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Tres niños de quinientos años,
Juan Igancio Orúe. - 27/09/05
 
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Tres niños de quinientos años
Juan
Igancio Orúe
para Red Eco
Colaboración: Celeste Neyra -
Red Eco
Fueron los seres humanos
enterrados más cerca del Sol.
Sus cuerpos sacrificados
durmieron más de 500 años a 6730
metros de altura en la cumbre
del volcán Llullaillaco (aguada
del engaño), en la provincia de
Salta, a 330 kilómetros al oeste
de la capital provincial, cerca
de la frontera con Chile. Desde
el 19 de noviembre del 2005
podrían ser exhibidos en el
Museo de Antropología y
Arqueología de Alta Montaña (MAAM),
tras ser descubiertos en marzo
de 1999 por un equipo de
investigación dirigido por el
antropólogo estadounidense Johan
Reinhard.
El volcán Llullaillaco perdió su
secreto mejor guardado. Los
llamados "Niños del Llullaillaco",
ahora los incas más famosos del
mundo, causaron asombro en todo
el planeta científico y se
convirtieron en objeto de
estudio.
En la cima no sólo se
encontraron los cuerpos
congelados de los tres niños
bautizados como "la niña del
rayo", "la doncella" y "el niño"
sino también un ajuar funerario
(conjunto de elementos y piezas
como alimentos, calzados y
prendas puestas allí para
realizar el "viaje celestial"),
entendido a modo de ofrendas
para el "más allá", el mundo de
los dioses.
El gobierno de la provincia
encabezado por el peronista Juan
Carlos Romero -quien acompañó a
Carlos Menem en la última
elección presidencial- asumió
los costos de conservación y
preservación del patrimonio y le
encargó a la Universidad
Católica de Salta la custodia de
las momias y los ajuares "con el
fin de seguir las
investigaciones para conocer más
y mejor una de las etapas más
importantes de la historia de
América: El Imperio Incaico".
El Estado provincial creó el
Programa de Preservación del
Patrimonio Arquitectónico y
Urbano de Salta (DePAUS),
dependiente de la Dirección
General de Patrimonio Cultural,
para construir el Museo de
Antropología y Arqueología de
Alta Montaña.
El MAAM se inauguró en el
edificio neogótico -propiedad
del Gobierno Provincial- sobre
la calle Mitre 71, frente a la
Plaza 9 de Julio, en pleno
centro de la capital Salteña.
Así, se revitalizó el Centro
Histórico de la ciudad y los
Niños del Llullaillaco ayudan a
enriquecer el circuito cultural
turístico.
"El gobernador Romero está
cometiendo un genocidio cultural
al inaugurar el Museo de las
Momias de Llullaillaco sin dar
participación a la comunidad
Coya", dijo Miguel Siares,
representante de la comunidad en
la provincia de Salta, al diario
"Salta al día". Y agregó, "es
una profanación porque esa
sepultura se realizó hace más de
quinientos años por nuestros
antepasados y por formar parte
de nuestro patrimonio cultural
debería ser respetado y
protegido".
También se sumaron a las
declaraciones de Siares con el
mismo tono crítico las
comunidades Coyas de Jujuy,
Tucumán y Catamarca. Quieren que
los niños que "fueron sacados y
profanados desde sus tumbas en
los cerros calados, vuelvan a su
lugar de origen".
Los cuerpos de los Incas se
dieron a conocer recién en abril
de 1999, tras un mes de bajarlos
de la montaña, a través de las
fotografías difundidas por la
prensa y en noviembre fueron
tapa de la revista National
Geographic. Desde ese día, no
son dueños de sus cuerpos ni en
la muerte.
Según la creencia incaica, los
niños no morían, sino que se
reunían con sus antepasados,
quienes observaban las aldeas
desde las cumbres de altas
montañas. La ceremonia era
vivida como una fiesta y se
entonaban canciones en honor al
Inca. Los niños, vestidos con la
mejor ropa, bebían chicha
(alcohol de maíz), y una vez
dormidos eran depositados en un
pozo bajo tierra.
El culto a las montañas fue
denominado "El fundamento
principal de la cultura andina".
Sus habitantes construían en las
cimas pequeños edificios para
los rituales religiosos,
conocidos en la actualidad como
"adoratorios o santuarios de
altura".
