|
|
Primera graduación de médicos
latinoamericanos.- 24/08/05
 
|
|
Primera graduación de médicos
latinoamericanos
Editoriales
www.laarena.com.ar
Cuba, capital de la lucha por
la vida
El Teatro Karl Marx de la Habana
tuvo el sábado sus 5.000 butacas
ocupadas porque había una
función muy especial: la primera
graduación de jóvenes que
estudiaron en la Escuela
Latinoamericana de Medicina. El
presidente de Cuba y otros dos
mandatarios de la región, más
ministros de la mayoría de los
28 países de procedencia de los
estudiantes (Argentina,
ausente), encabezaron la
colación. Entre los 1.610
graduados hubo 46 argentinos
procedentes de hogares humiles.
El compromiso de todos es
ejercer una medicina social y
atender a los más necesitados.
Derroche de solidaridad
Las concepciones políticas y de
clase siempre salen a la
superficie. Por eso las
autoridades de Medicina de la
Universidad Nacional de Córdoba,
elitistas hasta en el delantal,
impusieron hace años un cupo
restrictivo. Sólo dejan entrar
500 alumnos por año que, para
ingresar, deben pagar 2.000
pesos a las academias privadas
que los preparan para el examen.
Cuba está en las antípodas de
esa medicina de pocos y para
pocos. En 1998, cuando los
huracanes Mitch y George
provocaron 40.000 muertos en la
zona del Caribe, Fidel Castro
tomó la decisión de ayudar con
una fuerza solidaria de sus
médicos a los vecinos afectados.
Y, consecuentemente, decidió
crear una Escuela
Latinoamericana de Medicina para
formar el relevo de los cubanos
asignados a la misión. Los
jóvenes de esas naciones, por lo
general pobres, estudiarían en
la isla y regresarían como
médicos a ejercer una medicina
preventiva en los lugares más
recónditos donde los
profesionales cubanos habían ido
a mitigar tanto dolor.
Ese fue el origen de la ELAM,
fundada en 1999 y que el sábado
20 de agosto entregó su primera
horneada de galenos. La
graduación fue presidida por
Fidel Castro, Hugo Chávez y el
mandatario panameño Martín
Torrijos, quien acababa de
reanudar vínculos diplomáticos
con La Habana. Las crónicas del
acto, transmitido por Cubavisión,
dijeron que los emocionados
jóvenes "aplaudieron a rabiar"
al jefe de Estado cubano e
hicieron un juramento de ejercer
la medicina con humanitarismo.
Cómo no lo iban a aplaudir si
sus vidas cambiaron gracias a la
decisión del barbado estadista.
Hoy pueden regresar a sus
ciudades de origen no sólo con
un título universitario sino,
sobre todo, educados para bien.
¿Acaso Cuba los adoctrinó en
política y los reclutó para
planes subversivos? Nada que
ver. Les dio alojamiento,
comida, estudios, libros,
transporte, etc, en forma
absolutamente gratuita, y eso
que se trata de un país
bloqueado por la superpotencia
desde hace más de 43 años. Y
sobre todo les ayudó a pensar, a
ser solidarios y a volcar sus
conocimientos en quienes más lo
necesitan. Los flamantes
profesionales recibieron un
anillo de coral negro con la
inscripción ELAM y un ejemplar
de "El Quijote". Fidel sabe que
en la vida tendrán que embestir
contra algo más que molinos de
viento.
84 por ciento de retención
El rector de la Escuela
Latinoamericana, doctor Juan
Carrizo Estévez, detalló a la
prensa aspectos de la primera
graduación de médicos. Dijo que
éstos son 1.610 procedentes de
28 países, en su mayoría
latinoamericanos y de cuatro
africanos.
Del total de recibidos, 180 de
ellos lo hicieron con "Título de
oro", o sea con notas de
excelencia. Respecto a los
ingresantes de seis años atrás,
la tasa de retención fue del
84,7 por ciento, un dato a tener
en cuenta para las universidades
de Argentina con alto índice de
deserción. Mal que les pese a
nuestros elitistas, el sistema
de becas contribuye en alta
medida a la retención del alumno
de recursos escasos y alta
vocación.
Otro dato de interés es que las
mujeres constituyeron el 46 por
ciento de la primera promoción y
que el 72 por ciento de los
graduados procede de familias
humildes y regiones apartadas de
cada uno de sus países. Aunque
el doctor no lo dijo, es obvio
que estos muchachos no hubieran
podido estudiar y graduarse en
las condiciones "normales" del
capitalismo dependiente de
América Latina.
Los pueblos originarios también
dijeron presente en la colación
pues había jóvenes de 33 etnias
diferentes, entre ellos mayas,
misquitos y mapuches. Solamente
la revolución cubana podía
integrar en una misma facultad a
jóvenes procedentes de culturas
indígenas centroamericanas y sus
pares de nuestra Patagonia y el
sur de Chile. En rigor no se
trató de una sola facultad pues
a lo largo de los seis años de
estudios, los becarios fueron
alumnos de la mayoría de las 21
facultades de Medicina con que
cuenta el país (una sola al
momento del triunfo
revolucionario en 1959).
Sin embargo, pese a logros tan
notables como los evidenciados
en la ceremonia del sábado
pasado en La Habana, y las que
se vendrán en lo sucesivo pues
en el centro de estudios cuentan
con 12.000 alumnos, el éxito no
se le subió a la cabeza a
Carrizo Estévez. A la hora de
estimar qué significa la Escuela
Latinoamericana de Medicina, su
titular estimó que "es una
modesta contribución de Cuba a
la unidad e integración".
