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Sembrar la palabra, organizar la
palabra y luchar por la palabra . -
25/10/05
 
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Sembrar la palabra, organizar
la palabra y luchar por la
palabra
Una
experiencia de educación popular
con niñas y niños en la villa 31
(bis) de Retiro - Argentina
I
Parte
Presentación
Cuentan
los "viejos" cumpas de la
Agrupación La Dignidad Rebelde
que esta organización popular
nació en y por el Pueblo.
Al poco tiempo de empezar a dar
sus primeros pasos murió para
volver a nacer. Esto sucedió
cuando un día comenzó a recorrer
las calles y los pasillos de
barro y piedra de la villa de
Retiro.
Cuentan que en la villa buscando
fueguitos para calentarse, y
entonces vivir, encontró las
llamitas de un montón de niñas y
niños. Con sus chispas han
incendiado el alma de la
Agrupación La Dignidad Rebelde.
Cuentan que desde ese día los
Rebeldes no dejaron de galopar
por los caminos de la lucha y la
resistencia.
Cuentan que en ese andar de la
mano de los niños y las niñas
aprendieron a pensar y sentir
que una sociedad igualitaria,
libre y justa no sólo es posible
sino necesaria.
Una sociedad linda, buena,
humanizada donde los abuelos y
las abuelas les cuenten a los
niños y a las niñas todos sus
sueños cumplidos; y donde los
más pequeños compartan con los
grandes sus proyectos.
Son los sueños todavía los que
nos pellizcan en nuestro
quehacer. Sueños reales y
eternos que nos dan la esperanza
de un mundo donde los niños y
las niñas puedan vivir su
infancia y adolescencia con
dignidad.
Sueños despiertos son los que se
cumplen. Y se cumplen si vamos
juntos tras él. Cuantos más
tengamos el mismo sueño, más
pronto se va a cumplir. Cuantos
más nos contagiemos ese sueño
más estará presente. Más lo
tendremos cerca y más se lo
podremos contagiar a otros que
no los sueñan todavía.
La Agrupación La Dignidad nació
hace algunos añitos junto a los
sueños de los explotados, los
cabecitas negras, los oprimidos,
los grasas, los marginados, los
villeros.
Durante esos años se hecho del
trabajo popular en el Barrio
Ferroviario de la villa 31 (bis)
en Retiro, un objeto de
reflexión permanente que
permitió ir avanzando frente a
los obstáculos que se fueron
anteponiendo.
Este texto es la palabra de una
experiencia de una organización
popular que encontró un lugar en
el mundo junto a los locos
bajitos.
El propósito del documento es
sistematizar una experiencia de
Educación Popular con niños y
niñas en un lugar donde el Señor
Poder sólo siembra desocupación,
analfabetismo, enfermedades,
violencia, hambre y miseria.
Asimismo se busca develar a
partir de la práctica
política-educativa herramientas
conceptuales que sustentan el
trabajo de base.
Contar esta experiencia de
Educación Popular de la
Agrupación La Dignidad Rebelde
es como mirarse al espejo, pero
este no sólo ve el presente sino
también el pasado. Los rasgos de
hoy, vienen de ayer. Mirarse al
espejo es reconocer la historia
que ha construido. Por eso es
que otro de los objetivos que se
pretenden es reconstruir la
memoria del trabajo de base que
ha venido realizando desde sus
primeros años hasta nuestros
días.
Las reflexiones que puedan
sacarse del quehacer histórico
de la Agrupación La Dignidad
Rebelde pretenden ser un nuevo
punto de partida que ayude a
pararse mejor en el presente y
ser un desafío para seguir
mejorando el trabajo de base en
la villa de Retiro.
Un Alto antes de seguir.
"Sembrando la palabra,
organizando la palabra y luchar
por la palabra" ha sido escrito
por dos cumpas de la Agrupación
La Agrupación La Dignidad
Rebelde. Por lo que ha sido
hecho con toda la objetividad
que su subjetividad le indicaba.
Un Segundo Alto. La experiencia
de Educación Popular con niños y
niñas en la villa (bis) de
Retiro que ha de contarse esta
viva. Por lo tanto, el texto que
presentamos también lo está.
Sería lindo que lo podamos
reescribir con otros cazadores
de Utopías.
Un Tercer Alto. ¡Qué lo
disfruten!
Su y Mono[1]
II
Parte
Contexto de las prácticas
político-pedagógicas.
Lectura del Mundo Antes que
nada, antes de empezar esta
historia sería bueno que podamos
contar la lectura que hace la
Agrupación La Dignidad Rebelde
respecto del mundo, de la
sociedad, en la que toditos y
toditas estamos viviendo.
"Lectura del mundo que implica
una toma de posición. Con
posición tomada, no dejamos de
re-leer el mundo; una lectura es
siempre desde una posición, son
procesos simultáneos y
retroalimentarios."[1] ¿Y cómo
es el mundo que vemos a nuestro
alrededor? Es un mundo
capitalista. El capitalismo es
un sistema social que organiza
las relaciones de los seres
humanos entre sí y con la
naturaleza. Donde el ser es
sinónimo del tener o del
acumular, a costa de despojar a
inmensas mayorías de comida,
abrigo, techo, salud, de la
vida; destruyendo la diversidad
de la naturaleza, el equilibrio
con la Pacha Mama, nuestra Madre
Tierra.
En el capitalismo, existen los
que tienen y los que no tienen.
Unos menos tienen muchito
dinero, fábricas, comercios,
campos, y tantas otras cosas.
Los más, tienen poquitas cosas,
pero tienen saberes y su
capacidad corporal de trabajar o
fuerza de trabajo.
¿Por qué los que son menos,
tienen más, y los que tienen
menos son más? ¿Será porque unos
saben ahorrar y se esfuerzan
mucho, mientras los otros se
gastan todo lo que tienen y son
unos vagos? No. Los capitalistas
tienen grandes riquezas porque
desde hace mucho tiempo vienen
conquistando, colonizando y
explotando a pueblos; saqueando
y destruyendo los recursos
naturales del Planeta Tierra, y
realizando un comercio desigual,
ya que cambian materia prima por
productos manufacturados. Hoy
por hoy continúa la opresión.
El capitalismo sobrevive
explotando al hombre por el
hombre.
Los pueblos no se ponen de
acuerdo para que haya unos que
dominen y otros sean dominados.
Los dominadores ejercen su poder
en forma violenta por medio de
matanzas, asesinatos,
encarcelamientos, violaciones,
torturas, robos, etc. Quienes no
se adecuan al patrón impuesto
por los opresores son
reprimidos, discriminados y
excluidos, por ser pobre, negro,
indígena, inmigrante, mujer,
homosexual, viejo, niño , o por
rebelarse contra la injusticia.
El sistema social capitalismo
deshumaniza. Hombres y mujeres
son transformados en objetos, a
quienes se les niega la
humanidad, la subjetividad, la
posibilidad de elegir y de hacer
la historia.
En el mundo capitalista, la
vida, el amor y la dignidad no
tienen ningún sentido. Para los
capitalistas sólo importa tener
y acumular. Esto es sinónimo de
felicidad.
Dentro de este mundo no podemos
dejar de vislumbrar y sentir el
imperialismo, sea yankee u otro,
que a fin de acaparar mercados y
acumular recursos y riquezas
para un puñado de capitalistas,
no tiene reparos en avanzar
ferozmente en el avasallamiento
de pueblos enteros; en la
destrucción del planeta; en el
asesinato premeditado de
hombres, mujeres, niños, niñas,
jóvenes y ancianos; en la
anulación de las más diversas
culturas… Y estamos aquí, en una
América latina, pues, que ha
dejado atrás un siglo XX, donde
nos han maquillado con promesas
de progreso, de que un sólo
mundo es posible, con anuncios
que han dado por muerte a las
ideologías, que el libre
comercio entre países permitirá
generar empleos y trabajos, toda
una gran mentira de espejitos de
colores. Sólo pobreza, miseria y
hambre ha generado los programas
económicas capitalistas
implementados tanto por
dictaduras militares y/o
gobiernos autodenominados
democráticos.
Avanza el siglo XXI y el Señor
Poder sigue destruyendo y
robando nuestras riquezas a
cambio de sus espejos con
brillos.
Aquí al sur del sur, en
Argentina, quienes nos gobiernan
pretenden conquistarnos con "pan
y circo", con políticas de
seducción, que han fraccionado
al campo popular, manteniéndose
los poderosos en el poder y
perpetuando una situación
estructural de desigualdad
social donde los ricos se siguen
enriqueciendo y los pobres
siguen siendo cada vez más.
