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Hoy como ayer, Cecilia
Bustamante. - 25/11/05
 
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Hoy como ayer
Cecilia
Bustamante
"la gratitud es la
memoria del corazón "
Una fotografía del día de la
graduación...está en alguno de
mis albums, pero no la puedo
encontrar, recurro a la "memoria
del corazón", donde permanecen
las imágenes de la vida que
soñamos vivir y también las
otras de lo que en realidad
llegamos a vivir. Para una
mujer, para un escritor, y mucho
más para un poeta, ambas
realidades se permean una a la
otra en un mundo imaginado.
Habrá para ustedes también el
momento en que recorran
mentalmente y con el corazón
lleno de nostalgia, la promesa
que cada una encerró y que ya no
más inmaduras o desorientadas,
apreciaremos nuestras verdaderas
posibilidades y lo que nos rodeó
y moldeó para su consecución -
verán definidas como hoy yo
misma las veo, aquellas otras
almas que nos fueron diseñando
para el resto de la vida.
Después de medio siglo de
haber comenzado aquella
búsqueda, las adolescentes de
1947, Promoción Julio C. Tello,
han encontrado todas su
respuesta. Algunas de ellas ya
no están con nosotros, pero las
recordamos como prueba de
nuestra propia juventud y de que
el afecto nos enlazó
definitivamente. El pasado y el
presente, adquirieron ya
significado y correspodencia
conforme avanzó el tiempo y
sentimos la presencia de nuestra
maestras sembrando en nosotras
el amor y respeto al
conocimiento, en estas aulas
donde la educación peruana vivió
una época de avanzada bajo la
dirección de Esther Festino de
Ramos Ocampo, quien introdujo en
el país y en el continente junto
con dos educadoras chilenas, el
método Montessori, la escuela
activa. Un método de enseñanza
que daba espacio a la iniciativa
y creatividad de las
estudiantes, que se acercó a la
enseñanza de las ciencias por
medio del arte. En estas aulas
hubo Educación Artística antes
de que ésta se incluyera casi 20
años más tarde a nivel nacional.
Se destacaba la belleza, la paz,
el amor a la naturaleza, lo que
en mcuhas de nosotros dejó
huellas que enmarcarían nuestra
actividad en la vida de la
comunidad, del país.
Personalmente, aquí aprendí
sobre el valor de la fidelidad a
nosotros mismos y la belleza de
la consistencia individual entre
nuestras acciones, valores y
principios, una verdadera
lección sobre nuestra dignidad
humana - y fue una semilla que
no cesa de germinar, detectando,
denunciando, tratando de
corregir con nuestras propias
vidas la injusticia, la pobreza,
la falta de oportunidades.
Varias décadas atrás, en
nuestros uniformes blancos y
azul marino, recibimos nuestros
nuestros diplomas y ramitos de
flores encintados. Esa es la
fotografía que no puedo
encontrar. Estábamos riéndo
fuerte luego de haber roto con
las reglas de formalidad de la
ceremonia, nos dispersamos
alegres en el campo y disparamos
esa foto llamando nuestros
nombres en voz alta, corriendo
llenas de juventud por el campo
de juego al rededor del cual
estaban las pérgolas. Allí en
aquellos años que terminaban
para siempre, habiamos escuchado
respetuosas a nuestras
profesoras sin darnos cuenta
cabal cuánto nos habían formado
e influenciado para el futuro.
Recuerdo los primeros dias de
invierno, grises como siempre es
en Lima, pero asociando el frío,
sin embargo, con la proximidad
de las vacaciones de medio año
en que muchas viajábamos a los
lugares donde vivían y trabajan
nuestros padres. Era después del
desfile de Fiestas Patrias,
luego de haber ensayado nuestra
marcha por las calles de
Magdalena del Mar, al rededor
del colegio. Personalmente, me
lo tomaba en serio lo de ir
todas marciales, era un
actividad deportiva y
patriótica. Mi actividad escolar
preferida era el atletismo y mi
amor más grande era el Perú, sus
tres regiones que ya conocía,
algo nada común en los años 40
que es cuando José María
Arguedas empieza a publicar su
literatura que hablaba del Perú
mestizo. De los cholos, de los
indios, entre los que estaba yo
creciendo y viendo de primera
mano la realidad de la
injusticia de que eran objeto A
través de nuestras profesoras de
Educación Física, Jenny Ramos
Festini y Pepa Lora Risco, había
dedicado grandes esfuerzos a los
deportes que me permitían
emplear mis energías, sentir la
incomparable euforia de tener
"una mente sana en un cuerpo
sano" y de saborear mis pequeños
triunfos. Mis esfuerzos se
vieron premiados por dos
campeonatos deportivos
metropolitanos, uno en salto
largo y otro en cien metros
planos. Hasta hoy, lejos de mi
país, habiendo dedicado más de
treinta años a desplazarme con
mi familia o sola por otros
países, conservo mi Medalla del
Campeonato Metropolitano (salto
largo) de Lima.