No parece que estemos frente a
un aporte modesto sino a uno
grande y significativo. Su valor
político también se puede medir
en metálico. En su discurso del
teatro Karl Marx, Fidel Castro
afirmó: "Formar un médico en
EE.UU. cuesta no menos de 300
mil dólares. De hecho, Cuba está
formando en este momento más de
12 mil médicos para el Tercer
Mundo, con lo cual realiza una
contribución al bienestar de
esos países cuyo valor asciende
a más de tres mil millones de
dólares estadounidenses. Si
forma o contribuye a formar cien
mil médicos de otros países en
diez años, su aporte equivale a
30 mil millones de dólares
estadounidenses, a pesar de ser
un país pequeño del Tercer Mundo
bloqueado económicamente por
EE.UU."
Presentes y ausentes
Dentro de los alumnos de la ELAM
había 382 argentinos, número que
ahora bajará en 46 –por quienes
se han recibido-, pero que
volverá a su cota inicial con
los más de 40 que viajaron en
abril de este año para hacer el
curso de nivelación.
En suma, hay aproximadamente 400
becarios argentinos en medicina
y un número menor en la Escuela
de Educación Física y Deportes,
otra dependencia de puertas
abiertas a alumnos humildes de
la región. En este segundo caso,
el país anfitrión socializa sus
avances en los deportes, donde
subió a numerosos podios de
Juegos Panamericanos y aún
Olímpicos.
El sentido de las becas fue
explicado por el segundo jefe de
misión de la embajada de Cuba en
Argentina, Jorge Luis Mayo, a LA
ARENA: "queremos llegar a
jóvenes de bajos recursos y del
interior; en 2005 sobre cuarenta
becas, sólo una fue para Capital
Federal y el resto al interior".
La mayoría de los graduados
estará en setiembre en Argentina
y se preparan actos de
bienvenida en sus provincias y
uno central en el Aula Magna de
la Facultad de Medicina de la
UBA, en la Capital Federal,
ámbito donde se recibió Ernesto
Che Guevara.
Algunos se van a demorar, como
Eugenia Méndez Fiqueni, de
Resistencia (Chaco), quien hará
un curso de especialización de
un año y medio antes de
regresar. Es la hija de Federico
Méndez, participante de la
guerrilla de Salta en 1964 de
Jorge Ricardo Massetti, y que ha
culminado sus estudios con notas
excelentes.
La actitud de los sucesivos
gobiernos argentinos hacia el
plan de becas de Cuba fue
oscilando entre la hostilidad
inicial y la neutralidad
benevolente de estos días. En
1999 la administración de Carlos
Menem rechazó las becas
ofrecidas por el gobierno de
Castro, que terminó derivándolas
a entidades sociales y no
gubernamentales. Las Casas de
Amistad Argentino-Cubana, la
Liga Argentina por los Derechos
del Hombre, el Movimiento
Campesino de Santiago del
Estero, las comunidades
mapuches, etc, fueron algunos de
los beneficiarios.
La actitud mejoró con Néstor
Kirchner pero sin llegar a una
comprensión total del fenómeno.
En nuestra opinión no se trata
de un problema académico sino
estrictamente político. El
Ejecutivo está perfectamente al
tanto de la calidad de los
estudios en la ELAM, porque en
abril regresó a Buenos Aires una
misión enviada a La Habana con
carácter evaluatorio. La misma
estuvo integrada por las
autoridades de las facultades de
Medicina de la Universidad
Nacional de Tucumán y de Cuyo,
que hicieron buenas
recomendaciones al gobierno para
la reválida de los títulos.
La reválida es el obstáculo
principal que tienen los 46
flamantes médicos recibidos en
Cuba y los que tendrán quienes
están en quinto año, cuarto y
cursos inferiores. Los trámites
burocráticos fueron más lentos
que el progreso de nuestros
chicos en sus estudios. Ellos ya
se recibieron y aún esperan la
solución consistente en el
intercambio de las
ratificaciones del acuerdo de
los dos países.
La mejoría evidente de la
relación bilateral en
comparación con la que existía
con Menem, no se tradujo en un
apoyo pleno de Kirchner al ELAM.
El sábado 20 en el teatro
habanero, además de Chávez y
Torrijos, estuvieron los
primeros ministros de San
Vicente y las Granadinas, Ralf
Gonsalves; de Antigua y Barbuda,
Balduin Spencer; de Saint Kitts
y Nevis, Denzel Douglas, y de
Dominica, Roosevelt Skerrit, y
el Vicepresidente de Ecuador,
Alejandro Serrano. También se
hicieron presentes ministros de
Barbados, Bahamas, Dominica,
Guyana, Belice, República
Dominicana, Granada, Santa
Lucía, Jamaica, Trinidad Tobago,
Guatemala y Surinam.
Ninguno de ellos era argentino,
a pesar de que se graduaban 46
jóvenes. La ausencia del
presidente y del ministro Ginés
González García fue un desaire a
Cuba que los becó seis años y
los amó como a sus hijos.
Emilio
Marín
Gentileza:: Sergio Ortiz [sergiortiz@arnet.com.ar]
paginadigital |
|
  |
|
Ir al principio,
|
|
Noticias, opinión, política, derechos humanos, movimientos sociales, informes, latinoamerica |
|
|