Ante este panorama de sumisión
al yugo del poder hegemónico,
que nos anula, que no nos deja
ser ni hacer, que nos impone una
cultura que no nos pertenece,
hombres y mujeres de América
latina encuentran su existencia
resistiendo, como hace más de
quinientos años lo vienen
haciendo los pueblos
originarios. Organizándose y
luchando en selvas, bosques y
montañas, en tierras áridas, en
tierras patagónicas, en las
plazas, en las rutas, en las
calles capitalinas, en las
fábricas recuperadas por los
obreros, en las tierras tomadas
por los campesinos van caminado
por ancho camino niños y niñas,
jóvenes y jóvenas, adultos y
adultas, ancianos y ancianas.
Como dice el Che "ya se los ve
por los caminos un día y otro, a
pie, en marchas sin término de
cientos de kilómetros, para
llegar hasta los "olimpos"
gobernantes a recabar sus
derechos. Ya se les ve, armados
de piedras, de palos, de
machetes, en un lado y otro,
cada día, ocupando las tierras,
afincando sus garfios en las
tierras que les pertenecen y
defendiéndolas con sus vidas; se
les ve, llevando sus cartelones,
sus banderas, sus consignas;
haciéndolas correr en el viento,
por entre las montañas o a lo
largo de los llanos. Y esa ola
de estremecido rencor, de
justicia reclamada, de derecho
pisoteado, que se empieza a
levantar por entre las tierras
de Latinoamérica, esa ola ya no
parará más. Esa ola irá
creciendo cada día que pase.
Porque esa ola la forman los
más, los mayoritarios en todos
los aspectos, los que acumulan
con su trabajo las riquezas,
crean los valores, hacen andar
las ruedas de la historia y que
ahora despiertan del largo sueño
embrutecedor a que los
sometieron."[2] "La Agrupación
La Dignidad Rebelde se posiciona
desde el lugar de los
explotados, los oprimidos y los
marginados para leer el mundo y
transformarlo en función del
proceso histórico y político de
construcción de una sociedad
igualitaria, libre y justa."[3]
[1]
Documento Base de la Agrupación
La Dignidad Rebelde.
[2] Discurso de Ernesto Che
Guevara ante la Asamblea General
de las Naciones Unidas, 11 de
diciembre de 1994.
[3] Documento Base de la
Agrupación La Dignidad Rebelde.
III
Parte
Contexto de las prácticas
político-pedagógicas.
Barrio Ferroviario, Villa 31
(bis).
La problemática social que vive
el pueblo latinoamericano tiene,
como una de sus expresiones
visibles, los asentamientos
poblacionales ubicados en las
ciudades urbanas, denominados
villas "miserias" o villas de
"emergencia".
Las villas constituyen un
recorte socio territorial dentro
de las grandes urbes, en el que
sus pobladores se definen por
una pertenencia territorial
intralocal.
La Agrupación La Dignidad
Rebelde desarrolla su trabajo de
base en la villa de Retiro,
Ciudad de Buenos Aires
(Argentina).
La villa de Retiro esta ubicada
entre los límites de la Estación
Terminal de Ómnibus de Retiro,
las vías férreas del tren
General San Martín, la Av.
Presidente Ramón Castillo y la
calle N° 12.
Específicamente se realiza el
trabajo popular en el Barrio
Ferroviario de la Villa 31 (bis)
de Retiro. Ferroviario por que
su ubicación se encuentra junto
a las vías férreas que llegan a
las Estaciones de Retiro y 31
(bis) hace referencia a que se
encuentra al lado de la
histórica "Villa 31" que tiene
su origen en la década del 40
por asentamientos de
trabajadores, en su mayoría
portuarios y ferroviarios.
El crecimiento de las villas, en
general, da cuenta del
incremento de la pobreza en la
década del `90 causada por las
políticas acordadas en el
Consenso de Washington. Llámense
liberalización económica,
privatización de las empresas
estatales, desregularización del
mundo del trabajo y
descentralización de los
servicios sociales.
En la villa 31 (bis) de Retiro
viven aproximadamente 7.000
familias. Estas están
conformadas mayoritariamente por
niños y niñas.
En el barrio habitan niñas y
niños, jóvenes y jóvenas,
adultas y adultos, ancianos y
ancianas que han llegado a la
ciudad de Buenos Aires desde
tierras muy lejanas y muy
distintas a ésta. Han dejado
atrás campos, montañas, valles,
pueblos, personas queridas e
historias vividas huyendo del
hambre, la desesperación, la
miseria, el sufrimiento. Aquí
han llegado, trayendo sus
colores, sus ritmos, sus bailes,
sus sabores, sus saberes, sus
culturas, sus tonadas, sus
lenguas, sus sueños y su
memoria.
La población adulta en general
no tiene un trabajo estable y
formal; hacen "changas", son
cartoneros, y algunos son
beneficiarios del algún plan
laboral del gobierno. Aquellos
que tienen trabajo, lo tienen en
una situación de explotación
laboral, con sueldos que no
alcanzan para cubrir las
necesidades básicas del grupo
familiar; las cargas horarias
son muy extensas, sin ningún
tipo de descanso; además al no
estar en blanco no tienen
cobertura médica ni social.
Por todas partes, en las casas,
las calles y los pasillos, las
canchitas, los comedores, hay
niños y niñas que andan como
bandadas de pájaros. Sin
embargo, a diferencia de estos,
ellos y ellas no pueden volar
libres.
Tienen el poder de modificar su
entorno y convertir un palo en
un caballo, una caja en un auto,
un dibujo en la más bella de las
obras de arte. Los niños y las
niñas son protagonistas de
cuentos de amor, aventura,
misterio, suspenso, pero los son
en historias ficticias. La
realidad se encarga de negarles
la posibilidad de ser chicos y
chicas. No pueden vivir su
infancia y adolescencia, porque
sistemáticamente el sistema
capitalista viola sus derechos.
Los niños y las niñas de la
villa viven inmersos en
múltiples problemáticas:
analfabetismo, expulsión del
sistema escolar, desnutrición,
explotación laboral,
drogadicción, alcoholismo,
maltrato y discriminación.
Todos ellos y ellas están
excluidos de sus derechos: a
jugar y divertirse, a descansar,
a estar bien alimentados, a
expresarse y dar su opinión, a
recibir amor, a tener una
vivienda confortable, a
educarse, a poder tener acceso
al hospital o una salita de
emergencias...
Los niños y las niñas viven en
una sociedad adultocentríca.
Toda esta hecha y pensada desde
y en función de los adultos. Se
les imponen y asumen
responsabilidades y roles de
adultos. Por ejemplo, muchos
chicos y chicas trabajan,
saliendo a recorrer la ciudad
juntando cartones y latas,
abriendo las puertas de los
taxis, mendigando, vendiendo
artículos en subtes y trenes.
Además de estas modalidades de
trabajo infantil, existen otras
que las realizan especialmente
las niñas, "cargando" con su
condición de género. Son ellas
quienes trabajan dentro de sus
casas, teniendo que cocinar,
limpiar la casa y lavar la ropa
de toda la familia, o sino
quedando a cargo del cuidado de
sus hermanitos o mayores.
La vulneración de los derechos
del niño y la niña impactan en
su crecimiento y desarrollo de
tal forma que condicionan el
presente de los niños y las
niñas, pero también su futuro
que es nuestro también.
IV
Parte
Contexto teórico de las
prácticas educativas
En el caminar junto al Pueblo La
Agrupación La Dignidad Rebelde
ha dado un lugar muy importante
a la formación
política-educativa. De alguna
manera, esta parte del texto
denominada contexto teórico de
las prácticas educativas
representa una síntesis de
muchas experiencias vividas,
talleres y encuentros durante
cinco años. Son puntos de
llegada a los cuales hemos
arribado, ero también son nuevos
puertos para partir a ríos,
mares y océanos llenos de
sueños, esperanzas y rabias.
Conceptualización de la
Educación Popular ¡¡¡¡¡¡¡¡Qué
desafío poder llegar a
conceptualizar qué entiende la
Agrupación La Dignidad Rebelde
con respecto a la Educación
Popular!!!!!!!! No es poca cosa
reflexionar en torno a un
concepto que ha tenido tanta
repercusión en el mundo, y,
particularmente, en el Tercer
Mundo. Educadores,
organizaciones populares,
intelectuales y otras tantas
personas han pasado sus vidas
analizando, reflexionando y
actuando con relación a la
Educación Popular.
