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Francoise
Thanas: Cuando las diferencias
acercan.- 08/06/05  
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Francoise Thanas: Cuando las
diferencias acercan
Llegó hace unas semanas para
ajustar los últimos detalles en
torno al lanzamiento –previsto
para octubre- de Uruguay:
Ècritures dramatiques
d’ajourd’hui, una antología
compuesta por ocho textos
teatrales uruguayos traducidos
al francés, y que constituye el
segundo tomo –luego de la
publicación de diez obras
argentinas bajo el mismo título-
de una colección de teatro
latinoamericano en francés que
proyectó, dirige, y viene
desarrollando desde 1999.
Se trata de la profesora y
traductora francesa Françoise
Thanas, una mujer que vive en
los intersticios de la escritura
teatral, esa pasión que ejerce
desde una más que singular
perspectiva. Thanas se formó
como profesora de lengua
francesa, pero su gusto por el
idioma español y por el teatro
la condujeron por caminos que,
aunque tardíos, resultaron más
que fructíferos. Fue estudiando
en la Universidad Internacional
del Teatro que tuvo su primer
contacto con Latinoamérica y con
los latinoamericanos, un
contacto que se profundizó en
sus entrañables relaciones con
los exiliados en París por las
dictaduras de este continente y
que –desde su primer viaje a
Argentina en 1985- ha derivado
en un romance que crece día a
día.
Lejos de ser un mero
intermediario, un traductor no
se relaciona con lo que la obra
“comunica” (“muy poco”, diría
Walter Benjamín en La tarea del
traductor), sino con aquello de
“intangible, secreto,
‘poético’”, que hace de
cualquier texto una obra
artística. En este sentido, la
traducibilidad de una obra tiene
que ver con su propia
supervivencia mucho más que con
un simple movimiento dedicado al
lector y la traducción –al igual
que el original- constituye una
forma. Es en los recovecos de
esa forma, en ese “entre” en el
que aparece, sin poder
manifestarse en lengua alguna,
aquello que por “indecidible”
resulta “indecible”, donde se
encuentra nuestra entrevistada.
Desde allí nos presenta las
claves para la selección de ocho
obras uruguayas que ella y su
equipo –conformado por los
franceses Guy Lavigerie y David
Ferré y el uruguayo Roger Mirza-
han transformado en nuevas
obras, prontas ya para nuevas
lecturas.
EL PROYECTO. Uruguay: Ècritures
dramatiques d’ajourd’hui compila
textos de Álvaro Ahunchaín,
Sebastián Bednarik, Verónica
Perrota, Sergio Blanco, Raquel
Diana, Adriana Genta, Carlos
Liscano, Mariana Percovich y
Ricardo Prieto, y se enmarca en
un proyecto surgido hace ya
cinco años en base a una
“necesidad”. “Además de ver
mucho teatro francés, me
interesa mucho lo que se hace en
otros países y me pareció obvio,
entonces, que debía haber en
Francia textos traducidos como
para enriquecer con aires
diferentes las puestas. Hice
entonces la primera antología de
teatro argentino, reuniendo
textos de autores a quienes
nadie conocía en Francia, y a
partir de esa primera
publicación que presentamos en
1999 en el Festival de Avignon
pude percibir un cambio a nivel
de las puestas. Hoy se montan
muchos textos argentinos en
Francia, y eso se da a partir de
una posibilidad que antes no
estaba: la de acceder a esos
textos en francés. Había una
gran necesidad de traducir y
difundir el teatro
latinoamericano del mismo modo
en que se hace en sentido
contrario. Creo que allí está el
verdadero intercambio, y yo
partí de esa necesidad. Ahora
estamos con el teatro de
Uruguay, y el próximo será el de
Chile. Luego quizás vengan
Colombia, México, y así. No sé
si voy a lograrlo porque me ha
sido muy difícil reunir los
apoyos para estos primeros
libros, pero ese es el proyecto
y espero que pueda concretarse”.
En una suerte de militancia casi
solitaria, Thanas logró que
Indigo, una editorial –enfatiza-
“muy, muy pequeña”, se
interesara por el proyecto. “Sus
directores entienden el
castellano y tienen por eso
cierto vínculo con el idioma,
pero lo importante es que se
hayan interesado en la propuesta
artística. Por otra parte, está
el apoyo de Chantal Haage y la
Embajada francesa, que me hace
muy feliz”. Los otros apoyos
logrados son el de Agadu y el
del Centre National du Livre. El
objetivo de Thanas es completar
una colección de teatro
latinoamericano que tendrá el
mismo título para cada tomo:
“Escrituras dramáticas de hoy
–explica- significa que elegimos
para cada caso a autores que
consideramos jóvenes, al menos
en su pensamiento”. En este
sentido se incluyen por ejemplo,
para el caso argentino, textos
de autores como Tato Pavlovsky o
Griselda Gambaro, dos
dramaturgos veteranos y
geniales, que renuevan
permanentemente la escena del
vecino país. “Por otra parte
–agrega Thanas- me interesa
recopilar en estos libros las
escrituras en devenir, o sea,
escrituras que tal vez no sean
completamente buenas o a las que
les falta algo, pero que nos
hacen percibir que estamos
frente a un autor al que hay que
dar una oportunidad en lugar de
rechazarlo. Se trata de elegir
textos que, incluso, si tienen
aspectos para corregir o
modificar, puedan variarse a
partir de la comunicación fluida
entre el traductor y el autor,
una comunicación que considero
no sólo muy importante sino
fundamental”. ANTOLOGÍA
URUGUAYA. Según Thanas, las
piezas uruguayas seleccionadas
tienen un aspecto común. Todas
abordan -afirma la traductora-
la memoria como temática. “Eso
es muy interesante y se percibe
mucho en los autores uruguayos”,
señala. “En esta selección
–ejemplifica- hay textos como El
estado del alma de Ahunchaín, o
El Informante de Liscano, que
apelan claramente a la memoria.
