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La Carta de la Tierra: una
promesa. - 17/11/05
 
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La Carta de la Tierra: una
promesa
Leonardo
Boff
Los días 6-7 de noviembre se
realizó en Amsterdam un balance
de los 5 años de la aprobación
de la Carta de la Tierra. Este
documento nació como respuesta a
las amenazas que pesan sobre el
planeta, y como forma de pensar
articuladamente los muchos
problemas ecológico-sociales,
con la Tierra como referencia
central. En 1992, con ocasión de
la Cumbre de la Tierra en Rio de
Janeiro, fue propuesto tal
documento que, por razones que
no cabe referir aquí, no fue
aceptado. En su lugar se adoptó
la Declaración de Rio sobre
Medio Ambiente y Desarrollo. De
esta forma, la Agenda 21, el
documento más importante de la
ECO-92, quedó privado de
fundamentación y de una visión
integradora. Insatisfechos, los
organizadores, especialmente
Maurice Strong, de la ONU, y
Mikhail Gorbachev, director de
la Cruz Verde Internacional,
lanzaron la idea de que se
creara un movimiento mundial
para formular una Carta de la
Tierra que naciese desde abajo
hacia arriba. Debería recoger lo
que la humanidad desea y quiere
para su Casa Común, la Tierra.
Después de reuniones previas y
muchas discusiones, se formó en
1997 la Comisión de la Carta de
la Tierra, compuesta por 23
personalidades de los varios
continentes (yo entré por
Brasil), para dar seguimiento a
una consulta mundial y redactar
el texto de la Carta de la
Tierra. Efectivamente, durante
dos años, tuvieron lugar
reuniones que involucraron a 46
países y más de cien mil
personas, desde favelas,
comunidades indígenas,
universidades y centros de
investigación, hasta que a
inicios de marzo de 2000 en el
espacio de la UNESCO en París,
fue aprobado el texto final de
la Carta de la Tierra.
Es uno de los textos más
completos que se han escrito
últimamente, digno de inaugurar
un nuevo milenio. Recoge lo
mejor que el discurso ecológico
ha producido, los resultados más
seguros de las ciencias de la
vida y del universo, con una
gran densidad ética y
espiritual. Todo está
estructurado en cuatro
principios fundamentales,
detallados en 16 proposiciones
de apoyo. Los cuatro principios
son: 1) respetar y cuidar la
comunidad de la vida; 2)
integridad ecológica; 3)
justicia social y económica; 4)
democracia, no-violencia y paz.
El sueño colectivo propuesto no
es el «desarrollo sostenible»,
fruto de la visión
intrasistémica de la economía
política dominante, sino «un
modo de vida sostenible» fruto
del cuidado para con todo ser,
especialmente para con todas las
formas de vida y de
responsabilidad colectiva frente
al destino común de la Tierra y
de la Humanidad. Este sueño
bienaventurado supone entender
«la humanidad como parte de un
vasto universo en evolución» y
la «Tierra como nuestro hogar, y
viva»; implica también «vivir el
espíritu de parentesco con toda
vida», «con reverencia, el
misterio de la existencia, con
gratitud, el don de la vida que
utiliza racionalmente los bienes
escasos para no perjudicar al
capital natural a las
generaciones futuras; ellas
también tienen derecho a un
Planeta sostenible y con buena
calidad de vida.
Las cuatro grandes tendencias de
la ecología –ambiental, social,
mental e integral- están ahí
bien articuladas, con gran
fuerza y belleza. Si es aprobada
por la ONU, la Carta de la
Tierra será agregada a la Carta
de los Derechos Humanos. Así
tendremos una visión holística
de la Tierra y de la Humanidad,
formando un todo orgánico,
sujeto de dignidad y de
derechos.
Gentileza: Melina Alfaro
[melina.alfaro@gmail.com]
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