¿Por dónde iniciar el camino que
ayude a explicar la noción que
tiene la Agrupación La Dignidad
Rebelde sobre la Educación
Popular?
Quizás para empezar podemos
señalar algo que salta a primera
vista. Se trata de una práctica
educativa relacionada con lo
popular. No es posible separar
en esta denominación los
términos educación y popular.
Creemos interesante examinar
estos dos aspectos sin
dividirlos. Para lo cual, vamos
a intentar tener una
aproximación a la pregunta: ¿qué
entendemos por educación?, para
luego acercarnos al concepto de
popular. Tarea no del todo
sencilla, pero que implica un
gran desafío que queremos
asumir.
La tarea de querer delimitar el
concepto de educación, va a
tropezar con el hecho de que
existen diferentes usos sociales
sobre ésta.
Los usos sociales de la
educación van a estar
íntimamente ligados a la
concepción del mundo que
tengamos. "Una concepción del
mundo implica un conjunto
articulado, sistemático y
coherente de ideas, conceptos,
valores y normas de conducta
práctica que guían nuestra vida
cotidiana."[1] Esta concepción
moldea nuestra visión de cómo
debe ser la sociedad y de qué
lugar juega en ella el ser
humano. Por tal motivo, la
noción de educación va a estar
íntimamente ligada a cómo leamos
al mundo y al lugar que le cabe
al ser humano en este.
Las sociedades establecen los
preceptos doctrinales que han de
guiar a las prácticas
educativas. Estas ideas no son
hechas por la sociedad como un
todo, sino que responden a
perspectivas e intereses de las
clases dominantes para conservar
los elementos básicos de la
estructura social. Aun así las
prácticas educativas se dan en
espacios diversos y hasta
antagónicos que confrontan por
constituirse en discursos
pedagógicos hegemónicos. Es
decir, en los espacios
educativos coexisten componentes
que tienden a la conservación de
las estructuras y las relaciones
sociales, y otros, que tienden a
la transformación de la
sociedad.
Por tal motivo, existen
fundamentalmente dos usos
sociales para la educación: que
sea la vía para corregir las
disfunciones del sistema
socioeconómico imperante, sin
intentar modificación alguna,
sólo adaptaciones; o que sea un
instrumento importante en la
transformación y cambio de las
relaciones sociales de
dominación y las estructuras
sociales de opresión.
Un punto muy importante
vinculado a la noción de
educación es el hecho que ésta
es siempre un acto de
conocimiento. No hay posibilidad
de entender la educación sin
percibir que toda práctica
educativa es siempre una
situación en la cual hay un
cierto objeto a ser conocido por
sujetos cognoscibles.
La educación es siempre una
teoría del conocimiento puesta
en práctica. Entonces, una
práctica educativa responde a
las siguientes preguntas: ¿cómo
conocer?, ¿cuál es la compresión
sobre el acto de conocer?,
¿conocer para qué?, ¿conocer con
quiénes?, ¿conocer en favor de
qué?, ¿conocer contra qué?,
¿conocer a favor de quienes? y
¿conocer contra quiénes?
La pedagogía de la liberación
que sustenta nuestras prácticas
educativas se fundamenta en una
concepción dialéctica del
conocimiento, contraria a la
tradicional epistemología
idealista y positivista.
Uno de los exponentes máximos de
la pedagogía liberadora, Paulo
Freire, "peregrino de lo obvio",
plantea que "la educación es un
acto de conocimiento que implica
praxis, reflexión y acción de
los seres humanos sobre el mundo
para transformarlo."[2] La
pedagogía freireana concibe el
conocimiento como una
construcción social, es un
proceso y no meramente un
producto. "El conocimiento no se
transmite; el conocimiento se
hace, se rehace a través de la
acción transformadora de lo real
y a través de la comprensión
crítica de la transformación que
se ha dado antes o que se puede
dar mañana."[3] Según la
pedagogía tradicional, la
práctica educativa consiste en
la transmisión de diferentes
saberes y valores de generación
en generación, en la cual el
educador es el transmisor de los
conocimientos y el educando es
el receptor pasivo.[4] Para este
enfoque, el objetivo de la
educación es adaptar y
acostumbrar al individuo a la
sociedad en que vive, formándolo
para que se incorpore al
"mercado" laboral a fin de
asegurar y dar continuidad a la
formación socio-económica
vigente.
Hasta aquí hemos analizado el
término de educación, queriendo
destacar la intencionalidad
pedagógica de la educación
popular.
Ahora analizaremos el otro
término en cuestión: popular.
Considerando que éste es el
elemento específico de la
educación popular.
Cuando hablamos de popular
hacemos referencia a un sujeto
colectivo: los oprimidos.
La opresión aparece en la
sociedad a través de diferentes
relaciones de dominación:
opresión de la mujer por el
hombre; del niño o la niña por
el adulto; de los trabajadores
por los patrones, etc.
La opresión la ejercen las
clases opresoras que someten a
las clases oprimidas, al despojo
del tener: alimentación,
trabajo, techo, tierra, salud….
Se trata en definitiva de una
negación del derecho a la vida.
Negando el derecho a vivir,
todos los demás derechos caen.
¿De qué libertad nos hablan,
cuando la experiencia concreta
de cada día niega en los barrios
un plato de comida para los
niños y las niñas, una cama para
dormir, ropa para vestirse, un
salario digno para los papás de
los chicos y las chicas? ¿Acaso
de esa libertad que nos
atribuyen idealmente a cada uno
de nosotros y nosotras?
Junto con los elementos básicos
para la vida, también a las
clases oprimidas se les niega el
saber que pasa por la
"prohibición" del acceso a la
escuela, en la "expulsión" del
sistema educativo, pero
fundamentalmente por el
desprecio de las clases
opresoras a los valores, a las
culturas, al "saber hecho de
experiencia" del pueblo.
Negación que tiene que ver con
una de las características de la
acción conquistadora de los
opresores: la invasión cultural.
Esta consiste en la "penetración
que hacen los invasores en el
contexto social de los
invadidos, imponiendo a éstos su
visión del mundo, en la medida
misma en que frenan su
creatividad, inhibiendo su
expansión."[5] La función
principal de la invasión
cultural radica en imponer la
lógica del pensar de los
opresores a los oprimidos, en
lugar de la suya propia.
La ideología dominante,
perteneciente a las clases
dominantes, se construye y
recrea en la vida cotidiana. A
través de ella se interiorizan
los valores culturales propios
de los opresores y se domestica
a los oprimidos. Pero la clase
opresora no sólo realiza una
invasión cultural, sino que
también saquea al oprimido de su
cultura, su memoria;
destruyéndola, fragmentándola
y/o incorporando elementos
propios del pueblo a la cultura
opresora.
Además de negarles el tener y el
saber a las clases populares se
les impide desarrollar su hacer,
es decir su propia praxis
social. Esto se ve plasmado a
través del monopolio de la
violencia ejercida por los
opresores que matan, reprimen,
persiguen y encarcelan a los
luchadores sociales.
"Las clases opresoras no sólo
impiden la organización del
pueblo como clase capaz de
iniciar un amplio proceso de
transformaciones sociales sino
que intervienen directamente en
los modos de organización del
pueblo, tratando que toda
organización popular no sea una
organización de clase, o por lo
menos no pase de una
organización vacía y "bajo
control" (los sindicatos
reinvicadores de privilegios "neo-capitalistas"
son un ejemplo de eso)."[6] Las
distintas formas de opresión del
"tener", "saber", "hacer" tienen
como corolario la expulsión de
las clases oprimidas de las
instancias de "poder". "El
pueblo no delibera ni gobierna
sino es a través de sus
representantes" dice la
Constitución de la República
Argentina. El poder está en
manos y al servicio de los
opresores, quienes niegan todo
espacio de participación popular
que implique una disputa de su
situación de dominación.
En definitiva la opresión
consiste en la negación de lo
popular, de todo aquello que
pertenece al pueblo, a las
clases populares.
Este acercamiento al término
popular viene a consecuencia de
entender que la educación es
popular en la medida de que su
práctica – en su opción, sus
contendidos, sus objetivos –
contribuye a que las clases
populares vayan encontrando y/o
reconociendo la comprensión de
ser seres para sí.
Tomando estos elementos que
fuimos analizando, es que los
cumpas de la Agrupación La
Dignidad Rebelde entienden a la
Educación Popular "como un
proceso de conocimiento (enseñanza-aprendizaje)
colectivo (educadores-educandos)
en forma de diálogo (horizontal
y participativo) desde una
opción por las clases populares,
para que con ellas, a través de
una acción organizada, se logre
romper con las relaciones
sociales de dominación con el
objetivo de construir una
sociedad igualitaria, libre y
justa. Educación Popular que sea
una instrumento, para la
construcción de Poder Popular,
en el proceso de las luchas
social"[7].
