Agencia de
Información Solidaria
[infosolidaria@infosolidaria.org]
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