Para la cultura inca, las
montañas son consideradas
sagradas. El Estado incaico se
apropiaba de las montañas para
venerarlas por entender que era
la manera de estar en contacto
con los dioses. Como todo gran
estado dominante, intentó
totalizar un pensamiento sobre
la realidad con una
interpretación definitiva del
pasado, el presente y el futuro.
Con una fuerte injerencia en lo
político, económico, social y,
en especial, en lo simbólico.
La primera momia que descubrió
la expedición en la cumbre del
volcán fue el enterratorio del
niño y su ajuar, el 17 de marzo
de 1999. Pocos metros más al
norte, el mismo día, se
encontraron el cuerpo de "La
Doncella" y, dos días más tarde,
la llamada "Niña del Rayo". Al
verla, el peruano Orlando Jaen
gritó "esto es increíble" y
enseguida los otros miembros de
la expedición se le acercaron.
Había encontrado una hilera de
tocados de plumas multicolores,
cuatro estatuas femeninas
enterradas. Al seguir con la
excavación hallaron un bulto
revelador. Vieron que la
envoltura exterior estaba
calcinada: la descarga de un
rayo había penetrado más de un
metro en la tierra y alcanzado a
la momia.
El viernes 26 de marzo, luego de
permanecer en la base del volcán
durante un par de días, el grupo
inició el regreso exultante a la
ciudad de Salta con el tesoro
mejor guardado del volcán
Llullaillaco.
Una polémica despareja: el museo
shoping
A casi un año de la apertura del
museo se instaló en la escena
pública el debate sobre si
exhibir o no los cuerpos de los
niños.
Existe la posibilidad de quitar
las fotos de los Niños que se
muestran luego de un claro
cartel que advierte sobre la
impresión que puede causar la
imagen que hay detrás del oscuro
vidrio.
El proyecto es colocar, en una
vitrina, los verdaderos cuerpos
que fueron extraídos del
Llullaillaco.
El eje de la discusión se centra
en la problemática del morbo que
significaría exponer los niños
ante la mirada de los
visitantes.
El argumento de las autoridades
provinciales es que el
patrimonio cultural debe ser
exhibido y que el público tiene
la libertad de asistir o no al
museo. En este sentido el
director del MAAM, Gabriel
Miremont, dijo a un diario
nacional "estamos obligados a
mostrar las momias.
Constantemente recibimos notas
de gente que nos lo piden. El
museo debe estar al servicio de
la comunidad, y mi comunidad
está de acuerdo con exponerlas".
El director del Museo de Alta
Montaña parece caer en un
importante olvido: el de las
comunidades originarias, quienes
están exigiendo no sólo que no
se expongan los cuerpos sino que
sean restituidos.
Por otro lado existe un consenso
mundial de no mostrar restos
humanos en museos, ya que esto
significaría equiparar personas
con los objetos como las
vasijas, telares, etc.
Otro de los argumentos
utilizados por el Estado para
hacerse de cuerpos como los de
los Niños y todo el ajuar que se
dejaba en los sacrificios
incaicos, es el del "rescate
preventivo".
Desde el año 1896 hasta 1985 se
extrajeron de la cordillera
(desde Perú hasta Argentina y
Chile) nueve cuerpos. Ahora
bien, desde el año 1995 al 1999
se "rescataron" quince, en su
mayoría por medio de
expediciones financiadas por la
National Geographic, tal como la
de los Niños del Llullaillaco.
La noción de "rescate
preventivo" supone encontrar los
objetos arqueológicos en su
contexto original antes que los
"saqueadores" los destruyan. Lo
cierto es que en el norte
salteño no hay actividad de
estos ladrones desde fines de la
década de 1970.
Por otro lado lo que para estos
arqueólogos y empresas
significan objetos de
investigación para las
comunidades a las que
pertenecen, son parte de un
ritual sagrado y formaban un
santuario de altura.
REDECO
ALTERNATIVO
de la Cooperativa de Trabajo RED
ECO Ltda Integrante del FORO DE
MEDIOS ALTERNATIVOS
Ciudad de Buenos Aires -
República Argentina
Gentileza:: Red Eco Alternativo
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