No podemos hablar de una
práctica de Educación Popular
que no esté enmarcada dentro de
una práctica política liberadora
y aportando a este accionar.
[1] Kohan,
Néstor y Korol, Claudia.
Introducción al pensamiento
marxista. Ediciones Madres de
Plaza de Mayo, Editorial Madres
de Plaza de Mayo, Buenos Aires
(2003).
[2] Freire, Paulo. La Educación
como práctica de la libertad.
Editorial Siglo XXI, Argentina
(1974).
[3] Torres, Rosa María Torres.
Educación Popular. Un encuentro
con Paulo Freire. Centro Editor
de América Latina, Buenos Aires
(1994).
[4] Paulo Freire hace una
crítica a la escuela tradicional
denominando a la educación dada
en aquella como bancaria. Dice
al respecto: El educador es
siempre quien educa; el
educando, el que es educado. El
educador es quien
sabe; los
educandos quienes no saben. El
educador es quien piensa, el
sujeto del proceso; los
educandos son los objetivos
pensados. El educador es quien
habla; los educandos quienes
escuchan dócilmente. El educador
es quien disciplina; los
educandos los disciplinados. El
educador es quien opta y
prescribe su opinión; los
educandos quienes siguen la
prescripción. El educador es
quien actúa; los educandos son
aquellos que tienen la ilusión
de que actúan, en la actuación
del educador. El educador es
quien escoge el contenido
programático, los educandos a
quienes jamás escucha, se
acomodan a él. El educador
identifica la autoridad del
saber con su autoridad
funcional, la que opone
antagónicamente a la libertad de
los educandos. Son éstos quienes
deben adaptarse a las
determinaciones de aquél.
Finalmente, el educador es el
sujeto del proceso, los
educandos meros objetos. Freire,
Paulo. Pedagogía del oprimido.
Editorial Siglo XXI, México
(2000).
[5] Op. cit. (Paulo Freire,
2000).
[6] Barreiro, Julio. Educación
Popular y proceso de
concientización. Siglo XXI
Editores, México (1986).
[7] Documento Político de la
Agrupación La Dignidad Rebelde
(2002).
V Parte
Contexto teórico de las
prácticas educativas
Concepción del ser humano y del
mundo desde la Educación Popular
Toda práctica educativa
liberadora, nos dice Paulo
Freire, debe ir precedida de una
concepción del ser humano, a
partir de una situación
existencial concreta, un aquí
(lugar) y un ahora (tiempo) de
la persona. No podemos pensar en
una educación que conciba al ser
humano en forma abstracta,
ahistórica, desligada del mundo,
así como tampoco que niegue al
mundo como una realidad ausente
de los seres humanos.
El ser humano no es sólo un ser
en el mundo; es sobre todo, un
ser con el mundo. No podríamos
concebir un mundo sin personas,
ni personas sin mundo. Sin seres
humanos el mundo no tendría
sentido, ya que el mundo está
constituido por un conjunto de
relaciones, y sólo las personas
son capaces de captar esas
relaciones como seres
inteligentes; sólo el ser humano
puede establecer nuevas
relaciones en el mundo y con él;
sólo por la acción de las
personas el mundo se transforma,
se dinamiza y se crea. Existe
una comunión entre el ser humano
y el mundo.
Como seres inconclusos, las
personas no son, sino que se van
haciendo en su
accionar-reflexivo. La capacidad
de acción y reflexión, propias
del ser humano, están
condicionadas por el mundo, por
la realidad, que también es
inacabada.
Así como no hay seres humanos
sin mundo, ni mundo sin seres
humanos, no puede haber acción y
reflexión fuera de la relación
hombre/mujer-realidad. Es en la
relación del ser humano con el
mundo, que desarrollamos nuestro
accionar-reflexivo.
Transformamos al mundo, y al
hacerlo condicionamos nuestra
acción y reflexión.
De acuerdo a como se establezcan
estas relaciones es que las
personas pueden tener o no
condiciones objetivas para el
ejercicio de una vida más
humana.
La existencia humana radica en
la búsqueda de su realización en
la humanidad. La vocación de las
personas de realizar una tarea
de humanización, se contrapone a
la deshumanización. "Esta última
constituye una distorsión
posible en la historia pero no
es su vocación histórica. Si
admitiéramos que la
deshumanización es vocación
histórica de los seres humanos,
nada nos quedaría por hacer sino
adoptar una actitud cínica o de
total desespero."[1]
La humanización es consecuencia
de una praxis liberadora que va
en búsqueda de una sociedad
donde los pueblos son sujetos
creadores de su destino
histórico. La vocación de los
pueblos es la de "ser más"
libres. "Libertad que no es sólo
una capacidad (aspecto
ontológico) y un derecho radical
(aspecto jurídico), sino que es
además una situación personal y
social de madurez que hace
concretamente posible el
ejercicio de esa capacidad y de
ese derecho."[2]
"La vocación del ser humano de
ser sujeto y no objeto, sólo
podrá desarrollarla en la medida
en que, reflexionando sobre sus
condiciones tempo-espaciales, se
inserte en ellas,
críticamente."[3] En la búsqueda
de su perfección el ser humano
se educa. El hombre y la mujer
deben ser sujetos de su
educación. No pueden ser objeto
de ésta.
[1] Op.
cit. (Paulo Freire, 2000).
[2] Echeverría, J. Javier.
Escuela y Concientización.
Espacio Editorial, Buenos Aires
(1993).
[3] Paulo Freire. Educación y
Cambio. Editorial Galerna,
Buenos Aires (1985).
VI
Parte
Contexto teórico de las
prácticas educativas
Dimensión política de la
Educación Popular
Las prácticas de educación
popular están fundamentadas en
una lectura del mundo a través
de la cual se constata e
interpreta la realidad social.
La naturaleza política de la
educación popular radica en una
toma de posición con respecto al
contexto en que vivimos. Este
posicionamiento supone para
<st1:PersonName w:st="on"
ProductID="la Agrupación La">la
Agrupación La</st1:PersonName>
Dignidad Rebelde reconocer e
interpretar que "la estructura
sobre la que se organiza y
funciona la sociedad se basa en
el egoísmo, la acumulación
material, la opresión y la
explotación del ser humano por
el ser humano; nos mantiene
esclavos de un sistema económico
capitalista donde la propiedad
privada vale más que la vida, el
dinero transforma al amor en una
mercancía y la dignidad es
comprada con unas migajas por el
Señor Poder."[1]
A partir de reconocer una
situación estructural de
opresión, la práctica de la
educación popular se fundamenta
en "una pedagogía que haga de la
opresión y sus causas el objeto
de reflexión de los oprimidos,
de lo que resultará el
compromiso necesario para su
lucha por la liberación, en la
cual esta pedagogía se hará y
rehará."[2]
Aunque Paulo Freire nos dijo,
nos dice, atención con respecto
a cierta posición ingenua que
concibe a la educación como una
palanca de transformación de la
sociedad. Es decir, la educación
no cambia al mundo; la educación
cambia a las personas; por lo
tanto, las personas a través de
una práctica política organizada
cambian al mundo.
"Una educación popular que no
sea instrumento para que el
pueblo se organice y movilice
para establecer un nuevo sistema
de relaciones sociales, sirve
sólo para que los sistemas
opresores permanezcan en
nuestras sociedades."[3]
La politicidad de la educación
no permite concebirla como
neutra. Cuando se pretende
presentar a la educación como
apolítica, justificando que ésta
ha de ser únicamente técnica o
científica, se práctica de hecho
una opción: la indiferencia y,
en consecuencia, el sometimiento
a una realidad deshumanizada.
La dimensión política de la
Educación Popular se expresa
también en el tipo de vínculo
que se da entre el educador y el
educando, y entre ellos y el
objeto de conocimiento. Esto
tiene que ver con las relaciones
de poder que se dan en el
vínculo pedagógico entre el
educador y el educando.
En la visión "bancaria" de la
educación, el educador asume el
rol de quien sabe, y debe, por
lo tanto, enseñar al educando
que no sabe. "Si el educador es
quien sabe, y si los educandos
son los ignorantes, le cabe,
entonces, al primero, dar,
entregar, llevar, transmitir su
saber a los segundos."[4] Así,
la educación se convierte en un
"acto de depositar", donde el
educador es quien "deposita"
conocimientos y los educandos
son los "depositarios". La
educación se concibe como una
práctica acumulativa de saber.