Lo mismo sucede con Extraviada
de Percovich, aunque es otro
tipo de memoria. En general,
todas las obras apuntan a ese
tema salvo Estrella Negra, de
Adriana Genta, que sin embargo
también tiene algo en relación
al hecho histórico”. En cuanto a
la forma en que los textos
llegan a sus manos, los caminos
son diversos. “Cada vez que
vengo a Uruguay me voy con
varios textos bajo el brazo. Eso
es natural y ya es una
costumbre, pero por otra parte
se dan casos como el de Verónica
(Perrota). Ella me envió su
texto por mail, me encantó y
decidí proponérselo a mis
compañeros”. La convocatoria es
el “boca a boca”. “En general
–comenta Thanas- los autores
saben de mis intenciones porque
yo hace años que hablo de este
proyecto, y me envían su
material. Por otra parte, Mirza
fue también un apoyo en este
sentido, ya que me dio a leer
varios textos que a él le
interesaban”.
En cuanto a la participación del
uruguayo, la profesional destaca
la importancia de la misma en
tanto, sostiene, “es fundamental
que esto se haga en acuerdo e
intercambio con un representante
local. Con él decidimos además
escribir un prefacio entre los
dos, como en una suerte de
diálogo entre hombre uruguayo y
mujer francesa, en el que
comentamos la selección
realizada. Esto complementa, de
otro modo, los prefacios
escritos por cada uno de los
integrantes del equipo
editorial”.
DIVERSIDAD LOCAL. La intención
final de la colección es, según
su directora, “intentar mostrar
la diversidad de escrituras,
mezclar las generaciones y ver
cómo finalmente se encuentran,
por ejemplo en torno al tema de
la memoria, como es el caso
uruguayo. El criterio hasta
ahora ha sido, también, traducir
obras locales, pero en las que
lo local surja del propio texto.
En cuanto a las puestas, creo
que es importante no incluir
–como ha pasado mucho en París-
un tango en el medio de la obra
para mostrar que es argentina.
Cuando un francés va a ver una
obra de un argentino, piensa
enseguida en el tango, en el
gaucho, en todos los clichés, y
eso no debe ser así. Se trata de
descubrir diferencias entre las
culturas, pero no esas
diferencias que alejan sino al
contrario. Porque creo que,
justamente, conociendo las
diferencias es que te acercas al
otro”.
Lucía Masci. Caras y Caretas
RECUADRO 1: La tarea del
traductor
Thanas: “Ser traductor no es
traducir las palabras sino lo
que se encuentra detrás de
ellas. No es hacer eso que
cualquiera puede hacer, sino que
hay que ser también un poco
escritor. Se trata de buscar el
estilo del autor y lograr
transportarlo a la nueva lengua
de la manera más fiel, y esta
“fidelidad” implica, claro está,
las necesarias “traiciones”.
Para traducir hay que sentir,
analizar y restituir el estilo
propio a cada autor”.
RECUADRO 2: Intercambios
“A mí me fascinan las
experiencias de renovación, y
sobre todo de intercambios entre
generaciones. En este sentido
hay algo que no sé si se va a
concretar, pero que sería muy
bueno. Mariane Auriol, una
directora francesa muy muy
joven, me pidió hace un tiempo
los derechos de representación
de Mi familia de Carlos Liscano.
Yo no conocía a la chica y al
principio dije que no porque
había otro director interesado
en montarla, pero ella insistió,
planteado que quería hacer algo
muy diferente: trabajar sobre la
obra con objetos. Hizo una
maravilla de espectáculo sobre
una mesa en la que transcurre
toda la historia. Ella es
también autora y tiene una obra
publicada por la editorial
teatral francesa, un texto de un
rigor y una precisión
increíbles. Yo le propuse
presentar su texto a un
traductor uruguayo, porque creo
que eso sería al menos un
diálogo interesante. Creo que
Auriol eligió Mi familia por
algo, tal vez porque hay un
vínculo interesante y aún no
transitado entre ella y Liscano,
y esas son las cosas que hay que
explorar”.
RECUADRO 3: Rap
“En octubre voy a dar un
seminario en la Universidad de
la República, y allí voy a
hablar del rap, justamente
porque me parece fundamental el
ritmo, la musicalidad de los
textos, sobre todo en el teatro.
El rap es algo medio hablado y
medio cantado, y hay en él una
coreografía corporal muy
interesante, muy teatral. Es
como una puesta. Tanto el rap
como la nouvelle chanson
francesa me interesan por esta
teatralidad, pero también por su
vocabulario, profundamente
urbano y actual”.
RECUADRO 4: Crónica de un amor
“Antes de venir, yo conocí
Latinoamérica a través de los
exiliados: de los músicos, los
escritores, los pintores
latinoamericanos que vivían en
París. Conocí allí a Atahualpa
Yupanqui, sobre quien escribí un
ensayo. Para mí ese fue uno de
los encuentros más importantes
de mi vida. Yupanqui me hablaba
de cosas que yo no conocía y me
hacía verlas. También me decía
esas cosas que pueden decírsele
a una niña, como que un hombre
antes de cortar un árbol lo
abraza y le pide disculpas. Y yo
elegía creerle, sumergirme
fascinada en esa manera poética
y convencida de decir las cosas
que tenía. Luego de este amor a
distancia, mi primer viaje a
Latinoamérica lo hice a
Argentina, en el ’85, al regreso
de la democracia, para confirmar
que todo aquello era verdad”.
Gentileza:: celcit [
celcit@sinectis.com.ar ]
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