Esta actividad me dio acceso
a un mundo muy diferente al del
internado. Mi querida y
pelirroja amiga, Amelita
Michelena - más tarde de Champín
-, era nadadora reconocida.
Todos los chicos se morían por
ella que era tan esbelta. Era de
una familia de deportistas y me
llevó donde su papá quien se
convirtio en mi entrenador y me
hizo entrar al equipo del "Círcolo
Sportivo Italiano". Vinieron
tiempos de fuerte entrenamiento.
Alli me codeé con famosos
deportistas,. Roberto Michelena
me entrenó en varios deportes, y
estaba convencido que sería una
futura campeona. Me hizo
clasificar para los Juegos
Panamericanos, pero a las
finales no asistí. En esos
tiempos no habían becas
deportivas y menos para mujeres.
!Quién hubiera pensado que
del mundo deportivo y después de
haber visto mi foto en las
páginas deportivas del diario
"La Crónica", iba a "saltar" al
mundo literario! Reconozco que
una actividad me preparó para la
otra, incentivando mi sentido de
la belleza, primero a través de
la plasticidad y dominio del
cuerpo; luego por el ansia del
triunfo a través de la limpia
competencia. Tanto escribir como
ser deportista se caracterizan
por la práctica disciplinada de
una actividad.
Después de nuestra
graduación, nos reclamó la vida.
Cada cual partió en busca de sus
sueños, algunas los lograron,
otras a medias, otras los
transformaron. Creo que somos
una generación que ha
contribuido grandemente al país
desde nuestras diversas
profesiones y conforme el
cerrado medio nos permitió. Nos
tocó vivir tiempos en que las
mujeres no tenían mayores
posiblidades, el derecho al voto
fue dado diez años después y
"disfrutamos" de muchas
dictaduras y golpes de estado.
En otras reseñas que aquí
encontrarán, podrán comprobar
cuántas han destacado en sus
profesiones y contribuído a la
comunidad, tal como nos
enseñaron las extraordinarias
educadoras inspiradas por Esther
Festini de Ramos Ocampo,
introductora de la Escuela
Activa en el Perú , educadoras
que ella reunió en el entonces
"Liceo Grau."
Sentí al comenzar estas
líneas que los recuerdos de esos
años inolvidables son una
corriente muy fuerte que me
inunda de sentimiento. Es que
también pesa el recuerdo de las
que se fueron: Anita Raffo,
sembrando lentejas en el jardín,
frente a nuestra pérgola. Tan
alta y serena, cuidaba los
brotes mientras conversábamos
sobre lo que queríamos ser.
Hablábamos siempre del futuro
entre Chela Castro, Amelita,
Eneida Astudillo, Amada
Portugal, Ofelia Stucchi, Nelly
Aibar, Angelita Godenzzi, Olga
Cueva, Meche Torero, Violeta
Donayre, Eloisa Palacios, Maria
Luisa Severine… Norka Febres,
toda modosa. lo que íbamos a
ser. Anita dijo que queria ser
monja, Amelita que queria
casarse con Kiko Champín, Chela
y yo dijimos que queriamos vivir
con Amelita. Viene a la memoria
Lucy Canales, los interminables
ataques de risa, nuestra afición
por coleccionar insectos, ella
traía gusanos peludos. Me
ayudaba a coleccionar arañas.
Las veíamos crecer y
multiplicarse y descubrimos que
se comían unas a otras .