En la educación bancaria no sólo
se donan los conocimientos que
el educador posee, sino que éste
define el contenido programático
de la educación.
Al negar a los educandos la
capacidad de crear, actuar,
pensar, obstruye el quehacer de
los seres humanos como sujetos
activos, críticos, soñadores y
rebeldes. La educación bancaria
proyecta una ignorancia absoluta
sobre los otros. En esta
relación pedagógica, se mantiene
la contradicción entre el
educador del educando y el
educando del educador.
Existe una negación de la
educación y del conocimiento
como proceso de búsqueda. No hay
objeto de conocimiento a ser
conocido, sino que hay una
memorización de lo narrado por
el educador.
A través de la educación
bancaria se construyen y rehacen
relaciones sociales de
dominación que se reproducen en
los diferentes ámbitos de la
vida cotidiana.
Desde una concepción educativa
liberadora, el educador asume su
rol en concordancia con su
comprensión político-ideológica
del acto de conocer. Un educador
popular abraza lo que Freire
denominó "radicalidad
democrática-revolucionaria".
"Esto significa que desde el
punto de vista de la educación
como acto de conocimiento, los
educadores populares debemos
siempre partir de los niveles de
comprensión de los educandos, de
la comprensión de su medio, de
la observación de su realidad,
de la expresión que las propias
masas populares tienen de su
realidad, para luego, con ellos,
ir avanzando y transformando en
rigurosidad científica lo que
era, en el punto de partida,
sentido común."[5]
El educador mediatizado por el
objeto de conocimiento,
problematiza sobre él mismo,
estableciendo un diálogo con los
educandos. El diálogo no es mero
intercambio de ideas y mucho
menos la polémica por imponer la
"verdad", puesto que no se trata
de conquistarse unos a otros,
sino de vencer juntos a la
estructura social que nos
mantiene en una situación de
opresión.
La educación liberadora supera
la contradicción del educador y
el educando. "El educador, al
problematizar, "re-admira" el
objeto conocido a través de la "ad-miración"
de los educandos. Ambos se
transforman en sujetos del
proceso de conocimiento (enseñaza-aprendizaje).
Ahora, ya nadie educa a nadie,
así como tampoco nadie se educa
a sí mismo, los seres humanos se
educan en comunión, y el mundo
es el mediador."[6]
Al problematizar con la
realidad, el educador induce a
los educandos a que se piensen a
sí mismos en ese contexto y
puedan reflexionar en torno a su
práctica social para actuar en
su vida cotidiana buscando "ser
más", dirigiendo su vida a la
humanización de los seres
humanos.
Las distintos tipos de vínculos
pedagógicos que se dan tanto en
la educación "bancaria" como en
la educación "problematizadora"
muestran como funciona el poder
en torno al acto educativo.
La educación bancaria es un
instrumento de la clase opresora
para el mantenimiento del reino
del dinero, la competencia, el
egoísmo, la desesperanza, la
desmemoria. En forma contraria,
la educación problematizadora,
responde a la vocación del
hombre y la mujer de ser más, de
insertarse críticamente en esta
sociedad clasista e injusta y
transformarla en función de
proyecto sin opresores ni
oprimidos.
No hay duda entonces para
nosotros y nosotras que el
educador popular es un militante
político en tanto educador, y
que como militante político es
educador por el propio hecho de
ser político. Nuestras prácticas
educativas representan una
opción política.
Por último, no podemos reducir
todo lo político a lo educativo,
así como tampoco todo lo
educativo a lo político. Cada
uno tiene su especificidad,
aunque existe una relación
dialéctica entre ambos. Pues
cuando hablamos de la
especificidad de lo político no
podemos prohibirle la entrada a
la presencia educativa que hay
en ella. De la misma manera
descubrimos que en la
especificidad de lo educativo,
no podemos dejar a un costado su
dimensión política.
Paulo Freire señala que "lo
educativo se centra en el
convencimiento y abre la puerta
para lo político; la
especificidad de lo político se
encuentra en la búsqueda del
poder, en la búsqueda del vencer
para obtener el poder, en la
victoria."[7]
[1] Op. Cit. (A.L.D.R., 2000).<o:p></o:p>
[2] Op. cit. (Freire, Paulo,
2000).<o:p></o:p>
[3] Op. Cit. (Barreiro, Julio,
1986).<o:p></o:p>
[4] Op. cit. (Freire, Paulo,
2000).<o:p></o:p>
[5] Op. cit. (Torres, Rosa María
Torres, 1994).<o:p></o:p>
[6] Op. cit. (Freire, Paulo,
2000).<o:p></o:p>
[7] Freire, Paulo y otros
autores. Pedagogía, Dialogo y
Conflicto. Ediciones Cinco,
Buenos Aires (1987).
VII
Parte
Contexto teórico de las
prácticas educativas Educación
Popular y Concientización
La Educación Popular se entiende
a partir de un contexto de
dependencia y dominación. Una de
las manifestaciones de esta
situación es lo que algunos han
dado en llamar "cultura del
silencio". La cultura hegemónica
de las clases opresoras ha
prohibido la palabra al pueblo.
Las clases opresoras han
justificado sus relaciones de
dominación por razones de índole
natural: "siempre hubo ricos y
pobres" y han hecho que las
clases oprimidas tomen como
verdad esta mentira. De esta
forma la conciencia del pueblo
es alienada en la medida en que
representa la dimensión del ser
humano y del mundo de la clase
opresora. Es una conciencia
imperfecta e incompleta, pues en
su reflexión se le escapan
muchos fenómenos de la realidad,
y la interconexión profunda
entre ellos; no hay una visión
de la totalidad de la realidad.
También la conciencia del pueblo
es oprimida porque refleja el
mundo del dominador y resulta de
un vivir en situación de
opresión. Finalmente, podemos
decir que la conciencia del
pueblo es visceral, ya que
implica un bloqueo bio-psíquico
del ser humano, de los
contenidos de crítica y de
oposición a las estructuras y
relaciones de opresión.
En estas circunstancias, la
educación popular ha ido
desarrollándose en el seno de
las organizaciones populares con
el objeto de desmitificar la
cultura dominante en que nos
hallamos sumergidos. La
educación popular nos permite
afrontar la realidad con una
mirada crítica, y ser capaces de
abordarla para emprender la
tarea de la humanización.
Es aquí donde cobra fuerza un
concepto que Paulo Freire
desarrolló: la concientización.
La concientización no es la
simple toma de conciencia. Ésta
exige una mayor profundización.
Cuando normalmente los seres
humanos nos acercamos a la
realidad, lo hacemos desde
nuestra cotidianidad y
habitualidad, y acaba por ser
ingenua o mágica. Se trata de
una simple opinión que formamos,
condicionados por la realidad
social que nos impide ver la
realidad de las cosas, su razón
de ser.
Por lo tanto, es preciso tomar
una cierta distancia de esa
cotidianidad, para poder tener
una mirada crítica y global.
Debemos superar el conocimiento
místico o mágico de forma tal
que podamos alcanzar un
conocimiento que nos permita "des-velar"
la realidad e ir a la esencia de
las cosas, llegar a descubrir la
causalidad de los fenómenos que
ocurren en el mundo y no
solamente sus emergentes. Esto
exige una búsqueda, y no la mera
transmisión de conocimientos.
Tampoco es cuestión de
introducir opresivamente en los
educandos la idea de que están
en una situación existencial de
dominación y que deben rebelarse
ante ello. Cuando se intenta
convencer a los educandos no se
trata de decirles "yo tengo
razón" o que "Marx estaba en lo
cierto sobre tal tema", para que
aquellos asuman la posición del
otro. El convencimiento pasa por
conocer juntos, por vencer con
el otro las estructuras y
relaciones sociales de
dominación
La concientización no es una
obra que acaba en la conciencia,
ni tampoco algo previo que
implique la motivación y la
criticidad que llevaría a un
impulso de una acción
liberadora.
La transformación de de la
realidad se hace en la historia
y no en la conciencia; no se
puede reducir la concientización
a una visión lúcida de la
realidad. La concientización se
da en la misma dinámica de la
lucha de clases, en el propio
dinamismo de la acción política
de las organizaciones populares.
No puede haber concientización
sino como una expresión
organizada; no existe conciencia
de clase sin práctica de clase;
es imposible llevar a cabo un
proceso de fortalecimiento de la
conciencia de clase, al margen
de las luchas sociales que
llevan adelante el pueblo.
