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Las razones del último Sartre.-
06/11/05
 
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Las razones del último Sartre
Por
Rafael Ojeda
Hace cien años nació
Jean-Paul Sartre, filósofo,
novelista, dramaturgo e
historiador, gestor de uno de
los movimientos filosóficos de
mayor repercusión en el ambiente
académico e intelectual de
Francia de posguerra. Nacido en
París el 21 de junio de 1905,
quedó huérfano de padre un año
después. En 1924, ingresó a la
Escuela Normal Superior,
encontrándose allí con Paul
Nizan, Merleau-Ponty y Raymond
Aron, sociólogo y teórico de la
historia de quien también
celebramos el centenario.
Tal vez en él, como no en muchos
otros, podemos reconocer al
filósofo de la libertad sin
concesiones, de la consecuencia
extrema -como Bertrand Russell-
y del compromiso político serio,
quien a pesar de la vejez y el
lastre de la ceguera tomó
partido por los jóvenes en las
revueltas de mayo del 68, aunque
sus enemigos hayan divulgado con
maledicencia que había sido
echado fuera y hasta escupido
por los insurgentes de la
Sorbona.
Un anticolonialista que se
pronunció a favor de la
independencia de Argelia, contra
los intereses franceses, quien,
al ser cuestionado unas semanas
antes de su muerte sobre por qué
gran parte de los intelectuales
se habían dejado seducir por los
ideales comunistas, respondiera:
"Porque se trataba de encontrar
un porvenir a la sociedad. La
sociedad tenía que dejar de ser
la porquería que es hoy en todas
partes. Yo no pensaba en cambiar
el mundo por mi solo y por mi
propio pensamiento, pero
divisaba fuerzas sociales que
intentaban avanzar y yo me
convencía de que mi puesto
estaba en medio de ellas".
Con el existencialismo -rótulo
fue impuesto por el filósofo
católico Gabriel Marcel-,
ocurrirá lo mismo que con otras
modas culturales: tras una gran
eclosión deviene el olvido.
Antes ya había sido bajado del
pedestal de la filosofía por los
positivistas lógicos que, como
Rudolf Carnap, lo catalogaron
como ideología. No obstante su
aparato conceptual –angustia,
nausea, nada, absurdo, etc.- fue
enquistándose en el uso
cotidiano, hasta hacerse parte
del folklore citadito.
Algunos dicen que tras la
revelación de su fealdad
decidirá hacerse genial. En Las
palabras escribirá. "mi primera
relación con el mundo fueron los
libros". En 1929 obtuvo la
agregation en filosofía,
ocupando el primer puesto. Allí
conocerá a Simone de Beauvoir,
su compañera para toda la vida.
Después ella dirá en sus
Memorias..: "Cuando yo lo dejé a
comienzos de 1929, sabía que
Sartre jamás saldría de mi
vida".
Y ellos serán el centro de aquel
movimiento cuyo auge entre
1945-50, convulsionará el
bohemio barrio Saint Germain de
Près.
Su filosofía giró en torno a El
ser y la nada, de 1945, y
Crítica de la razón dialéctica,
de 1960. En su etapa
fenomenológica, en contra de los
determinismos esencialistas que
plantean la idea de una
"naturaleza humana", ve al
hombre condenado a la libertad,
y con la necesidad de construir
su propia esencia para seguir
existiendo. Pero con un
posicionamiento del sujeto, que
resulta hostil ante la presencia
del otro, que tiende a hacerlo
objeto.
Sartre ha dicho que, luego de la
comprensión teórica ya no se
puede ser el mismo de antes. Su
comprensión de Marx recién llegó
tras una relectura en la década
del ´50. A partir de ello,
asumirá el compromiso político,
entendiendo las libertades
alienadas en situaciones
concretas, y que la libertad del
sujeto no significará nada sin
la libertad social.
Entonces, luchará contra todo
matiz totalitario, y el
colonialismo, lo cual ocasionará
los atentados contra su vida en
su departamento de la rue
Bonaparte.
Hacia 1964 rechazará el Premio
Nobel, aduciendo razones
ético-políticas: "Yo sé bien que
el premio Nobel en sí mismo, no
es un premio literario del
bloque del oeste, pero es una
realidad lo que han hecho de él
(...) En la situación actual, se
presenta objetivamente este
premio como una distinción
reservada solo a los escritores
del oeste y a los rebeldes del
este.
Bernard-Henri Lévy, en un ensayo
laudatorio, llamó al siglo XX,
El siglo de Sartre. Pero Sartre
también tuvo detractores,
quienes le criticaron su inercia
ante la ocupación alemana en
Francia, pese a que en
1940 fuera recluido en un campo
de prisioneros de guerra nazi.
En 1974, ante el avance de la
ceguera, se verá forzado a dejar
de escribir. No obstante seguirá
hurgando en pos de formas
novedosas de indagación teórica,
sin temor a la originalidad y a
desdecirse. Acercándose,
mientras trabajaba en un libro
sobre la "teoría de los
conjuntos prácticos", que nunca
terminó, a lo que
metodológicamente llamó
"pensamiento plural". E
insólitamente hablará de la
esperanza, la moral y la
fraternidad.
En su último texto. La esperanza
ahora.., un diálogo con Benny
Lévy, publicado en Marzo de
1980, explica esto: "dos
hombres, poco importa la
diferencia de edad, que conocen
bien la historia de la filosofía
y la historia de mis
pensamientos, y que se asocian
para trabajar sobre la moral.
Moral que además entrará en
contradicción con algunas ideas
que tuve.
Al no poder escribir, tuvo la
necesidad de dialogar. Buscó un
secretario para eso, y encontró
a Benny Lévy, que se había
iniciado en la filosofía a los
15 años, a partir de sus obras.
Y lo invitó a participar en la
meditación, experimentando en
esa nueva forma. "Esto resulta
abominable, mi pensamiento
diluido a través de otro",
decía, pero pensaba que la
ventaja de un pensamiento plural
está en que no posee una entrada
privilegiada, sino varias, que
cada quien aborda a su manera.
Sartre morirá el 15 de abril de
1980, tras ser internado por un
edema pulmonar en el hospital de
Broussai, pero sus ideas finales
sobre las fuerzas sociales, que
en solo décadas lucharán como
movimientos de masas,
fragmentados en pos de fines
definidos y particulares, nos
dará las pautas para una agenda
que recién ahora nos detiene: el
ideal del "progreso" sustentado
solo en parcialidades.
Gentileza: Fernando Cass [
cassamar@mixmail.com ]
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