Con Norka y Chela nos
enrolamos en la Escuela de
Bellas Artes de Lima. Alli
pasamos una juventud
maravillosa, conocimos a todos
los que serian los mejores
artistas de esa generacion,
muchos lograron fama
internacional -- y ampliamos
nuestras ideas. También me
matriculé en el cuerpo de Ballet
de la Universidad de San Marcos
que dirigía la emigrada rusa
Thora Darcy. Pronto tuve que
trabajar en oficinas para
pagarme estos estudios. Y tuve
mi primer contacto con los
norteamericanos, me hice
periodista no existía una
escuela de periodismo, Matilde
Pérez Palacio, la fundó más
tarde. En 1954 empecé a publicar
mis primeros poemas. Nos
enseñaron en Bellas Artes
grandes maestros como Sabino
Springett, Ugarte Eléspuru,
Emilio Goyburu, Ricardo Grau,
Ricardo Sánchez, Bruno Rosetti.
De Norka se enamoró el hoy
superfamoso y carísimo pintor
Armando Villegas, se fué del
Perú hace mucho tiempo. Lilia
Sotelo, amiga querida, también
estás en el recuerdo. Y Meche
Torero, es ella la que está en
primer plano en la foto.
Salidas del colegio, conocí
a la familia Torero, su mamá que
preparaba dulces cuando íbamos a
su casa. Pasé mucho tiempo al
lado de Meche, viendo con dolor
nuevo, como se le iba apagando
la vida. Ella tendría apenas 18
años. Mi hermana Marcela fue
también inseparable con la
hermana menor y los lazos se
fortalecieron más y más hasta
ser nuestra vida misma.
Vivo fuera del Perú tres
décadas, pero los vínculos con
muchas compañeras de promoción
no han desaparecido. Hemos
conocido nuestros primeros
amores, estuvimos en los
matrimonios, cuando nacieron los
primeros hijos, cuando llegaron
las penas, siempre estamos
solidarias.. Con Toya Sivirichi
tuvimos un ansiado encuentro en
Austin.. Angelita Godenzzi, en
otro estado de la Unión, me
ayudó por teléfono a identificar
a cada cual en las fotos de las
celebraciones de Agosto del 97.
Converso por teléfono con todas
las que puedo, escribo cuando
puedo y no me contestan tan
fielmente. Nada puede mermar el
calor de estos lazos que
constituyen nuestra vida misma,
la trama de los recuerdos, la
memoria: ese gran paisaje de
diferentes gamas, que abarca más
allá de nombres y años, y que
reconoce la inmensa oportunidad
de haber nacido, tenido acceso a
una buena educación, sentido la
afectuosa guía de los mayores,
su deseo por ayudarnos a que
encontráramos nuestras
vocaciones, su voluntad de tocar
las vidas nuestras para que más
tarde tocáramos la de otros.
A ellas que nos enseñaron a
pensar, a tener orgullo de
nosotras mismas, a tener
principios y objetivos, - va un
agradecimiento largo aunque sea
en la ausencia. A ellas les
dediqué y dedico lo poco o mucho
que me ayudaron a obtener en la
vida. Francisca Palacios, Isabel
de la Peña, Blanca Paz de Novoa,
Jenny Ramos, Pepa Lora, Ada
Sivirichi, Maria Cobián,
Margarita Baroni, Regina Acuña y
a la profesora de matemáticas,
Edelmira Marcos, la que tenía un
pajarito chiroca y a quien pido
perdón por las numerosas veces
que me trepé por las paredes, le
robé caramelos, olí sus
perfumados polvos; también
porque malvadamente, le abri la
puerta de la jaula a su chiroca
. Cuando regresaba y la
encontraba volando a la pajarita
por el dormitorio del internado
se echaba a perseguirla y a
preguntarse en voz alta como
podría haber escapado. Está en
el cielo, rodeada de rombos,
pirámides, rectángulos, su tema
preferido. Debí haber seguido
sus consejos y hacerme "cientifica"
como me aconsejaba, me tomó toda
la vida darme cuenta que la
ciencia y la poesía marchan
parejas.
Nov.1999
"Hoy como ayer (Cecilia
Bustamante) ." Extramares. Ed.
Cecilia Bustamante.
Austin: Editorial Poetas
Antiimperialistas de América. 28
de Septiembre de 2005.
http://cecilia-bustamante.com/extramares/perfil/biografia/article_185.shtml
© Derechos Reservados
Gentileza: Melina Alfaro
[melina.alfaro@gmail.com]
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