Continuará...
Su y Mono[A]
VIII
Parte
SEMBRAR LA PALABRA, ORGANIZAR LA
PALABRA Y LUCHAR POR LA PALABRA
Una experiencia de educación
popular con niñas y niños en la
villa 31 (bis) de Retiro -
ARGENTINA
Contexto teórico de las
prácticas educativas Educación
Popular y Utopía Paulo Freire
decía que "la concientización
nos invita a asumir una posición
utópica frente al mundo,
posición que convierte al
concientizado en factor
utópico."[20] La utopía no es lo
irrealizable, sino lo que aún no
se ha hecho. Las utopías de hoy
son las realidades de mañana.
La utopía implica los actos de
denunciar y anunciar, es decir
el acto de denunciar las
estructuras y relaciones
sociales de opresión que nos
deshumanizan y el acto de
anunciar un mundo nuevo sin
opresores ni oprimidos, sin
ricos ni pobres. Denuncia la
situación de hambre, egoísmo,
analfabetismo, codicia,
desocupación, guerra, etc. y
anuncia un mañana nuevo, un
mundo bueno, feliz, humanizado,
lindo.
Esta dialectización entre el
anuncio de un pre-proyecto
futuro mejor y la denuncia de lo
que le contradice no puede
plasmarse en meras palabras.
Vivir la utopía implica
compromiso histórico con la
humanidad. Una praxis histórica
transformadora donde el
pre-proyecto se va haciendo
proyecto. Es a través del
quehacer de las organizaciones
populares que se puede
transformar el pre-proyecto en
proyecto.
La utopía necesita de un
conocimiento crítico. Es
propiamente un acto de
conocimiento. Uno no puede
denunciar la deshumanización sin
conocer las estructuras y
relaciones sociales que la
generaron. Cuanto más
concientizados estamos, más
capacitados estamos para ser
anunciadores y denunciadores del
mundo.
Los utópicos sólo pueden ser los
oprimidos, sólo en ellos radica
la fuerza de cambio, sólo ellos
pueden ser proféticos y
portadores de esperanza. Porque
el opresor es opresor en la
medida en que provoca y se
beneficia de una situación
dominante, por lo que tiende a
mantenerla. No espera un futuro
distinto, sino que quiere
perpetuar el presente.
Nuestra utopías no caen del
cielo es responsabilidad nuestra
construirlas en la tierra.
Continuará...
Su y Mono[A] [A] Su y Mono son
Susana Irigoin y Wenceslao Moro,
cumpas de la Agrupación La
Dignidad Rebelde. Si quieren
contactarse nomás manden un
e-mail a
ladignidadrebelde@hotmail.com
[20] Freire, Paulo.
Concientización. Ediciones
Búsqueda, Buenos Aires (1974).
AGRUPACION LA DIGNIDAD REBELDE
CONTACTANOS vía mail a:
ladignidadrebelde@hotmail.com
o al
tel. 4807-6596 o 155-771-1073
SEMBRAR
LA PALABRA, ORGANIZAR LA PALABRA
Y LUCHAR POR LA PALABRA
Una
experiencia de educación popular
con niñas y niños en la villa 31
(bis) de Retiro - ARGENTINA
IX
Parte
Trabajo de base Desde hace
algunos años compañeras y
compañeros de la Agrupación La
Dignidad Rebelde han venido
realizando un trabajo de base en
la villa 31 (bis) de Retiro,
Ciudad de Buenos Aires.
El trabajo de base tiene un
valor fundamental para
consolidar una estrategia de
lucha y organización en el
proceso de construcción de Poder
Popular.
La Agrupación La Dignidad
Rebelde entiende que el trabajo
de base es un acto político
donde ponemos los pies sobre la
tierra, la cabeza en los sueños
y el corazón en el pueblo.
Se apunta con el trabajo de base
a:
- denunciar la sinrazón de los
opresores que distribuyen
hambre, miseria y muerte para
los pobres, los más, y acumulan
riquezas, egoísmos y maldades
entre unos pocos, los ricos;
- anunciar la razón de una
sociedad con igualdad, libertad
y justicia donde mujeres y
hombres tengan tierra, trabajo y
educación.
- despertar en las clases
populares la dignidad y la
rebeldía;
- y fomentar y fortalecer las
organizaciones populares.
Al iniciar un trabajo de base se
opta por un espacio de la vida
en que se desenvuelve el pueblo,
para sembrar la semilla de
cambio social. Se trate del
barrio, la fábrica, el
sindicato, el comedor
comunitario, el club, la
iglesia, etc. Asimismo puede que
este trabajo popular se inicie
con un colectivo específico, se
trate de mujeres, obreros,
campesinos, niñas y niños,
desocupados, jóvenes, abuelitos
y abuelitas.
Nosotros y nosotras, cumpas de
la Agrupación La Dignidad
Rebelde hemos tomado como opción
territorial para realizar el
trabajo de base, el Barrio
Ferroviario de la Villa 31(bis)
de Retiro, Ciudad de Buenos
Aires.
La villa de Retiro fue
considerada a razón de haber
conversado con un referente para
la Agrupación La Dignidad
Rebelde que es Miguel Ramondetti[1].
La historia de lucha del barrio,
la memoria del Padre Carlos
Mugica, la resistencia del
movimiento villero, los
problemas y las necesidades
actuales constituyeron los
motivos principales que nos
llevaron a realizar un trabajo
popular en la villa.
Era el mes de febrero del 2001.
Definido el lugar donde se
íbamos a comenzar el trabajo de
base fue momento para conocerlo.
"Una praxis liberadora, inserta
en la cotidianeidad, exige un
proceso de desenrollo; o sea, el
descubrimiento y la
potencialidad de la vida total
del sujeto popular; es decir, de
sus formas cotidianas de saber,
vivir y actuar."[2] Esta idea no
estaba muy clara cuando
empezamos a insertarnos en el
barrio. Sin embargo, fue la
propia práctica la que nos hizo
reflexionar entorno a la
necesidad de rescatar la vida
cotidiana de las personas que
viven en la villa.
La vida cotidiana es la
construcción de los seres
humanos en lo que hace a los
diferentes aspectos de su
realidad económica, política,
cultural y social y su
interrelación con el saber, el
vivir y el actuar.
Así empezamos a conocer a los
niños y las niñas, los jóvenes y
las jóvenas, los adultos y las
adultas, los abuelos y las
abuelas a través de
conversaciones y visitas a sus
casas.
Un juego, una pelota, un mate o
una cerveza (de vez en cuando un
vaso de coca) servía para
iniciar un diálogo en torno a la
vida cotidiana de los vecinos y
las vecinas. El lugar para el
encuentro era la calle, una
casa, un comedor o una iglesia.
Cualquier sitio nos servía para
saber de buena tinta las
necesidades, los problemas, las
estrategias de sobre vivencia,
la memoria histórica, las
expresiones culturales del
barrio, los deseos, los sueños y
los proyectos de las personas y
las diferentes organizaciones de
la villa de Retiro.
Nos fuimos ubicando, situando,
en la realidad de la villa, así
también como interrelacionando e
interactuando con los sujetos
populares.
La villa se presentaba como un
escenario con múltiples
necesidades.
Las problemáticas que más se
repetían tenían que ver con las
necesidades sentidas. Éstas
abarcaban a los problemas
vinculados a la infraestructura
barrial (pavimentación de
calles, salitas de emergencia y
cloacas), la educación (bajo
rendimiento escolar de los niños
y las niñas, repitencia y falta
de recursos materiales para
permanecer en el sistema
escolar), salud (maltrato y
violencia física, embarazos
adolescentes, drogadicción y
alcoholismo), trabajo
(desocupación, bajos ingresos
salariales y inestabilidad
laboral) y políticos (punterismos,
clientelismo, miedo a la
política, etc.).
Este primer acercamiento a la
realidad de los sujetos
populares nos valió para
descubrir su mundo, así como
para desestructurarnos y volver
a preguntarnos sobre cuál iba a
ser el hilo conductor de nuestro
trabajo de base.
El reconocimiento de la
situación de vida de las clases
populares es el primer acto
político-pedagógico del trabajo
de base.
No quisimos partir de nuestro
aquí, sino partir del nivel en
que se encuentra el pueblo.
Ignorar el saber, el actuar, el
sentir, el vivir de las clases
populares implicaba una
contradicción con la idea de ir
a escuchar la palabra del
pueblo.
En esta construcción de
conocimiento se destacó el
proceso de enseñanza-aprendizaje
entre los vecinos y las vecinas
y la Agrupación La Dignidad
Rebelde.
