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Fracasos y parcheo en educación.-
26/10/05 (España)
 
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Fracasos y parcheo en educación
Libro de
notas - España
Por Jesús Salamanca Alonso
Profesor y director de Centro
EPA
El partido socialista
tradicionalmente se ha cerrado
al diálogo en temas de
importancia calado, como la
calidad de la educación. El
profesorado no entiende la
reiterada confrontación entre
gobierno y oposición. Concebir
la educación como un terreno de
disputa entre partidos es un
claro síntoma de
irresponsabilidad, desidia y mal
gusto.
La oposición no ha prestado
demasiada atención al proyecto
de ley orgánica de educación, ya
que la financiación es uno de
los compromisos que ha contraído
el MEC; otra cosa bien distinta
es el modo en que el Ministerio
pretende llevarla a cabo. La
financiación —bien como ley o
simplemente como memoria
económica— es un punto positivo,
desde el momento que supone
poder estudiar los objetivos
prioritarios con todas las
comunidades autónomas, fijar el
coste, evaluar su financiación
y, además, acordar una partida
presupuestaria.
A pesar del aspecto positivo de
la financiación, el profesorado
considera que es una ley que
llega a destiempo. Estamos ante
una oportunidad perdida, ya que
se aleja de la realidad de los
centros, no resuelve problemas
existentes, carece de consenso,
no fomenta la escuela pública ni
reconoce la función del
profesorado. Nace en soledad,
sin rumbo y, lo que es peor, nos
arriesgamos a que sea modificada
cuando una nueva organización
política acceda al gobierno de
la nación, salvo que se llegue
al consenso, traducido en un
Pacto por la educación. No es
menos cierto que el PP no hizo
ningún tipo de esfuerzo
económico en educación, pero
ello no implica que no deba
ayudar al MEC a enfrentarse a la
realidad.
No se puede tratar a la
educación con frivolidad. La
LOCE fue muy criticada, pero
tenía cuestiones muy positivas
como la desaparición de la
promoción automática y el
fomento de la cultura del
esfuerzo. Sin duda, el regreso
al espíritu de la LOGSE es
volver a fomentar el falso
igualitarismo y la innecesaria
rebaja de contenidos. Tal vez lo
más penoso de la confrontación
política es que siguen sin
ponerse de acuerdo en que los
medios destinados a educación
son una inversión y no un simple
gasto social —algo que siempre
tuvo muy claro el anterior
consejero de educación de
Castilla y León, Tomás
Villanueva—; pero como en la
cúpula actual del MEC no se
entiende esta idea, resulta que
los presupuestos se “disparan”
innecesariamente y el déficit
está a la vuelta de la esquina.
Las cifras de fracaso de algunas
comunidades autónomas avalan la
necesidad de adoptar medidas de
reordenación del sistema y de
calidad de la educación, a lo
que se une la preocupación
social por el hecho de que
varias CC.AA. se nieguen a que
la OCDE evalúe el sistema en
comunidades como Madrid,
Andalucía, Castilla La Mancha,
Extremadura, justamente las
comunidades que más fracaso
escolar presentan.
Las comunidades que cuentan con
mayor índice de fracaso escolar
entre sus alumnos son las que
más trabas han puesto
tradicionalmente al
establecimiento de medidas que
favorezcan la calidad.
Actualmente el fracaso escolar
ronda el treinta y dos por
ciento y hay comunidades donde
avanza a pasos agigantados.
Castilla y León se libra de
tales porcentajes y el fracaso
se encuentra muy por debajo de
la mayoría de las comunidades.
Un dato de interés, en 2001
—hace tan solo cuatro años—
España era el segundo país en
fracaso escolar de la Unión
Europea, según el estudio
realizado por la oficina
Estadística de la Unión Europea.
Ante este dato, nos llama la
atención que el proyecto de ley
orgánica de educación pretenda
conjugar equidad con calidad y
nos sorprende más aún la
posibilidad de casar la igualdad
de oportunidades con la
excelencia.
Lo que sí comparte el
profesorado es que el proyecto
de ley orgánica de educación es
en términos generales
decepcionante, mediocre y
carente de medidas innovadoras;
pero lo más triste es que nace
sin un pacto social, además de
no potenciar el esfuerzo.
Ante la realidad actual, llega
un momento en que el profesorado
se conforma con poder contar con
los recursos que precisa para su
quehacer diario, que no es poco,
y la ministra de educación ha
dado su palabra respecto a que
la LOE tendrá los recursos que
necesite. Suena a demagogia
rancia, sobre todo sabiendo que
se opusieron con todas sus
fuerzas y argumentos a una ley
de financiación para la LOGSE,
pero si ello sirvió de
aprendizaje, bienvenido sea.
Finalmente, incidir en que la
LOGSE fue un brindis al sol y
olvidó muchas de sus
pretensiones iniciales. Se
caracterizó por fomentar la
mediocridad y centrarse en la
teoría del “dejar hacer”.
Estaremos ante un gran fracaso
si la nueva ley que pretender
aprobar el partido socialista
(LOE) fomenta la promoción
automática, elimina la pedagogía
del esfuerzo, no concreta
mejoras para los profesionales
de la educación, aumenta las
desigualdades territoriales, no
aporta soluciones eficaces al
sistema educativo y continúa sin
potenciar la escuela pública.
Gentileza: Noticias de ALIA
[
noticias@alia.com.ar ]
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