Una gran variedad de temas
generadores servían para
reeducarnos. Sus costumbres, su
vestimenta, su lenguaje, su
comida, su música, sus
relaciones, su forma de
organizarse, sus valores, sus
historias, sus necesidades, sus
organizaciones,... sirvieron a
la Agrupación La Dignidad
Rebelde para conocer el contexto
en el que íbamos a hacer las
prácticas.
"Si la conciencia se nutre de
las experiencias concretas (como
lo vieron los filósofos, de los
griegos hasta Marx, pasando por
los escolásticos), si se piensa
a partir de los pies (lugar
social) y de las manos
(prácticas), es indispensable
que se entre en contacto vivo y
participante con la vida del
pueblo si es que se quiere
entenderla y trabajarla."[3] El
proceso de inserción en el
barrio, no es una etapa previa a
partir de la cual se deba
continuar con otra. Creemos que
la inserción es algo propio del
trabajo de base, es su esencia.
No hay trabajo de base sin
inserción. Siempre es importante
conocer más quienes son los
niños y las niñas, las y los
jóvenes, los adultos y las
adultas, los ancianos y las
ancianas.
La inserción nos ha permitido
deshacernos de nuestros rezagos
de clase "pequeño burguesa" e
identificarnos con la vida de
las personas de la villa de
Retiro. Esto ha posibilitado no
caer en actitudes tutelares o
paternalistas, evitando
construir relaciones
autoritarias y de dominación en
el ejercicio del trabajo
popular.
A partir de haber puesto el oído
en el pueblo y de reflexionar
entorno a su palabra fuimos
considerando los cumpas de la
Agrupación La Dignidad Rebelde
que debíamos focalizar el
trabajo de base.
Luego de varias charlas internas
pensamos en los niños y las
niñas del barrio Ferroviario de
la villa de Retiro como el
colectivo con el cuál podíamos
iniciar el trabajo popular.
Hubo dos razones principales que
motivaron esa elección.
Por un lado, distintos personas
del barrio, tanto hombres como
mujeres, nos platearon casi
unánimemente que les inquietaba
la situación de la niñez del
barrio en cuanto a la
vulneración social (droga,
dificultades de aprendizaje,
"vagancia", etc.) y la falta de
contención (familiar, escolar,
deportiva, …). Se planteaba la
necesidad de "darles" a los
niños y las niñas un espacio
educativo. Entonces, nos pareció
importante tener como "puerta de
entrada" las necesidades
sentidas vinculadas a la niñez
para abordar las problemáticas
vinculadas a los niños y las
niñas dentro de un proceso más
amplio que apuntara a un proceso
organizativo que permitiera
resolver las necesidades y/o
problemáticas sociales del
barrio, y develar la conexión de
estas con condicionantes
económicos, políticos y
culturales tanto a nivel micro
como macro o estructural.
Las necesidades sentidas nos
refiere claramente a la esfera
de la subjetividad social e
incluso de la identidad cultural
de las comunidades, por cuanto,
independientemente de la
urgencia, prioridad o sensatez
que dicha necesidad sentida
pudiera tener en un análisis
objetivo y científico de la
realidad, el desarrollo de la
comunidad nos llamaba la
atención sobre la conveniencia
de buscar la motivación y/o
movilización comunitaria a
partir justamente de aquello que
les era cercano y sensible."[4]
Por otro lado, los cumpas de La
Agrupación La Dignidad Rebelde
nos hacíamos una pregunta en
relación a la niñez: "Si los
cambios sociales son
protagonizados por las clases
oprimidas, ¿por qué a los niños
y las niñas se les niega, por
parte de los adultos, su lugar
como actor social en los
procesos de cambio social,
siendo ellos y ellas los más
envueltos en una situación de
dominación?"
Los niños y las niñas tienen una
gran conciencia de su situación
de opresión. Pensemos nada más
como continuamente en la vida
diaria de revelan contra la
"dictadura de los adultos".
Los cumpas de la Agrupación La
Dignidad Rebelde estamos
convencidos que no podemos
construir el hombre nuevo y la
mujer nueva tratando a los niños
y las niñas como objetos de
control y tutela por parte de
los adultos. Buscar el cambio
social para "dárselos" a los
niños y las niñas, sería
traicionar nuestros propósitos.
Las soluciones para resolver las
problemáticas y las necesidades
de la niñez deben ser elaboradas
desde y con los niños y las
niñas.
Asimismo consideramos que los
niños y las niñas son portadores
de un sentimiento fundamental
para el cambio social: el amor.
Ya el Che nos dijo, nos dice que
"con riesgo de parecer ridículo,
el verdadero revolucionario se
guía por fuertes sentimiento de
amor. Es imposible pensar en un
auténtico revolucionario sin esa
cualidad."[5] Los niños y las
niñas generan continuamente
amor, en sus abrazos, cuando nos
miman, se te cuelgan, preguntan
por uno, sonríen; incluso cuando
nos cuestionan a los adultos, lo
hacen con un profundo cariño.
Los niños y las niñas con su
capacidad creativa, de
rebelarse, de soñar, de resistir
son portadores de un espíritu
revolucionario sin igual.
La conclusión a la que llegamos
los cumpas de la Agrupación La
Dignidad Rebelde es que
queríamos y queremos pensar con
los niños y las niñas su
existencia vulnerada, su
negación de su tiempo de
infancia y adolescencia,
posibilitando una lectura
crítica de la estructura social
y, con ello, la concientización
de ser sujetos históricos, con
la capacidad de poder actuar
sobre este mundo para
transformarlo.
Su propia visión del mundo, es
el punto de partida, para luego
ir reflexionando y articulando
sus problemas sentidos y vividos
con otros hermanos y hermanas de
clase que padecen el mismo
sistema de opresión.
A través del trabajo de base en
el Barrio Ferroviario de la
villa 31 (bis) de Retiro la
Agrupación La Dignidad Rebelde
apuntó a dos ejes articulados e
integrados:
- "Favorecer, a partir de la
acción político-pedagógica,
procesos que permitan a las
niñas y los niños llegar a "ser"
sujetos conscientes de una
sociedad por hacerse.
Construyendo espacios de
conocimiento colectivo desde la
perspectiva de la Educación
Popular.
- Desarrollar desde lo
comunitario (barrio en el que
las niñas y los niños se
socializan), el apoyo al
fortalecimiento, crecimiento y
autonomía de las organizaciones
populares. Colaborando en la
búsqueda de soluciones ante las
necesidades que surjan; animando
a las personas a organizarse y
ocupar su lugar; pensando,
actuando y re-pensando como
solucionar los temas que los/nos
involucran."[6] La tarea
político-educativa apunta a que
ambos nos desarrollemos como
"sujetos activos, posibilitando
una lectura crítica de la
estructura social y, con ello,
la conscientización de ser
sujetos históricos, con la
capacidad de poder actuar sobre
este mundo para transformarlo.
Transformación que no implique
el cambio de manos del poder de
dominación, sino en el
rompimiento de la lógica
autoritaria y verticalista.
Buscamos constituirnos en
mujeres nuevas y hombres nuevos,
constructores de una nueva
sociedad. Sin personas nuevas no
habrá una nueva sociedad".[7]
Para desarrollar el trabajo de
base era necesario un espacio
físico que permitiera ser como
un "faro" del cambio social.
No había casi ningún lugar para
poder desarrollar nuestras
prácticas en la zona del barrio
Ferroviario de la villa 31 (bis)
de Retiro. Sólo existía un
reciente comedor comunitario que
en tiempos del 2001 dependía
para su mantenimiento de los
curas de la villa de Retiro.
Lamentablemente éstos dejaron
caer la antorcha de igualdad,
libertad y justicia que otros
sacerdotes tercer mundistas como
el Padre Carlos Mugica o Pichi
Meissinger habían levantado
durante los setenta y los
ochenta.
Evaluando la situación
terminamos optando por dicho
Comedor para trabajar. Siempre
manteniendo nuestra autonomía de
las iglesias, los partidos
políticos u otro tipo de
organización.
Durante cuatro años realizamos
una serie de quehaceres que
conformaban el trabajo de la
base con los niños y las niñas
de la villa 31 (bis) de Retiro.
Las primeras actividades que la
Agrupación La Dignidad Rebelde
desarrolló tuvieron inició en
junio de 2001 y estaban
vinculadas a lo educativo y
recreativo, abarcando a una
población que iba desde los tres
(3) hasta los dieciocho (18)
años de edad. En aquel momento,
se consideró importante que los
chicos y las chicas que
participaban de las actividades
socio-educativas, pudieran
recibir a una merienda
nutritiva, organizando de este
modo la chocolateada.
A mediados del año 2002 empezó a
sonar fuerte en la voz de los
niños y las niñas la
preocupación por contar con una
biblioteca para poder acceder a
libros y revistas que no tenían.
De esta forma, se impulsó la
creación de la Biblioteca
Popular "El Principito". Así,
niños y niñas pudieron tener su
biblioteca para poder realizar
sus tareas escolares, satisfacer
sus dudas y preguntas, leer e
incluso para dibujar.
En el 2003, un año nuevo se
tenía por delante, debilidades y
fortalezas debían afrontarse.
Así la Agrupación La Dignidad
Rebelde consideró oportuno
consolidar lo que venían
realizando, es decir, las
prácticas educativas,
recreativas, la biblioteca
popular y la merienda.
En el transcurso de aquel año,
un grupo de niños y niñas,
adolescentes en su mayoría,
empezaron a reclamar
implícitamente un espacio de
encuentro y contención. Entonces
surgió, lo que ha dado en
llamarse "Círculo de Cultura
Popular". El objetivo de estos
círculos, es que los niños y las
niñas del barrio puedan
construir un espacio donde
puedan hablar sobre temas que
les preocupan (la sexualidad, la
política, sus derechos,
historia, etc.), así como
también que puedan ser
escuchados, ya que en sus
familias, colegios o círculos
más cercanos no encuentran, ni
se les da la oportunidad para
hacerlo. Este espacio se fue
fortaleciendo y como vecinos y
vecinas del barrio, los niños y
las niñas se fueron organizando
para pensar como resolver o
conseguir mejoras en la villa.
Durante el año 2004 se siguieron
las diferentes acciones que
constituyen nuestro trabajo de
base. Es de rescatar este hecho,
ya que no es fácil afirmarse en
lo que uno viene realizando en
el camino de la solidaridad
junto al pueblo. Con todo, se
agregó la tarea de Asesoramiento
Jurídico en diversas cuestiones
civiles y Asesoramiento en
planificación de proyectos.
Junto a las actividades
enumeradas se desarrollaron
otras que no tenían la misma
continuidad. Estas tenían que
ver con talleres de arte y
música, ollas populares, ciclos
de cine, recitales, salidas
culturales (teatro, ferias
infanto-adolescentes, cine,
etc.), campamentos, entre otras
actividades.
A partir del año 2005 hemos
comenzado a realizar el Proyecto
CASA ABIERTA BIENVENIDA en el
barrio Ferroviario de la Villa
31 (bis) de Retiro.
El presente proyecto tiene por
objeto promover la defensa y el
ejercicio de los derechos del
niño y la niña.
Si bien el proyecto está
dirigido a los niños y las
niñas, también, tiene como
beneficiarios a jóvenes, adultos
y ancianos, con el fin de
contribuir al acceso de
determinados servicios sociales
considerados como derechos
humanos.
Este proyecto consiste en la
realización de un conjunto de
actividades de: Infraestructura,
Educación, Salud, Cultura,
Recreación y Derechos del Hombre
y la Mujer.
Continuará...
Su y
Mono[A] [A] Su y Mono son Susana
Irigoin y Wenceslao Moro, cumpas
de la Agrupación La Dignidad
Rebelde. Si quieren contactarse
nomás manden un e-mail a
ladignidadrebelde@hotmail.com
.
[1]
Miguel fue ordenado sacerdote
católico en 1952, cuyo
ministerio ejerció hasta 1985;
fue durante 1968-1974,
Secretario General del
Movimiento de Sacerdotes para el
Tercer Mundo (MSTM), del que fue
co-fundador ; durante 1977-1985
estuvo exiliado en Francia,
México y Nicaragua; a la vuelta
de la Argentina, desarrolló
actividades político-sociales
como miembro de la "Unión de
Vecinos de 3 de Febrero" y del
Grupo de Reflexión Política
"Convergencia"; Miguel se nos
fue en el 2003 pero sigue
presente en nuestras prácticas.
[2] Raul, Leis. El arco y la
flecha. Editorial CEDEPO –
Humanitas, Argentina (1990).
[3] Clodoroviff, Boff. Como
trabajar con el pueblo. Editora
Vozes, Brasil (1986).
[4] Carlos Nuñez Hurtado. La
Revolución ética. Editorial
Lumen – Hvmanitas, Buenos Aires
(2001).
[5] Guevara, Ernesto. El
socialismo y el Hombre Nuevo en
Cuba. (1967).
[6] Documento Base de la
Agrupación La Dignidad Rebelde.
[7] Documento Base de la
Agrupación La Dignidad Rebelde.
X Parte
Desafíos presentes en la
educación popular con niños y
niñas
Han sido varios años de
prácticas educativas con niños y
niñas del barrio Ferroviario de
la villa 31 (bis) de Retiro.
Durante este tiempo hemos
recorrido innumerables
vivencias. Convirtiendo siempre
los obstáculos en nuevos
desafíos es que llegamos a
varios puntos de inflexión en el
trabajo de base. Tenemos la
necesidad de modificar algunas
cuestiones fundamentales en el
campo de la Educación Popular
con niños y niñas.
Los nuevos rumbos que queremos
generar han sido discutidos con
pasión entre los cumpas de la
Agrupación La Dignidad Rebelde.
Forman parte de largos debates
desarrollados en nuestros
talleres de Educación Popular
generados por la Comisión de
Cultura y Formación Política.
De alguna manera intentamos
reflejar en estos párrafos que
siguen a continuación algunas
consideraciones que nos
proponemos construir junto a los
niños y las niñas del barrio.
Creemos que una de las tareas
fundamentales para consolidar
las prácticas educativas es
educar al niño o la niña sobre
la educación popular. Es decir,
que el niño o la niña pueda
comprender la concepción
dialéctica del conocimiento.
Nunca quisimos ocultar la
pedagogía de la liberación, al
contrario siempre manifestamos
lo que pensábamos pero nos ha
faltado explicar nuestra
comprensión del acto de conocer.
Creemos que debemos avanzar en
la realización de talleres sobre
Educación Popular con los niños
y las niñas y también con los
padres y madres. El propósito de
esta tarea es ir conformando un
grupo de educadores populares
que puedan ir reempleándonos y
generar sus propias prácticas
pedagógicas en la villa o donde
deseen.
Unas de las cuestiones que la
Agrupación la Dignidad Rebelde
debe seguir trabajando es la que
se refiere a la democratización
de las relaciones humanas entre
los mismos niños y niñas. Sin
perder nuestra condición de
educadores populares adultos y
todas las responsabilidades que
ello implica, debemos de apoco
soltarle las manos a los niños y
las niñas para que
progresivamente logren una mayor
autonomía de nosotras y
nosotros. Esto no implica no
acompañarlos en ese proceso,
pero los niños y las niñas
necesitan de su propio espacio
asambleario para dialogar,
pensar, proponer, tomar
decisiones, evaluar y construir
Poder Popular. De tal manera de
poder incidir en su realidad
cotidiana.
Sin que una asamblea de niños y
niñas sea obstaculizada por la
presencia de adultos es muy
importante que la comunidad se
integre a la vida de ellos y
ellas. Los actores sociales
adultos deben escuchar la
palabra de los niños y las niñas
no sólo en los aspectos
vinculados a la niñez sino
también en los relativos a los
adultos, por que estos temas en
forma directa o indirecta
inciden en la vida de los niños
y las niñas.
Un desafío que se nos presenta a
nosotros, pero que abarca a
todas las personas y
organizaciones que trabajan con
niños y niñas, es la de poner
las problemáticas que atraviesan
a la de niñez en los temas de
discusión del movimiento social
en Argentina y en América
Latina.
Sin embargo, para poder alcanzar
este objetivo es fundamental que
las organizaciones populares que
trabajan con niños y niñas
podemos fortalecer los vínculos
e ir construyendo espacios de
trabajo en red.<o:p></o:p>
Estas tareas han de ser algunos
de los ejes de trabajo que desde
la Agrupación La Dignidad
Rebelde queremos profundizar en
estos nuevos amaneceres de la
Educación Popular.
Final abierto...
Su y Mono[A]
Red
Latina sin fronteras:
www.latinacoop.es.vg
redlatinasinfronteras@yahoo.es
sitio web
CUEVA REBELDE
ITZCUINTLI
http://www.elforo.com/itzcuintli
Gentileza: Red Latina sin
fronteras [
redlatinasinfronteras@yahoo.es
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